miércoles, 17 de abril de 2019

The boys with the perpetual nervousness - "Dead calm" (2019).


 ...una compilación de hermosas y sugestivas canciones pop, con referentes claros en los omnipresentes Teenage Fanclub o The Byrds, por citar algún referente claro...

Un viejo y querido conocido de esta congregación como Andrew Taylor, cantante y alma de la banda escocesa Dropkick y el componente de la formación madrileña El Palacio de Linares, Gonzalo Marcos, han unido sus fuerzas para grabar un disco titulado "Dead Calm", que presentan bajo la kilométrica nomenclatura: The boys with the perpetual nervousness a través del sello alicantino al que ambos pertenecen: Pretty Olivia Records.
Cierto que tras escuchar las diez canciones que han escogido para hacer audible este proyecto, es complicado entender el por qué de este nombre, pues la música que exhala el disco no indica que la exaltación nerviosa sea la sensación que ha guiado al dúo a la hora de engendrar y facturar estas canciones.
Imagino más bien que la fuente de inspiración debe hallarse en la primera canción del "Crazy rhythms", el álbum de debut de The Feelies en 1980, o quizás en el libro del periodista y crítico británico Graham Caveney donde narra apasionadamente las vivencias de un adolescente entre libros de Kafka y música de Buzzcocks o Joy Division.
Sea como fuere, el disco, que verá la luz oficialmente el próximo uno de marzo, pero que en el Exile ya venimos degustado desde hace varios días, se graba apenas en una sesión oficiada entre Madrid y Edimburgo, y cuenta con la lírica e identificable voz de Andrew Taylor como primer elemento clarificador, también toca guitarras y bajo; además de la aportación de Gonzalo Marcos en baterías.
Las canciones fueron escritas horas antes de entrar en el estudio y se reparten las tareas entre los dos protagonistas, encargándose Andrew de las melodías y Gonzalo de los textos. Podemos decir por tanto, y después de dar más de una docena de escuchas al álbum, que estamos ante un milagro de la improvisación y el instinto.
Confieso que conozco la discografía de Dropkick al dedillo, no así la del grupo de Gonzalo Marcos, cosa que entiendo que debo remediar a la mayor brevedad, pero el estilo de los escoceses es claramente identificable a la hora de escuchar estos temas.
Se trata de una compilación de hermosas y sugestivas canciones pop, con referentes claros en los omnipresentes Teenage Fanclub o The Byrds por citar algún referente claro. Aparecen guitarras cristalinas y radiantes, incluidas aquella tan byrdianas de doce cuerdas en algún momento.
Únicamente dos canciones superan los tres minutos de duración: la briosa y pegadiza "Close the doors" que a su vez oficia de tema de lanzamiento del elepé y una copla en la onda del Gene Clark más íntimo titulada "Sparkle".


El resto del tracklist se degusta con placer e inmediatez, pues ningún otro tema alcanza los ciento ochenta segundos, llegando a no superar los dos minutos algunas canciones como la suculenta "Anything at all" y la desnuda "Dead calm" que cierra el trabajo.
Redondean este disfrutable y sanador disco de bonitas canciones coplas con arranques lisérgicos como "TBWTPN", las habituales coplas de pop Made in Scotland: "Southern words""Nervous man""Runaway" o "Start it again", dotadas de hermosos trabajos vocales y centelleantes guitarras.
Dejo para el final una preciosa balada acústica, un bucólico tema de deliciosa arquitectura titulado "Need you to know".
Precioso disco, compendio de dos talentos y auspiciado por la inspiración y la sencillez, que desde aquí recomendamos como útil de sensibilidad melódica.

* Bandcamp donde escuchar y adquirir "Dead calm". (Pinchar).

Reseña publicada el pasado 23/02/2019 en el Exile SH Magazine.

martes, 16 de abril de 2019

Evan Thomas Way & The Phasers - "Long distance" (2019).



...sin voluptuosidades ni oropeles, nos presenta el pelirrojo de Oregon sus canciones: alhajas que desgranan sus encantos y que permiten una escucha plácida y tonificante... 

Con la placidez de lo que se hace sin pretensión, como una necesidad que tiene que ver con el espíritu personal del creador que mantiene demasiado tiempo escondidas unas piezas latentes de orfebrería, sin desmontar nada, y dejando caer la lírica escondida que tiene conexión con el yo más que con el nosotros; así se presenta "Long distance", el nuevo disco en solitario de Evan Thomas Way, voz y alma de The Parson Red Heads.
Se hace acompañar de una formación aparte, a la que se bautiza como The Phasers, y en su compañía desenvuelve el tesoro oculto, dándolo a conocer como si más que un tesoro, lo que ocultara en el pañuelo fuese una fruslería, una nadería.
Pero cuando la luz ilumina el erario, éste se muestra con la brillantez propia de lo valioso, pero también con el recato de los modestos.
Y así, sin voluptuosidades ni oropeles, nos presenta el pelirrojo de Oregon sus canciones: alhajas que desgranan sus encantos y que permiten una escucha plácida y tonificante entre armonías, guitarras sensibles y dulces, algún aderezo de viento y la voz serena y limpia que hace de argamasa de un sonido muy querido por estos lares, donde manda la seda y el terciopelo que recubren unas bonitas melodías.
Con el pegadizo tema que sirve de presentación y que abre el tracklist, como abanderado de un disco cohesionado y sin fisuras, que se titula "Don't surprise me", indicando el camino.



Medios tiempos, caricias vocales y sensibilidades melódicas que quedan de manifiesto en temas como "Maybe tomorrow", la quebradiza "Long distance", "Don't fall away" suena como una promesa en la madrugada, "Gone" es uno de mis momentos favoritos del trabajo, "Hope" se hace acompañar del murmullo de las teclas y en "Change your mind" es difícil no rememorar al viejo Neil más recogido, al igual que ocurre con las guitarras de "Fire at the end of the line", que nos devuelven a los tiempos de los primeros Crazy Horse que acompañaban al canadiense.
"Life" es una bonita balada acústica, igual que la hermosa y desnuda "Seventeen" que cierra el disco.
Encandila este disco por sus bondades honestas y prudentes, por su sensibilidad discreta y mesurada; y por llevar el valor de lo humano y lo sencillo por bandera y escudo, como si las canciones fuesen parte del tiempo y del lugar.
Una vez más, el sello aragonés YOU ARE THE COSMOS nos acerca un disco merecedor de los mayores halagos, con la melodía y la calidad como argumentos.

Se recomienda visitar la reseña sobre este mismo trabajo publicada por Juanjo Mestre para el Exile SH Magazine pinchando AQUÍ.


lunes, 15 de abril de 2019

Los lunes... escenas de cine - "Edward, mi hijo".


Una olvidada cinta del gran George Cukor es este reclamo psicológico de aparente poco peso, pero de mucha enjundia titulado "Edward, mi hijo" que se estreno con cierto éxito en 1949.
Con un gran Spencer Tracy en el papel protagonista, y unos secundarios de lujo, entre los que destaca la magnífica Deborah Kerr, la película no ha sido acompañada por el reconocimiento general más allá de los días de su estreno.
Un hombre de negocios, para querer salvar a su hijo, va deteriorando su actitud y envileciendo su vida, triunfando en los negocios y fracasando como ser humano, y también como esposo y padre.
Todo lo que le rodea lo convierte en ruindad y putrefacción por su hijo, Edward, que le corresponde con odio y frivolidad, hace de él un niño mimado y un ser egoísta y superficial, una paradoja.
Es otra historia sobre el ascenso y caída de un hombre, teniendo en esta ocasión como telón de fondo el amor hacia un hijo.
Estupendo film, enormemente dirigido por Cukor, con un pulso intenso y exacto ritmo narrativo, estupendas interpretaciones y buen guión.
Curiosamente, al protagonista, Edward, no se le ve en ningún momento.
¡Feliz semana!



domingo, 14 de abril de 2019

Los blogs se apagan. Hoy no hay photosong.


Los blogs se apagan. Toma el poder la dictadura de las redes sociales, un mandato dominado por la inmediatez, la imagen detenida y retocada, el flash.
En twitter se obliga a encajonar en un número determinado de caracteres el discurso, la emoción, el sentimiento, la opinión, la tristeza o la alegría; menos mal que Machado, Juan Ramón o Hernández no fueron obligados a adelgazar su parlamento, a menguar sus sentimientos, a una hambruna de rimas y adjetivos.
En el debate no se aprecian razones, ni falta que hace, en el nuevo orden del pensamiento manda el zasca, ¡viva la fugacidad!. La respuesta rápida y subjetiva gana la partida a la complicada, aburrida e incómoda tarea del razonamiento, de la argumentación.
¿Por qué pudiendo reducir el trabajo a una foto, que incluso se puede adaptar a los deseos del firmante, vamos a trabajar en busca de una expresión larga y tediosa que nadie va a leer?.
Es la feria de la frivolidad lo que gusta, donde una espiral de imágenes, opiniones desenfrenadas y frenéticas pueden hacer las delicias de un auditorio que observa a través de sus correspondientes pantallas, desde allí se puede opinar, insultar y desencajar la razón con ignominias sin necesidad de sostener la mirada a nadie, para cambiar de tema a golpe de clic y dejar al mundo entero con la palabra en la boca, o mejor dicho en la pantalla.
¿Cómo lucha la prosa larga y desenredada de los blogs contra este frenesí de imágenes, titulares más o menos beligerantes, memes, gifs, zascas, recuerdos enlatados en enlaces de You-Tube, sensaciones que llegan, dejan su impronta como un destello y se van sin atar a la conciencia, provocaciones que no esperan respuesta, alegatos bajo nombres falsos...?. ¿Quién puede pelear con la palabra y el intelecto contra lo que no busca argumentación, ni la necesita, con la piedra que vuela sin dejar huella de la mano que se alzó para lanzarla?.
Pero creo que lo justo es dar carta de naturaleza a todos los que inasequibles al desaliento insisten en depositar tiempo y trabajo, pero también ilusión (aunque ésta vaya en franca decadencia) y afición en escribir en sus blogs, sin la censura del número de caracteres, deshilando un razonamiento, una ilusión, una historia o una pena.
Parias de la opinión, de la escritura y del ingenio, enemigos románticos de lo prosaico, Davids que compiten con letras y discursos mudos y subrepticios contra el Goliath del desenfreno de instantes fotoshockeados de instagram, de likes sin mirar de Facebook, de zascas ininterrumpidos de twitter.
Anónimos crecientes sin oficio ni beneficio en este mucho de RRSS donde más pareces, más vales (el ser o no ser es una antigualla) y la tertulia es vetada con leyes contra la longitud del parlamento y subvenciones al titular y la foto, un mundo de correveidiles que saltan de charco en charco como ranas en busca de moscas con que alimentarse, y sobre todos un gran hermano que clasifica injurias, cierra bocas y condena pezones, valentonadas o chistes por el bien de todos nosotros, pobres mentes encogidas y en tierna fase de descomposición por falta de uso.
No se trata más que de una pataleta, no se crean que espero respuesta de nadie, ni mucho menos reacción, uno es utópico en sus pensares pero no gilipollas, o al menos no del todo, pero déjenme patalear un poco, que es domingo y tengo tiempo.
Ahora me voy a leer las novedades de Mi Tocadiscos Dual.
¡Feliz domingo! (Hoy obviamente sin photosong). 

viernes, 12 de abril de 2019

La docena de doce de... 1989 (discos).


Estamos en primavera y ya va siendo hora de soltar una docena de doce para celebrar la estación de las flores. Como la verdad es que no estoy sobrado de imaginación últimamente, me voy a ceñir a una solución típica y tópica en cuanto a lo de confeccionar listas se refiere como es la efeméride, y este viernes he pensado que no estaría mal recordar el año que finiquitaba la maltratada década de los ochenta, es decir 1989.
Muy joven era entonces el que suscribe, y alguno de estos discos fue descubierto por mi en años posteriores, pero otros ya me tenían encandilado hace treinta años.
Aquí va la docena de doce de 1989.


1. Lou Reed - "New York".


Si hay un artista con el que no consigo decantarme por un disco favorito, ése es Lou Reed. No diré que "New York" sea mi preferido, pero sin duda es uno de ellos, una obra magna en toda regla -como otras tantas- que abre, sobre eso no tengo dudas, esta docena de doce.


2. Neil Young - "Freedom".


Otro disco menor de un artista mayor; en este caso, el artista mayor es el más grande, el tío Neil. Aunque "Freedom" no esté considerado entre sus obras maestras, a mi me gusta tanto como muchos de los discos míticos, para mi, grandioso.


3. Pixies - "Doolittle".


Mi favorito de la banda del incorregible Black Francis es sin duda éste artilugio publicado hace treinta años. La producción de Gil Norton hizo posible un sonido más blanco y limpio, la leyenda estaba servida.


4. The Georgia Satellites - "In the land of salvation and sin".


Con su primer disco, la banda del inefable Dan Baird ya hizo historia, pero con éste tercer trabajo cierran un círculo que difícilmente podrá ser superado como trilogía rockandrollera sudorosa y rotunda, un abanderado del rock and roll en toda regla.


5. Los Flechazos - "En el club".


Sin duda mi favorito de Los Flechazos, su segundo elepé es el más redondo y el que afianza el estilo de la banda de manera definitiva. El pop se hace hueco con el mod y el soul, ya se empieza a solidificar esa actitud brit y juvenil; inolvidable.


6. Galaxie 500 - "On fire".


El segundo disco de la banda de Dean Wareham precedente a Luna facturó tres discos impolutos, un auténtico cofre con tres joyas en su interior que muchos, demasiados, ignoran. Yo me quedo con todos ellos, y por supuesto con "On fire" también.


7. Stevie Ray Vaughan & Double Trouble - "In step".


Un Stevie Ray Vaughan rehabilitado y presto a iniciar un nuevo proyecto, y lo hace con un disco frenético de blues-rock, una tremebunda combinación de composiciones nuevas y covers impecables de clásicos inapelables, un imprescindible.


8. The Dubrovniks - "Dubrovniks blues".


Mi favorito de la banda australiana The Dubrovniks es éste catálogo que registraron en 1989 sin excesiva fortuna mediática ni comercial. Guitarras rugosas y broncas, melodías sinuosas, bajos reptantes... de todo un poco y todo notable.


9. 091 - "Doce canciones sin piedad".


No seré yo el que diga que éste y no otro es el mejor disco de los Cero. Ante tan encomiable exposición de regularidad, siempre con la calidad como guia, cualquiera se moja. Eso si, se trata (como siempre) de una colección de doce (obviamente) canciones excepcionales.


10. The Dog's D'amour - "Errol Flynn".


No podía faltar Tyla en una docena de doce sobre el año 1989. Y menos aún este "Errol Flynn", disco repleto de buen material, como acostumbraba a encontrarse en la banda de los Dog's D'amour, discos de otro tiempo definitivamente.


11. Aerosmith - "Pump".


Nunc he sido especialmente fan de Aerosmith, apenas tres o cuatro discos de la banda de Boston me conquistan plenamente; uno de ellos es "Pump", el pepinazo rockero con el que cierran la década de los ochenta, por frenesí y decibelios entra en esta docena este elepé de aquellos Aerosmith.


12. Gabinete Caligari - "Privado".


Siempre he pensado que "La culpa fue del cha-cha-cha" lastró la reputación del último disco ochentero de los Gabinete. Cierto que no es tan bueno como los tres precedentes, pero tampoco tan insípido y tonto como podía hacer creer el éxito de ventas que supuso el cha-cha-cha. Se queda aquí, cerrando esta lista..

miércoles, 10 de abril de 2019

Cuando había música en T.V. - Triana - Popgrama.


En el año 1979 la legendaria banda Triana se encontraba en su momento de mayor esplendor; o al menos así era en lo referente a su primera etapa.
Recién publicado su tercer disco "Sombra y luz", Diego A. Manrique y Carlos Tena, responsables del inigualable espacio musical Popgrama, decidieron, con muy buen criterio, dedicar a Triana un capítulo especial con el terceto andaluz como único protagonista.
En el mismo, el inolvidable grupo sevillano, ofreció una amplia entrevista a los dos históricos periodistas, que se iba alternando con actuaciones, todo ello ofrecido en diferentes entornos de la capital hispalense y en los estudios del programa.
El estilo característico de Popgrama, con aquellos peculiares diálogos y disparatadas situaciones introducidas por Tena, junto a las magníficas canciones que interpretó Triana en estricto directo, depararon un delicioso y extravagante programa que vamos a recordar (y quien quiera, disfrutar) en esta edición de 'Cuando había música en TV'.
Sonaron por orden las siguientes canciones:

1. "Sé de un lugar" ("El patio").
2. "En el lago" ("El patio").
3. "Recuerdos de una noche" ("El patio").
4. "Sentimiento de amor" ("Hijos del agobio").
5. "Abre la puerta" ("El patio").




martes, 9 de abril de 2019

Mendizabal - "Disparo revelador" (2019).



  ...en "Disparo revelador" nos encontramos la humanidad y el talento de Mendizabal expuestos a flor de piel y con una luminosidad amarilla y romántica...

Les sugiero un experimento: escuchen del tirón (no les quedará otra), el nuevo disco de Mendizabal, después echen un vistazo a la portada del mismo. Observarán que del enfrentamiento entre lo que se ve y lo que se escucha, el resultante es una total concordancia de sentires. Pues la portada de "Disparo revelador" (que es el título de este disco que estamos abordando), es un fiel reflejo de lo que esconde el disco, es decir: a Txema Mendizabal entregándose al oyente tal cual es, iluminado por la luz del sol. Digo esto por que en "Disparo revelador" nos encontramos la humanidad y el talento de Mendizabal expuestos a flor de piel y con una luminosidad amarilla y romántica, exáctamente lo que vemos en la portada.
Con las ideas muy claras, más sabio tras aquél debut más que notable que fue "Golpe de estado" (pinchar) y con una justificada fe ciega en sus nuevas canciones, Mendizabal llamó a los productores y músicos Xema Fuertes y Cayo Ballveser, y se puso en sus doctas manos para facturar un disco que sonase como el autor deseaba, no cabe ninguna duda de que lo han conseguido.
Mendizabal es un autor sensible, emotivo y un ser humano excelente, cercano y honrado, eso se nota en las canciones, e incluso en el tono de su voz; apacible y amigable.
Sus influencias son puestas sobre la mesa sin ninguna intención de ocultarlas o disfrazarlas, la música de Mendizabal suena a esas coplas inspiradas y apasionadas de autores como Antonio Vega o Quique González, ¡y qué bien!.
En "Partida" ya nos vemos sumergimos en esa luz natural y amarilla propia del sol de primavera, y la acústica se muestra como reina del entramado sónico que arropará la voz de Mendizabal y molderará las preciosas melodías que están por llegar.
Y así se confirma con el segundo corte, "La boca del lobo", una reflexiva letra y una bonita melodía con tenue acompañamiento que se convierte en uno de los momentos más intensos del disco a pesar de su escaso frenesí produccional -en formato físico se podrá escuchar una versión demo, aún más intensa- y nos encontramos con "Pequeña Irene", el single que hace las veces de presentador del trabajo, una canción llena de esperanza y vida, sobre todo vida; y por supuesto con esa luz a la que es imposible no hacer referencia.



Mi favorita es "Como si no tuviera importancia", Txema se monta en la estela del mejor Antonio Vega y hace cabalgar su voz sobre un piano casi piadoso y con la steel subrayando el discurso. En "Herederos" hace lo propio con la cola del cometa de Quique González, colabora con él Manolo Tarancón, otro de mis instantes preferidos del disco.
Desnuda y cercana, la preciosa "Nuestros versos" que nos conduce a "Luces de verano" donde Mendizabal rememora sus veraneos en La Rioja con emoción y sentimiento, fue la última canción en incorporarse a "Disparo revelador".
Y la siguiente es precisamente la que da título al elepé, otro hermoso canto con cuerdas, vientos y acústicas tan discretas como importantes. "Paisajes de regreso" sigue haciendo que la luz gire en suave torbellino y el calor se hace notar en un inspirado estribillo, para terminar con el instrumental "Buen viaje", inmejorable despedida para un disco francamente maravilloso.
Mendizabal lo ha vuelto ha hacer, pero mejor aún: un disco de songwriter y de persona humana, se aleja de poses malditas o intelectualoides para cantar a la gente, a los sentimientos y a los recuerdos, como hacen los grandes poetas, no se pierdan "Disparo revelador", y experimenten...

Enlace donde escuchar y adquirir "Disparo revelador" en La Viejita Música.

Se recomienda visitar la reseña sobre este mismo trabajo publicada por Joserra Rodrigo para el Exile SH Magazine pinchando AQUÍ.