...un pop de guitarras que pierde cierto aroma americana con respecto a los discos de los ochenta, pero que mantiene un tenue tono crepuscular y levemente country...
Por Jorge García.
La suerte de Los Secretos cambió, o más exactamente se recondujo, en 1989 con la publicación del exitoso "La calle del olvido".
Con aquél trabajo, el grupo parecía haber encontrado la clave de su sonido, los modelos que conformarían la vestimenta que mejor podían lucir sus composiciones, finalmente parecían haber dado con la ecuación de sonidos, influencias y registros que unidos despejaban una incógnita que ya no era tal, en 1989, la ambigua X se había convertido en rotundo éxito.
La fusión resultante de un pop de guitarras que pierde cierto aroma americana con respecto a los discos de los ochenta, pero que mantiene un tenue tono crepuscular y levemente country gracias, en buena parte, al concurso en las cuerdas del esplendido Ramón Arroyo, crea un entorno que conecta con la temática melancólica de muchos de sus textos y produce un sonido que se reconoce claramente como la propuesta musical intrínseca del grupo.
Evidentemente, gran culpa de todo lo dicho la tuvo la producción de Joaquín Torres, quien acertó con la fórmula apropiada para fundir los anhelos compositivos de los hermanos Urquijo y hallar la forma de convertirlos en música de alcance popular masivo.
La llegada de Torres en 1989 coincidió - no sé si de manera azarosa - con el paulatino crecimiento de Álvaro Urquijo como compositor. A partir de ese momento, los discos se veían salpicados de temas compuestos por el menor de los Urquijo, en lugar de ser casi un monólogo compositivo por parte de Enrique, como solía ocurrir en los álbumes de la década anterior.
Por lo tanto, para la grabación en 1993 de "Cambio de planes", Joaquín Torres volvía a estar, por tercer álbum consecutivo, al mando de los controles.
A nadie sorprenderá por lo tanto, que certifiquemos que "Cambio de planes" mantiene la línea de los dos trabajos precedentes y que su planteamiento es puramente continuista.
Un factor que habla de la evolución de los miembros del grupo es el techo, que desde el punto de vista compositivo, alcanza en este disco Álvaro Urquijo, quien firma nada menos que ocho canciones de las once que contiene el elepé, algunas en solitario como la exitosa "Amiga mala suerte", "He perdido el tiempo", "Por verte sonreír" y la nostálgica "Dibujarte".
Otros son temas resueltos por Álvaro junto a su hermano Enrique en "Me alegro de verte", junto a Manolo Tena - que vuelve a colaborar con el grupo en tareas compositivas tras el precedente "Adiós Tristeza" (1991) - en "Déjame soñar" y "Después del huracán" y a Jesús Redondo en la inocente y tierna "Esperando en mi rincón".
Enrique se muestra menos activo que en otras ocasiones y solo firma dos temas, además de la comentada "Me alegro de verte" junto a su hermano, a saber: "Cambio de planes", escrita junto a Jesús Redondo, en mi opinión el mejor momento del disco y la conocida y sumamente melancólica "Colgado", también firmada junto a Redondo.
Cierra el tracklist de "Cambio de planes" la canción "Estás muerto", un tema compuesto por el amigo de la banda y habitual colaborador, desde los primeros tiempos del grupo, José María Granados (Mamá, Frenillos, Buenas Vibraciones).
Con "Cambio de planes" la agrupación madrileña Los Secretos se apean un poco de los acentos enraizados y americanas para crear un catálogo de buenas canciones que da feliz continuidad a una racha en la que conviven grandes álbumes y un merecido éxito popular.


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