viernes, 5 de julio de 2019

And libros by Addison de Witt - "Tigres de cristal" - Toni Hill


Acabo de terminar "Tigres de cristal"(Grijalbo, 2018), novela del autor Toni Hill, que conocí gracias al estupendo blog literario Cuéntame una historia que pilota de manera portentosa Rosa Berrios Canuria.
Me encanta la novela negra, desde siempre, y el drama psicológico: esas gotas de suspense, ese no poder apartar la mirada de las páginas, ese volar sobre los renglones en busca de la respuesta a toda esta presión, a toda esta intriga...
No en vano mis primeros libros tras los 'clásicos populares' de los que tengo recuerdo, son los míticos relatos de "Los cinco" de la muy machista Enid Blyton, y también "Los Hollister".
Y lo cierto es que hacía tiempo que tenía olvidado este género. Dicen que con la edad van cambiando tus gustos, y que la narrativa va cediendo terreno a la poesía y al ensayo... pues algo de eso, si que hay.
Pero tras leer la reseña que Rosa dedicó a este "Tigres de cristal" no me pude (ni quise) negar a volver al redil, el argumento me enganchó desde las mismas palabras que Rosa dedica para ensalzar el libro.
Me voy a permitir hacer una analogía entre la escritura de Toni Hill y la de mi admirado James Ellroy, igual es cosa mía, pero desde los primeros y vibrantes instantes de la novela, su narrativa me ha recordado al excesivo y excéntrico escritor californiano.
Esa sensación de vértigo en la sucesión de los acontecimientos, ese ir y venir de personajes y de épocas, esa mezcolanza entre el ayer y el hoy, donde el primero es el principio del fin del que ahora somos testigos, espectadores de un desencadenamiento que fue esculpido en mentes años atrás, cuando los tiempos eran otros, cuando la infancia se ve lastrada por acontecimientos trágicos extraviados en el subconsciente, pero presentes en las pesadillas.
Cierto que Hill adolece de la violencia y el sadismo de Ellroy, pero mejor así, que Ciudad satélite (una población del cinturón industrial de Barcelona que acogió la basta emigración que soportó la ciudad en los años sesenta y setenta, y que es el escenario de esta obra) no es el underground angelino, y sus yonkis y quinquis no son los gangsters de los clubs de jazz de LA.
Me gusta mucho como Hill nos traslada a los setenta, como dibuja la época en todos sus estratos sociales dentro de una localización obrera y un tanto desarraigada: la educación en casa y en la escuela, las huelgas obreras, la infancia en la calle, el bullying, la droga en las venas de unos jóvenes que no encontraban salida, se respira el barrio con sus humedades y sus olores a verduras bajando por el hueco de las escaleras hasta la acera.
Y ese mismo barrio se ve perfectamente reflejado tal y como lo son hoy, en pleno siglo XXI. Sus papelerías ahora son peluquerías y las huelgas dejaron de tener sentido, los edificios de los currelas siguen allí, pero ahora visten mejor, será por la luz de las farolas, que ahora atestan las calles.
A esas calles vuelve Víctor, para encontrarse con su amigo de la infancia Juanpe, y verse otra vez perseguidos por un episodio del pasado que marcó una infancia ya de por sí desafortunada y cruel en el caso del segundo, y que alejó de la quema al primero, exiliándole en capital olvido.
Pero cuando el pasado se confabula contra uno, te puedes dar por jodido, y en el mismo laberinto se encuentran el ayer y el hoy, hijos y hermanas, padres y amigos, y un testigo desconocido por todos y hasta ahora mudo, que también aparece para contarnos lo que ocurrió casi cuarenta años atrás y que es el detonante del adictivo drama que con infecciosa fruición nos mantiene atados a las páginas de "Tigres de cristal".
Recomendación para todos los adictos al género negro (que sé que por aquí hay unos cuantos), a la trama psicológica, a los viajes en el tiempo con connotaciones trágicas y a los que gustan de mojar los labios con gotitas de sordidez y lujuria de la que se sabe que no puede llevar a nada sano.
Estupenda novela, y es que Toni Hill nos demuestra que no hace falta llamarse Edmund, ni pasear por Mescalito para vibrar con una novela negra de alto octanaje.

2 comentarios:

  1. Tomo nota, mirare en la biblio. Ahora estoy con El Camino de Miguel Delibes y disfrutando.
    Salud

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    1. Está francamente bien este libro, creo que te puede gustar mucho. Eso sí, Delibes es un semi-dios... ¡qué coño! es un dios entero, y "El camino" tal vez mi novela suya favorita.
      Salud!

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