...una mirada al punk en el rasgar y en la falta de solos. Jorge canta con una mezcla de rabia e ironía, con una actitud cínica ante la falta de expectativas y buscando en la oscuridad nocturna y en la maraña de fantasmas nocturnos una viciosa vía de escape.
Desde la publicación de "Agotados de esperar el fin" en 1984, hasta sus últimas entrevistas, Jorge Martínez nunca dejó de quejarse de la producción que dio en parte al traste a una excelente colección de canciones como eran las que contenía el estropeado "Agotados de esperar el fin".
Fue por ello que para su siguiente álbum, un año después, Jorge tenía decidido que la producción del mismo correría a su cargo, de esta manera fue gestada otra magnífica colección de canciones que finalmente fue agrupada bajo el críptico título de "Todos están muertos".
En "Todos están muertos" desaparece cualquier sombra produccional que pueda recordar al disco precedente, y tal vez como furiosa reacción al desencanto que propició "Agotados...", Jorge construye un disco aguerrido sónicamente, visceral y rudo, con incursiones rock, blues y punk, desarmada cualquier suavidad sónica y deja que las guitarras flagelen a unos textos brutales, crudos, asfixiantes y proletarios.
La deriva laboral por la que atravesaba el país en aquellos mediados ochenta se ve perfectamente reflejada en las canciones de este disco: El paro y sus consecuencias en las calles, la reconversión industrial que azotó algunas zonas del estado como Asturias, la sangría que provocaba la droga dura entre la juventud, la desesperación de una sociedad que no reconocía en el horizonte el mundo que esperaba tras el infierno del franquismo, la delincuencia en las calles, la policía en las manifestaciones... En resumen: la desesperación, la decadencia, la desmotivación, la incertidumbre... todo se mezcla con una visión hedonista del ocio y una mirada violenta y sucia de la noche.
El apartado musical y sónico no se presenta más venturoso, sonidos de guitarras con nervio pero sin brillo, sin virtuosismo, con una mirada al punk en el rasgar y en la falta de solos. Jorge canta con una mezcla de rabia e ironía, con una actitud cínica ante la falta de expectativas y buscando en la oscuridad de los garitos y en la maraña de fantasmas nocturnos una viciosa vía de escape.
Temas como "El norte está lleno de frío" sobre la situación en unas calles llenas de parados luchando por un futuro; "Ella saltó por la ventana" sobre la situación de psicosis por la que pasaba en aquellos años parte de la juventud y las fatales consecuencias que muchos pagaron; "Bestia, Bestia" sobre la soledad del individuo ante lo hostil y la necesidad de buscarse uno mismo la vida; en "Que mal huelen los muertos" se observa el destino que puede esperar a los valientes o el pantanoso blues "Eres una puta", una oda contra el romanticismo en tiempos crispados.
"Todos están muertos", tercer disco largo de Ilegales y probablemente mi favorito suyo, es un disco incómodo, lo fue en su día y lo sigue siendo hoy, tal vez por eso ninguna discográfica lo reeditaba, a pesar de que llevaba décadas descatalogado. Ahora, más de cuarenta años después de su publicación, vuelve a ser editado, y es la única alegría que les va a dar este disco, ya que el interior es poco proclive a la felicidad y a la esperanza.


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