jueves, 28 de febrero de 2019

Jane Church - "Calimocho molotov!" (2019)



 Nos encontramos en este trabajo un catálogo de excepcionales canciones, posicionadas en la escena neoyorquina de los setenta, en la onda de Television, Reed o Eno...

Hace un par de semanas, rebuscando en la red, más concretamente en una página musical rusa, me encuentro con un disco que se titula "Calimocho molotov". Ni que decir tiene que siendo un servidor vasco, y habiendo vivido su adolescencia en la enfervorecida década de los ochenta en el casco viejo bilbaíno, las palabras calimocho y molotov me posicionan en coordenadas y paisajes de otros tiempos que solo pueden producir morriña y nostalgia de épocas pasadas.
Tenía que escuchar aquello, pues "Calimocho molotov" es un disco de Jane Church, que aunque pueda parecer otra cosa, es una banda neoyorquina de Queens, capitaneada por el cantante y guitarrista Matthew Stevenson.
Y si bien el título de su disco de debut fue una sorpresa, el interior del mismo ha sido otra, si cabe aún mayor.
Nos encontramos en este trabajo un catálogo de excepcionales canciones, posicionadas en la escena neoyorquina de los setenta, en la onda de Television, Reed o Eno, aunque el influjo se estira en el tiempo hasta el indie pop británico de los últimos ochenta, teniendo como referencia a bandas como The Stone Roses.
Revolotean esencias psycho-pop, western e incluso garajeras, que conforman un elepé que desde el primer instante suena a clásico. La redondez de las canciones, la solidez de su producción, rica en instrumentación pero sin saturaciones sónicas de ningún tipo y la fluidez melódica rubrican un trabajo sobresaliente del que me está costando desengancharme.
Ocho temas que no alcanzan la media hora de duración entre todos y que comienzan con "Bleed", un tema con unas guitarras muy localizadas en los setenta neoyorquinos y sonidos que recuerdan al Bowie más centroeuropeo.
"Red flags" tiene un influjo garajero y post-punk que se esparce con inquietante vértigo en poco más de un minuto, mientras "Rocket to the Kremlin" es un magnífico corte que recordará a Tom Verlaine o a los momentos más lúcidos sónicamente de Eno.




Otro gran momento, más luminoso y con Reed o Bowie en el punto de mira es "Teenage suicide" que da paso a las acústicas con que comienza la más calma pero también extraordinaria "Demolition USA".
Siguen las acústicas para dar carta de naturaleza a un tema más popero titulado "Streets are empty", la diversidad sónica, dentro de un equilibrio y una coherencia total, da lugar a temas que bordean entornos casi propios de The Kinks en "Haunted places". Termina este extraordinario disco (demasiado pronto) con radiantes guitarras y reminiscencias setenteras propias de bandas ya referidas con "New England".
Disco que gana la batalla de la primera escucha, pero que crece exponencialmente tras cada nuevo pase, por lo que presiento que, al menos en mi caso, la guerra la tiene ganada. 
Recomendación personal sin reservas, pues creo que nos encontramos ante un trabajo que sorteará la fecundidad que se prevé en los meses venideros sin dejar de sonar fresco y fuerte. 

* Reseña publicada el pasado 06/02/2019 en el Exile SH Magazine.


martes, 26 de febrero de 2019

2x1 - "Don't look back"/"Basta ya" - The Remains/Los Flechazos



















Este sábado, tras un café y una buena y extendida charla sobre lo divino y lo humano con my brother Joserra, nos fuimos a Power Records, templo musiquero del botxo donde el que más y el que menos ha triturado horas y horas escudriñando y comprando discos y dando palique a los propietarios, tan melómanos o más que los clientes.
En éstas estábamos cuando apareció entre las estanterías el legendario disco de los bostonianos The Remains, proeza garajera que vio la luz en 1966 y que hoy es un referente ineludible dentro del género.
No tenía el disco (imperdonable por mi parte), así que aproveché y me lo traje a casa. Está sonando desde el sábado y la verdad es que lo estoy disfrutando de lo lindo.
Y además he encontrado material sabroso para otro 2x1, con mis adorados Flechazos como protagonistas junto a la banda de Barry Tashian.
Se trata del tema "Don't look back" que los leoneses versionaron y tradujeron en el año 1989 como "Basta ya" e incluyeron dentro de su segundo larga duración, el magnífico "En el club".
Os propongo un baile retro para esta calurosa tarde de este invierno disparatado.





lunes, 25 de febrero de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Siete novias para siete hermanos"


El jueves pasado murió el director Stanley Donen. Un enorme realizador que renovó géneros como la comedia y el musical; y que ha dejado tras de si una filmografía impoluta, repleta de películas inolvidables.
Es preceptivo por ello que esta semana decoremos el blog con uno de sus films. Ya había pasado por aquí el gran Stanley con las maravillosas "Dos en la carretera" y "Cantando bajo la lluvia", impresionantes films ambos, con evidentes diferencias de estilo, temática y narración.
Hoy vamos a recordar la magnífica comedia musical "Siete novias para siete hermanos". No creo que haga falta ningún comentario a propósito de esta cinta. Mi veces pasada por las diferentes televisiones, es complicado que no guste este film familiar, saturado de estupendas canciones y números musicales hilarantes y muy espectaculares.
¿Cómo olvidar la pelea entre los siete hermanos contra el resto del pueblo mientras construían el granero?.
Agradecemos al gran Stanley Donen su enorme legado y también su humanidad, pues debía ser un tipo realmente estupendo.
¡Feliz semana!



domingo, 24 de febrero de 2019

Los domingos photosong - Garth Brooks - "Burning bridges"


Escudriñando en la estantería de los vinilos ha aparecido uno que me ha traído ciertos recuerdos. Se trata de "Ropin' the wind", el disco que hizo mundialmente famoso al texano Garth Brooks.
Muchos pusieron al bueno de Garth a caer de un burro, que si su country no era auténtico y estaba coloreado de comercialidad, que si era un producto para consumo masivo... en fin, esas cosas que se suelen decir cuando alguien alcanza el éxito masivo en ciertos estilos.
Lo cierto es que también fueron muchos los especialistas en country que defendían el disco y a Garth Brooks como un tipo que había conseguido introducir el country en el mercado con una secuencia de cinco discos de gran calidad y calado popular en la década de los noventa.
El caso es que este disco fue mi primer contacto con el country hace más de veinticinco años, y escuchado hoy sigue gustándome como suena, y sigo pensando que tiene canciones estupendas como esta conocida "Burning bridges" con la que nos quedamos hoy.
¡Feliz domingo!



sábado, 23 de febrero de 2019

Hoy la luz es más tenue - Las paranoias de Addi.


Hoy la luz es más tenue. También podría ser que mis ojos han perdido agudeza con el paso de los años. Pero no, es la luz, que parece oscurecerse y pretender que con su deserción vuelvan las tinieblas.
Vuelvo a casa tras el trabajo, en el coche, entre el tráfico goteante del viernes por la noche una tertulia en la radio va haciendo un índice con las noticias del día.
Cierro la boca de la presentadora incrustando en la disquetera un CD de los Jacobites. Si me tiene que cubrir la niebla, que al menos venga susurrando poesía y que la perdición que se intuye tenga prendida de la solapa un broche de romanticismo.
¿Qué hemos hecho mal?, o ¿por qué sabiendo que lo hacemos mal nos dejamos llevar?. No quiero pensar que la respuesta es mezquina, que el miedo es el responsable de buscar en las sombras ese trozo de tierra que utiliza la avestruz para esconder la cabeza. Que el corazón carece de los intereses que si tiene la cartera y por eso lo refugiamos en peroratas que no buscan sino tranquilizarlo, para así, narcotizar nuestros pánicos. O tal vez lo que hacemos en vendarle los ojos, para que no vea nuestras iniquidades, nuestras traiciones a lo sagrado, y sin darnos cuenta perdemos la fe y descendemos al abismo del odio justificado por el temor, sucumbimos al desprecio convencidos de que la seguridad está en cualquier estado que nos mantenga lejos de lo que nos es ajeno.
Escucho y leo a diario cómo se justifica el desprecio a quienes no aman como la mayoría, ¿desde cuando la mayoría es sinónimo de acierto, de veracidad, de normalidad?. Un desalmado pide hoy que no se rescaten más barcos perdidos en el Mediterráneo que porten seres humanos de los que no traen un pan debajo del brazo. Otro bloquea una moción en el senado que busca la igualdad, la aceptación, la pluralidad, la justicia, ¿cuándo perdimos la visión de los ojos de la niñez, que no distingue prejuicios?.
En Madrid unos gendarmes desahucian de sus casas a familias indefensas, los que se supone que deben velar nuestros sueños, alejando con sus esfuerzos las pesadillas de nuestras noches, venden nuestras vidas a fondos buitres a cambio de una puerta giratoria, una prebenda, una comisión. Dinero negro para rellenar el cepillo de la misa que oficiarán aquellos que nunca hablan a su parroquia de las injusticias que afectan a los que están fuera de su entorno de aceptación (interesada). Monedas con las que comprar más Judas que pongan en la picota a los justos, mientras sordos como tapias miran hacia el monte, esperando un milagro lucrativo y dejando a sus espaldas el colegio de los Salesianos de Deusto, e ignorando a sus últimas víctimas, que queman sus gargantas gritando su historia ya conocida, cuando su niñez fue pasada por la lascivia dantesca y pecaminosa de un fraile. Éstos pecados parecen no importar a los que cubren sus vergüenzas con la bandera propiciatoria.
Se re-escribe la historia para hacernos pasar por el ojo de una aguja, la aguja con la que tejen los terratenientes sus mantos dorados, nosotros somos el hilo que trajina la seda y el paño que luego lucirán en las procesiones de Semana Santa, en los toros o endomingados alrededor de una paella, ¿para qué más?.
Y con la nueva versión del bien y del mal rondando las terminaciones nerviosas, donde el nace el temor, el que había olvidado que perder no es una opción recupera sensaciones y vuelve a inclinarse ante el señorito, ante el cura y ante el profesor que viene con la vara de avellano oculta a su espalda, la letra con sangre entra, repetirá ufano de sí mismo.
¿Y qué nos queda?: ¿dejar que el temporal desgaste los colores de las banderas del orgullo?, tendidas al sol de la libertad. ¿Permitir que los sedimentos se acumulen en las cunetas dejando más sumidos en la humillación a los pobres muertos?, porque se lo merecían, perdieron la guerra. ¿Observar el desfile de la desaparición de lo conseguido a ritmo de trompetas apocalípticas?, ¡quien nos mandó apartarnos del camino!.
Hoy la luz es más tenue, porque el hombre vuelve a teñir de odio y prejuicios los corazones cobardes, y no solo se ve con los ojos.
Creo que me quedaré un rato con los Jacobites, no tengo sueño...




viernes, 22 de febrero de 2019

Hoy se lanza el nuevo single de Los Labios: "No Future".


Así lo venían anunciando en los perfiles de sus redes sociales, desde hoy está disponible el nuevo single de los sevillanos Los Labios titulado: "No Future".
Se trata de un tema muy stoniano, con aderezos glam y una borboteante melodía, me gusta mucho la verdad. El tema y el título elegido es la consecuencia de las muchas vicisitudes que ha vivido la banda durante los últimos meses con la marcha de uno de sus miembros fundadores y la consiguiente crisis existencial como formación. Esta crisis llegó a hacer creer a los miembros del grupo que Los Labios no tenían futuro.
Finalmente han decidido hacerse fuertes, llevar la contraria a las agoreras sensaciones vividas y seguir con una carrera que pintaba muy bien después de aquél estupendo "Birthday" del que ya hablamos en su día AQUÍ.
Es por ello una alegría para mi hacerme eco de esta noticia y hacer sonar ese "No Future".



jueves, 21 de febrero de 2019

Baby Scream - "Things u can say to a stranger" EP (2019)



 ...Exquisita colección de canciones que agradecerán los afines a los sonidos propios de un pop elegante y elaborado, a las melodías artesanales y a la vocalidad más cortés y refinada...

Juan Pablo Mazzola es el nombre propio que da vida a Baby Scream, un proyecto del que ya hemos hablado aquí con anterioridad (pinchar). Tras diversas iniciativas musicales, el argentino se establece en España, en Valencia más concretamente, y desde allí prosigue su carrera bajo la nomenclatura que más le define.
Y lo hace con un EP titulado "Things u can say to a stranger" donde condensa su menestral habilidad para las melodías y su habilidad para lucir su agraciada voz.
El pop y un fino power-pop son la base de su estilo, con aderezos psicodélicos y una vuelta de tuerca sónica en los dos primeros cortes con respecto a trabajos precedentes.
Precisamente el tema que abre el trabajo, "Aching life" es el que más me ha sorprendido por su atmósfera etérea y claustrofóbica y cierta esencia glam, mi favorito.
"Fake it till you make it" es el tema encargado de la promoción del EP, suena más ochentero y cuenta con un interesante aporte de teclas.



Más inclinado a sonidos setenteros, que un servidor engarza con los primeros trabajos de Bolan al mando de sus T-Rex, la estupenda "Roundabouts". En una tónica más acústica y ácida con intrincados juegos de órgano, "Live while you can" mantiene un sabio comentario vital.
Termina este breve recorrido por los sonidos serenos y exquisitos con la delicada y powerpopera "Somebody kill me now", tal vez el tema que más entronca con la tradición estilística mostrada por este artista en anteriores producciones, encandila gracias a la grácil melodía y unos coros que hacen del tema un fluido viaje melódico y vocal.
Exquisita colección de canciones que agradecerán los afines a los sonidos propios de un pop elegante y elaborado, a las melodías artesanales y a la vocalidad más cortés y refinada.

Se recomienda visitar la reseña sobre este mismo trabajo publicada por Juanjo Mestre en el Exile SH Magazine pinchando AQUÍ.


martes, 19 de febrero de 2019

2x1 - The Easybeats/David Bowie - "Friday on my mind".




















Hoy me ha dado por pinchar "Pin Ups", el no siempre suficientemente valorado disco que el Duque blanco y flaco grabó en 1973. Un elepé de versiones, que es de mis favoritos dentro de este formato que por lo general tan poco me gusta.
Todos los covers que hace Bowie en el disco me parecen sobresalientes, muy personales y que aportan algo especial, no en vano el camaleón estaba en su mejor momento.
He vuelto a disfrutar de lo lindo con "Pin Ups", así que no me he podido resistir a proponer un 2x1 con alguna versión de este gran disco.
Me gusta mucho la revisión que Bowie hace del tema de 1966 de una semi desconocida banda australiana llamada The Easybeats titulado "Friday on my mind".
Os dejo con ambas tomas, ciertamente estupendas las dos.




lunes, 18 de febrero de 2019

Los lunes... escenas de cine - "El gran hotel Budapest".


En alguna ocasión me han dicho que en este espacio no aparecen nunca películas actuales, del siglo XXI. Tienen razón los que así me interpelan.
La razón es que el cine que actualmente se hace, en general y en USA en particular, no me interesa lo más mínimo y apenas me molesto en ver algún film de vez en cuando. Además la mayoría de las veces salgo del cine (aunque hoy parecen más comedores de chuches que salas de proyección) con una sensación bastante desagradable de haber visto una medianía.
Pero toda generalidad tiene su excepción y alguna película si me ha gustado, cierto que la mayoría facturadas en el viejo continente, pero no seamos extremistas, alguna película se salva de mi particular quema.
Una de ellas es "El gran hotel Budapest", pelïcula escrita y dirigida por el habitualmente interesante Wes Anderson. Filmada en Alemania, se trata de una comedia fuertemente influenciada por el estilo narrativo de puertas del gran Ernst Lubitsch.
Film barroco y coral donde los haya, contiene una bella colección de planos estupendos y ciertamente bonitos, en especial verticales.
Es divertida, disparatada y surrealista, tiene algo que la hace diferente a la tónica habitual de la comedia en los últimos años, caracterizada por la clonación de historias y la poca o ninguna gracia, además de resultar tópicas hasta la desesperación. Aquí todo es diferente e histriónico.
La persecución en la nieve con Willem Dafoe en modo psico-killer y todo lo que rodea a los conserjes es absolutamente memorable, y además suena una música deliciosamente elegida.
Magnífica película que sin duda es de lo que más me ha gustado en la presente década.
!Feliz semana!



domingo, 17 de febrero de 2019

Los domingos photosong - 091 - "La calle del viento"


Hace unos días desde el Exile el compañero Johnny JJ nos adelantaba la buena nueva: vuelven los Cero, con nuevo disco y por supuesto gira.
De esta manera se confirmaban los rumores que circulaban desde el pasado otoño con respecto a la vuelta de los granadinos.
Muchos pensábamos que la historia se terminaba con aquella desaforada gira de 2016 que bautizaron como "Maniobra de resurrección" y que a un servidor le arrastró a dos bolos absolutamente irrepetibles y en los que disfruté como en pocos en mi vida.
Lo cierto es que aún faltan varios meses para que las nuevas canciones vean la luz, no será hasta el otoño que se publique el disco, así que de momento seguimos disfrutando con el radiante "Maniobra de resurrección" que sigue y seguirá girando y girando...
Nos quedamos con el apoteósico estribillo de "La calle del viento".
¡Feliz domingo!



sábado, 16 de febrero de 2019

En Moscú, la belleza, el sol, el Bolshoi y la Plaza Roja. Las paranoiras de Addi

La Plaza Roja

Llegué tarde a la ciudad y me costó encontrarlo. Se trataba de un pequeño pero acogedor hotelito en el centro de Moscú, en una calle estrecha y oscura en pendiente, casi escondido en la cavernosa oscuridad del otoño moscovita. No disponía de ascensor pero las escaleras, igual que los pasillos, se veían revestidos de una preciosa moqueta de tonos azulados. Los techos bajos y las paredes de madera de abeto en tonos también azules pero que simulaban cielos veraniegos, propiciaban ese ambiente hogareño que tan difícil es de encontrar en estos días.
En la recepción, una mujer que no parecía alcanzar aún la treintena pero que superaba la cuarentena me sonreía con una boca demasiado grande de carnosos labios rosados, que junto con una nariz estrecha pero larga en demasía, rompían con la simetría de un rostro alargado, radical en pómulos y mandíbulas que se veían recubiertos de una estirada piel blanca como la leche. Con una frente ancha y despejada, el pelo negro y brillante, estirado y recogido en un enorme moño sobre la cabeza y dos ojos azules, redondos y grandes, que parecían mirar con sorpresa y curiosidad, como miran las adolescentes listillas con ansia de vivir como sus heroínas de cuento de hadas, me dio la mejor bienvenida.
Hablaba y sonreía al mismo tiempo, me costaba concentrarme en los horarios del desayuno que me iba indicando con un inglés septentrional que se disolvía con esa sonrisa kilométrica, rosa y blanca. Me colocó sobre la mano la llave de mi habitación, sus dedos finos, huesudos y blancos me produjeron una vacilación: thirty four sir, welcome.


Dormí de un tirón, y a las siete estaba duchado y dispuesto a conquistar la ciudad. En la recepción entregué la llave a un chico joven de edad indefinible, con el pelo castaño claro, desgreñado y con apariencia de necesitar una buena ración de agua y jabón. Tras un desayuno frugal me sumergí en una mañana limpia y fresca que me bendecía con un cielo azul de postal trucada.
Trepando por una calle porticada, dejando atrás una intrincada plaza recubierta de isletas y taxis, me incorporé a una calleja que discurría en paralelo a un vetusto edificio, al fondo se intuía una plaza aún no visible por culpa de la radiante luz del sol, que hacía que el contenido de la misma adquiriera una tesitura fantasmal pero atrayente, como el tránsito al más allá.

Karl Marx
Cuando la alcancé y la luz se estabilizó, descubrí la estatua de Karl Marx. Saludé al camarada Carlos y me volví cadenciosamente, presintiendo lo que me encontraría, el egregio edificio que se alzaba ante mí me hizo bendecir la tierra que pisaba: el Teatro Bolshoi.
Más parecido a un parlamento que al templo del ballet y la ópera que es, contradecía la imagen de belleza rusa que aún mandaba en mi cabeza, llena aún de la recepcionista de la noche anterior, en la que la falta de simetría creaba un bello mosaico de rectas, curvas y sonrisas.
El Bolshoi estaba en cambio presidido por el absoluto equilibrio de sus líneas, perfiles y vértices. Sus ocho columnas se enroscaban en el firme marmóreo y dotaban al edificio de una prestancia que exhalaba respeto y dignidad.
Un panel de vidrio mostraba las imágenes en blanco y negro de alguno de los grandes héroes de la ópera rusa: Galina Vishnevskaya, Ileana Cotrubas, Nicolai Ghiaurov, Boris Christoff o Evgeny Nesterenko lucían como fantasmas del pasado ataviados con las vestimentas de Mimi, Tosca, Evgeni Onegin o Boris Godunov.

Teatro Bolshoi

Di la espalda al teatro con la promesa de volver a saludarle cada día que permaneciera en Moscú, y tras cruzar la soberbia Avenida Gorki, abarrotada de autobuses a pesar de lo temprano de la hora, me sumergí en una laberíntica escaramuza de callejuelas peatonales que escalaban retorciéndose y luciendo, arracimadas a sus fachadas, tiendas de recuerdos, de telefonía y algún restaurante disfrazado de tradición.

Nikolskaya ulitsa
El final del laberinto conducía a la elegante Nikolskaya ulitsa, a la que el sol, elevándose por el este, a la espalda de los frondosos y excesivos Almacenes GUM, dotaba de una sombra líquida y candente a la popular arteria. Paseando, con los famosos almacenes en los que la leyenda dice que Stalin lloró, a mi izquierda, la presencia de la Plaza Roja se sentía en mi interior como el temblor de las tripas del planeta antes de la explosión tectónica de resueltas de su ira.
Al final de las sombras, la luz amarilla del pálido y aún bostezante sol de otoño, se estrellaba contra el Museo de Historia de Rusia, más conocido por los lugareños como el Edificio Rojo, que según avanzaba se acercaba a mi, mostrándome su abrupto y reaccionario perfil.
La desembocadura era radical y rompedora, sombras derrotadas ante la luz, el reloj de la Torre del Salvador marcaba las nueve menos cuarto de la mañana y mi corazón se revolvía entre las costillas. Cuando me dejé bañar por el sol, fijé mi vista en el edificio rojo y su imponente faz.

Edificio Rojo

Sabía que siempre estaba mirando hacia la plaza, que yo ahora mantenía a mi espalda encarado con el admirable rostro rojo de aquella construcción tantas veces imaginada. Me encontraba a un giro sobre el eje de mi cuerpo de plantarme ante ella, tan mítica y soberbia, tan engreída y sabelotodo, tan apoteósica y suficiente... tan bella y tan fría, observadora del devenir de una parte del mundo: la Plaza Roja.


Me volví, despacio, degustando o intentándolo al menos, el momento. Me golpeó su grandeza, y caminé sobre los adoquines paralelos al cielo más azul que jamás creí ver. A mi derecha se extendía la Muralla del Kremlin, que esconde el parlamento ruso y la plaza de las cuatro catedrales, custodiada por las dos torres coronadas por la estrella roja, que marcan la hora oficial, y a sus pies el rectilíneo y pétreo mausoleo donde descansa Lenin, el líder de la revolución bolchevique, el que tomó el Palacio de invierno en la bella San Petersburgo en otro octubre, ciento seis años atrás.

Torre del Salvador
La confrontación de la amarilla luz del sol contra el adoquinado creaba la sensación de que el suelo estaba iluminado y proyectaba una luz brumosa proveniente de las tripas de Moscú. La fachada victoriana de los almacenes GUM parecía ajena a la historia que se amontonaba sobre la atmósfera de la plaza y al fondo, como un espectro, la fisonomía de la Catedral de San Basilio. El sol tras ella la hacía permanecer en penumbras y dibujaba la sombra de su insólita silueta sobre el suelo. Fue que según avanzaba, apesadumbrado y recogido sobre mí mismo hacia el templo, que fueron mis ojos rellenos de sol descubriendo los colores, formas y detalles del impresionante santuario, hasta que a unos metros de él, nos miramos a la cara y descubrí que era tan bello como siempre imaginé, y absorto bajo la mirada de la torre del salvador, establecí un mudo diálogo con todo lo que me rodeaba. Alejado de la sombra que disparaba la iglesia, me preguntaba si la soledad era lo más oportuno para aquél momento.


Catedral de San Basilio

Para alguien tan remiso a mostrar sus sentimientos, poder estremecerme en soledad,derramar lágrimas y emocionarme sin temor de ser observado, era cómodo por así decirlo, y el momento era solo mío, pero ¡cómo me gustaría sentir el abrazo de otro cuerpo dando sustento a mi equilibrio!, notar unos besos sellando el momento y algún día poder revivirlo con alguien, pero ésta es una historia, una más, de soledad.


No sé cuánto tiempo estuve allí, perdido en medio del mundo, buscando parte de mí alrededor y fijando en mi memoria un episodio único, porque la Plaza Roja te derrota, te arrasa y al tiempo de bendice.
Rodeé la catedral de San Basilio y crucé el Puente Bolshoi Moskvoretsky dejando atrás la plaza,en busca de la ciudad, y encontré otros lugares y situaciones, pero eso tal vez contemos otro día.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Moses Rubin - "Leeds" EP (2018)


La ciudad inglesa de Leeds fue durante una temporada el hogar del joven cantante, guitarrista y compositor Moses Rubin.
Y Leeds es precisamente el nombre del EP donde se albergan las esperadas nuevas canciones de este artista, que tras el fantástico "Subtle atmospheres" (2016), dejó de ser una promesa para convertirse en una feliz y venturosa realidad.
Y esta buenaventura se consolida aún más si cabe con estas cinco canciones que Moses nos canturrea, como si lo hiciese a nuestros oídos, y que contienen el secreto que alberga el arte que resultando intenso, no presume de ello, pero que sin más algarabías, se expande hacia lo profundo con la fe ciega y sincera de lo que se hace con el corazón y el gusto extraído de un talento cierto pero no sobre-expuesto.
Nos sentamos y dejamos que la esencia musical y espiritual de estas coplas nos abrace, y permitimos que las líricas emanaciones de éstas nos conduzcan sobrevolando estados de bucólico folk setentero en la onda de Cat Stevens o Nick Drake, que no es cualquiera cosa.
Manda la guitarra acústica que es arpegiada con sabiduría y pálpito dulce, la voz de Rubin es esponjosa y flexible, y frasea con determinación y prudencia, acometiendo cada inflexión que la partitura exige.
Con el añadido de unas teclas que se muestran mimosas y discretas pero imprescindibles, las canciones son como relatos de una vida aún joven pero que cuenta los días vividos por historias y aventuras.
Tan hermosa y recóndita se muestra "Southern land", como la semblanza a la ciudad que da título al disco, lo hace tierna y evocadora.
"The intermediate" es una reflexión susurrada de gran vida interior y "My room" tiene su fuerte en la luz de la esperanza y el ímpetu de los comienzos animosos.
Finaliza este recorrido por el mundo que un servidor siente moldeado por la felicidad desinteresada y pura de los bohemios, con el instrumental "Transpennine express".
Permitan que la aguja bese los curvados labios del vinilo tantas veces como el espíritu se lo solicite, pues no siempre se puede escuchar canciones que con tan poco dan tanto al alma.



Se puede escuchar y adquirir "Leeds" pinchando AQUÍ.


lunes, 11 de febrero de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Los cuatrocientos golpes"


El impactante debut de François Truffaut en 1959 sigue siendo y siempre será una de las obras capitales del cine francés y del cine en general. Hablamos por supuesto de la inquietante historia semi-autobiográfica, del adolescente Antoine Doinel en la primera de las cinco entregas, la sobrecogedora "Los cuatrocientos golpes".
Cinta definitoria de la nouvelle vague, y con numerosos ticks característicos de este movimiento, el título se refiere a una expresión francesa que hace referencia a los muchos actos de transgresión que acomete el personaje central del film, así como a los muchos golpes que se lleva por parte de la vida, o el azar.
Escrita por el propio Truffaut junto a Marcel Moussy, esta película propició la aparición de otras cuatro secuelas en torno al personaje de Antoine Doinel, aunque también interesantes ninguna alcanza la poética y profundidad de esta soberbia película.
El film está abarrotado de momentos grandiosos, planos lapidarios y secuencias arrebatas, pero si me lo permiten me voy a quedar con esta.



domingo, 10 de febrero de 2019

Los domingos photosong - Bruce Cockburn - "Creation dream"


Este último viernes publiqué una de esas listas a las que tan aficionados somos algunos musiqueros en la que destacaba algunos discos del año 1979.
Entre los elegidos se encontraba "Dancing in the dragon's jaws", tal vez el disco más exitoso del canadiense de Ottawa, Bruce Cockburn.
Algunos amigos me comentaron que les había sorprendido la incursión de este disco en la lista. Me parece entendible esta sorpresa, la verdad es que Cockburn no es un artista demasiado reconocido, al menos en comparación con otros cantautores de su misma cuerda. Pero creo que se trata de un extraordinario artista, magnífico guitarrista, impoluto letrista y un gran compositor.
Con más de veinticinco discos en su haber, desde 1970, alcanza lo más parecido a la popularidad en 1979 con "Dancing on the dragon's jaw", disco del que en su día hablamos AQUÍ y que este domingo recordamos en la canción fotográfica de los domingos.
El disco está formado por ocho coplas a cual más deliciosa, y cualquiera puede servir para representar el disco, pero me voy a quedar con la bonita "Creation dream".
¡Feliz domingo!



viernes, 8 de febrero de 2019

La docena de doce de... Discos de 1979.


Como me imagino que a lo largo del año irán apareciendo listas a propósito de los mejores discos de diversos años terminados en nueve, por la cosa de la efeméride con número redondo, yo, que hoy me he despertado con ganas de lista, me lanzo con la mía del año 1979, hace cuarenta años (y un servidor ya andaba rodando por ahí).
Por supuesto y para no perder las buenas costumbres, se trata de una docena de doce de...


1. The Clash - "London calling".


Mítico donde los haya, ecléctico, transgresor y definitivo, un auténtico documento donde se amalgama la historia, el pensamiento progresista y la música. ¡Imprescindible!


2. Neil Young - "Rust never sleeps".


Solo el más grande es capaz de presentar un disco con temas inéditos en riguroso directo, con una parte acústica y lírica y otra eléctrica y rabiosa, Young inventando la actitud grunge.


3. Joy Division - "Unknown pleasures".


La firma sonora de una época fugaz pero eterna, la oscuridad y la atmósfera, la música convertida en imágenes difuminadas por la psiquis, un disco que merece un parámetro crítico propio.


4. AC/DC - "Highway to hell".


La leyenda en su momento de mayor esplendor, cuando el infierno se mostraba incapaz de apagar la furia de la banda más grande y demoledora del momento. Bon Scott marcando el camino hacia el averno.


5. Burning - "El fin de la década".


El rock urbano se mezcla con las esencias glam y el arrojo de barrio heredado de las escuchas de los grandes discos de los Stones. Un zumo de rock suburbial con esas gotas de elegancia y sensibilidad de los grandes.


6. Graham Parker - "Squeezing out sparks".


Un disco ultra excitante, power pop de lujo y canciones inmortales saturadas de melodías perfectas y estribillos pegadizos, una gozada en toda regla.


7. Bruce Cockburn - "Dancing in the dragon's jaws".


Obra maestra del grandioso songwriter canadiense que aquí alcanza sus mayores cotas de inspiración. Trabajo y artista que juegan en ligas menores aunque la carrera de Cockburn en lo artístico es oro puro, como deja claro este disco.


8. La Banda Trapera del Río - S/T.



El punk suburbial, descarnado y proletario. Contundencia, transgresión y furia entremezclados con desesperación y orgullo de barrio, tenían algo que decir y lo dijeron, y el mensaje es transmutable a los tiempos actuales. Grandeza.


9. Buzzkocks - "Singles going steady".


Imprescindible colección de singles, pelotazos irresistibles de flamígeros himnos punk y power pop que irradian actitud y anarquía existencial al ritmo del rhythm and blues más furibundo.


10. Van Morrison - "Into the music".


Vuelta de tuerca al modus operandi musical del León de Belfast. Se añade al cóctel influencias country, visiones crepusculares que enriquecen el universo sónico de Van 'the man'.


11. Tom Petty - "Damn the torpedoes".


El tercer torpedo de Petty fue este incendiario disco de rock soleado con acentos pop y ese encanto de la juventud indómita, el trabajo que consolidó al rubiales de Florida.


12. The Police - "Reggatta de blanc".


Segundo disco de The Police, en mi opinión inferior a su pletórico debut pero repleto de canciones perfectas, nunca alcanzó la banda de Sting el nivel alcanzado con sus dos primeros elepés.

jueves, 7 de febrero de 2019

Luis Eduardo Aute - "Slowly" (1992) - Mis discos de los noventa


Continuamos con las sección de "Mis discos de los noventa" y lo hacemos con un disco básico para un servidor: "Slowly" de Luis Eduardo Aute.
Tras el atracón de discos y canciones al que, como si de una contrarreloj se tratase, me atiborré en los años ochenta, siempre que éstos llevasen la firma de Aute, en los noventa mi adolescencia había quedado definitivamente atrás (o éso creía), y eran otras tendencias más ruidosas y alternativas las que copaban mis escuchas.
Parecía que las coplas existencialistas, derrotistas, poéticas, cínicas y metafísicas de Aute habían quedado atrás y que poco a poco irían perdiendo fuerza y vigencia en mi.
Pero en 1992 apareció "Slowly", y con este disco entendí que Aute se reinventaba y rendía pleitesía a los nuevos tiempos, a los noventa, y dejaba atrás viejas perversiones de artista maldito y siempre dispuesto a la derrota para adentrarse en los nuevos tiempos, aquellos que saludaban a una España llamada a participar del jolgorio de la riqueza capitalista. No se lo crean , el viejo Aute engañó al diablo, como en otra ocasión lo intentó Robert Johnson, pero él lo consiguió: su vestimenta, sus gafas de sol y sus sonidos eclécticos de nueva generación le devolvieron al candelero sin dejar de derramar en sus canciones todo el veneno que sale de su universo, de su ética vital de adicto al extravío.
Me volví a enganchar a Aute, y aquella vez, aquella recaída fue mortal de necesidad, pues ya nunca me he repuesto de ella, y sigo sintiendo su universo como propio, como si ese veneno que él fabrica se hubiese colado en mi bilis.
Por todo ello, "Slowly" es un disco tan importante, y por ello recupero la reseña que sobre él escribí hace un tiempo, porque es uno de mis discos de los noventa.


Luis Eduardo Aute - "Slowly" (1992)



Los que vivíamos en 1992, recordamos aquél año como la consolidación internacional de España como país moderno, democrático y totalmente acogido por los organismos internacionales. Los países que históricamente miraban a los pobres españoles por encima del hombro, a partir de aquél momento, considerarían a España como 'uno de los nuestros'. O al menos, algo así nos quisieron vender.
Pasó la expo de Sevilla, las olimpiadas, con el rey (entonces príncipe) portando la bandera, el arquero de fuego, Curro, Cobi, las colas en la isla de la cartuja, el AVE... quedó lo de siempre: humo de un rescoldo que dejó en evidencia que la hoguera no era tan prominente, perdiéndose en el cielo sevillano sobre unas instalaciones que se convirtieron en un desierto urbano que recordaba al paisaje de un mundo apocalíptico, un 3% en comisiones (cómo no) que aún colea y por el que nadie paga, la habitual crisis económica, casos aislados de corrupción, entonces observados por muchos menos medios y sin internet, una novela de Montalbán en la que nos mete a Carvallo en  medio de un sabotaje olímpicoFreddie Mercury y la Caballé cantando, Los Manolos haciendo rumba (eso sí, muy moderna y sonando a The Beatles)... como pueden ver, nada demasiado original.
Lo que estaba claro, es que aquella España que azotaba la modernidad y que se sentía puntera, ya no era refugio para cantautores, tocaba ser moderno pero internacional; nada de 'movidas' y pelos cardados, colores chillones y locas arrastrando el culo en la madrugada por el suelo de Malasaña, echando a perder las medias de rejilla compradas en el rastro.


Luis Eduardo Aute entendió ésto a la perfección, así que culminó con "Slowly" la metamorfosis que empezó a mediados de los ochenta, apartando de si la imagen de poeta cargado con razones humanistas que transmitir con su voz de cura y una guitarra acústica, ya no se podía 'parecer' aburrido. Con este disco certificó que se podía ser cantautor y moderno, y sonar como los tiempos exigían: elegante, popero y sofisticado, como un Miguel Bosé, pero diciendo cosas serias.
Así que Aute se mete en el estudio con un puñado de canciones que se encargan de vestir de soft-pop, e incluso de dream-pop los técnicos Gonzalo de las Heras y Suso Lopez. Y, ¿qué quieren que les diga?, el resultado da el pego y mucho más, porque "Slowly" consigue su objetivo, y es más, lo sigue consiguiendo, no se ve humo ascendiendo sobre rescoldos de oportunismo, sigue ardiendo la hoguera de "Slowly".
Es un disco con unas marcadas coordenadas temporales, eso es cierto, pero también es verdad que entre los melifluos arreglos, las atmosféricas secuencias de sintetizadores, y las ingrávidas vestimentas sónicas que rodean la voz inconfundible de señor siempre abrigado por las dudas de Aute, se esconden canciones magníficas, hermosas e inspiradas; y también está el Aute de siempre: metafísico, nostálgico, incomprendido incluso por él mismo, agazapado en el fracaso, liderando la avanzadilla hacia la quimera, lírico, maldito, cómodo en la derrota, pero siempre con la fuerza necesaria para seguir.
Queda claro que Aute es en "Slowly" un ejemplo del pret-a-portet de la España del momento desde la portada, con una foto suya en la que parece un modelo del Corte Inglés, gafas de sol incluidas, en lugar de con un cuadro suyo. También el primer single que dio título al disco es un producto poco Aute: "Slowly" es un bonito medio tiempo romántico que concentra al Aute romántico y seductor, con incorporación de bailables baladas anglosajonas bastante impensable en el Luis Eduardo anterior.
Pero las grandes canciones estaban escondidas en el tracklist"De tripas corazón", tal vez el tema más ortodoxo teniendo en cuenta la producción previa del autor y una magnífica canción.
"Jackes", un alarido de soledad en medio de la noche, en una habitación de Paris que va mermando, con esa lírica de perdedor dejándose rodar por las peligrosas cuestas de la madrugada que conducen al precipicio, con piano y jazz, un monólogo más de Aute disparado contra el espejo.
Los sones marineros, mediterráneos y cubanos, étnicos de "Prodigios", las esencias desérticas, árabes y brujas de la noche de Alá en "Hafa café", el canto de amor, sorprendido y aterrado del bonito dream-pop "¿Quién eres tú?"...


Y por supuesto "L'amour avec toi", simplemente una de las canciones de mi vida, un canto profundamente nostálgico, un reencuentro entre antiguos amantes, una maldición al tiempo perdido, a la cruzada catedralicia iniciada por Proust, una remembranza triste y desfasada sobre lo que pudo haber sido y no fue, y que tampoco va a ser ahora.
Precisamente en este tema nos encontramos una frase que creo que ilustra el porqué de este "Slowly", el porqué de este Aute, el auténtico secreto del destino y la vida y lo que nos hace a todos iguales: "...Y sin darnos cuenta, como mercenarios han entrado a saco los noventa...".
Hay muchas imágenes catódicas e impresas del 92, muchos recuerdos e historias, mucha literatura y canciones, pero para mi volver a 1992 es escuchar, una vez más. "Slowly".



miércoles, 6 de febrero de 2019

Emma Ruth Rundle - "On dark horses" (2018)


Me gustaría proponer hoy un disco del pasado año que pasó totalmente desapercibido y al que yo accedí a finales de diciembre, y que hoy, entiendo que hubiese merecido mejor suerte.
Me refiero al quinto trabajo en solitario de la californiana Emma Ruth Rundle que lleva por título "In black horses".
Pero creo que puestos en tarea, es interesante hacer un resumen de la intensa carrera de esta angelina que en poco más de una década ha dejado una gran cantidad de proyectos y discos tras su estela, y que desde luego se caracteriza por su gran inquietud y locuacidad musical.
Inició su carrera en 2008 con la banda The Nocturnes, con los que publicó un EP y dos larga duración. Posteriormente se enroló en la formación Red Sparowes con los que lanzó un LP en 2010, este proyecto no ha publicado nada desde entonces, aunque se supone que continúa en activo. Entre 2012 y 2015 graba dos discos con el terceto Marriages; todo ésto compaginándolo con su carrera en solitario, que comenzó en 2011 y que como decimos, ya cuenta con cinco trabajos incluido este "In black horses" publicado el pasado mes de septiembre.
En cuanto a su música, la señorita Rundle no es la alegría de la huerta precisamente: textos oscuros, introvertidos, aunque con una cierta esperanza de luz al final del túnel que vienen acompañados de un sonido envolvente, un tanto pesaroso y que se mece entre el post rock, el gotic folk y el pop.


Me cautiva su fraseo y el tono rumoroso y apacible de su voz, su guitarra es como un soporte de su voz que parece dejarse llevar por la corriente de la melodía, la tenue orquestación de teclas, bajo y percusión y sus sentimientos que parecen llevar la batuta.
En la onda de P.J. Harvey o Chelsea Wolfe, Emma Ruth Rundle y sus canciones exigen unas cuantas escuchas antes de dejar su semilla en el oyente, pero cuando el simiente germina es difícil zafarse de la magnética cualidad de la música de esta joven cantante, guitarrista, escritora, compositora y artista visual.
Nueve coplas dan carta de naturaleza a esta catártica obra que se abre con la turbadora y onírica "Fever dreams" para continuar con la huidiza "Control" y culminar un brillante y cautivador comienzo con la extensa "Darkhorse".
Temas como "Races" o "Light song", que hace de single de promoción, llevan la niebla incrustada en el muro de su sonido, mientras que otros momentos más carnales se saborean con gusto gracias a hermosas melodías folk como "Apathy for the Indiana border" o el bonito corte acústico que cierra el catálogo, "It sings sweet like".
Apenas tuvo relevancia este disco el pasado año, y eso que Emma Ruth Rundle nos visitó en una pequeña gira que la llevó por cuatro escenarios españoles, pero creo que es un disco con méritos suficientes para concederle, al menos, el beneficio de la duda y asomarse a su controvertida naturaleza musical.



*Reseña publicada el pasado 2/02/2019 en el Exile SH Magazine.

Bandcamp de la artista donde escuchar y adquirir "In black horses".

lunes, 4 de febrero de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Fuego en el cuerpo"


Una de las más grandes películas de cine negro de la historia es "Perdición" del gran Billy Wilder, hasta aquí todos de acuerdo (me imagino).
Lo que ya no sé si contará con tanta predicación es el tema de la versión que hizo un debutante en la dirección como Lawrence Kasdan, quien arrastraba una justificada buena fama como guionista.
Cierto que lo de que "Fuego en el cuerpo" (que es el título del debut de Kasdan a la que me refiero) es un remake de "Perdición" es algo que no figura como dato oficial de la cinta, pero a un servidor y a algunos cronistas y críticos de la época (1981) nos pareció y sigue pareciendo más que evidente.
Digo esto basándome en que es el cóctel formado por crimen + sexo + traición el desencadenante de la historia, y ésto lo vimos con claridad no tan explícita evidentemente en el segundo ingrediente, en la obra maestra del austriaco.
Por supuesto que Kasdan maneja esta pócima con sabiduría y sabe llevar la historia a unas coordenadas espacio-temporales que alejan al primer vistazo "Fuego en el cuerpo" de "Perdición", pero la base y el ingrediente que hace de ambas películas obras irresistibles es el mismo, el creado por el tándem Wilder/Chandler en 1944 y que bebía del espíritu de las novelas de James M. Cain.
Pero el film de Kasdan es magnífico, vibrante y muy caliente: William Hurt está soberbio, creando un personaje complejo y perfectamente definido. Kathleen Turner, que también debutaba. es una diosa, sin más, retorcidamente sexual y sensual y dotando a su pérfido rol de una intensidad y pasión desbordantes, grandiosa. La química entre ambos es desbordante y casi se huele el sudor que exhalan.
Si "Double indemnity" necesitaba un cover (aunque no lo sea exáctamente), ninguno mejor que "Fuego en el cuerpo" de Lawrence Kasdan.
¡Feliz semana!


domingo, 3 de febrero de 2019

Los domingos photosong - The Dream Syndicate - "Out of my mind"


¡Los tiempos cambian!. Ya, ni el invierno es lo que era. Al pobre ahora lo venden como un producto de consumo en telediarios, magazines y programas de todo índole. Le colorean con alertas de todo tipo y a cada chaparrón, nevada o ventisca le ponen un nombre, antes era sólo de mujer, ahora también de hombre, pues muy bien.
Por no hablar de esas cosas que ahora se llaman ciclogénesis explosiva, que antes era una galerna de las de toda la vida, sin más oiga. 
La cosa es que el invierno ahora es mucho más glamouroso que antes, tiene apellidos como ola siberiana o gota fría, y lo mejor es que para que quede constancia de tan extraordinarios acontecimientos como son las nieves en los altos de montaña en pleno enero, las televisiones colocan a un intrépido (y seguro que mal pagado) reportero o reportera, apostado en una curva, encogido como una uva pasa, enseñando cómo de nevada está Navacerrada o el puerto de Pasajes, ¡coño! no hagan sufrir a los pobres becari@s, que les creemos si nos dicen que nieva en la montaña sin necesidad de que haya bajas por pulmonía entre las huestes del gremio de reporteros, que al fin y al cabo es invierno, y los abuelos ya nos decían que hace años, antes de internet, en invierno pasaba esto que pasa hoy, pero que entonces, solo se llamaba eso: invierno.
Todo esto viene a que este fin de semana estaba programada otra ola de frío, o ciclogénesis o alarma de no sé qué color y un servidor había pensado pasarla en casa, viendo una peli, leyendo y pinchando discos, para evitar males mayores.
Pero, ¿qué quieren qué les diga?, que la cabra tira al monte, que en los bares no se está mal porque tienen calefacción y que uno es de liada fácil. Resumiendo, que salí a la calle a plantar cara al crudo invierno y a pesar de los consejos de los meteorólogos (auténticas estrellas televisivas que seguro que también escriben libros), me fui a tomar algo, que no sólo de rock vive el hombre.
Así que los discos los pincho hoy, domingo, que sigue haciendo malo, por qué es invierno básicamente, y hasta dentro de un rato no es la hora del aperitivo.
Y como los grandes maestros del rockerío no entienden de alertas naranjas ni de zarandajas de esas, me desenfundo el último vinilo de los Dream Syndicate, que es un disco que conforme más lo escucho mejor me parece, y lo hago sonar, y que la ola siberiana se aguante.
Pasamos la mañana de frío polar y vendabal de no sé qué nombre toca hoy, con Steve Wynn and company y "Out of my head".
¡Feliz domingo!


sábado, 2 de febrero de 2019

Deer Tick publica nuevo disco: "Mayonnaise" y presenta el single "Bluesboy".


Estaba anunciado desde el pasado mes de octubre, y finalmente los norteamericanos Deer Tick publicaron, en el día de ayer, su nuevo disco: "Mayonnaise".
Se trata de un disco que como la mayonesa, debe ser consumido junto con otros alimentos, es decir, que la banda entiende este nuevo trabajo como un complemento a sus últimos lanzamientos musicales, los discos de 2017: "Vol. 1" y "Vol. 2".
Por lo cual en el disco, que cuenta con trece temas, se versionan algunas canciones de estos elepés. Además el grupo incluye cuatro versiones de referencias como: The Pogues, Velvet Underground, George Harrison y Ben Vaughn.
Quedan cinco cortes sueltos, correspondientes a las nuevas composiciones de la banda. El pasado mes de octubre, aprovechando el anuncio de este nuevo disco, presentaron uno de los nuevos temas: "Hey! Yeah!".
Ahora, con la publicación oficial, el grupo de John McCauley presenta un nuevo videoclip correspondiente a otro tema inédito titulado "Bluesboy". que es además el encargado de abrir el disco.
Nos quedamos con él.



viernes, 1 de febrero de 2019

Cuando había música en T.V. - La Bola de Cristal - Eskorbuto/Decibelios/Siniestro Total


La pasada semana murió Lolo Rico, la creadora o ideóloga de La Bola de Cristal, el mítico programa de los ochenta que a los que tenemos una edad mantuvo frente a la televisión todos los sábados por la mañana entre 1984 y 1988, aunque yo debo admitir que muchos programas los grababa porque las mañanas de los sábados jugaba a basket. (confieso también, que el último año apenas vi ningún programa).
No sé, ni he querido saber nunca cómo lucirá el programa visto hoy, treinta y pico años después, pero lo cierto es que en su época, y siempre he pensado que contra pronóstico, dió la campanada y marcó un punto de modernidad que aunque ya era habitual en muchos espacios sociales y televisivos, desde luego no había llegado a horas tan accesibles para el público más joven, e incluso infantil.
Desde luego fue creativo y puso el foco en los artistas más jóvenes, allí hicieron vídeo-clips y mini-conciertos bandas incipientes como Los Nikis o Toreros Muertos. Pero también otros más consolidados pusieron su arte en alocadas y surrealistas performance musicales, recuerdo así a bote pronto a Kiko Veneno vestido de un Frankenstein enamorado o a Loquillo sentado un un pupitre de escuela repitiendo el estribillo aquel de: 'Lo que a mi me gusta en realidad, es, es, es... es vagabundear".
Las célebres canciones del programa fueron compuestas por Nacho Cano o Santiago Auserón, y cómo no recordar a la Bruja Avería, Los Electroduendes o a Alaska como estrafalaria presentadora.
Pasarán a la historia frases hoy impensables como "¡Viva el mal, viva el capital!" que esgrimía la Bruja Avería, pero no pretendo hacer repaso del programa, siempre asociado a la dichosa y hoy sospechosa Movida Madrileña.
No obstante La Bola de Cristal fue un hito de una España que ya no existe, que quizás no existió nunca y en realidad programas como éste sólo fueron reflejos orquestados para que las miradas se fijaran en ellos mientras en la sombra se articulaba el sistema para que en lo importante nada cambiase, de aquellos lodos...
Pero creo que Lolo Rico merece un recuerdo, por tanta imaginación (al poder), osadía, música, cultura y buenos ratos en aquellos lejanos sábados matinales de los ochenta.
De todas las actuaciones y vídeo-clips que pasaron por el programa, me he decidido por los momentos más punks y menos adheridos a la Movida: Eskorbuto, Decibelios y Siniestro Total interpretando: "Os engañan", "Ningún nombre de mujer" y "Menea el Bullarengue" respectivamente.
Hasta siempre Lolo!!!