jueves, 15 de noviembre de 2018

Richard Thompson - "Mirror blue" (1994)


Volvemos a los noventa con otro disco que un servidor entiende que merece ser destacado. Otro trabajo que se desplaza lateralmente de lo que en aquellos tiempos sonaba y era tendencia.
En 1994, el mundo vivía sacudido por las guitarras impúdicas y encendidas de los nuevos mesías del rock and roll que no eran otros que los grupos grunge e indie. En la tierra de Richard Thompson -que es nuestro protagonista de hoy- se experimentaba con el brit pop, que también vivía una resurrección y transformación en aquellos años años noventa.
Pero nuestro protagonista se aventuró en aquél año del señor con un disco que nada tenía que ver ni con unos, ni con los otros. Se trataba de un disco 'al uso' de Richard Thompson, y lo tituló "Mirror Blue".
Por supuesto aquél trabajo no formó parte de los carruseles de vídeos de la MTV, tampoco apareció el Sr. Thompson en las portadas de las revistas de la época y no fueron muchos los que se hicieron eco de la aparición del disco. Pero hoy, veinticuatro años después, recuperar aquél trabajo nos obliga a ciertas reflexiones que se podrían resumir en una: A la vista de lo que ofrece el último disco de Thompson publicado este mismo año y titulado "13 Rivers" (pinchar), nos queda claro que el tiempo es algo que no afecta al talento del gran cantautor y guitarrista británico, pues perfectamente podríamos permutar en el tiempo aquél "Mirror blue" y este "13 Rivers" que nadie notaría el salto de años que hubieren sufrido. Esto demuestra que la edad no tiene porqué tener una influencia directa en la calidad de un producto obra del talento de un creador.
En "Mirror blue" nos encontramos con otro ramillete de brillantes composiciones del londinense. Nuevamente rociadas de una suerte de sonido folk con arrebatos rockeros y blueseros, donde las letras invitan a la reflexión y la lírica.
Producido por Mitchell Froom y el propio Thompson, el disco resulta a todas luces atemporal, incrustando soflamas rock and rolleras de genuino y pionero poso sónico como "Shane and Dixie".
Pero la envoltura dominante se crea en base a guitarras roncas y bases rítmicas sosegadas. Sobre una enredadera acústica trepa la magnífica guitarra de Thompson y su expresiva y broncínea voz, creando temas de gran enjundia que son 'marca de la casa', en clave folk: "I can't wake up to save my life", "MGB-GT" con adición de gaitas, "Easy there, steady now", la tabernaria "Fast food" o la enraizada y celta "Beeswing".
En clave rock y blues: "For the shake of Mary", la magnífica "For way that it shows", la pantanosa "Mingus eyes", "I ride in your slipstream" o la elegante y neoyorkina "Mascara tears".
Sin olvidar dos baladas de oro como son las hermosas y bucólicas "King of Bohemia" y "Talking my business elsewhere".
En resumidas cuentas, un disco extraordinario, como siempre cuando de un trabajo de Richard Thompson se trata, que sin duda es otro de mis discos de los noventa aunque no se hable demasiado de él.




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