jueves, 13 de junio de 2019

And libros by Addison de Witt - "Canciones de cuna y de rabia" - Juan Miguel Contreras.



 ...es una magnífica novela que habla de personas en crisis, y sobre los valores embusteros que inocularon a una generación que creció al albur de la transición...

No recuerdo cuál fue el proceso que me empujó a hacerme mecenas de "Canciones de cuna y de rabia", tal vez una recomendación de alguien, o que su argumento me sedujo tras leerlo en Libros.com, editorial basada en la publicación por medio de campañas de crowdfunding, el caso es que terminé participando en el proyecto de Juan Miguel Contreras.
Cuando, en plena campaña de captación, mi amigo Gonzalo Aróstegui Lasarte, en una de nuestras charlas telefónicas, me recomienda precisamente esta novela, que él ya había leído, entonces supe que había acertado de pleno.
Juan Miguel Contreras, pertenece, por fecha de nacimiento, a la conocida 'generación X'; es decir, que ha nacido en los primeros años setenta. En su tercera novela disecciona algunas de las notas identificativas de los que pertenecen (pertenecemos) a dicha generación.
Repasa una educación en la que los resquicios del franquismo aún campaban por sus respetos por las aulas de las escuelas españolas, nos hace recorrer de manera fugaz los ochenta, los grupos y las canciones de aquella época y nos hace mirar a unos noventa en los que nos atrapaba la modernidad y el descubrimiento de la sexualidad emergente en la sociedad española, la vida laboral, con esa inefable precariedad patria que tanto parece gustar al currelilla español, el amor -al fin y al cabo se trata de otra historia de amor- y sus trucos perversos, la crisis de los cuarenta, la acumulación de fracasos o desengaños, la incertidumbre...
Y lo hace mientras nos cuenta la historia de Abel Román, apodado por el falangista y lunático profesor de la escuela como 'Machin'.
Abel es un profesor que no consigue aprobar la oposición, y que vaga de una interinidad a otra, siempre como profesor de escuelas de pueblo, permaneciendo alejado de su mujer y su hija mayor, a las que solo ve los fines de semana; hasta que consigue, gracias a su suegro -un odioso burgués que le ayuda como táctica de humillación ante su familia- una plaza en un colegio concertado religioso.
Cuando escribe un artículo en el que cuenta que en la iglesia de su pueble, su tío abuelo, pintor que murió sin reconocimiento, pintó un retrato de Cristo, en el que su abuelo (un republicano, que cumplió condena en Cuelgamuros y que es ateo) puso cara a un Jesús herido de muerte y que el propio Abel posó siendo niño para poner rostro a un angelito, el centro educativo en el que trabaja le abre un expediente que le condena a una situación de suspensión de empleo y sueldo y a pasar todo el verano en una insoportable incertidumbre sobre su futuro.
Entonces decide volver al pueblo, reformar la casa familiar y esperar a que su mujer y sus dos hijos se reúnan con él durante el verano.
Un compañero del colegio, encarcelado por corrupción, le hace una extraña petición: que le vaya a visitar a la cárcel.
Mientras pinta la casa, se ve atrapado por los recuerdos, rememora su historia con Silvia, su mujer, sus primeros años, la precariedad que hubieron de soportar y la ruleta rusa emocional que en realidad es toda relación.
Se reúne con Roberto, el amigo de la infancia que nunca deja de serlo a pesar de la distancia y el tiempo, que hacen un fatídico tándem que trabaja en pos del olvido, y con el que rememora los años de escuela y filosofan sobre la vida, el presente y el futuro. Roberto disecciona su generación, hace una mordaz radiografía de la sociedad viciada de la actualidad, de lo endeble de algunas palabras como democracia o libertad y escarba buscando el sentido de los pasos que vamos dando.
Pronto Abel se da cuenta de que su vida se desmorona ante él, y que su parálisis no ayuda, que el pasado le marcó de forma indeleble y que el mañana no parece halagüeño, cuando Silvia se reúne con él, la cosa no mejora.
"Canciones de cuna y de rabia" es una magnífica novela que habla de personas en crisis, y sobre los valores embusteros que inocularon a una generación que creció al albur de la transición, que soñó con un futuro brillante y a la que la España del 92 deslumbró con sus fuegos de artificio.
"Canciones de cuna, y de rabia" es una historia de amor, y también de amistad, y el relato de un derribo vital, una semblanza donde mandan los reencuentros.
Escrita con una prosa poderosa, con una fluidez narrativa que hace que el lector vuele sobre los renglones respirando las soflamas de Roberto, los recuerdos de Abel, la situación de Silvia, el olor del salitre...
Me ha gustado mucho "Canciones de cuna y de rabia", y dudo que a cualquiera -especialmente de cierta edad- no le guste, difícil no verse en la piel de los personajes que merodean por ese pueblo costero al sur del mediterráneo y no sentir el aguijón de incertidumbre que asola a Abel como propio.
Además por el relato, entre otros muchos grupos y solistas muy queridos por estos lares, se cuelan nuestros favoritos 091 (obviamente).

2 comentarios:

  1. Muy merecidas alabanzas, Addi, la novela de Juanmi Contreras es buenísima, hace un retrato exacto de cosas que muchos conocemos muy bien. De tus palabras entresaco éstas ("esa inefable precariedad patria que tanto parece gustar al currelilla español"), joder qué forma tan brillante de describir uno de nuestros problemas endémicos.

    Abrazos.

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    1. Estupenda novela. Que además abarca muchos escenarios que hemos recorrido muchos. Esa frase que puede parecer una especie de oximoron, es desgraciadamente una realidad y me temo que el autor algo deja caer sobre este tema.
      Abrazos.

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