martes, 16 de abril de 2019

Evan Thomas Way & The Phasers - "Long distance" (2019).



...sin voluptuosidades ni oropeles, nos presenta el pelirrojo de Oregon sus canciones: alhajas que desgranan sus encantos y que permiten una escucha plácida y tonificante... 

Con la placidez de lo que se hace sin pretensión, como una necesidad que tiene que ver con el espíritu personal del creador que mantiene demasiado tiempo escondidas unas piezas latentes de orfebrería, sin desmontar nada, y dejando caer la lírica escondida que tiene conexión con el yo más que con el nosotros; así se presenta "Long distance", el nuevo disco en solitario de Evan Thomas Way, voz y alma de The Parson Red Heads.
Se hace acompañar de una formación aparte, a la que se bautiza como The Phasers, y en su compañía desenvuelve el tesoro oculto, dándolo a conocer como si más que un tesoro, lo que ocultara en el pañuelo fuese una fruslería, una nadería.
Pero cuando la luz ilumina el erario, éste se muestra con la brillantez propia de lo valioso, pero también con el recato de los modestos.
Y así, sin voluptuosidades ni oropeles, nos presenta el pelirrojo de Oregon sus canciones: alhajas que desgranan sus encantos y que permiten una escucha plácida y tonificante entre armonías, guitarras sensibles y dulces, algún aderezo de viento y la voz serena y limpia que hace de argamasa de un sonido muy querido por estos lares, donde manda la seda y el terciopelo que recubren unas bonitas melodías.
Con el pegadizo tema que sirve de presentación y que abre el tracklist, como abanderado de un disco cohesionado y sin fisuras, que se titula "Don't surprise me", indicando el camino.



Medios tiempos, caricias vocales y sensibilidades melódicas que quedan de manifiesto en temas como "Maybe tomorrow", la quebradiza "Long distance", "Don't fall away" suena como una promesa en la madrugada, "Gone" es uno de mis momentos favoritos del trabajo, "Hope" se hace acompañar del murmullo de las teclas y en "Change your mind" es difícil no rememorar al viejo Neil más recogido, al igual que ocurre con las guitarras de "Fire at the end of the line", que nos devuelven a los tiempos de los primeros Crazy Horse que acompañaban al canadiense.
"Life" es una bonita balada acústica, igual que la hermosa y desnuda "Seventeen" que cierra el disco.
Encandila este disco por sus bondades honestas y prudentes, por su sensibilidad discreta y mesurada; y por llevar el valor de lo humano y lo sencillo por bandera y escudo, como si las canciones fuesen parte del tiempo y del lugar.
Una vez más, el sello aragonés YOU ARE THE COSMOS nos acerca un disco merecedor de los mayores halagos, con la melodía y la calidad como argumentos.

Se recomienda visitar la reseña sobre este mismo trabajo publicada por Juanjo Mestre para el Exile SH Magazine pinchando AQUÍ.


2 comentarios:

  1. Es un disco sensacional. De los mejores de lo que llevamos de año.

    Gracias.

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    1. Cierto, es un muy buen disco, y muy bonito además.
      Abrazos

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