Seguimos con música que marca distancias con respecto a lo que habitualmente se trata en Rock and More. Los que me conocen de manera más íntima y los que son asiduos a esta casa, conocen de mi pasión por el género lírico, por la ópera.
Hoy vamos a traer al blog en esta sección 'No solo de rock vive el hombre', una obertura famosa, tal vez la más popular entre la ópera germana.
Richard Wagner es uno de los mayores genios, no de la ópera, de la historia de la música en cualquiera de sus demarcaciones y épocas.
Definir o describir su ópera necesitaría de un monográfico con varios capítulos. La estructura orquestal de sus creaciones es la más grandiosa y ambiciosa que ha conocido la humanidad y además precisa de un tipo de cantantes diferente al resto de los estilos operísticos.
Su ópera es por lo tanto un género en sí mismo, y lo llevó a cabo con éxito, con un éxito que supera décadas y siglos, que siempre responde a la actualidad musical y también en cuestiones puramente argumentales, a las exigencias del hoy, es su obra, en definitiva, la secuencia musical más colosal que conoce el hombre.
Una de las notas características de la ópera de Wagner es el uso (por primera vez en a historia) del leitmotiv, es decir: de la creación de un momento musical que se relaciona directamente con personajes o pasajes concretos de la ópera, y que por tanto va apareciendo cuando la acción lo requiere, conectando directamente la música con situaciones o personajes.
La obertura de la ópera que he elegido hoy, que es la que da paso a la obra maestra absoluta Tannhäuser, es una muestra perfecta y que se hace muy comprensible para los menos iniciados, de lo que se conoce como Obertura Mosaico, es decir: una construcción musical donde se exponen con antelación los principales leitmotivs.
Vamos, sin más dilación, a escuchar la Obertura de la opera Tannhäuser, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la inquietante, brillante y febril batuta del gran Herbert Von Karajan.

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