Copernicus Dreams, con este nuevo line up, transmite muy buenas sensaciones desde el escenario: buen rollo, entendimiento y al tiempo una medida camaradería...
Por Jorge García.
El que más y el que menos entenderá que solo existe un posible leitmotiv que haga de hilo conductor para articular la crónica a propósito del concierto que los cántabros Copernicus Dreams ofrecieron ayer en el Castillo de Frías.
Era inevitable que una tierna y encantadora dosis de nostalgia nos atacará a los que allí nos reunimos. Un servidor no podía evitar rememorar el momento, hace ya nueve años, en que Copernicus Dreams, en este mismo entorno, pulsaba los primeros compases de "It makes no diferent", momento en el que - para mi - dio comienzo aquél mítico El Último Vals.
No teman, no voy a extenderme sobre aquél inolvidable fin de semana mágico de julio de 2016, ya se ha dicho todo, o casi.
Anoche volvía a Frías y al castillo el grupo que en aquella histórica cita abrió el vals: Copernicus Dreams. Muchas cosas han pasado desde entonces para el grupo capitaneado por Chus González: Nuevos miembros, tres discos y traspasar, en este 2025, el lenguaje de sus canciones del inglés al castellano, no es poco.
Y con el espíritu de Frías sobrevolando el espacio límpido y según avanzaba la noche más fresco (en realidad, frío) del interior del casitllo, Copernicus derramaba las primeras canciones de la noche: "Cruce de caminos" y "Llamame" sirvieron para romper el hielo y ajustar el sonido de los instrumentos (la guitarra de Chus empezó un poco baja, pero Roberto lo solucionó pronto).
Copernicus Dreams, con este nuevo line up, transmite muy buenas sensaciones desde el escenario: Buen rollo, entendimiento y al tiempo una medida camaradería... No hay nada mejor que ver a un grupo de músicos sonriendo y disfrutando mientras tocan sus canciones, toca por tanto felicitar a Chus, Pablo, Kike, José y Joseba por el estupendo momento que viven.
Y esto se nota cuando tocan y cuando se trata de analizar su sonido: intensos solos de Chus y Joseba, una base rítmica incisiva y precisa, las teclas imprescindibles de Pablo que aportan atmósfera y marcan estilo. Dejando claro en todo momento cual es su sonido intrínseco y aportando cada vez más detalles, creo sinceramente que la banda está mejor que nunca.
Y fueron desplegando los secretos de "El Viaje", su último álbum en castellano del que ya hemos hablado (pinchar): "Luna de miel", "Tracy", "Ruleta Vudú" y tras "Tocando fondo" llegó un break para recordar viejos temas, y por supuesto en este sector del concierto vuelve el inglés: "Serendipity trip", "Old days" (con recuerdo especial a Nacho Para), "Vicius circle" y "You and me", todas ellas el álbum de 2021 "Goals & Illusions" (reseña) y la estupenda "Run baby run" extraída del disco de 2017 "The Honeymoon".
Tras este paréntesis volvió "El Viaje" con "Silencio", "Polos opuestos" y una sorpresa que nos retrotraía aún más al Vals de Frías, entre improvisada y emocionada sonó y todos soñamos un poco "The Weight", el tema de The Band que en opinión del que suscribe se trata de una de las canciones más perfectas que existen, una bonita sorpresa.
Parte del público fue entrando en calor y decidió combatir el frío bailando y viviendo el concierto como debe ser, y la verdad es que contagiaron al resto y fue genial disfrutar de "Flotando en el espacio" y "Desde cero otra vez" (últimos tema que quedaban de "El Viaje") y luego alguna repetición como "Cruce de caminos", el concierto acabó mucho más arriba de lo que empezó, gracias al grupete de gente allí concentrado y sobre todo a Copernicus Dreams.
Noche cerrada y un servidor atravesaba La Peña Angulo de vuelta a casa, solo las luces del coche mirando al frente y las canciones de Copernicus Dreams en el equipo me acompañaban, feliz y satisfehco, contento de volver a encontrarme con algunos amigos que hacía tiempo que no veía y con la certeza de haber vivido una bonita noche de Rock and Roll. Seguimos el viaje.


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