Jim Jones All Stars - "Cat Fight" (2026)

Crítica: Jim Jones All Stars - "Cat Fight"

Los vientos metales agitan cada tema, insuflando fuego y tonos púrpuras, la base rítmica es rica y febril y parece importada de las calles nocturnas y luctuosas de Nueva Orleans...
Por Jorge García.


Apliquemos algunos vocablos como tórrido, entregado, apasionado, frenético, salvaje... y encontraremos la definición perfecta del modus vivendi musical del inigualable músico británico Jim Jones.

Así ha sido, y no cabe duda de que con su nuevo proyecto - con el que este año ha publicado su segunda entrega discográfica - referido como Jim Jones All Stars, así sigue siendo... Y que dure.

Tras el incendiario "Ain't no peril" publicado el pasado 2023 (reseña), ahora vuelve con "Cat Fight", donde sigue dejando a un lado el garage-rock, el blues y los sonidos más primitivos y cincuenteros de sus precedentes e inolvidables proyectos, para repartir moderadas dosis de Rhythm & Blues, siempre bajo el dominio de una flamígera versión del soul, el funky o el góspel.

Los vientos metales agitan cada tema, insuflando fuego y tonos púrpuras, la base rítmica es rica y febril y parece importada de las calles nocturnas y luctuosas de Nueva Orleans y su concurso vocal le posiciona como un predicador sinuoso y enardecido por la fe.

Produce el inefable Chris Robinson para aportar hipnóticas espirales sónicas, al modo de su proyecto paralelo a los cuervos de Atlanta: Chris Robinson Brotherhood. El resultado es un sulfúrico y exuberante pandemonium musical y estilístico, donde los actores principales del estrépito se conjuran en pos de encontrar una suerte de lujuria sónica y desahogo espiritual. 

Caderas dislocadas entre nubes carmesí y torbellinos rítmicos que emulan un akelarre en comunión con los duendes al calor de la hoguera, son posicionamientos perfectamente concordantes con el espíritu que exhala "Cat Fight", cuya ceremonia ofician, además del hechicero Jim Jones, Carlton Mounsher (guitarra, coros), Aidan Sinclair y Chris Ellul (batería y percusión), Stuart Dace y Tom Hodges (saxo tenor y barítono respectivamente), Elliot Mortimer (teclas y piano) y Gavin Jay (bajo, coros), además de la participación de Ali Jones, Chuck Prophet o Chris Robinson.


45 minutos de pantanosa fiereza que bascula entre la herética herencia cajún y las ardientes y lujuriosas notas del funk y el soul, donde las canciones crean una comunión común a la atmósfera referida y no una parada de postas donde apearse y esperar a la siguiente etapa.

Seguimos comulgando con Jim Jones, dejándonos llevar por su estela de brujo y sintiendo bajo nuestros pies la trémula maldición de la música del diablo.

Se recomienda visitar la reseña que sobre este mismo trabajo escribió Juanjo Mestre en Exile SH Magazine.

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