miércoles, 23 de abril de 2014

Glen David Andrews - "Redemption", 2014. La sangre joven de Nueva Orleans.


Aún creo que no he tenido tiempo para asimilar la escucha del último disco de este joven trombonista y cantante de tan solo 28 años y que ha llegado a mis manos gracias a esas carambolas a tres o cuatro bandas que se dan en la búsqueda por la red de algo que realmente no tiene nada que ver con lo que realmente termina descargado en el vientre del ordenador.
Son muchas, demasiadas las ocasiones en las que el registro descargado termina semanas almacenado en el disco duro, siendo visible únicamente por el nombre que bajo la carpeta marrón dibujada en el monitor nominaliza a esta solo en parte, pues no acostumbra a caber en el espacio visible toda la información necesaria para que el olvido no termine condenando a la susodicha carpeta, que tras unas semanas no recuerdas de donde ha salido ni cual es la naturaleza de lo contenido en su interior, acaba en la papelera de reciclaje, oportunidad perdida.


Perféctamente podría haber ocurrido eso con este "Redemption" del artista Glen David Andrews si no hubiese sido porque reconocí su aspecto y lo asocie (por una vez buena memoria con las caras) con la serie Treme, en la que solía aparecer haciendo de si mismo.
Y como soy un ferviente fan de la serie pues me dije, vamos a pincharlo, mucho he disfrutado con la música que sonaba en la magnifica producción de HBO por lo cual a poco que lo que este tipo haga en su trabajo me tiene que gustar.
¿Gustar???...¡los huevos!...me ha cautivado, me ha agarrado de las criadillas y me tiene con los oídos como platos escuchando una vez tras otra los 10 cortes de jazz, soul, blues, gospel, funky y rhythm & blues que juntos pero no revueltos se dan cita en las tripas de este delicioso y cautivador trabajo de pantanosa y húmeda realidad sonora que lleva Nueva Orleans en el tuétano de los huesos del esqueleto sónico del disco.


Trombonista de intuición y cantante por necesidad este joven absorbió la música que envenena los charcos de Nueva Orleans desde crío, desde que sus juegos infantiles en el barrio de Treme, los fantasmas de la brujería musical le hechizaran sin el saberlo, maldiciendo un alma nacida con la predisposición mágica y bruja de vivir por y para satisfacer la factura que el hechizo insta a pagar a cambio de los latidos rebosantes de vida que caracterizan a un corazón artista y sensible como el que sin duda golpea las paredes torácicas de Glen David Andrews.
Y es que no solo es jazz lo que decora las composiciones bellas y de silvestres formas que tienen vida propia en el interior del vinilo, también el blues hace su fantasnmagórica aparición en temas que son auténticos sortilegios en forma de guitarras que suenan con sus gargantas condenadas a sufrir del fuego del infierno, así lo demuestran temas como el inicial "NY To NOLA" en el que cuenta con la participación de Ben Ellman de Galactic al saxo y una armónica condenada a clavarse en los cerebros que se encuentra a su paso y la poderosa "Lower Power" en la que ayuda Anders Osborne con sus incendiarias guitarras. Una maravillosa mezcla de blues y soul que repta sobre la base de un contrabajo polvoriento y con unos coros que dan brillo y luz a la oscuridad vocal de Glen, una despedida al disco deliciosa y dolorosa con la irresistible "Something To Believe In".


Seda soulera en la hermosa "Chariot", sugestiva y sugerente, que se balancea en la cómoda mecedora de un órgano de profundidad dramática y miel sonora y unos coros de candoroso tono lírico. Mas soul de agónica prestación vocal en la que comparte con el baterista Jamison Ross, aires del delta y coros de edulcorada textura, hablamos de la extrema "Surrender".


Y una letal para los sentidos mezcla de soul y blues, con retazos jazz y vocalidad excesiva en la sublime "You Don't Know", tema que embruja gracias a unos latones que crean un espacio sonoro a base de vientos y metales de electrificantes y excitantes resultados, una guitarra aspera y rencorosa redondea un tema simplemente grandioso. Mismas coordenadas sónicas pero con un carácter mas sensible y lírico que nos lleva al deleite materializado en carnes de gallina y corazones pidiendo auxilio en la no menos sublime "Movin' Up".



El jazz, que puebla el ADN de los que como Glen David Andrews viven bajo influjos mágicos y sortilégios demoníacos, sobrevuela de forma sutil y discreta todo el disco, incluso en los momentos mas festivos y funkys como "Bad By Myself" que nos hace disfrutar con la adrenalítica interactuación con su paisano, el multiinstrumentista y cantante funky Ivan Neville, ácido y azucar a partes igualmente toxicas en este frenético corte.
Jazz de piano y humo alimentado por la voz de fría sensibilidad de mujer fatal de Mahalia Jackson que acompaña a nuestro joven anfitrión en la estupenda "Didn't It Rain" y jazz hasta las últimas consecuencias en la instrumental y geometrica "Kool Breeze" que se va desarrollando a base de sonoridades de vientos que enervan espiritus y adormecen pesares.
Sangre joven para el enfermo organismo de la música milenária de Nueva Orleans, nuevos aires que ponen en el sitio que corresponde los lejendarios y cenagosos sonidos propios del estado francófono por excelencia, no solo jazz, sino mas, mucho mas, y esto se ve reflejado en este disco que suena a gloria, o a infierno no estoy seguro.

martes, 22 de abril de 2014

Vuelta a casa, "Going Back Home" - Wilko Johnson & Rogger Daltrey

Vuelta a la rutina, han sido unos cuantos días de descanso, paseos y un poco de cultura, de la que se ve, de la que se bebe y de la que se come, y como no de la que se escucha y se lee.
Tenía ganas de unos días para eso, para leer, pasear, charlar y pasarlo bien, en paz y sin grandes acontecimientos, únicamente en la tranquilidad que da el estar rodeado de gente querida y conocida, tan conocida que apenas hay sorpresas derivadas del día a día, pero si aspectos nuevos que descubrir unos de otros.
Además de redescubierto historias, recuerdos y personas, y me he sentido libre, y feliz y con algunas sensaciones que hacía demasiado tiempo que no sentía, eso es importante.
En definitiva, hemos vivido y hemos disfrutado, en mi caso particular me he encontrado a una parte de mi mismo que creía perdida, pero no, esta ahí y vuelve con fuerza, lo celebro.
Ahora toca volver al día a día...con tristeza y pereza pero con la tranquilidad de estar bien, de haber cargado pilas y de saberme en disposición de seguir viviendo, de seguir construyendo recuerdos para almacenarlos en esa despensa que es el alma, el cerebro y el corazón, esa despensa donde todos los acontecimientos almacenados maduraran a la buena de dios para que en un futuro, espero lejano, pueda recuperar y alimentar mis días con ellos, cuando mi esqueleto no me permita saltar de la cama a construir recuerdos nuevos y además ya no me apetezca, tan a gusto me encontraré con los antiguos, con los que he construido junto a seres muy queridos estas vacaciones que han terminado con la vuelta a casa.




domingo, 20 de abril de 2014

Slaid Cleaves - "Broke Down", 2000. Un rico pastel.

Hay personas con las que conectas a primera vista, y lo haces sin que exista ningún motivo aparente para que así sea, ocasionálmente esta comunión se desarrolla en algún tipo de reunión social en la que tras la presentación y el disfrute de una relajada y agradable tarde o noche te despides con una sonrisa en el semblante diciendo a tu acompañante - Que tipo mas majo este tal...me ha caído de puta madre -.
Pero lo cierto es que no es raro que si no se produce otra coincidencia, el idilio se quede ahí, en una divertida e interesante experiencia entre dos personas que han empastado de forma simbiótica y se han divertido un rato.

Pero hay ocasiones en que la comunión es aún mayor y cuando regresas a casa la conversación anterior continua en una especie de - Hemos quedado el jueves para ver el partido y tomar una cervecita...¿si os apuntáis?...¿Sabías que también suele ir a tal sitio?...podiamos ir juntos todos la próxima vez -. Entonces sabes que la cosa no se ha quedado ahí, que la vida ha hecho que dos desconocidos se conozcan y se complementen, que decidan voluntariamente compartir trozos de tiempo del pastel de minutos que nos ha tocado, comparar sabores y probar de otra tarta, y ¡que coño!, ¿a quien le amarga el dulce?.
Algo parecido es lo que me ocurrió a mi con Slaid Cleaves y este disco, que me cayó bien, que fue escuchar las canciones de este "Broke Down" y decidirme a dar un buen bocado de su tarta, y degustarla con calma, paladeando el bizcocho clásico, esponjoso y bien horneado, sencillo, tradicional pero delicioso, dulce pero no demasiado, un bizcocho que invita a mojarlo en café o en chocolate para hacerlo mas rico y húmedo, y dejar que conquiste mi paladar la mermelada que atraviesa la sutil carne del bollo, mermelada dulce y aromática ¿melocotón?, tal vez ¿naranja dulce?....convierte el bocado en algo mas carnal y le resta aspereza, es el buen sabor de boca que hace que desees mas y llegues incluso a olvidar el café o el chocolate...¿para que?.


Este disco es sencillo como la tarta que representa en mi imaginación, el bizcocho es la formación sónica de unas acústicas que se enredan y se bastan y sobran para crear una estructura que soporta sin esfuerzos aparentes unas melodías hermosas, relajadas y dulces, que discurren dejando  un sabor de boca agradable como de ¿melocotón?...o tal vez ¿naranja dulce?
Y la voz...esa cobertura fina, nada pretenciosa de nata que en ningún momento pretende quitar protagonismo a los tradicionales y caseros bizcocho y mermelada, que aporta su presencia y clase pero que, escasa en espesor hace de guia hacia el paladar y el sustento de unas fresas rojas y tiernas que son la personalidad del bocado, voz y textos, nata y fresas...así degusto este disco: "Broke Down" de Slaid Cleaves.
Y en medio, entre la fibra de acariciador y delicado bizcocho diez frutas escarchadas, humildes pero deliciosas, sinceras en su pequeñez pero grandes en sus matices y definitivas para un paladar deleitado en el encuentro con ellas, diez canciones sencillas, deliciosas y sabedoras de su discreción sónica, como esas frutas secas y edulcoradas, esa fruta escarchada.
Desde la preciosa y ágil "Broke Down", la reina del pastel, con un órgano subrayando en comunión con una acústica una maravillosa melodía cantada con deleite y discreción narrando bellas proclamas, un tema precioso.
Y a partir de aquí, una sucesión de otros nueve cortes de conmovedora linea melódica y canto sencillo que se acomoda a los huecos que la melodía deja para que la voz de Slaid acomode sus bellos versos: "One Good Year" es optimista y aporta además de las acústicas esponjosas y dulces una base rítmica que remarca los tiempos para que la mermelada fluya y llene la boca de dulzor.




Aromas mas eléctricos y countrys en "Horseshoe Lounge", mas sucia pero igual de tierna y deliciosa, oscura y con tendencia nocturna el country melancólico de la escurridiza "Cold & Lonely", este trozo tiene menos nata pero el bizcocho es mas compacto, mas sabroso...
Un folk con vida y latidos en "Breakfest in Hell", folk mezclado con country, que recuerda al Springsteen mas bucólico de "Nebraska",  para este trozo nos hemos hechado un trago de café...y un chispazo de bourbon creo que también.
Seguimos con Springsteen en el horizonte, horizonte de fina linea trazada por un sol que muere en calma, la que da el bello y vitalista estribillo de este precioso y mas rockero "Bring It On", "Lydia" es casi una poesía acompañada de secas acústicas pero narrada con belleza y adornada de unas steels de vaporosa sensualidad y unos coros femeninos de melancólico decir, bonita y romántica balada de corte clásico, un bocado pequeño pero con todos los ingredientes jugando encima de la reseca lengua.
"This Morning I Am Born Again" suena al Young mas campestre, sabor a pan de cereales, a mazorca de maíz en el desayuno, a tarta aún caliente, recién sacada del horno y haciéndose inseparable de un café cargado, un tema cálido y cercano.




Divertido country de bailables intenciones, optimista, luminoso y rural en la vitalista "Key Chain", un trocito de tarta con los tragos de la noche, el viernes en la taberna, tras la cena, mojados por cerveza y chachara de camaradería...¿No os decía que había hecho buenas migas con este tío a la primera???
Y una melodía mas del delta, bluesera y densa, de carácter tonal y un mayor peso en un bizcocho mas denso y menos contenido en azúcar, este trozo hay que comerlo con calma y degustando la nata y la fresa, pues ha tocado poca mermelada, pero es una despedida de poso negro, el glorioso negro del blues y el chocolate, nos despedimos hasta la próxima con este "I Feel The Blues Moving In".
No os preocupéis de las calorías y probar este pastel, no necesita acompañamiento pero si queréis arrejuntarlo con un humeante café o un chocolate espeso, perfecto, seguro que os supone un deleite el ágape, y raro será que no hagáis buenas migas con Slaid, es un tipo majo de veras...

viernes, 18 de abril de 2014

Jason & The Scorchers, "Fervor", 1983.



Cuando a principios de los ochenta el cantante y guitarrista Jason Ringenberg conoce a Warner Hodgens adicto a las seis cuerdas y berreante nato, al bajista Jeff Johnson y al baterista Perry Baggs y deciden formar una banda de rock, mucho me temo que lo que básicamente le motivó fue el hecho de tocar rock and roll sin darse mayor importancia, buscando: diversión, ligar y hacer el gamberro los viernes y sábados por la noche.
En cambio, treinta y pico años después de esta reunión se habla de que Jason & The Scorchers fueron creadores del cowpunk...es decir, una mezcla de punk y country, y es que será por etiquetas.
Partamos de la base de que estos chicos son de Nashville, por lo cual huir del country es cuando menos, difícil sino imposible diréctamente, así que algo de eso tiene que haber en la música de esta gente. Lo de el punk es mas aleatorio, pues en la escucha de este primer disco de Jason & The Scorchers, el fantástico "Fervor" se capta un poco de todo lo que a estos tipos les ha interesado musicalmente en sus pocos y locos años de vida hasta entonces, de hecho el disco se abre con una versión del tema de Bob Dylan "Absolutely Sweet Marie" y Dylan de punk, mas bien poco.


Ahora bien, que en esta versión la influencia de Ramones es clara es un echo incuestionable, de hecho el tema es una anfetamínica explosión sónica con el punk y el rock enredándose alrededor de una canción del de Duluth, haciendo real la en principio utópica premisa de que Dylan pueda sonar punk, pues suena punk y rock e incluso folk, una versión divertida, desenfadada y que fluye de una actitud juvenil y gamberra que para nada esta buscada ni pretendida, es simplemente intuición e incluso inocencia al servicio de un tema con la premisa de disfrutar y hacer que el personal disfrute...y esa es la verdadera etiqueta de Jason & The Scorchers.
Guitarras countrys hacen de entradilla a la adictiva "Help There`s a Fire" que pronto trae al esqueleto las ganas de moverse inherentes a los ritmos de los Ramones, presentes en todo el álbum, cantada como si de un rockabilly se tratase con actitud de absoluta improvisación, se trata de otro tema de energético y divertido rock and roll con aportes de todo lo que en el momento se les vino a la cabeza a estos tipos.
Rock guitarrero con distorsión y aires rockabillys en la tremenda hiperactividad rítmica de "I Can't Help Myself", versión de una canción del cantante y compositor rock y country Tim Krekel y que el grupo de Nasville dota de un espíritu soleado y optimista, bailable y desembuelto, disfrute teñido de alegres distorsiones, lo mismo ocurre en el tema racial y de local ubicación sónica "Hot Nights in Georgia", fabuloso y corto, casi precipitado country-rock eléctrico de desahogadas guitarras y coros lanzados a tumba abierta compuesta por Johnson y Ringenberg, se trata de un mítico tema de la banda.
La cara B da inicio con la acústica y sesteante melodía de "Pray For Me Mama", tema de evidente personalidad sureña y evocadora melodía de atardeceres pesarosos ante el sol muriente de un día duro y triste, fabuloso tema que demuestra que hasta los mas locos tienen momentos de dorada melancolía.
Y parece que se lo toman en serio cuando sorprenden con un estructurado y fenomenal tema como "Harvest Moon", mas maduro y sin embargo empapado de los principios básicos de la banda, velocidad y espontaneidad con la juventud dominando el ADN de los temas, otro maravilloso y vitamínico corte.





Electricidad y frenesí vocal junto a distorsión que mezcla rock y punk, ambos atrapados en una estructura melódica adictiva y febril en su vertiginoso ritmo, se trata de la divertida y desbocada "Both Sides of The Line" que llena mi corazón de pena porque da por terminado este tremendo discazo que durante apenas 25 minutos no permite que una sonrisa de disfrute se borre de mi rostro, un álbum que no es nada mas, ni nada menos, que la quintaesencia del rock, del punk y del country, juventud eterna no contabilizada en cifras sino en latidos, botas golpeando contra el suelo del garito y lágrimas de vida a tope, de noches interminables que se olvidan con la misma velocidad que se viven, de espíritu de libertad y aprovechamiento del tiempo que nos han regalado, sudor y saliva desperdiciados al servicio de la actitud rockera con la que hemos sido envenenados y bendecidos. Un disco irresistible...recordarlo es vivir.

jueves, 17 de abril de 2014

"One of These Days", Dede mi Descanso, carta abierta a mis amigos...


Tras una cena repleta de la tradición mediterránea, presentada y disfrutada a base de cebolletas tan humildes en aspecto como millonarias en sabor y textura, un tomate de los que elevan a la colorada hortaliza a la categoría de delicatesen, unos espárragos de tesituras mas cercanas a la matequilla que al fibroso cuerpo de tiranteces y rugosidades propias de la fécula y unos trozos de bonito que desprenden la sal y el aceite que le sirven de conservante en una explosión de delicia refescante en la boca que sublima su paladar en el disfrute de una discreta ensalada que cuando es humedecida con sabiduría y en justa convinación de flujos naturales terrestres: aceite y vinagre, y la sal, la que da brío a la vida y a las viandas termina haciéndose notar como la mayor delicia culinaria en competición abierta con cualquier ágape de postín, de los servidos en vajillas de contornos dorados, y el huevo, yaciendo en concubinato con el chorizo y con la sal recorriendo sus venas redondean una tardía cena que el vino de la tierra y una roja y deliciosa manzana se encargan de redondear.


Y luego paseo, fresco y nocturno, sintiendo una vez mas como la piel se la juega ante la emoción del momento, como los ojos vuelven a humedecerse, recogiendo del pozo del corazón fluidos de remembranzas, néctares salados de dulces visiones pasadas pero nunca olvidadas, sintiendo el latido bajo los pies de una tierra querida y atravesada por ríos de historia, ríos formados de argamasa y piedras sabias que forman viejas ciudades de desconocida historia pero enteradas de vida y hombre, milenariamente observantes de la historia repetitiva de los tropiezos del hombre en hermanas suyas, siempre las mismas. Pero también regadas de lágrimas filtradas en la tierra que llora formando ríos que transportan la emoción de esa belleza de la que el ser humano también es responsable, belleza corpórea y belleza de pensamiento y obra, belleza hardware y belleza software creada ideada y a veces encontrada sin ser buscada, solo improvisada por la bondad que también anida los corazones de hombres que durante los siglos han pateado esa tierra que esas piedras ayudan ha hacer ricas en recuerdos, enseñanzas e historias, algunas reales y otras falsas, pero historias que le dan sentido.

Desde aquí se puede observar todo con la calma que da la falta de importancia adquirida por el tiempo entre tan denso apelotonamiento de siglos, la calma de un silencio que susurra al oído que todo lo malo pasa y siempre hay un horizonte en el que fijar los objetivos que harán que todo empiece bajo esa roja y renovada luz caliente del amanecer, una brisa que te llena la cara de agradecido frescor y el corazón de esperanzas del magisterio de que siempre salimos adelante y de que el mundo esta vivo, no se para y siempre hay algo bueno por lo que no abandonar el sendero, siempre hay alguien por quien poner pie en tierra y abandonar un lecho que ya ha cumplido con su cometido de proporcionar descanso, que siempre hay alguien a quien no deseas perder, no quieres fallar y sientes como obligatorioa seguir dando tu amor, siempre hay un motivo para calzarse las botas de esperanza y apoyados en el bastón de ilusión emprender camino.
Hoy, es uno de esos días en los que como dice Neil voy a sentarme a escribir una larga carta para mandar a los buenos amigos, a vosotros, y que hago extensible a los amigos pasados, a los ausentes y a los que me han condenado al olvido, a los que siempre observo efervescencia emocional en sus ojos cuando me encuentran y a los que ya no les dice nada mi presencia, solo el esfuerzo intelectual de buscar algo exculpatorio que contarme, algo que a la vez de exculparles no les comprometa a nada, si, a vosotros también va dirigida esta carta.
Solo quiero deciros que estoy de vacaciones, observando los restos del naufragio y orgulloso de todo lo reparado tras el sunami, hay mucho recuerdo apuntalado, rehubicado y disfrutado en la verdad que el mismo significa, muchos muros de que solo eran de contención sirven ahora, abiertas amplias puertas y ventanas, paredes blancas de acceso al mundo y viceversa, muchas flores y poemas decoran ahora el jardín poblado antes de prudencias y prosa pseudointelectual y pretenciosa, y el aire es puro, es de campo abierto y no de interior, ya no esta viciado del humo del conservadurismo, las paredes recién pintadas de mil colores ya no son soportes de negras manchas de humedad, de la hedionda putrefacción líquida de los prejuicios, del biscoso verdín de la seguridad, del triste hedor a miedo, miedo a vivir...
Hoy me he sentado cuando el día esta a punto de empezar a escribir desde estos días de descanso a mis amigos para decirles que todo va bien y que estoy mejor que nunca, sigo amando el rock and roll y empieza a pasarme al revés que hasta ahora, que este mundo, al contrario de lo que cantaba Aute, si lo entiendo, que disfruto de la amistad de amigos, menos pero mejores, muchos nuevos y otros, los que se han bajado del autobús saben que si quieren siempre hay sitio, serán recibidos con un beso y un abrazo y en la radio estará sonando algún bohemio romántico del rock como Neil Young...



Hoy me voy a unas cuevas donde creo que el deshielo hace de su interior una virgueria de humedad y piedra, si saco fotos os las enseño.
¡Todo el mundo a disfrutar de estos días de vacaciones!!!


martes, 15 de abril de 2014

Cerrado por Vacaciones...!!!


Nos vamos unos días y tengo el firme propósito de vivir sin la inestimable compañía y calor de todos ustedes, no se si lo conseguire aunque confío que si jajajaja...
Me apetecen un montón y la verdad es que necesito desconectar unos días...
¡Hasta dentro de una semana + o -!!!
Sed felices...



lunes, 14 de abril de 2014

Robert Cray, Blues y Soul a partes iguales. "In My Soul", 2014.


La primera vez que tuve contacto con Robert Cray fue hace unos ocho o nueve años, el contacto lo motivó la inminente presencia de un servidor en su primer Festival de Jazz de Vitoria para presenciar una bluesera jornada de despedida de la edición de aquel año. Para la ocasión se citaban en el escenario de Mendizorroza Taj Mahal, Koko Taylor y Robert Cray.
Con tan tremendo cartel, ya os supondréis que el ambiente estaba por todo lo alto en Vitoria, encima, para poner mas emoción al tema era mi cumpleaños.
Ya conocía y había escuchado a los dos primeros interpretes de aquella tarde-noche, pero el tercero, el que cerraría noche y festival aunque me era familiar su nombre no había tenido la ocasión de escucharle nunca.

"Twenty" era el disco con el que estaba girando en aquel momento, recién publicado se comentaba que era el álbum que devolvía al de Columbus a la primera linea del cogollo tras unos años de actividad no tan correspondida con éxitos de público y critica como los conseguidos en los primeros años de su carrera, la cual fue dos décadas antes recibida con gran entusiasmo y expectativas inusitadas dado el bajo momento que atravesaba el género.
Las primeras escuchas del disco me resultaron sorprendentes, aquello no parecía blues, ni siquiera soul, una gran parte del disco sonaba a pop, pop dorado, de brillo sonoro y terciopelo en una voz hermosa como pocas, capaz de inyectar paz, sensación de gloria y sosiego, elegancia y sutileza glamourosa en la producción y melodías cuidadas, delicadas y vaporosas, un trabajo delicioso, pero blues...¿Éra aquello blues?.
Solo cuando la guitarra de aquel prestigioso bluesman emitía sus quejidos el blues hacia su aparición, entonces los suspiros de la stratocaster de Cray evidenciaban que aquello era la quintaesesncia del genero del delta, el discurso de dolor expresado en lágrimas de líquida y salada electricidad convertían todo el conjunto en una suerte de sentimiento bluesero que quedaba suspendido en el aire, era blues emitido como sin pretenderlo, que aparecía por generación espontánea, como si manase del interior de aquel hombre de forma ajena a su voluntad, esclavo de lo que su corazón dictaba, de lo que su alma emitía.
Llego el momento en que Robert Cray tomaba el testigo de una feroz Koko Taylor y un académico y simpático además de genial Taj Mahal en el escenario vitoriano, y empezó a desplegar su arte...

Aquella hora y pico fue mágica, el blues se fue adueñando del espacio del pabellón y lo invadió todo de forma densa y dulce, como hace el incienso y su áspero olor en las bóvedas de las catedrales en las mas enseñoriadas celebraciones religiosas, y ¿que es un concierto de rock, o de blues?...una ceremonia, una liturgia que en los días marcados en rojo en el ábaco del corazón bendice con su veneno a todos los fieles que rogamos al reverendo de turno por no dejar de acariciar almas, pieles y corazones con el incienso de su sonido invasor de espacios, cerebros y almas.
Blues que no araña... acaricia, no desgarra... masajea, no llora... gime, no grita... suspira.
Robert Cray es un magnífico guitarrista, impoluto técnicamente, elegante y virtuoso, capaz de frasear con un gusto infinito en los momentos rasgados y de susurrar líricamente en los arpegios; ¿y en los solos?, fluidez y sabor, blues líquido, blues soleado y bondadoso.
Pero como cantante es un Dios absoluto, su voz es seda, su fraseo poesía y su entonación arquitectura gótica de delicadas aristas e impactante belleza frontal y vetusta, dramático y lírico a partes iguales, romántico y heroico en el mismo golpe vocal, colores dorados y esmaltes plateados en un timbre de bella y robusta fragilidad, y ese estilo, ese...¡soul!, ¡ese soul!...Porque ese es el secreto que esconde el arte inigualable de Robert Cray, que es un héroe romántico que tiene un corazón de blues, unos dedos que solo saben pellizcar blues y una voz soul, una laringe que suspira ante los efluvios embriagadores de las damas y los caballeros souleros del pasado, del pasado que se extiende como el cosmos en un infinito de tiempo, el pasado que siempre es presente y vuela hacia un futuro que también les pertenece, una laringe que vive con Otis y Sam, con Nina y Aretha...garganta soul, dedos blues, corazón de artista bohemio y bucólico, mezcla impagable, mas celestial que infernal, mas néctar que veneno, blues soulero o soul bluesero...en resumen: Robert Cray.


¿Y todo esto porque os lo cuento?, pues porque este gran artista vuelve con nuevo trabajo bajo el brazo: "In My Soul"..., y es un trabajo excelente, delicioso y emocionante, un trabajo en el que me da la sensación de que se evidencia mas que en ningún otro lo explicado mas arriba, esa genética y nunca deliverada mezcla vital entre los dos estilos mágicos de silvestre nacimiento racial.
Una muestra de voz que canta soul y dedos que acarician blues en una infinita Fender, un trabajo con la banda de siempre, o, al menos la de siempre desde que servidor fuese atrapado para la causa aquel día de su efemerides en la ciudad de Vitoria, atrapado y condenado a ver mutar su epidermis con las gloriosas avanzadillas dolorosas y poéticas de la voz soul y los dedos blues de Robert Cray.
Mi sugerencia...que escuchéis este "In My Soul", creo que os gustará, es bello y oscuro, con vientos souleros que protegen del mal que huido del infierno viaja a través de las cuerdas de la guitarra del caballero de las cuerdas, las otras, las que se esconden en el cuello, de oro.
Delicioso, tenso, orgánico y plástico, canela en grama, feliz y dichoso sónicamente y evocador melódicamente, si os gusta el blues, os encantará...y si lo vuestro es el soul...pues lo mismo.
Recordar, se titula "In My Soul" y es el nuevo disco de Robert Cray.