domingo, 31 de marzo de 2019

Los domingos photosong - Jacobites - "Elisabethan balladeer".


Reconozco que estoy como un chiquillo con zapatos nuevos. ¿El motivo?, que por fin tengo en casa el último disco de Jacobites, mi favorito, el gran "God save us poor sinners" del que hablé por aquí hace unos días (pinchar).
Lo ha reeditado el seyo aragonés YOU ARE THE COSMOS y lo he adquirido recientemente. Viene en una bonita presentación y con un single aparte con los temas "Teenage christmas" y "I'll care for you".
El punto final del dúo mítico que formaron Nikki Sudden y Dave Kusworth, fue un disco inmaculado, donde se concentra la esencia de su frenética personalidad y su poética emotividad camicace.
Cualquier canción es sobresaliente, y puede ser un perfecto botón de muestra del inconmensurable trabajo que es "God save us poor sinners", pero el tema que cierra el disco me emociona de manera especial, "Elisabethan balladeer".
Un tema que por alguna razón me recuerda al ambiente y las sonoridades poéticas y nocturnas del Elliott Murphy de "Night lights", y eso es mucha grandeza amigos.
Además hoy voy a un concierto matinal de Guttercats, banda que tiene evidentes hermanamientos sónicos y vitales con Jacobites, así que no se hable más.
¡Feliz domingo!



viernes, 29 de marzo de 2019

"Nothing sacred/All things wild", segundo adelanto del nuevo disco de Kevin Morby, "Oh my God"


Hace unas semanas teníamos el primer adelanto, "No Halo", de lo que será el nuevo disco, quinto en solitario, del ex de Woods, Kevin Morby.
Entonces conocimos también algunos detalles sobre ese disco, que llevará por título "Oh my God". Ahora llega el segundo adelanto, "Nothing sacred/All things wild", y también empezamos a tener más noticias sobre ese "Oh my God". Por ejemplo, ya sabemos que será publicado el próximo 26 de abril (Dead Oceans); también se ha anunciado que se tratará de un disco doble, y además conceptual.
Como en parte puede deducirse por el título, el álbum tratará sobre la religión, a pesar de no ser Morby una persona especialmente religiosa.
Este segundo single recoge las características sónicas y estilísticas que dominarán el elepé, un ambicioso, y también arriesgado proyecto que muchos estamos deseando de escuchar, aunque reconozco que con un poco (bastante) miedo, el tiempo dirá.
De momento nos quedamos con ese "Nothing sacred/All things wild".



jueves, 28 de marzo de 2019

Attic Lights - "Love in the time of shark attacks" (2019)



 ...un ramillete de canciones caracterizadas por las melodías sencillas pero hermosas y fluidas, los estribillos pegadizos, las guitarras radiantes y evocadoras y unas armonías vocales a la altura de cualquier referente conocido respecto de esta especialidad

No es la primera vez que un servidor se pregunta por el tipo de hechizo que sin duda viene afectando a las bandas oriundas de la lluviosa Escocia. Una suerte de alquimia que hace incidencia en las voces de aquellos que moran esas tierras, pero también en su actitud powerpopera y en el instinto para confeccionar melodías de perfecta línea.
Y es que no son pocas las bandas alumbradas en la nación de Walter Scott que destacan por las cualidades citadas, basta enumerar referencias como The WellgreenDropkick o por supuesto Teenage Fanclub entre otras, para comprender perfectamente a lo que me refiero.
Hoy hablamos de una más, Attic Lights, tal vez menos conocida que alguna de éstas, pero que acaba de publicar su tercer álbum, "Love in the time of shark attacks".
A bote pronto podemos asegurar que este cancionero no desentonaría entre la producción de ninguna de las formaciones apuntadas. Se trata de un ramillete de canciones caracterizadas por las melodías sencillas pero hermosas y fluidas, los estribillos pegadizos, las guitarras radiantes y evocadoras y unas armonías vocales a la altura de cualquier referente conocido respecto de esta especialidad.
Teniendo como referentes claros a grupos como Teenage Fanclub, Weezer, The Posies o Beach Boys, por citar algunos ejemplos evidentes, la banda que capitanea Kev Sherry despacha diez coplas que no dejan espacio a la más mínima posibilidad de especular con el relleno o la paja.


Pues desde el primer pellizco a la guitarra podemos hacernos una idea de lo que nos puede ofrecer Attic Lights, así queda claro en "Never by myself" de luminosas guitarras, coros evocadores y estribillo adherente.
Nueva demostración de perfección coral en "Ruby's song" y esencias del folk de la tierra en la bucólica "Come back to me". Aunque para estribillo el de "People come on", difícil deshacerse de él, tema con vientos y metales que entroncan por momentos con los de Liverpool.
Con la desnudez de una acústica y la hermosa voz de Sherry transcurre la balada "Fables", que da paso al power-pop "Louis" que sirve como single de lanzamiento.
Otra golosina, gloriosa por su trabajo con diversas guitarras, armonías y melodía es la magnífica "I found a girl""Palace of losers" es una especie de nana con teclas, guitarras y mandolinas, además de la soberbia labor vocal. Otro tema de incisivas guitarras en la onda power es "Kings of whatever", una explosión eléctrica en todo orden para terminar con la balada al piano "Back rub".
Extraordinario disco de brit-pop, folk-pop y power-pop, maravillosas armonías vocales y preciosas canciones, que si bien no supondrá descubrimiento alguno entre la parroquia, si que creo que dará satisfacción a todos los afines al género y que será un destacado trabajo dentro de su palo durante este año que ya va volando como el viento.



Reseña publicada el pasado 12/02/2019 en el Exile SH Magazine.

martes, 26 de marzo de 2019

Bingo Trappers - "Elisabethan" (2019).



 Desmenuzan ciertas coordenadas de los sesenta, buscan en lo palpable, en lo que se ve a simple vista, pero lo elaboran con gusto, talento y con la predisposición de gustar...


Les propongo un experimento musical que si bien puede parecer a primera vista una receta más de tópicos combinados en busca de sonidos revival sin demasiado peso específico más allá de lo puramente evidente y resultón, lo cierto es que una vez examinado el resultado, comprobarán que se trata de un apetecible y muy sugestivo trabajo discográfico, que para más inri, viene desde los países bajos, lugar no demasiado trillado en los terrenos rockeros.
Tomen para alcanzar la correcta prescripción, una medida de The Byrds, por aquello de las armonías vocales y las caricias country y folk; otra medida de The Beatles, para justificar la inspiración melódica y algún leve soplo psicodélico; una tercera medida de The Kinks, para alcanzar esa atmósfera proletaria pero sumamente sofisticada y para finalizar dejense llevar por paisajes sesenteros sin darle demasiadas vueltas al caletre, y tendrán "Elisabethan", el último disco de un dúo holandés llamado Bingo Trappers, que si no es por my friend Nikochan no creo que jamás hubiese dado con él.
Desmenuzan ciertas coordenadas de los sesenta, buscan en lo palpable, en lo que se ve a simple vista, pero lo elaboran con gusto, talento y con la predisposición de gustar, sin embarcarse en viajes de pretensión o búsqueda de santos griales, y funciona creanme, porque gustan, es difícil que este disco no guste.


Ni renuncian, ni ocultan sus influencias: los coros byrdianos de "All the plain songs" que se diluyen en esencias gariteras o en la placidez de una steel de "Precious relics". Los Kinks se introducen en la fibra de la que está construida la magnífica "Signs of comfort".
"Down the road" es garajera y beatle, de cuando los Fab Four tocaban en garitos de mala muerte a la hora del almuerzo, aunque con unas teclas muy Animals; vuelven a golpear los de Liverpool (entre otros) con una micro-dosis psicodélica en la encantadora "Marjory". Fresca y juvenil, como un soplo de esperanza no pretendida, la estupenda "Don't steal my line".
Byrds, e incluso Dylan se asoman a "The thin wild mercury sound" y los acentos countries también rematan la tesitura sónica de "Homegirl", que también suena muy beatle.
Se remata el disco con un tema de espiral muy british como "Too many shortcuts". Tal vez "Raise my profile" sea el único tema del disco que no termina de convencerme, aunque es una apreciación personal.



Puede parecer un disco de esos que se agarran a sonoridades pasadas para vampirizar su magia y hacer las delicias de los más nostálgicos de la década prodigiosa y de sus bandas icónicas, pero no, o sí, no lo sé. En cualquier caso no importa, pues les aseguro que "Elisabethan" es un disco excelente, que además de los siempre bienvenidos ecos sesenteros, posee un encanto y atractivo que ha hecho que vaya adelantando (incluso por la derecha) en número de escuchas a muchos discos de esta añada. No se lo pierdan.

Se recomienda visitar la reseña sobre este mismo trabajo publicada por Nikochan en el Exile SH Magazine pinchando AQUÍ.


lunes, 25 de marzo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Hechizo de luna".


El tiempo es un bien escaso y hoy no he andado sobrado de él, es por eso que la entrada cinéfila de cada lunes llega tan tarde.
Pero nos agarramos a aquello de que nunca es tarde si la dicha es buena y no renunciamos a proponer una escena y una película este primer lunes de primavera.
Y me voy a decantar por una película de los ochenta que me da la sensación de que hoy está bastante olvidada, y que en opinión de este escriba, se trata de una de las comedias más brillantes que desde los USA se hicieron en aquella década, y en las siguientes: se trata del film del canadiense Norman Jewison, "Hechizo de luna".
Contaba la cinta con la participación de la entonces habitual en producciones hollywoodienses Cher como principal reclamo comercial. También aparecía por allí un joven Nicholas Cage, ambos hacían una peculiar y muy italiana pareja romántica.
Además en el film, neoyorquino hasta la médula, estaban la soberbia Olympia Dukakis o Danny Aiello entre otros.
En esta comedia romántica se mezcla la ternura, la pasión, la madurez, la tradición, la superchería, el matrimonio, la luna, el amor o la infidelidad; todo ello administrado en las dosis justas y creando un tapiz de gran intensidad. Se intercalan momentos oníricos y de exaltación romántica que seguro a muchos echarán para atrás, de hecho, como decía al principio, es un film bastante olvidado (y denostado me temo), pero que para un servidor, es una de las mejores películas americanas de los ochenta, y por eso me la traigo hoy aquí. Además, los protagonistas acuden a ver ópera "La Boheme", con esa escena nos quedamos, con la música maravillosa de Puccini.
¡Feliz semana!



domingo, 24 de marzo de 2019

Los domingos photosong - Frank - "Total blackout"


Este viernes exiliábamos a Sara Comerón, quien muy amablemente nos concedió una entrevista que podéis leer AQUÍ. Nos contaba sus planes y proyectos futuros, y también hablábamos de Frank, ¿cómo no?. Y por supuesto de su último disco, "Atlas" (pinchar), que desgraciadamente no pudo tener el recorrido deseado en directo, cosas de la vida.
Así que para el domingo fotográfico de esta semana, tenía bastante claro que el protagonista debía ser precisamente "Atlas", el último disco de los donostiarras Frank, con Sara Comerón a la voz.
Y para hacer el homenaje aún más vistoso, lo mejor el estupendo vídeoclip con el que presentaron el elepé, "Total blackout".
Con ellos nos quedamos.
¡Feliz domingo!



sábado, 23 de marzo de 2019

The Jacobites - "God save us poor sinners" (1998) - Mis discos de los noventa.



 Entre vapores glam y tragos de recalcitrante rock claustrofóbico made in Thunders, más diversos vestigios de la ortodoxia rockera exportada desde su Inglaterra natal...

Estaba a punto de iniciar esta reseña con una frase, no diría que desafortunada, pero sí incompleta: estaba dispuesto a decir que el último disco de los Jacobites, "God save us poor sinners" es una joya que siempre ha permanecido oculta a los ojos de la multitud; pero lo cierto, y completo, es que los Jacobites (en general) es una banda que siempre ha permanecido oculta a los ojos de la multitud.
Así tenemos en 1998 al dúo titular de la banda, es decir Nikki Sudden y Dave Kusworth en plena forma y al frente de todo, con un excelso ramillete de textos y músicas bajo el brazo prestos a poner las voces, guitarras, bajo y percusiones necesarias para crear su última obra de malditismo poético y romanticismo barroco, una alquimia sonora de tal magnitud que hubiese redimido al mismísimo Edgar Allan Poe.
Así que se encierran en los estudios W.S.R.S. en Leamington Spa (Inglaterra), y fabrican "God save us poor sinners", para dar carpetazo a una encrucijada más de alientos musicales que perfectamente podrían haber sido alumbrados en la recta final del siglo XIX por sus predecesores románticos, tan inflamados de reprobación social como los victorianos Jacobites.
Entre vapores glam y tragos de recalcitrante rock claustrofóbico made in Thunders, más diversos vestigios de la ortodoxia rockera exportada desde su Inglaterra natal, el dúo nos permite deshojar la margarita sobre qué canción es más bucólica, refinada en su decaimiento o vaporosa en su ascenso a las bóvedas del placer y el dolor.

Se permiten un comienzo con dos temas que marcan la diferencia: un tema firmado por cada uno de ellos y que empieza con la pieza de Sudden, "God save us", humeante y al tiempo radiante, glam y rock stoniano fusionados en busca de la salvación (que desgraciadamente no llegó); toca pegar a Kusworth, y lo hace con un quejido de añoranza a la que fue su novia durante largo tiempo: Isabel, titulado "I miss you", sin más complejidades literarias.
A partir de ahí, todo es cuesta abajo, se suceden riffs, solos guitarreros al límite, pianos detonantes y gotas de aflicción, encanto y sibaritismo, todo traducido en canciones de densa y flamígera espiral como "Heartbreaks", la Dylaniana "The wishing well" o la turbadora y grandiosa "Second time around" que firmase Nikki Sudden; se trata de una proclama política, con el punto de mira en la situación de Croacia en aquella época.
El tema compuesto por ambos protagonistas, "So unkind" en el que hablan de las adicciones. El influjo de Dylan se vuelve a hacer presente en "Never apart" y un electrizante muro sónico inflama la irónica "Border angel". Sentimos la influencia del Bowie más hierático y de los Faces más desatados en la estupenda "Cramping my own style" así como al Elliott Murphy de sus primeras obras en el extraordinario colofón "Elisabethan Balladeer".
No olvidamos el single, que viene adjunto en la reciente reedición de YOU ARE THE COSMOS"Teenage Christmas", un pegadizo estribillo energizado con encrespadas guitarras.
Testamento musical de Jacobites, una banda que tiene tanto de maldita como de suntuosa y delicada, de oscura como de vivificante y que ocupa un recóndito lugar de privilegio en la historia de la música, y cuyo último trabajo es otro de mis discos de los noventa.



jueves, 21 de marzo de 2019

Chocolate Watchband - "This is my voice" (2019).



Explosivo artefacto atestado de color, calor y febriles efectos sónicos, en la tradición del mejor garaje psicodélico de la década dorada...

Confieso que hacía años que no pensaba en Chocolate Watchband, y aunque sus discos -en especial los sesenteros- son recordados con cariño, admiración y algo más que prefiero pasar por alto, nunca había fantaseado con una vuelta a la pomada de la fantástica formación californiana.
Y si no es porque Johnny nos abrió los ojos reseñando en el Exile su nuevo disco "This is my voice" (pinchar) hace unos días, es muy posible que un servidor estuviera aún en albis.
Me apresuré a dar con el disco, un fanático de los sonidos garajeros que eclosionan psicodelia y sonidos ácidos a infernales temperaturas como el que suscribe, no podía dejar pasar la ocasión de volver a sentir viejas sensaciones.
Y confieso que fue con la primera proclama guitarrera sobre la cual arranca la voz de Aguilar como rompiendo el tiempo y el espacio en el tema de apertura, "Secret rendezvous", que ya quedé prendado y listo para lo que se avecinaba.
A las canciones propias, refulgentes de psicodelia y rock de pesado poso garajero, hay que sumar las acertadas covers de temas como "Trouble everyday", la esquizofrénica pieza de Frank Zappa que ofrecen con ronroneantes tintes lisérgicos, armónica incluida; "Talk talk" es un tema de The Big Machine que presentan con un posicionamiento reptante y metafísico. Sorprendente -a priori-, parecía la revisitación de un tema como "Desolation road" de Dylan, pero lo adaptan con arreglo a conjugar el original con su percepción sónica, la sorpresa finalmente es agradable; y lo mismo podemos decir de "I can't seem to make you mine" sobre el original de The Seeds.



Pero los temas propios son la auténtica joya del disco, por suponer novedades no esperadas y menos aún, tan bien perfiladas: Con un conjuro fronterizo se desarrolla la arenosa "Judgment day", con una atmósfera ciertamente azuferina; el tema homónimo da comienzo con una incipiente tormenta que se consolida según avanza, pletórico de psicodelia y brumas; "Take a ride" es un tema más pionero, cincuentero y rockero, dentro del orden garajero marca de la casa.
Vuelven los sonidos más catadriópticos con los teclados de "Bed" y van aún más allá en el instrumental de aire oriental "Bombay pipeline". Termina este disco con otra perla de opíparos sonidos y mezcla de luz y sombra como la excelente "Till the daylight comes".
Explosivo artefacto atestado de color, calor y febriles efectos sónicos, en la tradición del mejor garaje psicodélico de la década dorada y digno representante de una banda como "Chocolate Watchband".

miércoles, 20 de marzo de 2019

"Pequeña Irene", nuevo single de Mendizabal y a finales de mes, el disco.


Aunque haya que esperar hasta el 29 del presente para escuchar el disco entero de Mendizabal, que llevará por título "Disparo revelador", ayer martes se puso se puso en circulación por medio de Europa Press, un adelanto del mismo, se trata de la bonita y luminosa (en todos los sentidos) canción "Pequeña Irene".
Dentro de poco podremos tener entre nosotros "Disparo revelador" y a Txema Mendizabal girando por la geografía patria para presentar sus nuevas canciones.
Hablaremos de él largo y tendido, de momento nos quedamos con "Pequeña Irene".



lunes, 18 de marzo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Rocco y sus hermanos"


Luchino Visconti dirigió en 1960 una historia de Giovanni Testori que fue adaptada al cine por diversos guionistas. Nino Rota fue el encargado de poner una música maravillosa al drama y Alain Delon, Renato Salvatori, Annie Girardot, Katina Paxinou y Claudia Cardinale entre otros, protagonizaron la especie de tragedia griega que resultó ser la magnífica y neorrealista "Rocco y sus hermanos".
Rosario Parondi decide emigrar hacia el norte del país, a Milán más concretamente, junto con sus cuatro hijos huyendo de la miseria, que es la única opción en su tierra natal.
En Milán vive su hijo mayor, Vincenzo, un albañil relacionado con el boxeo.
La historia se centra en los problemas de adaptación de la familia, enterrada en un entorno desconocido e incomprensible como es la gran ciudad y el nuevo mundo industrializado.
El drama se centra en la relación de los hermanos Simone, que intenta ganarse la vida como boxeador, y Rocco, ambos enamorados de la misma mujer: la prostituta Nadia.
Inolvidable film, vigoroso y trágico, dirigido con la maestría habitual por el gran Luchino Visconti, con magnifica fotografía, crudas y veristas interpretaciones y la música inmortal de Nino Rota.
¡Feliz semana!



domingo, 17 de marzo de 2019

Los domingos photosong - The Rolling Stones - "Tumbling dice"


Se anunciaba ayer en el Exile SH Magazine. Sus Satánicas Majestades vuelven a la carga con un nuevo recopilatorio. En esta ocasión, el enésimo disco de hits de los Stones llevará por título "Honk" y por muy fan que un servidor sea de la banda (que lo es), entiende que un recopilatorio más del grupo es total y absolutamente innecesario.
No aporta absolutamente nada, por supuesto. Ni siquiera a efectos de portada, pues recuerda mucho a la de la recopilación que lanzaron hace más de veinticinco años titulada "Jump Back".
En aquella ocasión, como en la presente, hacían referencia temas de discos a partir de 1971, ahora sumen algún tema más, lo que se pueda extraer de "Voodoo Lounge", "Bridges to Babylon", "A bigger band" y "Blue & lonesome" y algún tema suelto, y ya tienen el recopilatorio.
No caeré, eso seguro, para eso ya tengo el que compré en su día, el que fue mi primer recopilatorio del grupo, el muy (demasiado) similar "Jump Back".
Nos quedamos con él y con un tema que allí aparecía, y que sin duda también lo hará en este "Honk".
¡Feliz domingo!



sábado, 16 de marzo de 2019

"La sombra del ayer es alargada" - Las paranoias de Addi.


En aquellas noches, el invierno era un factor inherente únicamente a la fecha anunciada por el calendario. No les importaba demasiado a unas vidas en constante ebullición, que éste se emplease a fondo utilizando todo su repertorio de tormentos: La lluvia simplemente propiciaba charcos sobre los cuales la luna se miraba creando reflejos mágicos que sobrevolaban el aire húmedo de las madrugadas, propiciando seductores efectos volátiles y silenciosos; el viento arrastraba las hojas creando un mar ocre que parecía reciclarse y ofrecer su repiqueteante oleaje siempre sobre el mismo punto, en la misma explanada del parque de Doña Casilda, donde bajo la mortecina luz de un farol, los besos mitigaban el ruido de la ventisca, acompasados con los pasos de los corredores de footing perdiéndose despistados en la oscuridad de aquel mar seco y amarillo.
No importaba el frío, que se veía incapaz de atravesar la fina coraza de unas epidermis dispuestas a no detener su excitación para proseguir con la felicidad de vivir el momento por encima de todo lo humano o lo esotérico, ni que la madrugada extendiese su plateado manto de rocío congelado sobre los parterres y los coches o que el sol careciese de la luz necesaria para encoger el diámetro de sus pupilas y que el verde gatuno de sus ojos tiñese su irrepetible rostro de esperanza y primavera.
En las noches que hoy recuerdo, los cigarrillos alojaban su veneno en unos pulmones que respiraban con la fuerza del incipiente soplo vital y amarilleaban unos dedos que jugaban con los elásticos de su sostén y la mordiente cremallera de mi bragueta.
La vida era un torrente que yo sentía en mis labios, mientras sedientos besaban el golpeteo y rebote de la sangre derrapando por su yugular, caliente y orgánica. La amistad era el resultado de una fe ciega en la eternidad de las cosas, en el viaje infinito y sin punto final de una existencia que ignora el viraje hacia lo terrenal que se esconde detrás de la última madrugada de excesos, fluidos y generosidades absolutas.
Las canciones se clavaban en las tripas y desde allí nos hablaban, desde dentro, haciendo sus sonidos y sus palabras resonancia de eco y alcanzando su magnitud nuestras neuronas excitadas y proclives a dejarse provocar por la intensidad de unas palabras y acordes que sentíamos hechos para nosotros, por eso vivían disueltos con el tuétano, incrustados en el esqueleto, dando movilidad a unas caderas incisivas y afiladas para amar y correr siempre hacia el horizonte incierto pero bello.
Los libros se tornaban lecciones que nos habrían de hacer mejores, enseñanzas de una dimensión irreal, arcanos que se nos revelaban en silencio, dotandonos de una lucidez tan blanda como encorajinada, pero que bruñía nuestro intelecto de una capa de comprensión que creíamos exclusiva, pero que de poco servía sin los tormentos de la vida.
Doy otra vuelta en la cama, aún no ha terminado el invierno y sus largos y huesudos dedos han hincado sus uñas de hielo en mis carnes y no hay mantas que templen mi sangre desde que el hueco de su cuerpo en el colchón fue ocupado por la bruja del pasado, el aire que ella respiraba ahora lo envenena el hechicero de las preguntas postergadas e ignoradas y la única risa que canturrea en la noche es la del monarca de los recuerdos, vestidos de fiesta cuando ella estaba, y convertidos hoy en verdugos errantes que aniquilan el engaño de un pasado que ya no sé si fue tan glorioso, o todo fue un truco de mi imaginación.
El día que su beso fue un apresurado ejercicio de rutina y los amigos se fijaban en las urbanizaciones por la cercanía con la parada del metro, cuando en las noches miraba más al reloj que a su escote o a sus ojos verdes de henchidas pupilas. Aquella noche que dejamos la cama sin hacer, la canción sin terminar y los párpados no temblaban en el andén, cuando el instinto de vivir dando la espalda al porvenir nos parecía un ejercicio oneroso, ese día, aún sin arrugas en el rostro ni canas en el cabello, aún sin venas troqueladas en el mar agrietado del dorso de las manos, ni adquirida la costumbre de dar consejos que nunca seguimos, aquél día, a pesar de la bondad de los dígitos que marcaban nuestra antiguedad en el mundo, aquél día empezamos a envejecer.
Y esta noche pienso en todo aquello, esta noche recuerdo a los amigos de antaño que ya no están, que se fueron en silencio y de los que solo me queda, tras años de distanciamiento, la ráfaga de imágenes con que me ametralló la madrugada tras su funeral.
Y medito sobre la torpe estrategia, (¿torpe o cobarde?), de asumir la vida como un eterno adiestramiento hacia la libertad, la independencia, el autoabastecimiento sentimental. Releyendo "La sombra del ciprés es alargada", el maestro Delibes desliza en la mente de su protagonista la pesimista proclama vital del desasimiento frente al tomar de la vida lo que esta ofrece, evitar el dolor de tener que desasirse de lo que se disfrutó, para lo cual, indigno proceder es el de no asir nada y evitar el dolor de la pérdida.
Leo las inquietas palabras de don Miguel y descubro una vez más el despropósito de la filosofía que hace la vida de Pedro un viaje insípido por los márgenes del camino, sin adentrarse nunca en el meollo de la vida, evitando sufrimientos y también pasiones que se hagan merecedoras de esos posibles pesares.
Me contradigo actuando de similar manera, a pesar de las escaramuzas esporádicas y las soflamas pseudo-intelectuales que dan aparente carta de naturaleza a mis circunstancias, pero sigo perdiendo oportunidades de incorporarme, en pleno viaje hacia el mirador desde el que se verá el final de la senda, al desfile de gentes vivas, latentes y dispuestas a desasir lo asido.
Será mejor que intente dormir, el frío no remite y se ha incrustado en mis huesos como la nieve lo hace en las cumbres. Y a pesar de todo, gracias al cielo, mañana vuelve a salir el sol.

"...Vivir es ir perdiendo, me decía; e incluso, aunque parezca aparentemente que se gana, a lo largo nos damos cuenta de que el falso beneficio se trueca en una pérdida más. Todo es perder en el mundo; para los que poseen mucho y para los que se lamentan de no tener nada..."

"La sombra del ciprés es alargada" (Miguel Delibes).

viernes, 15 de marzo de 2019

La Polla Records, nuevo single, disco y gira 40 aniversario.


Dos veces podemos cantar al Evaristo aquello de 'veinte años no es nada' por que los míticos La Polla Records cumplen 40 desde que la banda naciese en Salvatierra (Araba) en 1979.
La imposición ideológica, de contenidos y actitudes que parece que se pretende por algunos; la cínica y tramposa corrección política (solo aplicable a posturas progresistas y obreras) y las vergonzantes penas de prisión aplicadas a diversos artistas por hacer, en modo actualizado, lo conocido en otros tiempos como 'canción protesta', han vuelto a poner de actualidad a Evaristo Páramos y a su grupo La Polla Records.
El punk reaccionario, anárquico y furibundo del grupo alavés, no sé muy bien qué hubiese originado en estos tiempos de involución de libertades (y más cosas). Y es que hoy, que la vista está puesta en otros tiempos más oscuros: unos para saldar cuentas con el pasado y el horror generado por el fascismo franquista y restituir la dignidad de las víctimas; y otros por defender los postulados de la victoria y dejar las cosas donde están, y de paso retornar a viejas mañas rancias, machistas, ultra-católicas y corruptas de la época del NO-DO, el retorno de La Polla puede suponer una vía de escape y un coladero ideológico a ritmo de rock y de punk que a muchos puede satisfacer y divertir.
De momento hay nuevo single, y también disco anunciado para el 10 de mayo, ambos titulados "Ni descanso, ni paz", vemos el videoclip del adelanto.



También se anuncia gira, de cuarenta aniversario o de despedida definitiva (la banda se despidió en 2003) no lo sé.
De momento hay cuatro fechas y cuatro ciudades, a saber:

21 de septiembre - Valencia - Plaza de toros.
12 de octubre - Madrid - Wizink Center
19 de octubre - Bilbao - BEC
26 de octubre - Barcelona - Palau Sant Jordi.


jueves, 14 de marzo de 2019

Cuando había música en TV - Moris - ¡Qué noche la de aquél año!


Recuerdo el programa "¡Qué noche la de aquel año!" vagamente. Era 1987 y Miguel Ríos se había pegado un buen trompazo con la gira "Rock en el ruedo" y es posible que para reflotar su carrera y también su cuenta corriente, que según parece quedó algo más que maltrecha, se enroló en un programa de televisión en el que se repasaba la música que sonó durante los últimos años dedicando un programa a cada año. El otrora rey del rock español hacía las veces de presentador y también cantaba acompañando a los invitados, eso sí, en vivo y en directo.
El programa dedicado al año 1976 contó con la actuación del irrepetible rockero argentino Moris, quien precisamente en aquél año aterrizó en España para hacer mover las caderas del entonces bisoño público rockero patrio. Pionero en su país, figura incuestionable y responsable del imprescindible disco "Fiebre de vivir" no son muchos los registros en vivo en España con este gran rockero como protagonista. El formato del programa no daba demasiada cancha a las entrevistas, en su lugar incorporaban una breve secuencia de imágenes de archivo del invitado de turno con letreros informativos bastante concisos la verdad.
Precisamente uno de estos mini-reportajes aparece incrustado en medio de los dos temas que Moris interpretó aquél 15 de octubre de 1987, estos fueron una interpretación del superclásico de Carl Perkins, "Zapatos de gamuza azul" en castellano, y su inmortal "Sábado a la noche" que interpreta junto a un Miguel Ríos, vestido de cualquier cosa menos de rockero.
Moris lo merece todo, así que nos quedamos con él y con Miguel Ríos en un documento de cuando había música en TV.



miércoles, 13 de marzo de 2019

Gurf Morlix - "Impossible blue" (2019)


..."Impossible blue" es otro notable disco; cierto que mantiene las habituales particularidades sónicas y melódicas de Morlix. Su sonido característico que contiene acentos folk, country, rock y blues...

Existe una casta de artistas que conducen sus carreras sin ceñirse a los dictados de la industria ni a los protocolos de promoción habituales del mercado.
Músicos que proceden de forma independiente, como si las normas del negocio no fuesen con ellos. Su modus operandi suele consistir en componer canciones, escribir textos, encerrarse en un estudio con un grupo de colaboradores, grabar sus creaciones, publicarlas y recorrer tantos escenarios como les sea posible presentando su trabajo a un público, nunca masivo, pero siempre fiel y por lo general, satisfecho.
El neoyorquino de Buffalo Gurf Morlix es un claro espécimen de esta especie: un productor y compositor que ha trabajado con lo más granado de la música americana de raíz, fiel escudero durante años de Lucinda Williams y productor de Slaid CleavesRobert Earl Keen o Ray Wylie Hubbard entre otros.
Hace años se decidió a cantar y grabar sus composiciones, y este recién publicado "Impossible blue" hace el número diez de sus trabajos en solitario.


Como es habitual en él, produce, compone, canta y toca todos los instrumentos excepto la batería, y lo hace en su propio estudio de grabación. El resultado también es el habitual: un disco excelente.
Pienso que como ocurre con otros artistas contemporáneos de Gurf que se caracterizan por un proceder similar, la costumbre de publicar discos notables y sobresalientes durante décadas, hace que sus nuevos trabajos, a pesar de rayar a la gran altura acostumbrada, pasen desapercibidos y no se vean bendecidos por los halagos generales y merecidos, se trata simplemente de otro gran disco de Hiatt, Hitchcock, Thompson o como en este caso, Gurf Morlix.
Porque "Impossible blue" es otro notable disco; cierto que mantiene las habituales particularidades sónicas y melódicas de Morlix. Su sonido característico que contiene acentos folk, country, rock y blues.
Con tendencia clara a los temas calmos y a los medios tiempos, las letras reflexivas que desglosa con su arenosa y cálida voz, con ese encantador aspecto quebradizo y un sonido que no por conocido de precedentes entregas resulta menos acogedor y óptimo.
Son nueve perlas las que componen este último trabajo, canciones llenas de alma y verdad, tanto musical como textual, su infarto de hace unos años le ha hecho más prudente y ponderado, actitudes que sientan genial a su música.
El disco es como una especie de sinfonía donde los temas de concatenan dando un resultado global de equilibrio y coherencia, por lo cual entiendo que es más interesante escucharlo del tirón y no hacer una disección del mismo por canciones, pero como muestra, me gustaría destacar la estupenda "Spinnin' planet blues".



Probablemente no se hable demasiado de este trabajo, muchos dirán que se trata de un nuevo disco de Gurf Morlix, estupendo como siempre, y hablarán de otras novedades, pero ésto posiblemente sea parte del encanto que hace grande la carrera de algunos músicos.

Reseña publicada el pasado 19/02/2019 en el Exile SH Magazine.

lunes, 11 de marzo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "El Ángel azul"


Empezaba la decisiva etapa del cine sonoro y en Alemania el realizador Joseph Von Sternberg rueda bajo guión de Heinrich Mann la mítica película "El Ángel azul". Corría el año 1930 y esta cinta supuso un paso al frente determinante tanto por factores técnicos, como escénicos como de guión.
El uso del sonido implicó ciertos conceptos que serían utilizados posteriormente, incluso hasta nuestros días y mejoró cuantitativamente lo realizado en USA con "El cantor de jazz".
La estética mortecina y decadente abre puertas a las nuevas inspiraciones a este respecto que seguirán los llamados a hacer del cine algo realmente grande durante las dos décadas siguientes y la temática era osada y ciertamente truculenta para la época.
Un tiránico profesor acude al cabaret El Ángel azúl con el propósito de pescar a alguno de sus alumnos, pues ha sabido que éstos pasan allí las noches embaucados por la turbadora estrella del local: la enigmática y lujuriosa Lola Lola.
El estricto maestro no tarda en sucumbir ante la libidinosa artista, una auténtica vampiresa fría y ardiente al mismo tiempo.
El sadismo y la humillación hacen común argamasa y crean el ingrediente principal de la cinta, la erótica ve la luz en el celuloide de manera majestuosa, arropada por una escenografía barroca y agobiante.
El escándalo, como era de esperar, no tardó en llegar y el detonante fue Marlene Dietrich, diosa que encarna el sadismo, el erotismo, la lujuria, el arte, la seducción y el morbo de manera lúbrica e hipnótica, sus piernas, al descubierto, fueron otro motivo de escándalo, pero ella se convirtió en una estrella que aún brilla y siempre lo hará.
Nos quedamos con ella, por supuesto.
¡Feliz semana!



domingo, 10 de marzo de 2019

Los domingos photosong - Patti Smith - "Redondo beach".


Después de la emocionante Escuela emocional del rock que vivimos ayer con el boss Joserra Rodrigo, hoy no podía -ni quería- elegir otro disco para la escucha dominical que alguno firmado por una de las grandes divas que han desfilado por la historia del invento este de la música.
Y así ha sido, claro. Ayer un servidor echó de menos a una de las grandes, el tiempo por supuesto hacía imposible repasar a todas y cada una de las chicas guerreras del rock, pero en el desfile no estuvo Patti.
Reconozco que yo soy mucho de Patti Smith: va con mis latidos, con mi épica y mi lírica y la adoro. Pero como tampoco era cuestión de ponerse exquisito ni pijotero, pues pinchamos "Horses" que sigue siendo un disco POM total y nunca me canso de hacer girar.
¿La canción?, pues tampoco importaba demasiado, pero como hay que poner una para el post, elijo "Redondo beach" que he encontrado una toma en vivo de 2005 en Montreux que está francamente bien.
Nos quedamos con ella, con la Smith.
¡Feliz domingo!



sábado, 9 de marzo de 2019

Concierto: Moses Rubin - Colegio de la abogacía de Bilbao, 07/03/2019.


El auditorio del Ilustre colegio de la abogacía de Bilbao es un entorno no concebido para conciertos, y menos aún si estos vienen cargados de decibelios y guitarrazos blueseros de alto octanaje, ésto es así.
No obstante, las bandas que se acercan a este emplazamiento a tocar, hacen semi-milagros para sonar con dignidad y algo más, y entre todos: grupo, técnicos etc... acostumbran a conseguirlo.
La tarde-noche del jueves no iba a ser diferente, y si además el inquilino del egregio edificio de la calle Uribitarte es el nuevo/viejo conocido de Bilbao, Moses Rubin y su excepcional banda, menos aún.
Traía bajo el brazo el estupendo EP publicado en el último trimestre del pasado año titulado "Leeds" y del que ya hablamos AQUÍ; este particular debería ser el leitmotiv del concierto, pero lo cierto es que no fue así exactamente, pues lo que allí ocurrió fue algo más, en realidad mucho más.
Cuando me enteré de que el madrileño venía con banda empecé a fantasear sobre lo que allí pudiese ocurrir, pues a diferencia de parte de la audiencia, un servidor ya sabía cómo se las gasta el amigo Moses cuando se hace acompañar de sus secuaces, y claro, una vez sobre el escenario estalló la bomba eléctrica, bluesera, folkie y rockera que no todo el mundo podría suponer a tenor de lo que se traduce de la escucha de sus discos (más calmos).


Y ya en el escenario empezó la fiesta de la música, de la actitud y del compromiso con lo que se hace y se canta, de la generosidad de repartir lo que se ha escrito y el homenaje a lo que se admira, del amor a las ciudades presentes y a las pasadas y ya propias, como Leeds, Madrid o Bilbao.
Dentro de las posibilidades de la sala, los cuatro músicos sonaron rotundos y tiernos, según la ocasión, frenéticos las teclas e incisiva y tenue la base rítmica y perfecta la voz y la guitarra (qué guitarra por dios) de Moses.
El resto lo hicieron las canciones, y así, con ellas, también sublimes, se completó un recital memorable que dejó a la parroquia ojiplática y maravillada.
Abriendo con temas de su hasta la fecha único larga duración, el magnífico "Subtle atmospheres" (pinchar): "Halfway through", "Steppin' stones", "Friday" ... donde ya marcaba su territorio: el de la sensibilidad y también el coraje, el talento y también la personalidad. También en estos primeros compases nos hizo estremecer con una soberbia versión de "Before you accuse me" el clásico inmortal del imprescindible y primordial Bo Diddley.
Hasta que llega el momento "Leeds", que aún no había aparecido durante la primera parte del bolo. Se queda Moses solo con su guitarra acústica: comprada en la ciudad inglesa referida y protagónica, por 59 £ (o la compra fue excelente, o Moses toca mejor aún de lo que parece a simple vista). Y así, entre anécdotas y remembranzas, despacha el EP entero del tirón en modo solateras, creando momentos -cinco- muy especiales.


Vuelta de los tres forajidos y a quitarse ropa para facilitar la tormenta final a base de rock y blues de encendidos solos de hammond e indómitos punteos, destacaremos la ácida versión del tema de Derek & The Dominos, "Got to get better in a little while", el tema dedicado a su amigo "Tony Higgins" o el final de fiesta con la estupenda "The rain".
Esto de hacer música se torna imposible para muchos que lo desearíamos de corazón, en cambio para otros, como el caso de Moses, parece algo inherente a su personalidad, como un alargue de su espíritu, como la forma de proyectar la energía vital que (supongo) todos tenemos.
Así lo sentí ayer, y hoy, pensando y tratando de escribir sobre ello, lo veo si cabe, aún más claro.
Gracias al Colegio de abogados y a Moses Rubin y su banda por otra inolvidable tarde/noche de rock and roll.

jueves, 7 de marzo de 2019

The Long Ryders - "Psychedelic country soul" (2019)



...un disco más de los Ryders: suena y sabe a ellos, y tiene buenas canciones, guitarras entusiastas y consistentes, estribillos radiantes y estupendas melodías...

Una de las bandas más representativas del llamado nuevo rock americano aquella luminaria que alumbró en los albores de la década de los ochenta fue The Long Ryders. Si tuviésemos que hermanar a los creadores de "Native sons" con algún referente del pasado, bien podríamos hablar de entronques sónicos y estilísticos con Buffalo Springfield o Gram Parsons, por no rebuscar demasiado.
Como ocurrió hace un par de ejercicios con The Dream Syndicate, otro destacado miembro de aquél movimiento también conocido como Paisley Underground, los Ryders llevaban sin publicar nada desde la década en la que triunfaron y dejaron poso para la posteridad; y como los de Steve Wynn, los angelinos también han regresado con nuevo disco, así que ya de primeras, hay motivos para la celebración.
Y la celebración se hace efectiva cuando el disco empieza a girar y en breve se descubre que poco han cambiado las cosas en treinta años. No entraré en comparaciones con pretéritas joyas grabadas por el grupo, todos las conocemos y amamos, y en estos casos: o el resultado de lo nuevo no se sostiene, o se lo mira un poco de reojo, con la reserva a modo de autodefensa que hace que los viejos tiempos sigan siendo además de buenos, los mejores.


"Psychedelic country soul" es un disco más de los Ryders: suena y sabe a ellos, y tiene buenas canciones, guitarras entusiastas y consistentes, estribillos radiantes y estupendas melodías, ¿qué más se puede pedir?.
Para este retorno vuelven con la formación al completo (no muchos lo pueden decir), es decir: Sid Griffin, Stephen McCarthy, Greg Sowders y Tom Stevens y con la producción de Ed Stasium con el que componen la excelente "The sound".
También hay colaboración de las Bangles: Debbie y Vicky Peterson en la versión/homenaje a Tom Petty, "Walls" y en la copla compuesta por Tom Stevens de aroma country (incluido fiddle) "Let it fly".
El resto del tracklist está compuesto por una decena de canciones de nuevo cuño y viejas remembranzas que no defraudarán a todos aquellos que vibren con estos sonidos enraizados: aullidos clásicos en la composición de McCarthy que abre el disco titulada "Greenville", quien también escribe otros meritorios temas como "Gonna make it real", la crepuscular "California state line", o junto a Griffin la pieza que da título al álbum y que finiquita el disco.
La aportación del mítico vocalista de la banda contempla además la estupenda y favorita personal "Molly somebody", el bonito country-folk "If you want to see me cry" y en comandita con el bajista Tom Stevens las rockeras "All aboard" y "What the eagle sees", precisamente Stevens compone en solitario la bonita balada acústica "Bells of august".



No será difícil enamorarse de este cancionero, es lo que los oídos inquietos que antaño se emocionaron con esta banda quieren oír, y en "Psychedelic country soul" lo encontrarán, así que ¡a disfrutar!.

Se recomienda visitar la reseña sobre este mismo trabajo publicada por Juanjo Mestre en el Exile SH Magazine pinchando AQUÍ.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Moses Rubin mañana en el Colegio de Abogados de Bilbao. ¡Con banda!


Es una de esas situaciones casi oníricas en las que nos atrapa el Ilustre colegio de la abogacía de la capital bilbaína. Como muchos ya saben no es la primera vez que ocurre algo así, conciertos de artistas de tremendo calado que acuden a los bajos del vetusto edificio de Mazarredo para ofrecer a un público expectante su magia.
Es de justicia (nunca mejor dicho) agradecer al colegio y a Iñaki estos eventos que muchas veces no somos conscientes de que son auténticos privilegios.
Mañana tenemos otro regalo, otro privilegio: Moses Rubin, de quien ya hemos hablado en esta bitácora en otras ocasiones nos visita para presentar las canciones de su último EP, "Leeds" del que ya hemos hablado AQUÍ.
Les aseguro que un concierto de Moses no es cualquiera cosa, pero es que además viene con banda, y los que hemos tenido la suerte de verle de esta guisa, sabemos lo que decimos, ¡¡¡no se lo pierdan por dios!!!.
Recuerden, será mañana día ocho de marzo, en el Colegio de la Abogacía de Bilbao, en la calle Uribitarte, 3 a las 20 horas.
Allí nos veremos.



lunes, 4 de marzo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Uno de los nuestros".


Hace varios años que no me entusiasma ninguna película de Martin Scorsese. Me gustó "Infiltrados" o "El lobo de Wall Street", pero las sensaciones poco tienen que ver con los años dorados del realizador de "Malas calles".
Como ocurre con Allen, es evidente que su época de esplendor quedó atrás, y aunque siempre se puede sacar un conejo de la chistera y sorprender en un momento determinado, sus películas realmente importantes son cosa del pasado.
Creo que la última película que me parece realmente sublime de Martin es "La edad de la inocencia" y si bien "Casino" mantiene el tipo más o menos, ya empieza a no tener la magia de otros films.
Repasando la filmografía del italoamericano, creo que a día de hoy, de entre todas sus cintas me quedo con la que filmó en 1990 bajo el título de "Goodfellas" y que fue traducida al castellano como "Uno de los nuestros".
Desde el impactante principio, pasando por el famoso plano secuencia de la entrada al club, sin olvidar la visita de los tres compadres a la madre de Joe Pesci (de Scorsese en la realidad) con un cadáver en el maletero para buscar una pala y hasta el frenético final, la película es una obra maestra indiscutible, pues tiene todo lo que un film eterno debe tener, y sobre todo, tiene un temperamento brutal. Por no hablar de la extraordinaria música que se escucha durante todo el film.
Recuerdo que en esa pantomima de los Oscars le negaron los premios (salvo a Pesci, creo) en favor de aquella soporífera "Bailando con lobos" del amigo Costner; creo que fue entonces cuando decidí no volver a interesarme en lo más mínimo en la dichosa ceremonia, hoy sigo sin prestar ninguna atención a los Oscars.
Nos reencontramos con Henry, Jimmy, Tommy, Karen y Paulie en la película de esta semana, la grandiosa "Uno de los nuestros".
¡Feliz semana!



domingo, 3 de marzo de 2019

Los domingos photosong - Malevaje - "De puro guapo".


La incursión en la grabación de "Margot" (y posterior gira) del maestro Osvaldo Larrea al bandoneón es decisiva para la progresión de Malevaje, claramente perceptible en este segundo disco.
También Antonio Bartrina canta cada vez mejor y se nota también en este trabajo. Con "Margot" no había llegado el grupo a plasmar composiciones propias en exclusiva, pero las versiones de clásicos del tango son ahora más personales y reconocibles.
La pátina de pop y rock que se respira no choca contra el aroma porteño y el ambiente arrabalero que sin duda exhala todo el álbum.
Hermanados sónicamente con Gabinete Caligari, no en vano Edi Clavo se encarga de la percusión, recogen una decena de viejos tangos, incluido el mítico que da título al disco, que revisan de manera notable e incluso sobresaliente.
Voy a elegir uno compuesto en 1927 por Rafael Iriarte y Juan Carlos Fernández Díaz titulado "De puro guapo".
Uno de esos textos que hoy resultan inadmisibles, enseguida comprenderán por qué, pero dotado de una pasión animal que no por comprensible deja de ser poética, sin duda una historia musicada de otro tiempo y otro lugar, pero latente y brutal.
Musicamos la mañana dominical con tango, ¡ahí es nada!!! y los míticos Malevaje del año 1986.
¡Feliz domingo!



viernes, 1 de marzo de 2019

Redd Kross - "Phaseshifter" (1993) - Mis discos de los noventa.



 Se trata, una vez, más de un imprescindible trabajo rebosante de energía y melodías donde atacan, furibundos, con poderosos ramalazos guitarreros y antológicos estribillos...

Los angelinos Redd Kross llevaban un buen puñado de años haciendo vibrar a la parroquia con su explosiva combinación de power-pop, glam, punk-rock, hard-rock y referencias sónicas y melódicas a los años sesenta y setenta.
A nadie podía extrañar en 1993 que los hermanos McDonald se sacasen de la chistera un disco como "Phaseshifter". Se trata, una vez, más de un imprescindible trabajo rebosante de energía y melodías donde atacan, furibundos, con poderosos ramalazos guitarreros y antológicos estribillos, sin perder geometría y contundencia en sus composiciones. Temas como la soberbia "Monolith", son un ejemplo claro de lo que intento explicar.



Por primera vez en su carrera la banda decide producir el disco ellos mismos, y tal debido al ruido de fondo en aquellos primeros años noventa, lo cierto es que si la etiqueta 'grunge' se puede prender de la solapa de alguno de sus discos, sería sin duda de "Phaseshifter", sin que esto quiera decir que el disco pueda ser inscrito en la nómina de discos del citado género.
Además los hermanos llegan a la grabación de este álbum secundados por una formación totalmente nueva que refresca alguna de las coordenadas sónicas y estilísticas de la banda, es de recibo destacar la impactante labor del guitarrista Eddie Kurdziell.
No negaré que es el disco con que me sumergí en su música, y que si bien, tal vez el disco no esté diseñado para cambiar el mundo, a mi juvenil vida le dio un buen meneo.
El disco fue lanzado con el single "Jimmy's fantasy", poderoso tema con estribillo que recuerda a los primeros Cheap Trick, que abría el elepé, y para el cual grabaron un estupendo vídeoclip con el ínclito Jason Lee como protagonista, cuando éste aún se dedicaba al skate y no se había hecho popular gracias a la serie de éxito: "Me llamo Earl".



Pero todo el disco está saturado de temas radioactivos, que se pueden engullir de un solo trago y digerir sin pesadeces ni ardores, más bien diría que queman calorías y mantienen las meninges jóvenes y lozanas.
Dar un trago a estos temas es como meterse al gaznate diversos espirituosos, pero con burbujas, y luego tragar fuego, una experiencia de total subidón.
Prueben lo que digo escuchando y sintiendo coplas como: "Lady in the front row", el tema de esencia Kiss, "Crazy world", la ardorosa "Dumb angel" o la hardrockera "Huge wonder"...
Redd Kross llegan a mi vida en 1993 y decidimos, entre ellos y yo, que se quedan, pues ofrecen una oportunidad única para recordar, a pesar de los achaques de los años y las emboscadas de la vida, en qué consiste exactamente eso del rock and roll, por eso "Phaseshifter" es uno de mis discos de los noventa.