Screaming Trees - "Dust" (1996)

Crítica: Screaming Trees - "Dust"

...un trabajo con un recorrido en cuanto a sonido y estilo que para sí quisiesen algunos de los plásticos más venerados del grunge.
Por Jorge García.


Recupero la senda iniciada hace un tiempo consistente en traer al blog discos favoritos de grupos que nunca antes habían pasado por estas páginas, a pesar de contar con mi total e inquebrantable favor.

Hablamos hoy del grupo de Mark Lanegan, es decir Screaming Trees. Banda encapsulada en el grunch aunque con menos brillo mediático, por aquello de poner el acento comercial en los oriundos de aquella nueva Meca que era Seattle, cosas de la industria.

En realidad me la trae bastante floja si Screaming Trees practican grunge o cualquier otro palo estilístico de la baraja musical, el grupo me parece excelente y a día de hoy lo observo y escucho con bastante más interés y deleite que a los representantes y vecinos de la lluviosa sede de Microsoft y Amazon.

Y en estos días aciagos, es su séptimo álbum de estudio, "Dust", el que más veces pasa por el reproductor y con el que mejor me acoplo, el que mejor se adapta a mi actual predisposición sónica y el que más cortocircuita (si esto ocurre en esta etapa de mi vida) mis sentidos.

"Dust" es un trabajo con un recorrido en cuanto a sonido y estilo que para sí quisiesen algunos de los plásticos más venerados del grunge. Además de las guitarras cetrinas y somnolientas del grunge, estilizadas aquí por Gary Lee Conner, la voz arenosa de Lanegan que no brilla como otras, pero matiza mejor y la contundente y primitiva actuación rítmica, debida en esta ocasión al ejercicio de Van Conner (bajo) y Barrett Martin (batería), Screaming Trees nos depara, y gracias a estos músicos, algunas sorpresas que escapan de los dictados que ciertas etiquetas exigen como cláusula de permanencia.

Y es que en "Dust" podemos acceder a atmósferas sutilmente orientales con histriónico uso del sitar en "Halo of ashes"; a estructuras en base a un mellotron en la espacial "Traveler" o a un industrial rock psicodélico en "Dime western".

"Dying days" reúne ortodoxias que la atan más al género de Seattle que al resto de las partes de ese todo que es "Dust", y en "Witness" se desata la disotorsión sin acorralar la voz de Lanegan, uno de mis momentos preferidos del elepé. 


Ahora bien y aquí no dejo espacio a la duda, mi favorita del lote es la rotunda "Sworn and broken", un tema de terso lirismo donde la electricidad atraviesa, como un rayo laser, la ternura de una melodía hermosa y cálida, con los teclados de Benmont Tench (Tom Petty ant The Heartbreakers) dulcificando el conjunto, un tema absolutamente sublime.

Disco, en resumen, que da sopas con ondas a la mayoría de la producción atada de manera más categórica a eso que se dió en llamar grunge y que incomprensiblemente nunca antes había pasado por Rock and More, hoy finalmente lo hace y les aseguro de que deja impronta de felicidad y sensacion de objetivo cumplido en un servidor. ¡Disfrútenlo!.

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