The Soundtrack of Our Lives - "Communion" (2008)

Crítica: The Soundtrack of Our Lives - "Communion"

...la canción como concepto general gana el juego a la etiqueta que funciona como vehículo para articular una creación musical independiente y exclusiva.
Por Jorge García.


Un escalón, pero no más, es lo que separa al quinto disco de la formación sueca The Soundtrack of Our Lives titulado "Communion" y publicado en el año 2008 de sus míticos álbumes "Welcome to the infant freebase" (1996) y "Behind the music" (2001).

Posiblemente no sea razonable pensar en repetir algo tan sublime como lo son la pareja de discos mentados, pero los suecos se tiran a las astas de la industria produciendo un álbum de estudio doble, con 24 canciones y casi una hora y media de duración, desde luego no son Ebbot Lundberg y sus compinches de los que se acobardan ni se dejan seducir por complejos.

Como en anteriores ocasiones, la banda transita por un universo musical que excede los simples convencionalismos al uso, para buscar y encontrar puntos de conexión donde crear un núcleo que abarque sonidos y sentimientos sin líneas rojas que yuxtapongan ambos conceptos, que aparecen fundidos y al feliz amparo del oyente.

Hablar de influencias vuelve a ser tan obvio como en cierto modo baldío, la canción como concepto general gana el juego a la etiqueta que funciona como vehículo para articular una creación musical independiente y exclusiva.

Partiendo del rock básico en cuanto a su construcción, es la naturaleza orgánica de la música de TSOOL la que convierte un acorde eléctrico en su concuvinato con teclas y base rítmica, en algo que, con la sucesión de variantes en torno a él, construya canciones que se reciben con emoción, gracias en parte a la portentosa voz de Lundberg.

Tanto es así, que no resulta sencillo explicar cómo podemos encontrar la coherencia, ya que por arte de magia parecen pertenecer al mismo universo canciones tan alejadas entre sí sobre el papel como la inicial "Babel on", la sulfúrica "RA 88" o la inquietante y bella "Second life replay", tres temas que forman parte de un todo, y que si los extraemos de su entorno siguen resultando excepcionales, únicos e imposibles para muchas marcas rockeras reconocidas y alabadas.

Pop y rock, electricidad y acústica, armonías y riffs, un muestrario de recursos - que no trucos - que justifican la versatilidad y riqueza que protagoniza y hace tan sublimes y emocionantes, los discos de The Soundtrack of Our Lives.

Más de una veintena de temas que podrían haber quedado en menos y redondear un disco más compacto y disfrutable, pero que no por cantidad, el álbum sufre de huecos vacíos o temas directamente sobrantes. 

Que en "Communion" encontremos temas como la hirática y bronca "Distorted child"; un bucólico corte acústico como "Lost prophets in vain"; una suerte de bossa nova (que esconde un huracán) como "Pictures of youth"; un momento más industrial y experimental como "Utopia" e incluso una delicada versión del "Fly" de  Nick Drake debería darnos una idea de la enjundia de un trabajo que testao con obras maestras precedentes en el tiempo, puede parecer menor, pero que es un álbum ciertamente extraordinario, comparaciones aparte, y esa consideración le doy en esta reseña.

Comentarios

  1. Ya sabes que adoro a los suecos, Jorge, así que, sumado a la enjundia de tu texto, he disfrutado mucho de la entrada. Pocos grupos de rock de los últimos treinta años están a la altura de TSOOL, buscando más allá de la mera asimilación.

    Un abrazo.

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