viernes, 23 de noviembre de 2018

Argentina, la revolución musical de los sesenta: Astor Piazzola, 'El polaco' Goyeneche y el tango de vanguardia.

Astor Piazzolla

En Argentina los años sesenta arrastraron un torrente de renovación musical a lo largo y ancho del país. De esta renovación no se libró ningún palo de la vasta tradición musical del país de Gardel, el folklore quedó retratado con nuevas coordenadas dentro del llamado nuevo cancionero folklórico.
La  enorme importancia de esta revolución musical se traduce en el manifiesto que en febrero de 1963 dieron a conocer para la fundación del movimiento artistas tan incontestables como: Tito Francia, Armando Tejada Gómez, Manuel Oscar Matus, Juan Carlos Sedero o Mercedes Sosa.

Mercedes Sosa

También el rock se vio inmerso en una renovación a pesar de su aún corta edad, nació en aquella época el llamado rock nacional que abanderaba una forma natural y particular de acometer las soflamas musicales llegadas del norte del continente. Maestros como Litto Nebbia, Ciro Fogliatta, Charly García, Roque Narvaja, Luis Alberto Spinetta o Miguel Abuelo inundaron la Argentina de un rock de raíz puramente porteña e independiente a cualquier otra concepción que de la música del diablo se hiciese en ningún otro lugar del planeta.

Litto Nebbia

En cierto modo, las dos corrientes anteriores propiciaron una pérdida de protagonismo y de peso popular del tango. Aunque algunos renovadores como Mariano Mores u Horacio Salgán ya empezaron a experimentar con nuevas fórmulas en la década de los cincuenta, fue la irrupción del Marplatense Astor Piazzolla lo que supuso el punto de inflexión que dio como resultado el nacimiento del tango de vanguardia.
Genio indiscutible, combinó en una misma paleta musical sus diversas influencias, que contemplaban la música clásica, era un gran amante del arte de Bela Bartok o Igor Stravinski, y que se enriquecían con su experiencia como arreglista en la gran orquesta de Anibal Troilo, contempló además estilos como el bolero o la cumbia. Así mismo, Piazzolla era un gran conocedor del tango, tanto de la guardia vieja como de la guardia nueva, destacó como bandoneonista y pronto empezó a desarrollar composiciones propias que irían renovando el género hasta crear una forma de entender el tango absolutamente revolucionaria. Introdujo armonías disonantes y bases rítmicas nerviosas y claramente diferenciadoras con la visto hasta su llegada. Todo esto fue aceptado por un público que pronto se embarcó en la vieja nave del tango, que gracias a diversos artistas que subieron a su estela volvió a ocupar el lugar que siempre le correspondió y siempre le corresponderá.
Por supuesto este movimiento despertó debates de todo tipo. Muchos consideraron que aquello no era tango y pronto se produjo una escisión entre renovadores y tradicionalistas que alcanzaría su éxtasis en 1969, cuando definitivamente triunfó la propuesta de Astor Piazzolla.

Roberto 'Polaco' Goyeneche

Fue en el Festival de la canción de Buenos Aires celebrada en Luna Park. En aquella ocasión Piazzolla se fusionó con el gran poeta uruguayo Horacio Ferrer para escribir canciones/tangos. Pero fue el tema "Balada para un loco" lo que hizo temblar la tierra. El escándalo fue tal que la organización cambió las reglas del certamen para impedir que ganase "Balada para un loco", pero la juventud acepto sin dudar aquella nueva forma de entender el tango y el éxito de ventas fue imposible de parar, y el paso a la inmortalidad fue, y sigue siendo un hecho.
La noche del estreno en el festival, la canción fue interpretada por Amelita Baltar y grabada por ella misma en el mes de noviembre de aquél 1969 por CBS; un mes después la canción sería grabada de nuevo, y esta vez por RCA e interpretada por la Orquesta de Astor Piazzolla y con el gran Roberto 'Polaco' Goyeneche poniendo voz a una de las más inmortales, intensas, líricas, dramáticas, sentidas, sobrecogedoras y suntuosas grabaciones musicales jamás realizadas.
"Balada para un loco" es una obra maestra donde se pone de relieve una onírica y extravagante visión de algunas de las cosas que nos hacen, o pueden hacer felices, atributos que no parecen tener cabida en la vida diaria como la fantasía, el amor, la locura, la esperanza y la poesía.
Una de las canciones que más me han hecho llorar, de pena, de alegría y de emoción, y que por fortuna cambió el devenir del tango e hizo inmortal a tres genios como Astor Piazzolla, Horacio Ferrer y Roberto 'Polaco' Goyeneche.




(Recitado)
Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizón en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...
(Cantado) Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...No ves que va la luna rodando por Callao; que un corso de astronautas y niños, con un vals, me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá! Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión; y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...el loco berretín que tengo para vos: ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco! Cuando anochezca en tu porteña soledad, por la ribera de tu sábana vendré con un poema y un trombón a desvelarte el corazón. ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco! Como un acróbata demente saltaré, sobre el abismo de tu escote hasta sentir que enloquecí tu corazón de libertad...¡Ya vas a ver!
(Recitado) Salgamos a volar, querida mía; subite a mi ilusión super-sport, y vamos a correr por las cornisas ¡con una golondrina en el motor! De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!", los locos que inventaron el Amor; y un ángel y un soldado y una niña nos dan un valsecito bailador. Nos sale a saludar la gente linda...Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!: provoco campanarios con la risa, y al fin, te miro, y canto a media voz:
(Cantado) Quereme así, piantao, piantao, piantao...Trepate a esta ternura de locos que hay en mí, ponete esta peluca de alondras, ¡y volá! ¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení! Quereme así, piantao, piantao, piantao...Abrite los amores que vamos a intentar la mágica locura total de revivir...¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!
(Gritado) ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!Loca ella y loco yo...¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!¡Loca ella y loco yo

2 comentarios:

  1. No sabía que Piazzolla era amante de Stravinski y Bartók, pero no me extraña nada. Gozada, de entrada, Addi, no tengo mucha idea de tango más allá de Gardel, Malevaje y alguna que otra cosa.

    Un abrazo.

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    1. Amo el tango como amo el rock and roll. Gardel es el tango por definición y es un gigante. Pero esta época es la fantasía, la pasión y el tango onírico y visceral por antonomasia. Esta canción me parece tan triste y tan alegre que no puedo con ella, siempre me hace tambalearme.
      Un abrazo.

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