jueves, 25 de abril de 2019

Andrés Calamaro - "Honestidad brutal" (1999) - Mis discos de los noventa.



 Desde la primera escucha del disco me dí cuenta de que tenía entre manos un disco de esos que nunca van a desaparecer del primer plano de mis preferencias...

Hace unos años, y tras insinuación de mi amigo y admirado colega Nikochan, me lancé a escribir sobre un disco que tiene mucho de especial para mi: por la música que en él se escuchaba, y también por los recuerdos que su enfurecido oleaje arrastra hasta la costa de mi memoria.
Sin duda se trata de uno de mis discos favoritos de los noventa, y de cualquier época pasada (o futura), uno de mis cancioneros favoritos en la lengua de Borges, y un disco que tenía que ocupar un lugar destacado dentro de esta sección de Mis discos de los noventa.
Se trata de "Honestidad brutal", el inmenso trabajo que publicó un psicótico y demencial, pero genial y en vena Andrés Calamaro en 1999.
Aquí va la reseña que escribí aquel 16 de febrero de 2015 sutilmente recompuesta para ésta ocasión. Decía así:
Desde la primera escucha del álbum me dí cuenta de que tenía entre manos un disco de esos que nunca van a desaparecer del primer plano de mis preferencias, uno de esos artefactos que jamás se despistarán por la enredada y cada vez más concurrida autopista de la memoria.
Como él mismo se auto definió en un tema del posterior, "El Salmón", Andrés está dotado de violencia intelectual, cosa que se refleja en las letras de sus temas, en especial en las de este álbum, contaminado de angustia, de dolor (se concibió tras una ruptura sentimental), de metafísica en los ataques filosóficos y de tango, mi tango amigo (parafraseando a Don Antonio Bartrina).
No falta el Dylan eléctrico que vivía en aquel Calamaro que volaba libre desde el punto de vista creativo como el gran genio de Duluth, tampoco ataques roncos a un rock nocturno y enfermizo, de infección sónica y literaria, ni alusiones políticas e incluso futbolísticas, expresando admiración a Maradona en la célebre, frívola y festiva: "Maradona".
En este tremendo disco conviven los psicóticos anagramas artísticos e ideológicos del noctambulo Lou Reed, las reclamas de autocomplacencia en el sufrimiento personal tan propio del tango callejero de curda y lágrimas, que arrastraba la voz del "Polaco" y las corcheas de Expósito o Piazzolla, y a las que Andrés se acerca en el cover antológico y entregado del legendario "Naranjo en Flor" de los hermanos Expósito.



También este espíritu lo plasma en dolorosas canciones como la introvertida y genial "Son las Nueve" o la enésima narración del final que nos ha dado la música (en cualquier palo) en la sincera "Clonazepan y Circo". Éste espíritu está también en el intento de salvar del naufragio los buenos recuerdos en la imponente "Cuando te Conocí"....¡joder que tema!!!....reza:

"En el fondo es tan hondo mi dolor,
por qué me voy y no se puede cambiar
de corazón como de sombrero...
sin haber sufrido primero"

Pero además el single de reafirmación tras la ruptura que sonó en las FMs del momento, "Te Quiero Igual", la preciosa y melódica, triste y digna: "La Parte de Adelante"; el romántico aire latino, casi una habanera, "Los Aviones", con la tristeza impregnando el color vocal del joven Calamaro.
Acidez y psicodelia en las complicadas: "Más Duele" con aires funk, el reggae de "Las Dos Cosas" y la jazzística "Prefiero Dormir".
Completan este enorme primer CD, la pegadiza "Una bomba"; el texto de herida mortal que pone a la tanguera partitura de M. Mores en la excelente "Jugar con Fuego" o la oxidada electricidad distorsionada del imponente rock que abre esta POM, "El Día de la Mujer Mundial". Sin olvidarnos del impresionante homenaje a una leyenda como Miguel Abuelo que cierra el CD, "Con Abuelo".
Si Bob Dylan se hubiese empapado con la sabiduría que salpicaban los adoquines sueltos de la plaza de Mayo tras la tempestad hubiese escrito una obra maestra como "No tan Buenos Aires", que abre el segundo compact disc (como se decía entonces).



Y es que en la segunda parte del álbum seguimos en la misma: música de todo tipo y genialidad, de exclusiva violencia intelectual (insisto), incluso le quedan ganas de guasa para la optimista y sublimemente morbosa "Victoria y Soledad"; y ternura en la bella "Negrita", que nos ofrece un encantador fondo de piano; como también ocurre en la no menos hermosa "Me Pierdo", una de esas melodías con carencias sangrantes que sabía escribir Andrelo en aquellos años...
Románticas, bohemias, remembrantes y dolientes, habitadas por pasados brumosos y acústicas plañideras, emocionan temas como: "Mi Propia Trampa", "Aquellos Besos" o "No son Horas", no me preguntéis, no tengo ni puta idea de cuál es mas gloriosa...
Rugen las guitarras, asqueadas de tanta angustia volando por los cables que conectan su vitalidad al ampli en rocks ardientes y quebrados de incomprensión como: "Eclipsado", la catadióptrica "Hay" o la jamaicana "Las Heridas" de hipnótico Hammond.
Sones souleros, crooners o cabareteros con elegancias sucias en "¿Para Qué?" o "No va Más", enraizado y sangrante blues de local humeante y enfermo que comparte en composición con Fogliatta.
Balada reflexiva y cotidiana, "El Ritmo del Lunes"; la optimista ranchera que ¿canta? junto a Maradona, "Hacer el Tonto" y el country beodo y tristón, pero bailable y saltarín de "Mi Quebranto" completan un tracklist de imposible repetición junto al cover de "La Parte de Adelante" que cierra el álbum como "La Parte de Atrás".
¡Ah!!! y no, no me olvido de "Paloma", pero este tema si que ni Niko me convence de que diseccione, os dejo escuchándolo una vez más, y otra, y otra...



Todo lo dicho es posible gracias al estado de gracia/desgracia que vivía el autor en aquellos días, estado que se juntó con un grupo de amigos artistazos que pusieron su ser en los temas del Lp y entre los que citaré a algunos como: Gringi Herrera, Javier Calamaro, Coti, Candi Avello, Guille Martín (el inolvidable Guille), Mariano Mores, Ciro FogliattaCuino,..Casi ná.
Hoy y siempre, "Honestidad brutal" es y será uno de Mis discos de los noventa.

2 comentarios:

  1. Calamaro lo tenía todo en esos años, un desparrame de genialidad tras otro. Ahora solo nos alegrías en lo político, o va a ser que no?
    Otro fachorro más para la colección.

    Saludos

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    Respuestas
    1. Aquellos años noventa fueron grandes para Calamaro. Lo de ahora no funciona definitivamente. Ni en lo musical ni en nada.
      Vaya ganas de meterse en jardines.
      Gracias.
      Un saludo.

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