viernes, 24 de febrero de 2017

Cracker vuelven a girar por España en mayo. Fechas y ciudades.


Una noticia que alegrará a muchos, entre los que me incluyo. Los señores David Lowery y Johnny Hickman vuelven a España en la gira de presentación de las canciones de su último Lp, el estupendo "Berkeley to Bakersfield".
Siete ciudades serán las afortunadas que contarán con el explosivo dúo en concierto. La suerte se alía con mi Bilbao, ya que el evento contará con la participación junto a Cracker de Marah.
Uno ha sido muy fan de los de Philadelphia, y tras unos años en los que la formación parecía abocada a la hecatombe por motivos muy variados, parece que la vuelta del hermano prudente Serge Bielanko ha devuelto al desbaratado David a la senda del criterio, y que empiezan a parecerse a la impresionante banda que fueron. Doble suerte.
Cómo nunca sobra una nueva dosis del mejor rock de variados tintes, me imagino que muchos estaréis cuadrando agendas para no perderos el show, yo asistiré sin duda.

Las fechas y lugares que visitarán:

Jueves 4 de mayo de 2017: Santiago de Compostela, Riquela Club
Viernes 5 de mayo de 2017: Donostia-San Sebastián, Intxaurondo K.E.
Sábado 6 de mayo de 2017: Bilbao, Kafe Antzokia (+ Marah)
Martes 9 de mayo de 2017: Valencia, Loco Club 
Miércoles 10 de mayo de 2017: Madrid, El Sol
Jueves 11 de mayo de 2017: Barcelona, La [2] de Apolo
Viernes 12 de mayo de 2017: Vitoria–Gasteiz, Helldorado


jueves, 23 de febrero de 2017

Caddy - "The better end" (2015)


No cabe duda de que esta reseña viene con un retraso injustificable, pues el disco del que vamos a hablar fue publicado en el verano de 2015, desde luego tiempo ha habido. Se trata del tercer disco de Caddy, un proyecto unipersonal tras el que se embosca el artista sueco: Thomas Dahl, y que en el año referido optó por amortiguar la textura de sus sonidos para el excelente Lp que hoy nos ocupa, y que se titula: "The better end".
¿Porqué llega esta reseña ahora?... Lo voy a explicar. La presencia entre nosotros de los escoceses Teenage Fanclub me ha hecho recordar este disco, que conocí gracias a mi sabio amigo: Bernardo de Andrés Herrero, responsable como todos ustedes saben del imprescindible: Mi Tocadiscos Dual.
Y es que no es difícil encontrar similitudes entre la magna banda escocesa y este sueco mucho menos conocido, pero que puede ser importante a tenor de sus canciones.
Cierto que el disco no presentó demasiada batalla mediática en su momento, pasando bastante (por no decir muy) desapercibido. Es lamentable, pues se trata de un disco de jangle pop y powerpop sobrado de buenas canciones, de rigurosas melodías dibujadas con lustrosas armonías vocales, guitarras de esencia Rickenbacker, cristalinas y amables, y la voz de juvenil color de Thomas Dahl.
Un buen ejemplo de todo esto lo podemos encontrar en la maravillosa: "Bring it back".



La presencia de Teenage Fanclub se hace notar en la fluida: "Here it comes again", de hermosa melodía y perfectas armonías vocales. También es evidente este influjo en la más rugosa pero incluso superior: "Something about Carina".
Gloriosa pira de voces y guitarras efervescentes para "Fangblenny" y en "Into the sun" nos saluda la gracia sonora de Tom Petty gracias a guitarras, base rítmica y estribillo.
El tema que da titulo al álbum viene con cierto tono psicodélico al más puro estilo Beach Boys, y "Wherever you go" es un pop de libro, brillante como un sol de primavera, disfrutable y sonriente, dotado de un estribillo radiante, un saxo sorprendente, y una percusión de palmas irresistible.



Vuelven caricias de coordenada escocesa con la excelente: "Saint-cyr-sur-mer" de gloriosas armonías vocales nuevamente.
La recta final deja de manifiesto que el presente cancionero no incorpora temas de relleno, pues tanto "Chasing clouds" de golosa liviandad; como "Beautiful strange" de mayor peso sonoro, y la bucólica: "Autumn leaves" que finiquita el Lp, eliminan esta posibilidad.
Son días de sonidos alegres como meriendas campestres, de pop gobernado por las melodías y las voces, de guitarras risueñas y fluidez sonora. Son días de Teenage Fanclub, y ¿porqué no?... también pueden serlo de Caddy.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Chuck Prophet - "Bobby Fuller died for your sins" (2017)


No ha resultado tan fácil como era de esperar, tal vez un servidor esperaba un disco del señor Prophet de nula resistencia a la empatía inmediata como en pretéritas ocasiones, pero la verdad es que en el lote de éste 2017 no ha sido así.
No es menos cierto que los que me aventajaban en escuchas me reiteraban que "Bobby Fuller died for your sins", que es como se titula el nuevo Lp del californiano Chuck Prophet, ganaba según se acumulaban los pases al mentado cancionero.
Estaban en lo cierto, en menos repeticiones de las que en un principio me temí, el álbum empieza a funcionar, y las bondades que han hecho de Prophet un elegido para la gloria rockera por muchos, empiezan a salir a flote.
No obstante, y aunque no llevan a ningún sitio las comparaciones, no consideraría justo no dejar claro que este tracklist adolece de la deseable regularidad debida ya que no todos los temas que lo conforman tienen el mismo peso. Opino sinceramente que un número inferior de canciones darían como resultado un disco más redondo y equilibrado.


Por lo demás el álbum tiene las características sónicas habituales en nuestro profeta, guitarras radiantes, teclas sutiles y necesarias, ritmo ajustado a lo que se necesita, aires ochenteros (tal vez un poco excesivos en las sonoridades de algunas baterías), toques esporádicos de aire clásico, melodías marca de la casa, coros perfectos, y el timbre y fraseo característico de Chuck, casi nada.
Como he mencionado, algunos temas no me convencen demasiado y no me parecería descabellado haberlos eliminado, pero el resto justifican para este nuevo trabajo un notable alto. Nos concentraremos en estos.
El tema de apertura, que titula al álbum, es un rítmico rock ochentero con palmas y coros que se agarran a las meninges, nos habla de la oscura muerte del interprete de la mítica "I fought the law", un gran comienzo. La continuación con "Your skin" se caracteriza por una imponente linea de bajo, las guitarras enfurecidas, los coros de la esposa de Prophet: Stephanie Finch, y una excelente melodía. También me gusta la acústica balada de tono un tanto bucólico: "Open up your heart".
"Bad year for rock and roll" es un pelotazo instantáneo, recordando uno de los años más negros de la historia del rock, aludiendo a Bowie y con un estribillo indestructible, un temazo en toda orden.
Otro momento destacado es "Jesus was a social drinker", de cierto aire setentero y una esencia glam que me recuerda a los tiempos en los que el Duque cambiaba el folk por el rock glamouroso de tendencia T-Rex.



Dedicada a Alan Vega"In the mausoleaum" es otra muestra del rock de fuerte latido y oscuras guitarras.
Vuelven las esencias setenteras con golpes glam en "I was Connie Britton".
A la bonita aunque un tanto obvia balada de tono romántico; "We got up and played" le sigue, para terminar el álbum por todo lo alto el iridiscente rock and roll: "Alex Nieto", tremendo tema de ardiente espiral sónica dedicado al joven infámemente asesinado por la policía de San Francisco en el año 2014.
Como me resisto a comparar con anteriores catálogos, diré que el nuevo disco de Chuck Prophet es nuevamente un estupendo trabajo, con momentos memorables, tal vez el regusto un poco amargo que me queda es porque a mi entender hubiese ganado con algún tema menos, de todas maneras el notable alto del que hablan muchos admirados colegas está más que justificado y coincido con esa calificación.

martes, 21 de febrero de 2017

La misma piedra y el viento del oéste.


Cuando se reencontraron, ambos huérfanos de las premisas que tutelan las vidas adultas convencionales, charlaron y rieron, bebieron y bailaron, recordaron lo bueno, lo divertido. Sólo eso.
Ninguno hizo alusión a las cadenas, estas que hoy agarran sus pescuezos y los fijan al poste de la seguridad y la rutina. No quisieron recordar a aquellas bestias salvajes con vocación de indomables que fueron, o que quisieron ser. Aquellas criaturas que devoraban cualquier atadura con las fauces de su juventud voraz y contestataria.
No parecían las fiestas de un barrio de extrarradio el lugar más indicado para el reencuentro de dos cuarentones aburridos de fracasar, cautivos de sí mismos, y con sus vidas pendiendo de la fina tela de araña que es el equilibrio mental. Parecía finiquitado el ímpetu y la pasión por encontrar vivencias apasionantes. Los años decidieron por ellos y manipularon sus mentes: "Las grandes historias están en las cabezas imaginativas y suplicantes de los literatos y dramaturgos"... Tal vez por eso ambos gustaban de escribir, para no perder del todo la esperanza.
Los tiempos prescritos por los sueños como "años de felicidad y conquistas" terminarían convirtiéndose en travesías por la rutina y el sopor.

- O despertamos demasiado pronto o nunca llegamos a dormir del todo. Lo cierto es que no supimos soñar -comentó ella mientras hidrataba la memoria con cerveza fría.

Y el resto parecía historia, la última historia a pesar de que la cuarentena no puede (ó no debe) ser el final de la obra. Demasiadas decepciones, muchas cosas que juró que nunca realizaría atenazan hoy la vida de ella, que estropeó sus preciosos ojos de no dormir, siempre preocupada, por los niños, por el callejón sin salida de su matrimonio. No pocos deseos y ambiciones se atascaron en el estómago de él, que se cerró durante años en busca de una salida que no existía, pues aún no había entrado en ningún sitio.



El caso es que el viento del este, que nace donde se fabrican los sueños inocentes y quiméricos de los niños, azotó aquella noche la ciudad llevándose por delante a un par de lobos noctámbulos que lo fueron y que un día se acostaron inconscientemente, agotados de ir quedándose solos en la pista para dejar la fantasía de la juventud en manos de otros y rendirse a la verdad de sus vidas mal construidas.
Las horas pasaban vertiginosas, la noche derrapaba contra los quitamiedos impuestos por el alcohol y los rumores de fiesta. Y los años de instituto recorrieron sus espinas dorsales: las tardes de litronas en la pérgola con la gente, los primeros romances fugaces y arrebatados, las canciones a coro, los porros, los juramentos de sangre bajo las estrellas cubiertas de polución de los últimos años ochenta, las inevitables traiciones... La juventud estallaba bajo la protección engañosa de la adolescencia aún presente, el futuro era lo de menos. Allí estaban ellos para moldearlo y someterlo al dictado de su voluntad. Luego años de olvido, caminos diferentes y no previstos, "holas" y "adioses" cuando se cruzaban por el barrio.
Y aparecieron los besos, claro, obligatorios, de amigos que nunca habían compartido pasión y mucho menos lujuria, no había remembranzas sexuales entre ellos. Eran los primeros abrazos compartidos de sus vidas.




Desde entonces se dedicaron a vivir, a pensar poco y reír mucho, a criticar al resto de la cuadrilla dispersada por el barrio… "Qué calvo está fulanito, y mira que era guapo", "cómo ha engordado menganita, con lo buena que estaba", "el cabrón aquél ha terminado convirtiéndose en un pijo que mira a todo el mundo por encima del hombro", ¡cómo ha crecido el barrio!
Evitaban las tiendas de muebles, las comidas familiares y los compromisos sociales como pareja oficial. Se encontraban sin anunciarlo, no caminaban agarrados por la cintura y no solían despertarse juntos... "Quédate hoy a dormir, los niños están con su padre"... Todo valía: confidencias, sexo, cariño, comprensión, libertad para elegir compañía o soledad. Por fin eran amigos, de verdad, como proyectaron de jóvenes. Ahora sí, se querían y respetaban, pero el viento cambió... el puto viento empezó a soplar del oeste, donde se fabrican las pesadumbres realistas y aburridas que asolan las noches de los adultos. Se enamoraron, como se prohibieron hacer... Y ahora, ¿qué?

Las correcciones, no pocas, corren a cargo como siempre de mi amigo Paco Evánder.

lunes, 20 de febrero de 2017

Los lunes... escenas de cine - "La sombra de una duda"


Sigo repasando a los grandes de la historia del cine. Y entre los que aún no habían aparecido por aquí se encuentra don Alfredo, es decir, el amigo Hitchcock.
Otro que plantea dudas a propósito de elegir un film, tiene tantos, y muchos de ellos son tan buenos, incluyendo en su legado un buen ramillete de obras maestras, que no es fácil separar uno sólo.
Pero como tampoco es cuestión de echar la noche dando vueltas al tema, ni de profundizar con actividades de búsqueda en el subconsciente sobre cual es la cinta que mejor empasta con la personalidad propia, pues he decidido barajar media docena de pelis más o menos y finalmente sin pensar demasiado elegir una. Y elijo: "La sombra de una duda".
No solo me parece una de las mejores, es que además no suele aparecer entre las elegidas en las diversas listas sobre las mejores obras del gordinflon maestro del suspense.
Siempre me ha encantado la atmósfera de esta película. Esa sensación opresiva y de temor que despierta el tío Chalie, la ceguera de su sobrina que lo admira, con la que curiosamente comparte nombre. La tensión va creciendo conforme avanza el film, en un entorno rural, salteado con las encantadoras charlas del padre de la chica (Henry Traves) y un vecino sobre formas de conseguir el crimen perfecto, y la adoración de la madre, magnífica Patricia Collinge, hacia su hermano, que poco a poco va dejando vislumbrar un pasado oscuro por el cual es perseguido por la policía, motivo que le ha llevado a ese pequeño pueblo.
Grandioso Joseph Cotten con tío Charlie y encantadora como siempre Teresa Wright como la sobrina de éste, que extraña adoración siento por esta actriz.
Pasamos tensión creciente con "La sombra de una duda" de Alfred Hitchcock.
¡Feliz semana!!!

sábado, 18 de febrero de 2017

Ya no voy al cine...


Ayer reparé en una publicación, traía la lista de películas nominadas para los Oscars. Sinceramente, los Oscars, Goyas, Césars y demás estatuitas hace lustros que me la traen al fresco. El caso es que no había en la lista ni una sola película que haya visto, y lo peor de todo... ni ganas oiga.
Me da mucha pena, porque uno ha sido cinéfilo toda la vida, de peli a la semana, y ahora me cuesta un potosí acercarme al centro comercial (otros lugares que aborrezco) a ver una película que la estadística de los últimos (muchos) años me dice a las claras que no me va a entusiasmar, normálmente si es americana y filmada en Hollywood, mucho menos aún.
Todavía hasta hace poco mantenía mi fidelidad por ciertos realizadores, pero ya tampoco. Vamos a ver, claro que me gusta Scorsese, pero sintiéndolo mucho creo que hace demasiado tiempo que no ofrece una película realmente importante: a mi no venden "Infiltrados", "El aviador" o "El lobo de Wall Street" como películas a la altura de su gloria pretérita.
Tal vez Eastwood sigue manteniendo el nivel, aunque de forma mucho más irregular y sin el lustre de unos noventa que fueron gloriosos para su papel en la historia del cine, como realizador claro. Por cierto: ¿Coppola sigue haciendo pelis?.
Comentaba el otro día mi admirado Don Guzz en un hilo del caralibro en el que nos encontramos algo así como que no le interesan nada sujetos como: Shyamalan, Boyle o Nolan... desde luego a mi tampoco, no los compro ni loco.


Cierto que todavía aparecen en las salas buenas películas (con cuentagotas) y que el público ha cambiado, y que tal vez yo me haya quedado obsoleto, que se me paro el reloj el día que falleció Capra o Wilder. Pero el cine, que era la fábrica de sueños, yo ya no lo entiendo así. Yo sigo soñando con "El bazar de las sorpresas", me sigo haciendo preguntas con "Los 400 golpes", me sigo emocionando con "Casablanca", me castañetean los dientes con "El vampiro de Dusseldorf", no dejo de sonreír (que no reír, no hace falta) con "El apartamento", mantengo mi admiración por Marlowe en "El sueño eterno", sigo vibrando con "Uno de los nuestros", temblando con "Nosferatu" y flipando a colores con "El Padrino II".
El cine de Renoir, Lang, Lubitsch, GriffithKurosawa, Rossellini, Berlanga o Allen me sigue pareciendo moderno y con una vida y furia interior irrefrenable. Los films de hoy me parecen colecciones de escenas de relumbrón pero vacías, personajes absurdos carentes de carácter y sin alma, tramas que son lo de menos y un sonido ensordecedor. Es curioso como en el cine actual todo suena como un trueno, desde abrir un cajón hasta dar un puñetazo, ¿será para que no se escuche el ruido de la gente mientras come?...

Y esa es otra, yo echo de menos cuando en el cine no te dejaban meter comida, siempre me ha parecido lo normal. Hoy suelo pensar que las películas son la escusa para que la gente se gaste la pasta en el resto del centro comercial, y por supuesto en palomitas y coca-cola. Si al menos diesen cerveza.

Pero se siguen haciendo buenas películas, otra cosa es pillarlas en una sala. Pero cada año, ajenas a los desfiles de carne, que era como George C. Scott denominaba a la ceremonia de los Oscars, y proyectadas en cineclubs y filmotecas siguen existiendo buenas películas, gandes historias.
Celebro que la gente disfrute con las películas actuales, me alegro por ellos. Como digo, seguramente el desubicado soy yo.
Pero si alguien se siente un poco huérfano de películas, emplazo al que quiera hacerme caso a no perderse títulos de los últimos tiempos tan maravillosos como: "Nuestro último verano en Escocia", "El secreto de la isla de las focas", "Quiereme si te atreves", "Timbuktu" o "Historia de un beso"... entre otras muchas.
¡Ah y Maryl Streep vuelve a estar nominada!!!...¡Qué fuerte!!!

viernes, 17 de febrero de 2017

Gurf Morlix - "The Soul & The Heal" (2017)


A veces tengo la sensación de vivir en un bucle sin fin. Discos y más discos se amontonan ante mi esperando ser escuchados como merecen. Siempre hay algo que propicia que el montón vaya en aumento y hace tiempo que soy consciente de que nunca va ha desaparecer este estado de cosas.
Últimamente la situación se está volviendo un tanto dramática, pues han sido publicados varios discos que tengo ganas de escuchar y ojalá degustar, y no encuentro un momento para ellos. ¿El culpable?, el último Lp de Gurf Morlix: "The Soul & The Heal".
Y no será porque este último catálogo del de Buffalo encierre nada especial, desde luego ya habíamos tenido estas mismas sensaciones en sus anteriores siete discos. Pero es que Morlix normalmente acierta en la diana, al menos en lo que a un servidor respecta, y en esta ocasión no iba a ser menos.
"The Soul & The Heal" ha sido lanzado por el propio sello del autor: Rootball Records, y grabado en su casa estudio, donde "él es el jefe, y lo hace todo, hasta barrer".
De hecho en las grabaciones, Morlix ha compuesto, cantado y tocado todos los instrumentos a excepción de las baterías que corren a cargo de Rick Richards y alguna armónica que aporta Ray Bonneville, como en el excepcional blues: "Bad things".



Pero lo que ha propiciado que lleve varios días atascado en este disco es el conjunto, las 10 coplas que jalonan el álbum. Melodías perfectas, interpretadas con el típico fraseo de Morlix y con con su voz seca y oscura. No falta la lírica arrastrada y pesarosa que caracteriza al artista. Sonidos que arrancan de sus raíces countries y que no dejan palo de la baraja estilística americana sin tocar, siempre sobrado de clase, intención y esencia.
Abre el tracklist un tema marca de la casa: "Deeper down", arenoso y compacto. A partir del segundo corte se empieza a abrir el abanico: "Love remains unbroken" es un precioso corte de romántica textura. En cambio "Cold here too" se muestra más pesarosa y melancólica. "Right now" es un extraño reggae de enraizada esencia, y "Move someone" una maravillosa balada crepuscular.


Arenosa y de impagable desarrollo vocal, entre lo fronterizo y lo poético se desarrolla: "I'm bruised, I'm bleeding".
Country-rock de motel de carretera: "Quicksilver kiss", y con mucha luz y linaje sónico: "My chainsaw".
Se cierra el disco con la balada acústica: "The best we can", enraizado corte de delicada atmósfera donde casi se siente el silencio triste de la pradera.
Otro precioso disco de Gurf Morlix, pasará como siempre bastante desapercibido, pero para los que fuimos aguijoneados por sus coplas y su lírica, un motivo de celebración y disfrute, y en ello estamos.