lunes, 20 de agosto de 2018

Autrigalia Fest 2018 - Bantastic Fand/Ghost Number and His Tipsy Gypsies - 18/08/2018


Primera visita al Autrigalia Fest, peculiar festival que se celebró por segundo año en la localidad burgalesa de Busto de Bureba y que combina el mundo de los cereales con el country-folk. Talleres, muestra y cata de cervezas artesanas, exposiciones, mercado autóctono, un espectáculo de humor con un seat 600, mucho frío y por supuesto música, es parte de la oferta de Autrigalia Fest 2018.
Y aunque todos los actos tuvieron interés, lo nuestro es la música y en ello nos vamos a centrar.
El viernes no pudimos estar en Busto de Bureba, pero el sábado aún resonaba el nombre de Moses Rubin que dejó huella tras su concierto en formato power-trio del viernes.


El sábado, en mi opinión demasiado tarde, pasadas las once y media de la noche, y con un frío de órdago, saltaba al escenario la banda donostiarra Ghost Number and His Typsy Gypsies. Era mi tercera experiencia con los donostiarras que gustaron y mucho al público con su música vintage que cuenta con esencias cajun, ragtime, swing, country, folk o hillbilly entre algunas de sus influencias. Liderados por David Pisabarro (voz y banjo), en cada una de las oportunidades que he tenido para verles en vivo se ha notado una mayor madurez y el afianzamiento del repertorio, basado en los temas de su primer disco del pasado año "From dawn to dust", también el grupo se muestra, a pesar de su juventud, muy suelto y con desparpajo aunado a un excelente sonido.
Pudimos escuchar algún tema de su próximo disco, en el que prometen seguir experimentando con sonidos más latinos, nos ofrecieron un tema con aires cubanos y un calipso. Calentaron el ambiente y el público lo agradeció y disfrutó con ellos.


Llegaba el turno de Bantastic Fand, los cartageneros son una banda completamente consolidada, sus canciones suenan cada vez mejor y está claro que van a más. Las armonías vocales con Paloma del Cerro, la base rítmica (Chencho Vilar, Paco del Cerro), los teclados de Carlos Campoy, las guitarras del estupendo Fernando Rubio y por supuesto Nacho Para a la voz, armónica y acústica, todo el conjunto es una máquina perfectamente engrasada para ejecutar un sonido americana de gran enjundia que combina influencias de nombres como Tom Petty, Bob Dylan, Neil Young, The Band e incluso el pop de la invasión británica.
Sonaron canciones de sus dos discos publicados hasta la fecha: "Strong enough to refuse" (2014) y "Welcome to desert town" (2016) e hicieron las delicias de un público que se rindió ante la clase y buen gusto no exento de garra y oficio de la banda cartagenera.
A un servidor gustó de manera especial las nuevas versiones que han incorporado al setlist en directo: "Oh sister" de Bob Dylan, "Love the one you're with" de Stephen Stills y de una favorita personal como es "Comes a time" de Neil Young. También Fernando Rubio nos ofreció algún tema de su magnífico disco en solitario del presente curso "Cheap chinese guitar".


Triunfo por todo lo alto, esperado por otra parte y que repitieron en la matinal del domingo en Frías celebrando una vez más el Vals de 2016, allí en un formato semi-acústico volvieron a deleitar con un reperetorio con mayor presencia de los temas de Fernando Rubio, esta vez bajo un sol de justicia que se agradecía tras el frío de la madrugada anterior, en ese ambiente de paz y armonía tan querido para muchos que se respira siempre en Frías, volvíamos a vivir sensaciones valseras y rememoramos el indescriptible fin de semana del vals de hace un par de años.
Grandes Bantastic Fand como siempre, ya estamos deseando un próximo encuentro con ellos.
El horario y los retrasos propiciaron que el concierto de Red Beard empezase casi a las tres de la madrugada, el cansancio y el frío acumulado me convenció de que lo mejor era ir a dormir, aunque los primeros temas de la banda de Jaime Jiménez me estaban gustando mucho, una pena porque muchos se fueron y Red Beard contó con poco público, algo injusto para todos y de lo que no son culpables ni la banda ni el respetable, creo que es para apuntar y mejorar en ediciones venideras.

Ha sido un placer de dimensiones bíblicas poder pasar este día y medio con tantos amigos, para no caer en olvidos indeseados no citaré a ninguno, ellos saben y yo también, un lujazo.

Los lunes... escenas de cine - "Dos en la carretera"


Stanley Donen es uno de los grandes directores americanos. No siempre valorado en su justa medida, fue un realizador con un sentido del ritmo y de la narración portentoso y dejó un ramillete de obras magníficas además de numerosos apuntes que supusieron importantes aportaciones.
Siempre recordado por sus musicales, también filmó películas como "Dos en la carretera", film encantador, nostálgico y bucólico donde los haya, inolvidable gracias a la pareja rebosante de química formada por Audrey Hepburn (imposible no enamorarse de ella en este film) y Albert Finney y por la maravillosa música de Henry Mancini.
Si en una película se hace una semblanza de la pareja es en ésta. Donen nos lleva a saltos por la vida en común de Joana y Mark a lo largo de doce años, utilizando sus viajes en carretera por Normandia como nexo y leit motive de la película.
Es necesario recordar el excelente guión de Frederic Raphael, innovador donde los haya.
Pasamos la semana con el matrimonio Wallace.
¡Feliz semana!

sábado, 18 de agosto de 2018

La docena de doce de... películas de Billy Wilder.



Vamos con una docena de doce cinematográfica. Como no sólo de rock vive el hombre y uno es cinéfilo de toda la vida, aunque en la actualidad no ejerza demasiado, me ha parecido preceptivo hacer una lista veraniega de la docena de doce sobre alguno de mis realizadores favoritos de la cosa esta del cine.
Y uno de mis más admirados directores y sobre todo guionistas es, sin lugar a dudas, el austriaco Billy Wilder. Autor de innumerables obras magnas que han pasado a la historia del séptimo arte, y autor de unos cuantos guiones que dejó en manos de otros realizadores y que se convirtieron así mismo en películas inolvidables, va a ser el primero, que no el último, en protagonizar la docena de doce de películas. Vamos a ver que les parece.

1. "Perdición" ("Double indemnity", 1944). 


Tremendo clásico del cine negro, guión perfecto obra del propio Wilder y del gran Raymond Chandler, con frases inapelables "¿quién iba pensar que el asesinato podía oler a madreselva...". La lujuria y el asesinato se retuercen en la entrepierna de Fred McMurray, la sensualidad más lasciva en el tobillo de Barbara Stanwick, el instinto del sabueso en el estómago del gran Edward G. Robinson. Obra maestra.


2. "El apartamento" ("The apartament", 1960).


Una de mis comedias favoritas del mundo mundial, una de las chicas más encarecida y sutilmente sexys de la historia del cine, metida en su ascensor y en un enredo sentimental que la oprime, un tipo que por enamoradizo te conquista, a pesar de ser en realidad un sucio trepa, una historia de amor y de perdedores, un guión perfecto, inapelable. Otra obra maestra.


3. "El gran carnaval" ("Ace in the hole" 1954).


Seguimos con otra obra maestra. En esta ocasión un film que no obtuvo el enorme éxito de las precedentes, de hecho sigue siendo una cinta que mucha gente no conoce, y eso que su argumento está tan de actualidad o más en este tiempo que en los años cincuenta, cuando fue rodada. El mejor Kirk Douglas (que siempre he pensado que su perfil es de 'malo') y una historia espeluznante sobre el tratamiento que la prensa carroñera da a ciertos acontecimientos.


4. "Con faldas y a lo loco" ("Some like it hot", 1959).


Otra comedia sublime es ésta. Repleta de momentos inolvidables, míticos y con la frase final más recordada de todos los tiempos, se trata de otra obra maestra sin paliativos. Guión perfecto, interpretaciones rotundas e histriónicas de Jack Lemmon y Tony Curtis, la presencia seductora de la bobalicona Marilyn Monroe y un grupo de mafiosos persiguiendo a dos músicos que se han escondido en una orquesta de señoritas, se monta un buen sarao.


5.  "El crepúsculo de los dioses" ("Sunset Boulevard, 1950).


Más obras maestras del cine. Y ésta en concreto hablando del cine, sacando alguna de las miserias del interior de los estudios. Le granjeo no pocos problemas a Wilder esta película, problemas con la industria y con los estudios Paramount para los que había trabajado hasta entonces. Nostálgica y trágica, la caída de una diosa del cine mudo encarnada por Gloria Swanson, que se niega a aceptar la realidad de que ya no es una estrella sino una supernova, el impecable William Holden y guiños a las estrellas del cine mudo.


6. "Testigo de cargo" ("Witness for the prosecution", 1957).


Un relato corto y no demasiado significativo dentro de la obra literaria de Agatha Christie se convierte en manos de Wilder en una enrevesada trama policíaca en torno al presunto asesinato de una viuda, cometido por el libertino Tyrone Power, para cobrar una suculenta herencia. El perfecto sospechoso se pone en manos del prestigioso abogado Sir Wilfrid Roberts, un estratosférico Charles Laughton que pone en práctica toda su sapiencia para sacar del enredo a su cliente, al tiempo que esquiva la pegajosa profesionalidad de su enfermera. Obra maestra total.


7. "Primera plana" ("The front page", 1974).


Una de las más fantásticas versiones de un guión que según algunos cinéfilos es el más perfecto de la historia. Acepto que me gusta más la anterior de Howard Hawks, pero ésta es hilarante y magnífica, con esa pareja sin igual que formaron Jack Lemmon y Walter Matthau y con una de las primeras apariciones de Susan Sarandon.


8. "Días sin huella" ("The lost weekend", 1945).


Tremebundo y oscuro drama social en torno al problema del alcoholismo, la secuencia del paso del tiempo marcado con los círculos de alcohol que dejan los sucesivos vasos sobre la barra y una máquina de escribir son argumentos que explican el inmenso cineasta que fue Wilder, si a esto unimos las excelentes interpretaciones tanto de Ray Milland como de Jane Wyman, tenemos que rendirnos ante la realidad de que éste es un grandioso film.


9. "En bandeja de plata" ("The fortune cookie", 1967).


Otra película magnífica, otra comedia y una prueba más de la capacidad de Wilder para acometer historias adheridas a la vida real y hacerlo de manera pionera y totalmente realista, al tiempo de disparatada dentro de una verosimilitud sorprendente. Nuevamente la pareja Lemmon/Matthau funciona como un tiro, cada uno en su papel. Imprescindible.


10. "Uno, dos, tres" ("One, two, three", 1961).


Igualmente imprescindible me parece la vertiginosa "Uno, dos, tres", según muchos la película más rápida de la historia. En tono burlón acomete con absoluta ironía, en incluso sátira la guerra fría y nos coloca ante la disparatada historia de un ejecutivo de Coca-cola en Berlín, allí su hija se enamora de un muchacho del lado comunista, todo es un absoluto delirio, con James Cagney arrasando en su faceta cómica. Grandiosa.


11. "Berlín occidente" ("A foreign affair", 1948).


Otra de las películas menos conocidas de Wilder es ésta. Una historia nuevamente de la postguerra, la ayuda americana a la reconstrucción de Alemania y la confrontación entre el estricto proceder de una congresista por Iowa, (Jean Arthur) y el amor. Inolvidable escena de Marlene Dietrich cantando con voz aguardentosa y algún momento surrealista (dentro y fuera de la película) con Jean Arthur.


12. "La vida privada de Sherlock Holmes" (The private life of Sherlock Holmes", 1970).


Una de las películas más infravaloradas de Wilder, y tan extraordinaria como muchas otras es ésta. Una visión muy 'Wilder' de Holmes. Un retrato del personaje más humano y privado, un ejemplo de dominio del lenguaje narrativo en el cine y un guión magnífico de Wilder y I.A.L. Diamond. En su día fue un fracaso total, pero hoy se revisita con sorpresa porque es muy buena, de hecho estoy pensando que igual la he puesto demasiado abajo.

jueves, 16 de agosto de 2018

2x1 - Neil Young/Boz Scaggs - "On the beach"


Recientemente Boz Scaggs ha publicado "Out of the blues", un nuevo disco con el que el de Ohio cierra la trilogía con la que ha venido revisitando viejos temas blues y aportando algún que otro tema propio o inédito. Todo empezó en 2013 con la publicación de "Memphis", al que siguió en 2015 "A fool to care" y que termina con el mencionado "Out of the blues".
Entre los covers de éste último álbum, me ha sorprendido encontrarme con "On the beach", el magnífico tema de Neil Young incluido en su elepé de mismo título publicado en 1974.
Así que la ocasión la pintaban calva para incluir ambos temas en un nuevo 2x1, celebrando al tiempo la publicación de un nuevo trabajo del gran Boz Scaggs.




miércoles, 15 de agosto de 2018

Las tías de negro de la postguerra. Las paranoias de Addi.


Cuando era niño, recuerdo ir con mis padres a visitar a la familia cada verano. Recién empezadas las vacaciones yo sólo quería jugar con mis amigos, leer novelas de "Los cinco" o de Emilio Salgari y construir, junto a mi amigo Javi, naves espaciales con el Tente que se pareciesen a las que salían en la serie "Galáctica" que emitían cada día después de comer.
Alguna tarde, tras el capítulo diario y ya con el libro bajo el brazo y la caja de bloques de colores para jugar a ser un ingeniero galáctico preparada, presto para ir a casa de Javi, que el pobre guardaba meses de reposo tras una agresiva operación en la columna que le mantenía muchas horas en cama, casi inmovilizado por un terrorífico engendro de hierros y tubos que rodeaba su cuerpo adolescente y mantenía su espalda en un estado de dolorosa rigidez, justo cuando iba a salir por la puerta, mi padre me detenía con el anuncio de una visita a alguna de las tías.
No me gustaban aquellas visitas, me aburrían mucho y en cierto modo me entristecía contemplar a todas aquellas tías abuelas, siempre de negro, con el pelo color estaño duramente adherido al cráneo y fuertemente estirado hacia atrás y recogida la melena en un moño ensartado por multitud de horquillas.
Recuerdo ir a casa de tía Julia, era alta y con los rasgos de la cara muy abruptos, como una estatua fenicia, siempre con sus enormes ojos azules empapados de un líquido viscoso que nunca caía por sus mejillas y permanecía allí, como gustándose en aquellas cuencas profundas y ya impermeables, al entrar por el pasillo tenías que poner los pies sobre unas bayetas y deslizarte por el pasillo oscuro, largo y alto, como si esquiases por la olorosa cera que hacía brillar la madera.
La tía María mantenía su cabello negro y arremolinado, y también sus ojos eran oscuros, y su piel, que era del color de la canela; besaba cariñosamente a mi madre y también a mi hermano y a mi, pero a mi padre le besaba entre llantos de alegría y risas de tristeza, le besaba muchas veces y le abrazaba muy fuerte, mucho. Recuerdo que la tía María me resultaba muy impresionante.
Tras el cola-cao servido en una amarillenta taza con cicatrices en su piel de porcelana y las galletas, normalmente revenidas y húmedas, empezaban las historias sobre los ausentes, demasiados ausentes.
Teófila ya estaba llorando antes de abrir la puerta, era pequeñita, graciosa y parecía tan frágil que no pude entender, cuando años después conocí su historia, que aquél requeté le hiciese tanto daño, y que la humillase tan vílmente a pesar de estar enamorado de ella, y que por eso la tratase tan mal, porque ella lo odiaba y se lo decía, nunca consiguió que confesara dónde estaba escondido el tío Rogelio. Incluso cuando un buen día su vientre dejó en evidencia que estaba embarazada, no consintió que la llamasen puta, y con la cabeza alta y en tono firme escupió a todos, incluido al cabo de la guardia civil, que el hijo que esperaba era de su compañero, de Rogelio, que la visitaba algunas veces, siempre por sorpresa y que pasaba la noche con ella y se marchaba antes de despuntar los primeros rayos de sol, y que era demasiado listo para que lo atraparan.
Socorro llevaba el luto con orgullo y coraje, tenía unos ojitos pequeños que se arrugaban tras unas gafas de culo de vaso, en tiempos de la república fue maestra, y realmente lo fue durante toda su vida, aunque no pudo ejercer la docencia por roja. Pero siguió siendo una lectora compulsiva y una maravillosa poeta. Nos besaba al llegar a su casa, pero no al despedirse, que lo hacía con un escueto "¡Salud!" que espetaba con una sonrisa de un millón de dientes, y bien alto para que lo oyesen todos, en especial los fascistas y los que en el 39 se afiliaron a falange a pesar de haber votado al Frente Popular, que esos fueron los peores hijos, nos decía con el rencor cosido a las comisuras de sus labios.
Y Maruja, Enedina, Joaquina, Filomena... todas de negro, todas condenadas a llorar por sus maridos, compañeros, novios, hijos, hermanos y padres, todas firmes y dispuestas a no cejar en la lucha, aquella en la que los hombres de la familia empeñaron sus vidas por defender la libertad, el trabajo digno y la igualdad. Todas en el centro de la diana, muñecos del pim-pam-pum sobre los que los falangistas podridos de victoria disparaban sus bolas curtidas de venganza y crueldad, todas desafiantes ante las miradas hirientes escondidas tras los visillos de las ventanas de los que aún estando a salvo tenían más miedo que ellas, altivas cuando paseaban por las calles del pueblo, pisando fuerte aunque les temblasen las piernas al pasar delante del ayuntamiento, dignas cuando regresaban de alguno de los humillantes y mal pagados trabajos a los que tenían que rebajarse para dar de comer a los hijos, a mi padre...
Hace muchos veranos que no hay visitas, poco a poco fueron dejando este mundo para reunirse con los hombres de la familia, una pena, porque ateas como eran, no contemplaban esa opción. Hoy me da pena y al tiempo alegría recordar aquellas tardes frente al tazón de cola-cao, mirando a la tele y aburrido, sin escuchar lo que los mayores hablaban. Hoy las preguntaría tantas cosas, y me gustaría tanto escuchar la historia de la familia contada por ellas, y me gustaría tanto llorar con ellas por tanto dolor, tanto mal, tanta crueldad, tanta sangre, tantos golpes, insultos, gritos, humillaciones, burlas... y sentir tanto orgullo, por ellos, héroes que entregaron lo más valioso que tenían siendo tan jóvenes y dejando aquí lo que más querían expuesto un largo martirio público y malicento; y sobre todo por ellas, auténticas heroínas, fuertes y valientes, que se quedaron aguantando ante los viles, soportando la vergüenza con entereza, sacando adelante a los hijos y resistiendo por la libertad, por el recuerdo de los suyos, por la verdad y por el futuro. Hoy me apetecía rendir un homenaje a todas aquellas mujeres, para que sepan que (desgraciadamente) muchos seguimos en la lucha.

Esta paranoia explota como reacción visceral a las repugnantes insinuaciones de Joaquin L. Ramírez, senador del Partido Popular, en las que dejaba en el aire la hedionda posibilidad de que las 13 Rosas fuesen unas asesinas, hay que seguir en la lucha, está claro.

martes, 14 de agosto de 2018

David Myhr - "Lucky day" (2018)


Poco a poco el año avanza y pronto los ocres y broncíneos tonos del otoño nos volverán a posicionar ante la inminencia de una nueva navidad. Y poco a poco también, vamos destripando discos publicados durante este año 2018 vertiginoso (como todos).
Y una vez más traemos aquí un disco que lleva mucho tiempo sonando en casa, que ha rendido muchas visitas a mi equipo antes de ser descrito en esta reseña, y que entiende el que suscribe que merece un hueco en esta bitácora y la oportuna recomendación, por si alguno de ustedes no han advertido la aparición de este "Lucky day", obra del cantante, compositor y multi-instrumentista sueco David Myhr.
No se prodiga demasiado el que fuera fundador en las postrimerías de los ochenta de The Merrymakers, pues han pasado seis años desde la publicación de su anterior trabajo, aquél excelente "Soundshine". Pero daremos por buena la espera a tenor de lo que nos ofrece en este excelente "Lucky day".
Brad Jones, un viejo conocido de artistas cercanos con los que ha trabajado en su casa-estudio de Nashville como Quique González o Ariel Rot, es el encargado de producir el disco, por supuesto en Nashville.
Se trata de otro disco que se airea en atmósferas pop, power pop e incluso con un toque a lo Billy Joel, un toque a músico de local nocturno, de esos que en penumbra, pertrechado tras su piano, van  deshojando melodías que se pierden en la madrugada ante un público embelesado entre caricias compartidas con sus acompañantes y con algún whisky de más.
Se pasean por estas diez canciones ecos de Beatles, Alex Chilton, Boz Scaggs o el mentado Billy Joel.
Se trata en definitiva de uno de esos discos que son las canciones las que hablan por ellos, y desde el primer tema ya descubrimos que éstas tienen mucho que decir, escuchen sino el precioso y 'soleado' tema de apertura titulado "Jealous sun".



Continua el recorrido por uno de esos temas neoyorquinos a más no poder: "My negative friend", con la sombra de Joel. "Room to grow" es deliciosa, destaca una fina producción con cuerdas y coros; más coros en "The perfect place"; "Everyday it rains" es más sencilla, con un toque folk, pero igualmente encantadora.
"Lucky day" nos recuerda al Macca más íntimo y "If you really think it's over" es acústica y campestre. Nos volvemos a encontrar con la luz en "Wait until the moment" y las acústicas y los coros armonizan la bonita y breve "Lovebug" para terminar con "The only thing I really need is you", otro tema rebosante de encanto y primavera.
Otro precioso disco, que gustará a los que gustan mecerse en cómodas hamacas melódicas y que es posible que pase desapercibido para muchos, aunque en mi opinión merece (y mucho) la pena pararse en él.

lunes, 13 de agosto de 2018

Los lunes... escenas de cine - "Robin de los bosques"


Dinámica y divertida, excepcionalmente caracterizada la época y los personajes, con un guión en el que conviven con naturalidad épica y lírica, romanticismo y humor; todo narrado con un ritmo perfectamente adecuado a cada secuencia y con una música impecable del maestro Korngold (al que tantas veces ha fusilado John Williams).
Todos estos ingredientes hacen de "Robin de los bosques" un clásico imprescindible del cine de aventuras, la fuente de la que beben tipos como Steven Spielberg, aunque sin la brillantez del inapelable Michael Curtiz, director -junto a William Keighley- de la cinta.
Extraordinarios Errol Flynn y Basil Rathbone, imposible concebir un Robin más audaz, heróico y romántico que el que inmortalizó Flynn, sin olvidar la lánguida y frágil Lady Marian de Olivia de Havilland o el lascivo Rey John de Claude Rains.
Pasamos la semana sumergidos en el bosque de Sherwood con Robin Hood y sus secuaces.
¡Feliz semana!