martes, 17 de abril de 2018

Nap Eyes - "I'm bad now" (2018).


Uno de los discos a los que más escuchas he dedicado antes de escribir sobre él ha sido el tercero y último hasta la fecha del cuarteto canadiense Nap Eyes titulado "I'm bad now". No he querido dejar nada al azar ni tener que desdecirme más adelante cuando el disco hubiese experimentado una consolidación, que sinceramente presagiaba, y que le hiciese ganar muchos enteros con respecto a la inicial sensación de decepción que me invadió tras los primeros pases.
Así que no desesperé, y el pálpito que tenía con respecto a estos temas y su margen de mejora con sucesivas escuchas se hizo realidad, y ahora, con el disco asimilado y madurado tras muchas audiencias, puedo decir que nos encontramos nuevamente ante un excelente trabajo de Nigel Chapman y compañía.
Continúan las influencias evidentes de trabajos pretéritos: Lou Reed, Velvet Underground, Pavement, Luna, Yo La Tengo, The Clean... y siguen también las melodías retorcidas y volátiles, la instrumentación de guitarras y base rítmica carente de expecacularidades y virtuosismos pero de apabullante solidez y cohesión, y una fuerte personalidad en los textos, de carácter introvertido y filosófico.


No me ha resultado fácil encontrar el punto a este disco, pero la masa sónica del mismo se va fraguando con el tiempo y finalmente se muestra compacta y vigorosa. A día de hoy me resulta sorprendente la fluidez que encuentro en unas melodías que empezaron mostrándome su cara más esquiva.
Desde el primer tema, que ofició de lanzamiento al elepé: "Everytime the feeling", que singulariza la propuesta de la banda, pasando por el segundo corte, y uno de mis momentos favoritos: "I'm bad", donde la poética alcanza cotas de hosca lírica sonora; todo el recorrido al tracklist es un rudo y por momentos agotador viaje a través de propuestas de reflexión, sonidos rezumantes de densidad y belleza a partes iguales, con inclinaciones evidentes a los sonidos de interior, de tugurio y de noches largas y arrebatadas.
"Judgment" es reptante y sugerente, "Roses" es un tema que hubiese lucido a la perfección en la voz del Lou Reed más melódico, en cambio "Follow me down" baraja una opción más acústica aunque de igual impacto.
Unos pellizcos de la guitarra dan paso a unos acordes de gran belleza, que a un servidor recuerdan al último artilugio de Peter Perrett, me refiero a otro favorito personal: "You like to joke around with me". Tal vez el segundo sencillo "Dull me line" resulte más llevadero, sonoro y fluido, mientras "Sage" se convierte en otro momento especialmente querido para un servidor, con esa atmósfera tan Wareham.



Otro tema puramente Reediano es la corrosiva "Hearing the bass" y "White discipline" es más expuesta y diáfana, para terminar con la preciosa balada de corte acústico "Boats appear".
Tenía fe en este grupo y me alegra no haber sucumbido tras unas primeras escuchas poco convincentes, aunque algo me decía que la paciencia tendría recompensa, así ha sido y hoy puedo recomendar este disco sin reservas, con la advertencia de que no es fácil ni inmediato, requiere dedicación y empeño para florecer, pero cuando lo hace muestra su verdadera naturaleza, la de un gran disco que destacará en el presente curso.

2 comentarios:

  1. Una exquisitez, bien lo sabes. Abrazos.

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    1. Aunque costó, finalmente está siendo uno de los artefactos que más estoy pinchando este año.
      Un abrazo.

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