jueves, 1 de noviembre de 2018

The Hives - "Barely legal" (1997) - Mis discos de los noventa.


Sigo insistiendo en recuperar discos de los noventa que a día de hoy me siguen apasionando como si no hubiesen pasado los más de cuatro lustros que nos separan de aquella década tan mágica para los que formamos la Generación X dichosa.
Y seguimos rebuscando en el baúl de los menos mediáticos, premiados y reproducidos hasta la saciedad por la televisión musical más famosa del mundo, esa que celebra estos días su gala anual en Bilbao y que , por lo tanto, tiene este largo fin de semana petado de conciertos insulsos (salvo alguna excepción) mi ciudad.
Hoy sacamos de la estantería de los CDs el primer disco largo de una panda de chalados de mucho cuidado, hablo de los suecos The Hives y de su explosivo y fulminante "Barely legal" de 1997.
No vamos a entrar en quién es el condenado Randy Fitzsimmons, así que nos concentramos en las catorce catárticas piezas de irreverentes guitarras, ritmos frenéticos, desorden musical perfectamente catalizado en busca de un torrente sónico de incendiaria sonoridad y urgente actitud, la naturaleza transgresora de los textos y la inmediatez de su acción, con temas que apenas alcanzan los dos minutos y medio, varios de ellos no alcanzan los ciento veinte segundos y ningún corte llega a los tres minutos.
Rock setentero, punk y garaje, un sonido desquiciado que es la característica principal de este catálogo de endiablada promiscuidad musical y emocional.
Nunca más los suecos se mostraron tan intratables y trepidantes como en esta ocasión, no hay tregua en la escasa media hora que tardan en despachar las catorce canciones que forman "Barely legal". El contenido atañe a unos sonidos puros y rudos, apartando cualquier asomo de sutilidad y por supuesto sin apenas producción, pero el resultado es digestivo y bailable, un tanto desafiante y nihilista, pero adictivo, fiestero y profundamente libertario.
Volver a los primeros The Hives es volver a sentir cutaneamente los sonidos primitivos y garajeros más desafiantes y condenadamente caóticos, y ésa era parte de la actitud cuando la veintena envenenaba la sangre de muchos de nosotros.
Por eso "Barely legal" siempre será, y necesito que sea, uno de mis discos de los noventa.





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