Sonic Trash - "Látigo" (2015)

Crítica: Sonic Trash - "Látigo"

...diez temas, en los que refulgen impresiones sensoriales y latidos carnales tales como claustrofobia, agonía, atmósfera, energía, oscuridad, densidad, histeria...
Por Jorge García.


Sobre las cenizas del fenómeno que fue Ya Te Digo, se reactiva la pira en 2012, con la combustión de un nuevo fogonazo llamado Sonic Trash, que materializaría la realidad de su prendimiento con el fulminante y adictivo debut titulado "Hey Chica!".

Tres años más tarde, repetir sensaciones sin redundar en planteamientos, era ciertamente complicado. Con "Látigo", el cuarteto formado por Mariana Pérez (batería, coros), Juanjo Arias (guitarra, coros), Ekaitz Hernández (bajo, coros) y David Hono (guitarra, voz) logra dar continuidad a las sensaciones desatadas en "Hey Chica!", sin articular traiciones a sus sonidos orgánicos, pero deslizando sobre ellos unas texturas más rudas y una fiereza verista inherente en textos y atmósferas.


Sin desprenderse de ninguna de las influencias que crearon la espiral sónica que desde el primer día pertenece al grupo, consistente en un caldo espeso donde el post-punk, el rock, los sonidos 80's/90's del rock alternativo independiente que desembocaría en el grunge, más las atmósferas lúgubres y excesivas del garage y la casuística de la Velvet Underground o el protopunk de Detroit, se funden para articular un sugerente e industrial sonido que marca el pulso de un grupo osado y exclusivo.

"Látigo" ofrece diez temas, en los que refulgen impresiones sensoriales y latidos carnales tales como claustrofobia, agonía, atmósfera, energía, oscuridad, densidad, histeria... un crisol de traumas sónicos que van de lo histericamente bailable del exaltado tema de título homónimo (con Willy Bopper al saxo), a la lobreguez cáustica de "Agonía" o la vertiginosa fricción sónica de "Amodio".

Las magníficas "El caminante", pletórica base de guitarras y torrencial base rítmica sobre una melodía contagiosa y "Santo Tomas", único corte cantado en inglés que es una explosión distorsionada y cacofónica, son dos temas habituales en sus conciertos y ante ellos no es fácil permanecer impasible.


La nerviosa "Zamudio Booguie" y su fulminante acción percutora, el confuso trazo de la sinuosa y brillante "Bang" completan, junto a las dos piezas que abren y cierran el álbum: "El baile del cocodrilo" y "Venganza", un catálogo de sonidos y pulsaciones cuya interacción con el oyente puede ser demoledora, si bien no apta para todos los oídos.

Once años después de su publicación, y después de recuperarlo durante los últimos tiempos, me da la sensación de que "Látigo", el segundo disco largo de los bilbaínos Sonic Trash, se desliza por la línea del tiempo imponiendo una enjundia que sin duda siempre tuvo, pero que admito que un servidor observa hoy con auténtica pasión e inquieto deleite.

Comentarios