domingo, 26 de mayo de 2019

Los domingos photosong - Small Faces - "You'd better believe it"


Hay vinilos a los que les tienes un cariño especial, y no únicamente por la música que contienen, por el recuerdo del día que lo compraste, o dónde lo encontraste o con quién estabas o que ocurrió mientras giraba aquél día...
Este vinilo de los Small Faces es uno de ellos. "Golden hits" lo compré una mañana de sábado, una mañana de mucho sol. Cargué con él toda la mañana, tuvo su silla durante la comida en un restaurante del casco viejo y tras un día de esos en los que parece que la felicidad es una utopía realizable, aunque solo sea por unas horas, terminó quedando olvidado en el sofá, en la casa de una amiga mía que no tenía tocadiscos... Así que gracias a él volví a aquella casa, para recuperarlo y degustar unas horas más de germen de felicidad, finalmente un domingo por la noche, lo pude escuchar en mi casa, por fín sonaba "You'd better believe it"...
¡Feliz domingo!



sábado, 25 de mayo de 2019

John Lennon 1970-1980 - Revisitación de una obra (Parte 2).


En 1973 John Lennon se había alejado de sus posiciones de activismo sociopolítico. Ello no impidió que el Gobierno USA abriese contra él un expediente de deportación, ni que se viese perseguido y vigilado por el FBI. Su condena en UK sobre tenencia de cannabis tampoco ayudaba a mejorar su situación.
Este estado de cosas provocó en John un estado de estrés emocional, también afectó de una manera determinante a su relación con Yoko.
Aunque acumulaba más de un año sin componer canciones, solo necesitó una semana para escribir los temas que finalmente serían grabados en los estudios Record Plant de New York y agrupados bajo el título de "Mind games".
Durante la grabación del disco la situación de distanciamiento entre el matrimonio se intensificó, dando lugar a una separación indefinida bautizada por el propio John como 'The lost weekend'.
"Mind games" lo produce John en solitario, sin la colaboración de Phil Spector y con la intención de hacer olvidar "Sometimes in New York city", con una banda totalmente renovada: The Plastic U.F. Ono Band.


El disco se vende mejor que "Sometimes in New York City", pero la crítica no le da el aprobado, y nuevamente las reseñas son negativas. Pero si este particular fue comprensible en el precedente trabajo, no lo era en absoluto en el caso de "Mind games", el tiempo ha demostrado que se trata de un estupendo disco, sin alcanzar las cotas de grandeza de los dos primeros catálogos, pero con grandiosas canciones como la homónima o el rock and roll "Tight A$", esas preciosidades dónde duda sobre la separación de Yoko tituladas "One day (at a time)" y "Aisumasen (I'm sorry)" o la volátil "Intuition".
En pleno Fin de semana perdido, viviendo con su 'novia' May Pang, y rodeado de amistades poco recomendables: Keith Moon, Elton John, Harry Nilsson... John decide, en medio de un total caos personal, facturar un disco acústico, sin la colaboración de Yoko.
Durante esos meses colabora en discos de David Bowie o Ringo Starr; pero es Elton John el que le convence de que meta más instrumentos en el disco y se olvide del proyecto acústico inicial, así nace "Walls and bridges", que fue publicado en octubre de 1974.


Aunque el disco alcanzó el nº 1 en USA y la respuesta de la crítica fue satisfactoria, el álbum no consigue el estratosférico nivel de "Plastic Ono Band" e "Imagine".
Destacan, entre otras, la soberbia "#9 dream" y especialmente "Whatever gets you thru the night", primer nº 1 en las listas que conseguía John en años. Ambas son ejemplos de dos excelentes temas dentro de un excelente disco que se ve ensombrecido por dos obras maestras como son los dos primeros trabajos en solitario del Ex Beatle.
Valga como anécdota el hecho de que vuelva John a tocar en directo en noviembre de 1974 en el Madison con motivo de un concierto de Elton John. John pierde una apuesta cruzada con Elton, quien estaba seguro de que "Whatever gets you thru the night" alcanzaría el primer puesto de las listas de éxitos, de ser así, John se subiría al escenario para interpretar éste tema junto a Elton John (que también toco el piano en la grabación) y así fue.


El último disco dentro del periodo del 'Lost weekend" fue "Rock'n Roll" (1975). Más parecido a una pesadilla que a otra cosa, fue una obligación derivada de un proceso judicial con Morris Levy. La cosa se complicó durante las sesiones de grabación, antes de la publicación de "Walls and Bridges", con la extraña y peligrosa actuación de Phil Spector, que según parece llegó a disparar su arma dentro del estudio; y que terminó dando la espantada y llevando consigo las cintas. El caso es que finalmente nació "Rock'n Roll", un disco de versiones de clásicos de la época de los pioneros, que no obtuvo buenas críticas, aunque sí un buen resultado comercial, en parte debido al éxito de "Stand by me", cover del famoso tema de Ben E. King.
Finaliza el Lost weekend con este más que correcto disco de versiones. Seguiremos en la siguiente entrega con la vuelta al mundillo de John, su muerte y su resurrección discográfica.


viernes, 24 de mayo de 2019

Cinco canciones para celebrar el cumpleaños de Bob Dylan-


No he escrito demasiado sobre Bob Dylan en los años que llevo atendiendo a esta humilde publicación. La verdad es que siempre me ha parecido que Mr. Zimmerman tiene cronistas de sus andanzas mucho más versados que un servidor, y no he querido medir mis exiguas fuerzas a este respecto con ellos.
Alguno de estos eruditos en lo que al nobel más polémico de la historia se refiere, me son desde el punto de vista personal muy cercanos y queridos, y siempre he preferido escucharles, que hablar y no aportar.
Pero hoy es el cumpleaños del maestro, cumple 78, que no está nada mal dadas las circunstancias, y muchos más que espero que le caigan encima, y deseo felicitarle eligiendo cinco canciones de su vasta discografía que a mi siempre me han gustado de manera especial.
No quiero decir que sean sus mejores canciones, ni que marquen etapas, cambios, señalen tendencias ni nada demasiado sesudo, son simplemente canciones con las que siempre me he emocionado por diferentes motivos, y que hoy, cientos de escuchas después, siguen siendo especiales para mi.
Así que felicitamos a Bob Dylan con estas cinco canciones elegidas por un servidor.
¡Zorionak!!!

1. "It's all over now baby blue" - "Bringing it all back home" (1965).




2. "Sara" - "Desire" (1976).




3. "Lay, lady lay" - "Nashville skyline" (1969).




4. "This dream of you" - "Together through life" (2009).




5. "Stuck inside of mobile with the Memphis blues again" - "Blonde on blonde" (1966).


jueves, 23 de mayo de 2019

2x1 - The Beatles/The Chameleons - "Tomorrow never knows"

 

Aprovechando que hoy tenía pensado bajar a Power Records a comprar entradas para el concierto del próximo día 9 de junio en Bilbao donde The Chameleons interpretará íntegro "Strange times" (1986), se me ha ocurrido un 2x1 que tiene mucho que ver con el mentado evento.
En la versión en CD publicada en 1993 se incluían unos bonus de los que carecía el vinilo. Uno de ellos era una versión del tema "Tomorrow never knows", incluido como todo el mundo sabe en el portentoso disco "Revolver" de The Beatles, publicado en 1966.
Me consta que en vivo están interpretando esta versión, por lo cual, la ocasión la pintan calva, y hoy me ponen botando un 2x1 con las dos bandas británicas como protagonistas.
Escuchamos este extraño tema en la toma original de los Fab Four y en su alternativa ochentera a cargo de The Chameleons.






martes, 21 de mayo de 2019

Glenn Cardier - "Wild at heart" (2019)



 Equilibrio y diversidad son cualidades que hacen de la escucha del disco un ejercicio de disfrute y entretenimiento...

El clásico songwriter australiano Glenn Cardier no suele ser, como ocurre con otros músicos de su misma cuerda, protagonista de reseñas, halagos ni portadas. Eso no quiere decir que su obra deba ser tomada como 'menor', no es así, y su último disco, "Wild at heart" lo demuestra sobradamente.
Desde los años setenta lleva Cardier en el mundillo, siempre agazapado en la segunda división, esa que desde antaño sirve de refugio a tantos talentos del mal llamado perfil bajo, pero que atesoran carreras brillantes que parecen exclusivas para los elegidos... seamos hoy esos elegidos.
Tres años después del estupendo "Cool under fire", vuelve Cardier con un nuevo trabajo de esos que solemos decir que son los que nos gustaría que siguiese grabando el boss.
Es imposible no evocar a Springsteen cuando se escuchan las magníficas canciones que moran en los surcos de "Wild at heart", pero también se muestra, diáfano y presente el recuerdo a la lítica de Tom Petty, Elliott Murphy o Willy deVille.
Equilibrio y diversidad son cualidades que hacen de la escucha del disco un ejercicio de disfrute y entretenimiento. Son poco más de treinta y cinco minutos que vuelan al son de rocks callejeros con guitarras, saxos y pianos que parecen importadas del corazón de New Jersey como "Restless one" o "Ain't love the sweetest thing"; o bien al ritmo de tonadas canallas y cabareteras como "Love come calling" o "Party time".
Tal vez sean las baladas las que conquistan de manera especial mi corazón: "Wild at heart" o "I'll make it up to you".



Enganchan por vientos y méritos melódicos: "Take me home", "Just dropped in" o la estupenda "Roxy baby".
No olvidamos la rockera y jadeante "Bring it on" ni la curiosa y simpática "Are you Beatles, are you Stones?".
Seguirá sin amontonar reseñas, halagos ni portadas, pero pocos discos he escuchado este año con el gusto que estoy escuchando este, sonidos que me son familiares, melodías que se dejan querer y uniformidad en un disco que tiene de bonito hasta la estupenda portada.

Se recomienda visitar la reseña sobre este mismo trabajo publicada por Juanjo Mestre para el Exile SH Magazine pinchando AQUÍ.

lunes, 20 de mayo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Cayo Largo"


Va tocando algo de cine clásico Hollywoodiense en la sección de los lunes, algo por ejemplo de John Huston. El díscolo maestro rodó una película en 1948 que era imposible que no saliese como salió: magnífica, titánica, soberbia.
Me refiero por supuesto a "Cayo Largo", ¿y por qué digo que es imposible que "Cayo Largo" no resultase un film grandioso?. Sencillamente por el grupo humano que se juntó para hacerla posible: además del maestro tras la cámara, el guión también es obra de Huston, acompañado nada menos que de Richard Brooks; música de Max Steiner, fotografía de Karl Freund y un elenco que contaba con Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Edward G. Robinson, Lionel Barrymore y Claire Trevor en los papeles principales, todos magníficos, pero entre todos, Edward G. se sale de la pantalla, el momento del huracán es una pequeña obra maestra de la actuación por parte de uno de los más gigantescos actores de la historia.
Claustrofóbica cinta llena de tensión del más ardiente noir que se recuerda, donde un gangster retiene a un grupo de personas en un hotel de Florida ante la llegada de una tormenta. ¡¡¡Gloriosa!!!
¡Feliz semana!



domingo, 19 de mayo de 2019

Los domingos photosong - Graham Nash - "Graham Nash You'll Never Be The Same"


Fin de semana lluvioso en Bilbao, mañana gris y domingo anodino. La mejor solución se me antoja coger un disco, pincharlo y canturrear mientras afuera llueve.
Mientras miro los vinilos en la estantería pienso en lo que más pudiera encajar en una mañana como ésta. De repente aparece "Wild tales", el maravilloso disco que grabó Graham Nash en 1974. No me lo pienso dos veces, lo pincho y cuando suena "You'll never be the same" ya no me acuerdo de la lluvia ni de la tristeza asociada a días como el de hoy.
Sin darme cuenta ya tenía canción y foto para este domingo gris.
¡Feliz domingo!



sábado, 18 de mayo de 2019

John Lennon 1970-1980 - Revisitación de una obra (Parte 1).


Existen diversas y a veces incomprensibles razones para escribir según qué cosas. Es la tendencia que algunos tienen (o tenemos) de utilizar la escritura para exorcizar duendes malos, exaltar hadas buenas, alimentar egos varios, patalear ante situaciones determinadas o simplemente aprovechar el momento para entrar en ciertos jardines de los que no siempre resulta sencillo salir.
Espero que esta última no sea la opción que de forma totalmente inocente y sin ningún tipo de alevosía, estoy acometiendo con la escritura de este post.
El caso es que desde hace algún tiempo que tengo ganas de entrar a matar con respecto a la discografía de John Lennon tras su paso por The Beatles.
No soy original, me consta: se ha escrito sobre los melenudos de Liverpool más que sobre ningún otro episodio cultural del siglo XX, no me cabe ninguna duda. Pero aquí estamos, dando un poco de aire a la burbuja informativa y documental sobre los Fab Four, por si no estuviese ya demasiado (y es posible que innecesariamente) hinchada.
Pero lo cierto es que siempre me he preguntado cuál ha sido el tránsito que ha hecho que la figura de John Lennon haya pasado de ser considerada poco menos de una santidad en cuestiones musicales y de pensamiento, a ser tenida por muchos como la estampa de un macarra paranoico, descerebrado y violento que vengo leyendo últimamente en varias ocasiones en diversas publicaciones y comentarios sueltos, llegando incluso en las más pueriles, a poner en duda su talento.
Seguramente ni una cosa ni la otra; aunque confieso que yo al John de la paz y el amor me lo creo. Cierto que dentro de los límites marcados por una creciente egolatría y con un contenido nada desdeñable de exhibicionismo. Pero creo en un John que con su música y su discurso, acuartelado en el pelotón de los que buscan la utopía, apostaba por la paz y el amor como último reducto al que asirse una especie humana en vías de descomposición (¿recuerdan el cuadro que escondía en el desván un tal Dorian Gray?).


Siempre se dice que ningún Beatle consigue facturar discos dignos de competir con los que grabaron los Fab Four; y es cierto, pero salvo alguna excepción en los primeros años setenta. Cuando Paul publica por sorpresa "McCartney" (1970), dando por finiquitada de forma no oficial la historia de The Beatles antes de lo que ellos habían acordado, con el consiguiente mosqueo por parte de los otros tres; se abrió la veda para que el resto de los componentes del grupo pusieran en circulación sus respectivos discos, pues también John y George tenían trabajos en el horno prestos a disparar, cual bolas de cañón, sobre el mundo, y sobre sus ex-compañeros, para iniciar así una carrera tan obtusa como inservible que aún hoy continúa.
De la resulta de aquellos discos post-Beatles, querían demostrar quién era el auténtico genio creador del grupo -aunque esto puede ser que sea cosa de la prensa y del público más que de ellos mismos- y saldar cuentas con la historia y subirse al podio redentor de la posteridad.
No es la intención de este post entrar en combate con George, y mucho menos con la otra mitad del contenido entre paréntesis más famoso de la historia, osea, Paul. Ya sé que es terreno que puede volverse resbaladizo, e incluso mutar a arenas movedizas, y yo prefiero el suelo firme.
Pero si quiero, no reivindicar sino argumentar, que la carrera en solitario de John es, dentro de las irregularidades que acompañaron a la propia existencia del artista durante aquellos setenta, de una brillantez única, traducida en una cantidad de canciones sublimes como pocos artistas son capaces de presentar, y menos aún en tan poco tiempo y con tan escasos discos publicados.


Bien es cierto que no voy a entrar a comentar (si hay algo que comentar) nada a propósito de "Two Virgins" (1968). Aunque sí sobre el tema "Give peace a chance" compuesto en el Hotel Queen Elizabeth de Montreal, durante una de aquellas descabelladas encamadas por la paz junto a Yoko, que tanto ridiculizaron los medios. Pero de una manera u otra, aquél fue el inicio del activismo político de John, y éste episodio es de incuestionable importancia en su obra lírica posterior.
Y ésta empieza en 1970 con el single de éxito "Instant karma" que precede al lanzamiento de "John Lennon/Plastic Ono Band", una obra maestra donde John compone y graba por deflagración, enfrentándose a espíritus y fantasmas con una cierta actitud beligerante. En este disco se dibuja la silueta social, política y filosófica del John más reconocible históricamente: a medio camino entre un guerrillero de la paz y las flores y un apóstol saturado de psicotrópicos que parece exhibir su cordura siempre caminando por la cuerda del funambulista. Su madre, Dios, el amor, la figura del maltratado ciudadano de a pie como la encarnación de un héroe, Yoko, la liberación de la mujer, e incluso alguna puya al amigo Paul son ingredientes que cocina John junto a Ringo, Voormann, Preston y Spector.
John está motivado y receloso del mundo y poco a poco también de sí mismo. 1971 llega con singles donde su activismo se reafirma y endurece como "Power to the people" o "Happy Xmas (war is over)" creada como tema antimilitar, y que se ha convertido en uno de los más populares villancicos del mundo, nuevamente bajo la producción de Phil Spector.


"Imagine" es una denostada canción, vapuleada por el mundo de la publicidad y por la hipocresía adherida al mercantilismo, también se ha exhibido como himno de la nostalgia industrial más dañina. Pero cuando el tema nació, desnudo, como Dios (John) lo trajo al mundo, inocente y pura, era lo que siempre será en su modo embrionario: una obra maestra.
El tema da título a su segundo disco, que nuevamente alberga una cantidad de canciones difícilmente cuestionables. Con el famoso baño de chocolate para el consumo público al que fue sometido bajo, nuevamente, producción de Spector y con participación de George Harrison, se convierte en el mayor logro comercial de John. Siguen los temas expuestos en "Plastic Ono Band", y siguen las puyas a Paul, contestando (o viceversa) a las que propina Paul a John desde sus trabajos.


John y Yoko se mudan a New York, allí se aviva su activismo político y también los problemas personales de la pareja y de John. De ello se resiente su tercer disco, producido por John junto a Spector, "Some time in New York City" muestra los primeros (y más acuciantes) síntomas de irregularidad. Un disco un tanto disparatado e incoherente, además Yoko empieza a tomar parte activa en los discos de John, cosa que para nada favorece el resultado final de los mismos. Un single como "Woman is the nigger of the world" y soflamas políticas como "New York City" con mención a Jerry Rubin o "Sunday bloody sunday" sobre el domingo sangriento en Irlanda son alguno de los momentos que marcan este disco, unánimemente rechazado por la crítica.
La segunda parte de este monográfico comenzará en 1973, habrá cambios ya plausibles en John y principios de cambios importantes. Si no han acabado hasta el gorro de esta primera parte, les espero entonces.





viernes, 17 de mayo de 2019

Cuando había música en TV - The Psychedelic Furs - La Edad de Oro


The Psychedelic Furs fue una de aquellas bandas que pasaron por los ochenta atravesandolos de punta a punta como un rayo láser. Sus inicios en la segunda mitad de los setenta fueron cercanos al punk, aunque poco a poco fueron despegándose de esa etiqueta para buscar un espacio sónico propio. Así encontraron un lugar que les adscribe a un pop elegante con retazos punk, pero que busca una mayor carnosidad sónica, con guitarras envolventes y melodías pop.
Fue entre los años 1982 y 1985 cuando alcanzaron el mayor reconocimiento a nivel comercial, gracias a sus discos "Forever now" (1982) y "Mirror noves" (1984).
Fue en aquél momento cuando el grupo ofreció un concierto en el programa de Paloma Chamorro, La edad de oro.
La grabación tuvo lugar en los estudios Roma en Madrid el 26 de junio de 1984, aunque el concierto no fue emitido hasta unos meses después, más exactamente el día de año nuevo de 1985.
Precisamente el recital tuvo como base estos dos discos, doce de las dieciséis canciones fueron extraídas de sus dos elepés más célebres.
Nos quedamos con aquél magno acontecimiento, un documento más de cuando había música en TV.

Enlace donde poder ver en buena calidad el concierto gracias a Kigonjiro.
http://www.youtube.com/view_play_list...

miércoles, 15 de mayo de 2019

Daniel Insa - "Stuck on a distant dream" (2019)



 ...bajo un manto acústico rebozado de un tenue acompañamiento sonoro, donde las melodías vuelven a ser protagonistas...

Daniel Insa es principalmente un creador de canciones. No conozco demasiado a Daniel, aunque hemos coincidido en algún evento, nunca hemos parlamentado, no hemos coincidido en el mismo grupo tal vez.
Es por ésto que quizá la impresión que sobre su persona tengo pueda resultar inconveniente y precipitada, pero me da la sensación de que es un creador que compone, escribe, canta, graba y publica sacudido por las bravatas de las tempestades internas y solazado por los encantos de los solsticios de la primavera con que a veces la vida nos premia.
Siento que sus sentimientos, vivencias, penas y alegrías son exaltadas o exorcizadas, según la naturaleza de las mismas, por medio de canciones, de poesía y de pop, de ahí que sus canciones suenen a realidad y honestidad, además de a pop, por regla general cristalino y soleado.
Acaba de poner en circulación una nueva colección de canciones, cosa que se repite con bastante asiduidad, y en principio la sensación apuntada se repite, sigo a lo mejor precipitandome y siendo un tanto impertinente, pero es lo que recibo de la escucha de las canciones agrupadas en torno al título "Stuck on a distant dream".
Algunas dolorosas circunstancias en la vida de Daniel marcan de manera indefectible el trabajo, producido en esta ocasión por el mismo autor, que bajo un manto acústico rebozado de un tenue acompañamiento sonoro, donde las melodías vuelven a ser protagonistas y la voz, que entona encendidos textos, se impone clara y plácida, nos sitúa en la órbita de un pop luminoso que mira a clásicos del género como The Kinks o The Beatles por citar nombres paradigmáticos.
Sentimientos a flor de piel desde el principio con "Lovers in the dark", nostalgia y cierto efecto fronterizo y crepúscular con una de mis favoritas como es "Trains are coming back to you". Imposible no recordar a The Byrds escuchando la fugaz "Come back to the moon" o a Tom Petty cuando acometemos "Pretty wasted doll", por no decir nada del guiño a los de Muswell Hill, evidente en el título "Pop music preservation society". Por no olvidar la sencilla y armónica "Party in heaven".
Continua Daniel Insa regalando canciones, nacidas a rebufo de la vida y sus altibajos, de la capacidad para expresarse por medio de acordes y palabras que bailan con ellos y la honestidad de un creador puro y fino. Insa compone canciones necesarias, para todos, y seguramente también para él.

martes, 14 de mayo de 2019

Hoy comienza la gira española de Malcolm Holcombe


Esta tarde noche dará comienzo la gira española del songwriter natural de los Apalaches Malcolm Holcombe. Son frecuentes las visitas de este magnífico e infravalorado autor por España; en esta ocasión nos visita para presentar su último trabajo, fechado el pasado año, el magnífico "Come hell or high water" del que ya hablamos AQUÍ.
Cinco poblaciones serán las afortunadas que contarán con el recital de un cantante que no dejará a nadie indiferente. Afortunados los que puedan (podamos) disfrutar de sus canciones y su carisma de nómada del rock.
Ciudades y salas que acogerán a Malcolm Holcombe:

14 de mayo de 2019 - Barcelona - Rocksound.
15 de mayo de 2019 - Zaragoza - Rock and Blues Café.
16 de mayo de 2019 - Madrid - Café Berlín.
17 de mayo de 2019 - Santander - Little Bobby.
18 de mayo de 2019 - Gernika (Bizkaia) - Trinkete Antitxokoa.

lunes, 13 de mayo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Te querré siempre".


Una de mis más recientes lecturas ha sido la novela de Isaac Rosa "Feliz final" de la que ya hablamos AQUÍ.
En la deconstruida historia amorosa que se narra en la misma, los contendientes rememoran su historia, entre sus recuerdos destaca un viaje a Nápoles en el que siguieron los pasos de Ingrid Bergman y mi alter ego George Sanders en la magnífica "Viaggio in Italia" que el gran Roberto Rossellini filmó en 1955.
No he podido evitar recuperarla, hacía años que la vi, y desde luego puedo constatar que se trata de una magnífica cinta, incomprensiblemente traducida en España con el título "Te querré siempre".
El matrimonio Joyce viaja de Londres a Nápoles para vender una finca que han heredado; en la estancia en Italia surgen las desavenencias entre ellos, el aburrimiento de él se salda con un viaje a Capri en busca de una aventura amorosa, ella se queda explorando la ciudad, sumergida en sí misma y en la contemplación de la belleza napolitana.
Cuando vuelve el marido ambos visitarán Pompeya, donde la crisis toca fondo y decidirán separarse.
Rossellini filma la película con su habitual lucidez ambigua, buscando nuevas expresiones narrativas y la realidad intrínseca del cine.
No hace falta decir que ambos intérpretes están magníficos, no en vano se trata de dos grandes de la interpretación.
Magnífica obra que rescato gracias a la novela de Rosa, otro motivo para alegrarme de esa lectura.
¡Feliz semana!



domingo, 12 de mayo de 2019

Los domingos photosong - J.J. Cale - "I'm a gypsy man".


Se ha publicado recientemente el último disco de J.J Cale, "Stay around". Una compilación póstuma de canciones inéditas recopiladas por la viuda del artista.
Aún no he catado este trabajo, pero ya me han comentado en dos ocasiones que merece mucho la pena, por lo cual no postergaré más su escucha y esta misma semana me pondré con ese "Stay around".
Pero mientras llega el momento de acometer la audición de los últimos temas del maestro, pinchamos para el domingo fotográfico algún antiguo (que no viejo) disco del de Tulsa, como por ejemplo el imprescindible "Troubadour" de 1976.
Uno de mis tres discos favoritos de Cale, sin entrar en conflictos con "Naturally" o "Shades", y en el que encontramos alguno de los temas más célebres del autor de "Okie".
A mi siempre me ha gustado mucho el corte que abre la cara B de este trabajo, un tema del que ha vivido durante décadas Mark Knopfler y al que le debe gran parte de su lírica el ex líder de Dire Straits, el estupendo "I'm a gypsy man".
Nos quedamos con él.
¡Feliz domingo!



sábado, 11 de mayo de 2019

And libros by Adisson de Witt - "Feliz final" - Isaac Rosa.


Reconozco que desde hace un tiempo, no estoy en mi mejor momento, y ésto se traduce también en el posicionamiento que se toma ante la escucha de un disco, y por supuesto, también ante la lectura de un libro.
Además, creo que la elección de lo que se escucha y lo que se lee también puede tener cierta relación con el estado anímico, al menos en mi caso admito que es así.
Me gusta la literatura de Isaac Rosa, vaya eso por delante, y he elegido su última novela, "Feliz final" en parte para tratar de exorcizar fantasmas (eso pensaba que podría ocurrir a tenor de lo que las reseñas leídas me indujeron a pensar). No se ha producido el exorcismo, pero no por culpa de Isaac, ni de Ángela, ni de Antonio. Más bien será que no se pueden exorcizar debilidades, dudas y arrepentimientos que siguen vivos.
Ángela y Antonio son, obviamente, los protagonistas -casi en exclusiva- de "Feliz final". Interesa y engancha por encima de cualquier otra consideración, la estructura narrativa que el autor elige para contar la historia de estas dos personas, historia poco o nada original por otra parte, pero es que las historias de amor, no necesitan de originalidad, son eternas per se.
Pero vamos al grano, ya he adelantado que se trata de una historia de amor, o mejor dicho, de la deconstrucción de un amor.
Partiendo del divorcio de un matrimonio, Rosa nos va narrando la historia de esta pareja al reves, me explico:
Comienza la acción con el final, con la tragedia, y a partir de ahí vamos recorriendo la historia como si de la moviola se tratase, hacia atrás.
Pero el interés llega a la hora de 'cómo' se cuenta esta deconstrucción de la historia amorosa. Y se hace por medio de las interlocuciones de uno y otro, que se van sucediendo alternativamente, uno en contestación de la otra, o viceversa. En ocasiones se trata de completar el episodio relatado por uno, bajo el prisma del otro. Cuando el amor se acaba asaltan las preguntas: ¿Cuándo?, ¿Por qué?... continúan los pensamientos en condicional: 'Y si...', los malditos e inservibles 'y si...'. Con estas preguntas y supuestos empieza la demolición psicológica.
Hay a consecuencia de estas cuestiones enfrentamientos y algún zasca en esa especie de diálogo que mantienen ambos protagonistas, sobre todo al principio, cuando el final, siempre achacable al factor culpa, es visto de diferentes maneras por Ángela y por Antonio, es la parte más agria y al tiempo más realista de la novela.
Y se empieza a desandar el camino vital de Ángela y Antonio. Se pasa por la crianza y nacimiento de las hijas que ambos engendran, por las vicisitudes laborales y en consecuencia económicas de la pareja, planes de futuro (la compra de una casa), el entorno cínico e irónico de los amigos, con episodios cítricos a lo largo de los años, con vehementes y (seguramente) etílicos discursos por parte de nuestros protagonistas en diversos eventos y comidas; las familias políticas, los errores asumidos y de los otros, la vida en común, etc...
Y poco a poco van llegando los años dulces, los relatos de ambos se hacen más amables y la belicosidad de sus reacciones decrece...
Y no cuento más, por el tema de los spoilers; aunque en la novela no hay demasiado que contar, pues al ser un flash-back narrado al revés, en realidad el final -que es el comienzo- se sospecha desde el principio.
Pero merece la pena, y mucho: por la narrativa afilada y potente de Rosa, por el ritmo y por la agilidad que se consigue gracias al toma y daca de pareceres, y porque las historias de amor son eternas.
Les recomiendo que no se pierdan "Feliz final", al final, es original a pesar de no necesitar los romances de esa cualidad, y creo que algunos se pueden (nos podemos) ver reflejados en muchos momentos, y eso, tal vez sea lo peor.

jueves, 9 de mayo de 2019

Eerie Wanda - "Pet town" (2019)



  ...un trabajo que difícilmente dejará a nadie indiferente: por especial, por personal y también por bonito...

La artista que traemos hoy aquí proviene de Croacia y se llama Marina Taric, aunque artísticamente utiliza el apelativo de Eerie Wanda.
Aunque en realidad nació como yugoslava dentro del antiguo orden geográfico imperante en los Balcanes, cuando contaba con seis años de edad la guerra la convirtió a ella y a su familia en unos refugiados que tuvieron la fortuna de poder conseguir asilo en Holanda, allí creció, y se convirtió en la singular y estupenda artista que hoy es.
Actualmente reside en Amsterdam y desde allí nos ofrece su segundo elepé titulado "Pet town", un trabajo que difícilmente dejará a nadie indiferente: por especial, por personal y también por bonito.
La música de esta joven es serena y tierna, o al menos a un servidor le transmite serenidad y le hace sentir ternura, ambas cosas no son fáciles de hallar en estos tiempos.
Poseedora de una bonita voz con la que moldea su canto dotándolo de una suerte de sensaciónes de melancolía optimista y sencillez, su estilo es básicamente acústico, pues esa voz se mece sobre la guitarra acústica, aunque según avanza el disco escuchamos numerosos y poco habituales instrumentos que dan un toque a veces ínfimo, pero siempre apropiado y trascendente al conjunto. La percusión cuenta con elementos diversos y discretos (incluidas palmas), que trazan el ritmo apropiado para cada una de las calmadas y hermosas melodías que contiene el trabajo. Además Marina dobla su voz creando efectos corales sumamente originales y muy cálidos.
Pues es la calidez otra de las características que este escriba cree percibir cuando de escuchar este disco se trata, junto a la ternura antes apuntada y una calma casi ecológica, bien pensado el sonido, básicamente folk, de este precioso disco, es en cierto modo ecológico.
Otro aspecto diferenciador del disco es que fue concebido en una época de soledad, según ha confesado la propia artista, por lo cual ha sido grabado de la misma manera, interpretando cada músico su parte por separado, en sus casas, y montando luego las diferentes piezas resultantes como si de un mosaico se tratase.
La soledad es un elemento recurrente en los textos, aunque yo percibo la esperanza de los que buscan la luz a pesar de la aparente oscuridad del entorno inmediato.
Aunque el trabajo es presentado por el tema que da título al disco, ya habíamos tenido oportunidad de sorprendernos con la belleza de dos adelantos previos a la publicación de "Pet town" como son las preciosas: "Moon" y "Sleepy eyes" que ya anunciaban lo especial que era lo que estaba por llegar.



Confieso que todo el disco me gusta mucho, hace que me sienta bien escuchándolo, tal vez esa soledad que exhala empasta con mi actual estado de ánimo, pero me hace sentirme genial escuchar temas como la reconfortante "Big blue bird"; la de esencia mediterránea "Magnetic woman"; o la reflexiva "Couldn't tell".
Ignoro si este disco llegará a muchos oídos. aunque me imagino que pasará bastante desapercibido, yo lo estoy disfrutando mucho, me parece hermoso y acogedor y creo que merece una reseña elogiosa, y esta desde luego lo es, o he pretendido que lo sea.

Reseña publicada el pasado 2/03/2019 en el Exile SH Magazine.

martes, 7 de mayo de 2019

Neil Young - "Hawks & Doves" (1980) - Obras menores de artistas mayores.



 No es mi objetivo encumbrar "Hawks & Doves"... pero sí darle visibilidad, otorgarle el respeto que siempre he pensado que merece y hablar de sus bondades...

No pretendo con este post tratar de convencer a nadie sobre la categoría que se encierra en los surcos de "Hawks & Doves", duodécimo disco de Neil Young y con el que abría musicalmente la década de los ochenta.
Lo que si quiero resaltar es la poca consideración que entiendo que generalmente se tiene por este elepé. Bastante desapercibido, casi invisible, es difícil encontrar material en el que se hable sobre él, y rara vez suele verse incluido en alguna selección con los discos importantes de Neil.
No es mi objetivo encumbrar "Hawks & Doves" como un disco gigantesco, un álbum a la altura de las grandes obras maestras del canadiense, pero sí darle visibilidad, otorgarle el respeto que siempre he pensado que merece y hablar de sus bondades, porque las tiene.
Tras las fogosidades eléctricas de la segunda cara de "Rust never sleeps", donde rugían las guitarras y el punk se acomodaba a las formas arquitectónicas de un rock que sembraba la semilla que habría de germinar como el futuro grunge, Neil suelta lastre sónico y se somete a las sensualidades acústicas para presentar un disco que en parte nos da las dos caras de una moneda, como hiciera con el precedente y ya mentado "Rust never sleeps".
Nuevamente la primera cara suena acústica, folk, reflexiva y bella, la cara de la paloma; la segunda en cambio vira hacia un sonido country, con fiddles a cargo de Rufus Thibodeaux y steel guitars y dobros con el inolvidable Ben Keith como hacedor de sonidos campestres, una cara que retrocede hasta "American stars and bars", la cara del halcón.


Es la cara A la que más me gusta, lo confieso, poblada de temas compuestos y registrados durante los años 1974 y 1975, destinados a completar el disco "Homegrown" que siempre estuvo amenazando con su aparición pero que nunca llegó a ver la luz; la cara country está formada por temas registrados en aquél 1980 en que fue publicado "Hawks & Doves".
Los cuatro instantes del pase folk están a la altura de la lírica de Neil, canciones sosegadas, afiladas y en algún caso dolientes, con armónicas y silencios rodeando las melodías y la frágil voz de Young flotando entre sentimientos expuestos: "Little wind", "The old homestead", la magnífica y favorita "Lost in space" y la también sublime "Captain Kennedy".
Tal vez sea la cara B la que deprecia un tanto el valor global del trabajo. No se trata de malas canciones, como digo esencias country y country-rock y con la participación parcial de Tim Drummond al bajo y Levon Helm en los tambores; pero tampoco marcan la diferencia. Se mueven en una corrección que no deslumbra, aunque en absoluto molesta, posiblemente poco para un genio de la talla de Neil Young.
"Union man" es sin duda mi favorita en la sección del halcón, por su mordiente y el incisivo riff guitarrero, aunque también resultan interesantes "Comin' apart at every nail" o "Hawks & Doves" que cierra el disco.



En lo que de ninguna manera voy a entrar es en el episodio de dimes y diretes que se montó alrededor de la publicación de "Hawks & Doves" en torno a su mensaje y orientación política, con la perspectiva del tiempo transcurrido, parece que aquello fue más una sarta de conjeturas hipotéticas de muy libre interpretación que otra cosa, y no le veo mayor interés en la actualidad.
No es una reivindicación, es un foco que trato de dirigir hacia un disco del más grande que considero que vive en la más absoluta oscuridad, en el total anonimato y que prácticamente es ignorado, y creo que tampoco es éso. Y es que no está nada mal "Hawks & Doves".

lunes, 6 de mayo de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Amanecer"


"Sunrise - A song of two humans" es la primera película que el genial Friedrich W. Murnau realizó en Estados Unidos, corría el año 1927. Por primera vez un film cuenta con banda sonora y efectos sonoros sincronizados.
Si el expresionismo tiene una obra cumbre, ésta debería ser "Amanecer", que es el título que lleva en España este film.
La tan manida expresión obra maestra tiene total justificación en esta ocasión, la técnica narrativa del germano es tan colosal que aún hoy resulta moderna, la imaginación y la fantasía que emanan del torrencial talento del director son incuestionables y la belleza que salta de la pantalla cuando de la contemplación de esta cinta se refiere, sigue y seguirá siendo infinita.
El argumento es simple, propio de un melodrama, un trío amoroso: un campesino vive feliz en el campo con su esposa, cuando aparece otra mujer, de la ciudad, cosmopolita; él. deslumbrado, termina enamorándose de ella y considerando a su esposa un impedimento para consumar su nuevo amor. El romanticismo, la violencia que llega al crimen e incluso las situaciones cómicas se entremezclan y conviven con total coherencia.
Se plasma la ternura y el arrebato; la esperanza y la desesperanza; la infidelidad y la redención... todo ello con una maestría total y un lirismo resplandeciente.
En unas semanas llegaría "El cantor de jazz" y con ella el cine sonoro, pero antes Murnau nos dejó la última joya inconmensurable del mudo.
¡Feliz semana!



domingo, 5 de mayo de 2019

Los domingos photosong - Kenny Rogers - "The gambler"


Escuchar esta canción me traslada de manera irremediable a mis años de escuela. En los billares que había junto al colegio, además del futbolín, el billar, los pinball y las máquinitas de marcianos, los jefes vendían tabaco a chicos y chicas de 13 o 14 años sin ningún tipo de remordimientos, pero además había una jukebox.
Aquella máquina ponía canciones a cambio de duros (para los más jóvenes: un duro son cinco pesetas; cinco pesetas son tres céntimos de euro). Nunca entendí que en aquella jukebox estuviesen singles como "Just like (starting over)" de Lennon, "Free me" de Roger Daltrey o "The gambler" de Kenny Rogers; ¿De dónde sacarían aquellos tipejos aquellos discos?.
Precisamente "El jugador" era uno de los temas que más se pinchaba, sonaba de película en aquél ambiente, con los tacos de billar entre los brazos, o el cigarro en la boca encaramados al futbolín.
Años después compré el disco, y me alucinó la portada, sigue siendo una de mis favoritas, y la canción también. 
Es además, un viaje a unos años en los que lo más importante eran cosas tan mágicas como conseguir dar un paseo con tal o cual chica, salvar con un gol desde la defensa la honra y evitar pasar por debajo del futbolín, o birlarle un Lucky a los jefes.
Recordamos los ochenta y la EGB con "The gambler"
¡Feliz domingo!


jueves, 2 de mayo de 2019

Gabinete Caligari - "Privado" (1989) - Obras menores de artistas mayores.



 ...se olvidan de los sonidos redondos, elegantes, poéticos y mesetarios del célebre precedente y vuelven a espacios mucho más castizos y urbanos...

No recuerdo la última vez que me acerqué a la sección 'Obras menores de artistas mayores', mucho tiempo, años.
Pero hoy la he recordado gracias al concierto de esta noche de Jaime Urrutia en Bilbao. Hace años que no me encuentro en directo con el vocalista de Gabinete Caligari, creo recordar que desde un concierto junto a Burning en el añorado festival veraniego de Sos del Rey Católico, Luna Lunera.
Urrutia será asociado a Gabinete Caligari por siempre jamás, no creo que haya dudas a este respecto. Y eso que en su faceta en solitario facturó un muy buen disco de debut con aquél "Patente de corso" fechado en 2002.
Pero a pesar de los pesares, Gabinete pesa mucho, y me temo que ese peso caerá hoy sobre los asistentes al concierto, que esperaremos con especial suspense los temas que Jaime desglose de entre los discos más míticos del trío madrileño.
Y el disco que he elegido para esta ocasión, y que es el por qué de incluirlo en la sección de marras, es el álbum menor "Privado".


Se trata de una obra menor de un artista mayor, pues aunque para muchos es recordado, con más pena que gloria, por el éxito cosechado por "La culpa fue del cha cha chá" (imitación navideña de Martes y Trece incluida), el disco es mucho más; me atrevería a decir que el superhit radioformulero referido es lo peor del disco (o al menos lo más hortera).
Tenía el grupo un buen marrón tras el éxito de público, y por supuesto de crítica, de "Camino Soria", disco icónico dentro del rock español y obra magna sin paliativos.
Es por eso que mantener el nivel no era cosa fácil, y posiblemente tampoco exigirlo sea lo más justo, pero "Privado", sin llegar a la grandeza del disco blanco del pop-rock patrio, es un muy buen disco que mantenía al trío entre las formaciones más incontestables del país.
Acierta el grupo más castizo de La movida al poner tierra (sónica) de por medio con respecto a "Camino Soria", se olvidan de los sonidos redondos, elegantes, poéticos y mesetarios del célebre precedente y vuelven a espacios mucho más castizos y urbanos, mirando más a "Al calor del amor en un bar" (1986).
Aunque se ve que algo de magia literaria y solemne quedó en el trío, cosa que se evidencia en un tema como "Amor prohibido" y su épica visión del romanticismo o la excepcional y hedonista "Solo se vive una vez" .



Pero el retorno a lo añejo se observa claramente en la bonita y nostálgica "Amor de madre", "Mi buena estrella", el cántico de ligoteo tabernario "La culpa fue del cha cha chá" o la circense "Tomando el airecico".
Completan el elepé con total competencia: "Palabra de honor", que recuerda en ciertos momentos a los temas que por aquella época facturaron Loquillo y Trogloditas, el excelente medio tiempo "Privado" o la versión del "She smiled sweetly" stoniano, del que salen airosos traduciéndolo como "Ella es dulce".
Aunque posiblemente mi tema favorito del lote sea el lúbrico y melódico rock guitarrero titulado "Profesional".
Esta noche volvemos a encontrarnos con Jaime Urrutia, sonarán temas de su trayectoria en solitario, pero también, y en cantidad, himnos de Gabinete Caligari, alguno de este disco -no tan menor- con el que cerraron los ochenta y que se titula "Privado".

miércoles, 1 de mayo de 2019

Sonic Youth - "Goo" (1990) - Mis discos de los noventa.



 un nuevo universo sónico repleto de injerencias noise aceradas en forma de guitarras, lubricadas y burbujeantes bases rítmicas y absorbentes melodías...

Este primero de mayo está siendo sensiblemente distinto a otros. Más alejado de la esencia y significación de esta jornada, me encuentro aburrido en casa, sin otro cometido ni apetencia que no sea leer un rato, escribir y volver sobre algún disco de ésos que tanto amas y que te das cuenta de que hace tiempo (demasiado) que no escuchas.
Rebusco en la estantería de los CDs y aparece el lomo de uno que encaja perfectamente con lo que pretendo, lo extraigo y me quedo mirando la mítica portada de "Goo", tal vez mi artefacto preferido de entre los que nos dejaron los míticos Sonic Youth.
Facturado en 1990, me plantea la eterna duda de si pertenece cronológicamente a los ochenta o a los noventa, como se trata de nutrir la sección 'Mis discos de los noventa', pues lo encajaremos en la década del grunge y listo.
Aquí nos ofrecen un nuevo universo sónico repleto de injerencias noise aceradas con zumbido de guitarras, lubricadas y burbujeantes bases rítmicas y absorbentes melodías, violentamente agitadas en la ambigua vocinglería canora de los abstractos Kim, Thurston y Lee.
Una pira de reacciones sonoras que parecen convivir en el hiperactivo interior de un átomo, con toda esa velocidad de reflejos y virajes que protagonizan los protones, electrones y neutrones, con sus antagónicas cargas eléctricas, para terminar creando un armónico caos catártico.
Solo por los tres temas que abren este subversivo catálogo ya me vasta para rendirme ante su fogosidad, unas veces tenue y escurridiza, otras infecciosa y otras, purificadora.
Empezando por el clásico "Dirty boots" con su cenagosa arquitectura musical y su eléctrico final guitarrero, pasando por la desasosegante "Tunic", que cuenta con la colaboración de Dynosaurio, J. Mascis y la voz de hipnótico fraseo de Kim Gordon; para terminar con esa exégesis del punk que practicaba la banda como principio de ruptura con el pasado titulada "Mary-Christ".



No quiero decir que el resto del disco desmerezca ni que sea una pendiente que decaiga y ruede hacia los bajos fondos musicales, la rugiente distorsión de oscuridad gótica y furiosa percusión de "Cool thing" (con participación del Public Enemy Chuck D) no tardaría en contradecirme y hacer de mis palabras papel mojado (de queroseno, claro) y la hoguera de las imprecaciones melódicas que explosionan contra las distorsiones más impuras y los efectos menos ortodoxos de la extensa (aunque no larga) "Mote" me harían caer en el más preclaro ridículo.
Y aún nos quedaría "My friend Goo", donde Kim canta como inflamada por el desconcierto nervioso, la flemática y esbelta "Disappearer", la instrumental "Mildred Pierce", la radiante, industrial, anfibológica y enajenada "Cinderella's big score", la episódica "Scooter+Jinx" y el subyugante y pletórico final que supone esa encrucijada de electricidad y arritmia que es "Titanium expose".
Cierro este primero de mayo con una actitud más circunspecta y los sonidos retorcidos, recalcitrantes, bellos y contradictorios de "Goo", sin duda alguna, uno de mis discos de los noventa.

Primero de mayo.


lunes, 29 de abril de 2019

Los lunes... escenas de cine - "La hoguera de las vanidades".


Hoy vamos a dar una vuelta al enfoque de la sección. Normalmente hablamos de películas con evidentes bondades cinematográficas, al menos para el que suscribe, que al fin y a la postre es el autor de la reseña.
Hoy no, hoy por primera vez voy a hablar de un fiasco, y uno de los gordos además. "La hoguera de las vanidades" es, como muchos sabrán, una excepcional novela del escritor norteamericano Tom Wolfe. Su ópera prima y un éxito literario de primer orden en 1988, año en que fue publicada.
Además de ser una novela magnífica, es una historia que engancha y que tiene evidentes trazas para convertirse en un soberbio guión cinematográfico y en consecuencia una gran película.
Habían pasado dos años desde el pelotazo editorial que supuso el libro, y los derechos de la novela fueron adquiridos, por un auténtico dineral, por Warner Brothers, el éxito parecía garantizado.
Los estudios encargaron el proyecto al casi siempre fallido Brian de Palma, y una vez más, el que en su día fue saludado como el más prometedor realizador joven de su generación, volvió a demostrar que aquellos vaticinios no tenían nada de realidad, cosa que se demostraba conforme iban pasando los años y las películas. Y es que aún me resulta complicado entender el despropósito total y catastrófico que supuso la película "La hoguera de las vanidades", uno de los mayores fiascos de la década de los noventa.
La verdad es que en el film no funciona nada, ni el ritmo narrativo, ni el guión, ni la intensidad... absolutamente nada. La elección de los actores no puede ser más errónea, el que eligió a Tom Hanks para interpretar a Sherman McCoy o no había leído la novela o no se entiende una elección más absurda, lo mismo ocurre (yo diría que peor aún) con la elección de Melanie Griffith como la ardiente Maria, ¿¿¿una Maria rubia y fría???.
Resumiendo, un auténtico fiasco desde cualquier punto de vista el de esta horrenda "La hoguera de las vanidades".
¡Feliz semana!



domingo, 28 de abril de 2019

Los domingos photosong - Loquillo y Los Trogloditas - "La mala reputación".


En los últimos años escucho mucho menos a Loquillo. La verdad es que durante mi adolescencia y después, durante gran parte de mi vida, sus discos (y conciertos) eran parte de mis días, me imagino que yo he terminado tirando por un lado, y el loco por otro.
Pero sigo entendiendo que hay un buen ramillete de discos firmados por el del Clot que merecen mucho la pena. En especial los que facturó en los ochenta, junto a Trogloditas y con Sabino Méndez como compositor principal.
Vuelve en los albores de la década de los noventa y los primeros compases del nuevo milenio con una triada de buenos discos, pero tras "Balmoral" nada vuelve a ser lo mismo, o al menos así lo veo y lo siento yo.
Canciones sueltas como la grandiosa "John Milner" durante los primeros y mediados noventa, algún directo de mérito como aquél indispensable "Compañeros de viaje" o -ya en el siglo XXI- "Hermanos de sangre", concierto al que asistí en el BEC.
Pero para este domingo electoral me voy a quedar con el que sin duda es uno de los mejores discos jamás grabados por Loquillo y Trogloditas, "Morir en primavera" (1988), y me parece que tiene su gracia recordar aquél cover de "La mauvaise réputation" del poeta y cantautor francés Georges Brassens, que la banda barcelonesa tradujo simplemente como "La mala reputación".
¡Feliz domingo!!!





sábado, 27 de abril de 2019

Gira española de Lee Bains III & Glory Fire en mayo.


El transgresor, impredecible y siempre interesante Lee Bains III vuelve a España con su banda habitual, The Glory Fire el próximo mes de mayo.
Cinco serán las ciudades que tendrán la suerte de recoger las soflamas incendiarias de este grupo de punk/rock de sofisticada actividad lírica y poderoso mensaje político y social, siempre dentro de un cariz inteligente en lo literario y sumamente rompedor en lo musical.
Un servidor, que pudo verles en vivo hace unos años, estaría encantado de acudir a alguno de sus bolos, aunque fechas y localizaciones me lo van a poner ciertamente complicado.
A continuación fechas y lugares donde actuarán Lee Bains III & The Glory Fire:

15 de mayo de 2019: Madrid - Wurlitzer Ballroom.
16 de mayo de 2019: Zaragoza - Rock & Blues Café.
17 de mayo de 2019: Avilés - Factoría Cultural.
18 de mayo de 2019: Liérganes - Festival de la cerveza artesana.
19 de mayo de 2019: Donostia - Dabadabada.  

jueves, 25 de abril de 2019

Andrés Calamaro - "Honestidad brutal" (1999) - Mis discos de los noventa.



 Desde la primera escucha del disco me dí cuenta de que tenía entre manos un disco de esos que nunca van a desaparecer del primer plano de mis preferencias...

Hace unos años, y tras insinuación de mi amigo y admirado colega Nikochan, me lancé a escribir sobre un disco que tiene mucho de especial para mi: por la música que en él se escuchaba, y también por los recuerdos que su enfurecido oleaje arrastra hasta la costa de mi memoria.
Sin duda se trata de uno de mis discos favoritos de los noventa, y de cualquier época pasada (o futura), uno de mis cancioneros favoritos en la lengua de Borges, y un disco que tenía que ocupar un lugar destacado dentro de esta sección de Mis discos de los noventa.
Se trata de "Honestidad brutal", el inmenso trabajo que publicó un psicótico y demencial, pero genial y en vena Andrés Calamaro en 1999.
Aquí va la reseña que escribí aquel 16 de febrero de 2015 sutilmente recompuesta para ésta ocasión. Decía así:
Desde la primera escucha del álbum me dí cuenta de que tenía entre manos un disco de esos que nunca van a desaparecer del primer plano de mis preferencias, uno de esos artefactos que jamás se despistarán por la enredada y cada vez más concurrida autopista de la memoria.
Como él mismo se auto definió en un tema del posterior, "El Salmón", Andrés está dotado de violencia intelectual, cosa que se refleja en las letras de sus temas, en especial en las de este álbum, contaminado de angustia, de dolor (se concibió tras una ruptura sentimental), de metafísica en los ataques filosóficos y de tango, mi tango amigo (parafraseando a Don Antonio Bartrina).
No falta el Dylan eléctrico que vivía en aquel Calamaro que volaba libre desde el punto de vista creativo como el gran genio de Duluth, tampoco ataques roncos a un rock nocturno y enfermizo, de infección sónica y literaria, ni alusiones políticas e incluso futbolísticas, expresando admiración a Maradona en la célebre, frívola y festiva: "Maradona".
En este tremendo disco conviven los psicóticos anagramas artísticos e ideológicos del noctambulo Lou Reed, las reclamas de autocomplacencia en el sufrimiento personal tan propio del tango callejero de curda y lágrimas, que arrastraba la voz del "Polaco" y las corcheas de Expósito o Piazzolla, y a las que Andrés se acerca en el cover antológico y entregado del legendario "Naranjo en Flor" de los hermanos Expósito.



También este espíritu lo plasma en dolorosas canciones como la introvertida y genial "Son las Nueve" o la enésima narración del final que nos ha dado la música (en cualquier palo) en la sincera "Clonazepan y Circo". Éste espíritu está también en el intento de salvar del naufragio los buenos recuerdos en la imponente "Cuando te Conocí"....¡joder que tema!!!....reza:

"En el fondo es tan hondo mi dolor,
por qué me voy y no se puede cambiar
de corazón como de sombrero...
sin haber sufrido primero"

Pero además el single de reafirmación tras la ruptura que sonó en las FMs del momento, "Te Quiero Igual", la preciosa y melódica, triste y digna: "La Parte de Adelante"; el romántico aire latino, casi una habanera, "Los Aviones", con la tristeza impregnando el color vocal del joven Calamaro.
Acidez y psicodelia en las complicadas: "Más Duele" con aires funk, el reggae de "Las Dos Cosas" y la jazzística "Prefiero Dormir".
Completan este enorme primer CD, la pegadiza "Una bomba"; el texto de herida mortal que pone a la tanguera partitura de M. Mores en la excelente "Jugar con Fuego" o la oxidada electricidad distorsionada del imponente rock que abre esta POM, "El Día de la Mujer Mundial". Sin olvidarnos del impresionante homenaje a una leyenda como Miguel Abuelo que cierra el CD, "Con Abuelo".
Si Bob Dylan se hubiese empapado con la sabiduría que salpicaban los adoquines sueltos de la plaza de Mayo tras la tempestad hubiese escrito una obra maestra como "No tan Buenos Aires", que abre el segundo compact disc (como se decía entonces).



Y es que en la segunda parte del álbum seguimos en la misma: música de todo tipo y genialidad, de exclusiva violencia intelectual (insisto), incluso le quedan ganas de guasa para la optimista y sublimemente morbosa "Victoria y Soledad"; y ternura en la bella "Negrita", que nos ofrece un encantador fondo de piano; como también ocurre en la no menos hermosa "Me Pierdo", una de esas melodías con carencias sangrantes que sabía escribir Andrelo en aquellos años...
Románticas, bohemias, remembrantes y dolientes, habitadas por pasados brumosos y acústicas plañideras, emocionan temas como: "Mi Propia Trampa", "Aquellos Besos" o "No son Horas", no me preguntéis, no tengo ni puta idea de cuál es mas gloriosa...
Rugen las guitarras, asqueadas de tanta angustia volando por los cables que conectan su vitalidad al ampli en rocks ardientes y quebrados de incomprensión como: "Eclipsado", la catadióptrica "Hay" o la jamaicana "Las Heridas" de hipnótico Hammond.
Sones souleros, crooners o cabareteros con elegancias sucias en "¿Para Qué?" o "No va Más", enraizado y sangrante blues de local humeante y enfermo que comparte en composición con Fogliatta.
Balada reflexiva y cotidiana, "El Ritmo del Lunes"; la optimista ranchera que ¿canta? junto a Maradona, "Hacer el Tonto" y el country beodo y tristón, pero bailable y saltarín de "Mi Quebranto" completan un tracklist de imposible repetición junto al cover de "La Parte de Adelante" que cierra el álbum como "La Parte de Atrás".
¡Ah!!! y no, no me olvido de "Paloma", pero este tema si que ni Niko me convence de que diseccione, os dejo escuchándolo una vez más, y otra, y otra...



Todo lo dicho es posible gracias al estado de gracia/desgracia que vivía el autor en aquellos días, estado que se juntó con un grupo de amigos artistazos que pusieron su ser en los temas del Lp y entre los que citaré a algunos como: Gringi Herrera, Javier Calamaro, Coti, Candi Avello, Guille Martín (el inolvidable Guille), Mariano Mores, Ciro FogliattaCuino,..Casi ná.
Hoy y siempre, "Honestidad brutal" es y será uno de Mis discos de los noventa.

miércoles, 24 de abril de 2019

And libros by Addison de Witt... - "Entre visillos" - Carmen Martín Gaite.



 Con una prosa ágil y sin oropeles, la salmantina desglosa una historia en torno a la vida de provincias en la España del franquismo...

Carmen Martín Gaite escribe su ópera prima en 1957, gana el Premio Nadal y pasa a la historia como gran narradora, y desde luego no solo gracias a esta extraordinaria novela, que por supuesto es "Entre visillos".
Con una prosa ágil y sin oropeles, la salmantina desglosa una historia en torno a la vida de provincias en la España del franquismo. Lo hace con sencillez en el tratamiento del idioma y fluidez narrativa, creando un ambiente opresivo y claustrofóbico, con la ciudad como elemento principal y núcleo central de la historia -curiosamente no se cita la población, aunque sin duda se trata de Salamanca.
Además de la agobiante soga que la vida provinciana coloca sobre las conciencias de la época -principalmente entre las mujeres-, las tradiciones, costumbres y ritos religiosos hacen también lo suyo para que el clima se haga más irrespirable en torno a un grupo de señoritas que viven sus días sin expectativas de ningún tipo, con la dictadura de un matrimonio lo más conveniente y tempranero posible impuesto por una sociedad hipócrita y egoísta.
La burguesía cruel pero mojigata, el machismo como principio para mantener una autoridad varonil tan repugnante como cobarde, tan innecesaria como inexplicable, tan brutal como preponderante; la sumisión femenina al que será marido, dueño y señor, que ha de truncar por innecesaria la formación humana y académica de la mujer, prostrando sus esperanzas a la categoría de lavadora, planchadora y cocinera, o en el mejor (o peor) caso, señora de su casa con servicio a su cargo.
En la vorágine de mujeres que desfilan por "Entre visillos" nos encontramos frustraciones, necesidades de autoconocimiento, miedos a la soltería, ilusiones infantiles con matrimonios que han de ser desgraciados pero que resultan oportunos, o peor aún, necesarios para propiciar la huida, sufrimiento y renuncia, todo como parte del ajuar.


Vemos la vida de ocio y decadencia de la burguesía provinciana, el escaso mimo por la delicadeza de unos machos incapaces de mostrar ternura, comprensión o valor.
Las buenas formas impuestas aunque indeseables, el luto que de nada sirve al muerto, que no necesita tanta compasión, como apunta el personaje de Elvira, uno de los más logrados del libro.
En un velado y muy inteligente tono de denuncia, Carmen Martín Gaite pone uno de los primeros ladrillos que harán de soporte para la construcción del feminismo en este país, una primera reacción en tono mortecino pero osado contra la injusta y dolorosa situación a la que se veían abocadas las mujeres de aquella época y lugar.
Pone una luz de esperanza en la joven Natalia, la pequeña de tres hermanas que supera en su soledad la perentoria situación de amargura que hunde a sus hermanas mayores por diferentes motivos, y se propone hacer de su vida algo que no la someta a un marido y unas costumbres ignominiosas. Para ello cuenta con la ayuda del nuevo profesor de alemán del instituto.
Pablo Klein vuelve a la ciudad que habitó de niño tras una ausencia de años en el extranjero para ser el nuevo profesor de alemán del instituto. Su personalidad choca con las duras y ancestrales costumbres de la ciudad. Allí conoce a un grupo de personas con las que ha de convivir y actuar en detrimento de su mentalidad, mucho más moderna que la de sus nuevos vecinos.
Especialmente conoce a la joven Natalia, una alumna, excelente estudiante que no se atreve a decir a su padre, un rico comerciante, que desea estudiar una carrera una vez terminado el instituto y que vive amargada bajo el yugo de costumbrismo y amargura que envilece a sus hermanas mayores.
También se tropieza con la complicada Elvira, llena de inquietudes y pasión, pero desgarrada por dentro, con la que teje una amistad amarga que se debate entre el amor y el honor.
También conoce a la cantante de cabaret Rosa, compañera de pensión, disoluta y tierna, única amiga de verdad que encuentra y personaje sumamente triste,
Entre los hombres se hace amigo de Emilio, enamorado de Elvira, un ser cobarde pero noble, que se aferra a Pablo como tabla de salvación de su vida y amor por la joven y bonita muchacha.
Vagan por las arterias de la ciudad borrachos pijos que derrochan mediocridad en el casino o en el Gran Hotel, jóvenes a punto de casarse para lo cual renunciarán a sus amigas y a su futuro, desesperadas mujeres a punto de perder la lozanía que es permisible para matrimoniar y que se arrojan en los brazos de hombres maltratadores y viles, chicas que se ponen en el escaparate, mujeres desesperadas ante su soledad ya rubricada, imposiciones familiares de amistades y amores...
La crónica de una época que se va superando, donde el ¡qué dirán! mandaba más que el sufrimiento o la hipocresía, el parecer más que el ser, y en el que a las mujeres se les negaba la posibilidad de construirse como seres humanos, reduciendolas a lo más básico de la tradición machista y cobarde.
Una de esas novelas que nunca pasa de moda, y en estos tiempos en los que vuelven los fascismos a hacernos involucionar, a atacar a las mujeres con saña (y miedo), bueno es releer para no repetir.

lunes, 22 de abril de 2019

Los lunes... escenas de cine - "El evangelio según Mateo".


Aunque hoy es fiesta en varios lugares del país, la semana santa da a su fin. Creo que los diferentes canales de TV han pasado diversas películas relacionadas de una u otra manera con la vida de Jesús de Nazareth, Moisés u otros personajes y episodios bíblicos, como cada año.
Y aunque no lo sé con certeza, imagino que un año más se habrá quedado fuera de las parrillas la mejor de todas (y con diferencia), la magnífica y sobrecogedora "El evangelio según Mateo", film escrito y dirigido por Pier Paolo Pasolini en 1964.
El gran cineasta italiano eligió la versión de la pasión de Cristo de San Mateo (aunque Pasolini quita el tratamiento santo en el título de su obra), por ser más cruda y veraz, en contraposición a lo escrito por San Lucas, San Marcos o San Juan, que según la visión del director eran demasiado místicos o sentimentales.
El texto traduce escrupulosamente la palabra de Mateo, y las imágenes en las que se desarrolla la acción están tomadas en el sur de Italia, en zonas desérticas y un tanto yermas, en un hermoso y rutilante blanco y negro.
Los silencios, administrados con sabiduría, que se intercalan con las palabras del evangelio y las imágenes desnudas, dan carta de naturaleza a un episodio crucial en la historia del hombre (desde el punto de vista cristiano). Los campos azotados por el viento, cuyo sonido es casi una voz más en el guión, los primeros planos de hombres y mujeres, cercanos y arrebatados, el ritmo narrativo calmo y la música procedente de "La pasión según San Mateo" de J. S. Bach", crean un entorno audiovisual único que otorga a la historia del Nazareno auténtico relieve místico y humano, que no tiene comparación posible con ningún otro intento cinematográfico de plasmar este capítulo histórico/religioso.
Finalizada la semana de pasión, nos quedamos con esta obra magnífica y crepuscular del gran Pier Paolo Pasolini.
¡Feliz semana!



domingo, 21 de abril de 2019

Los domingos photosong - Burning - "Ojos de ladrón".


Andan los Burning de gira, dicen que de despedida, que son más de cuatro décadas dando caña al personal con su rock Stoniano y Reediano, con su canallesca de barrio y su romanticismo de terciopelo escondido tras chupas de cuero, que se van.
Yo no me lo termino de creer, la verdad. Es el grupo que más veces he visto en vivo, mi banda patria de rock and roll, los más auténticos.
El último disco que dejó Risi antes de irse, "No mires atrás", siempre ha sido mi favorito. Allí es donde creo que la banda alcanza un punto de madurez y equilibrio óptimo, cuando ya no necesitaban vender motos ni empeñar principios, ya estaba todo el bacalao vendido.
Hoy he sacado el vinilo y lo he pinchado, y sigue sonando como un tiro, desde "De vicio" hasta "Todo por nada".
Yo he elegido un tema triste, de esos que hacen los Burning que arañan, que se restriegan contra la costra dura del planeta, que dejan al descubierto el lado salvaje de la vida. Se trata de "Ojos de ladrón".
He encontrado en YouTube un vídeo que relata más o menos lo que expresa la canción, con imagenes extraídas de la película de León de Aranoa "Princesas".
¡Feliz domingo!