viernes, 25 de mayo de 2018

And libros by Addison de Witt - "Testimony, Autobiografía" - Robbie Robertson.


Las últimas palabras que Robbie Robertson escribe en su autobiografía "Testimony" me resultaron demoledoras, o tal vez tristes, a pesar de lo asumido que tenemos esta historia cuarenta años después. Terminar el libro me condujo a una de esas contadas ocasiones en las que, con las últimas páginas aún atrapando mi dedo índice como una tenaza, los segundos se apelotonan en mi cerebro, provocando la sensación de que mis pensamientos navegan por el cráneo como a cámara lenta, intentando ordenar la mezcolanza de emociones e informaciones que han ido registrando desde que algunos días antes abrí el libro y empecé a conocer a Jaime Royal Robertson cuando era un niño que llevaba incrustada en el alma las cadencias culturales de la tribu Mohawk en cuyo seno creció, en la reserva Seis Naciones.
Allí, entre los mohicanos, tribu de la que procedía su madre Rose Marie Chrysler, llamada con infinito cariño por todos los protagonistas de la vida de Robbie 'Mama Kosh', es donde un día, al amparo de las musas más límpidas, comprendió el joven Jaime (así sería siempre llamado por su familia) que había nacido para contar historias, y así se lo hizo saber a su 'Mama Kosh' que le dió en ese mismo instante su bendición y también el don mágico que le guió durante los lustros venideros.
En "Testimony", Robbie Robertson nos conduce por su vida desde que con apenas dieciséis años vende su primera Stratocaster para pagar el viaje desde Toronto hasta el sur de los Estado Unidos, donde le esperaba una prueba para convertirse en guitarrista de The Hawks, la banda del intérprete canadiense Ronnie Hawkins.
Una vez conseguida la plaza, pronto empieza a sentir inquietud por la composición, conoce a Levon Helm, quién durante los años de The Hawks fue más que un amigo, un hermano y profesor vital para el aún adolescente Robbie.


Entre giras y grabaciones se van sucediendo encuentros y encontronazos, episodios y anécdotas: unas disparatadas, otras cruciales. Unos van y otros vienen hasta que el destino quiere que se encuentren los cinco que habrían de ser llamados The Band. Las noches hacen docencia de vida y afilan el olfato necesario para prever peligros; las mujeres inspiran al joven: amor, ternura y compromiso; los compañeros amistad y dilección; los grandes artistas que se cruzan en su vida ilustración y noviciado; las complicaciones trabajo y capacidad de superación, los años que vuelan, dignidad.
Este libro autobiográfico es una completa y minuciosa recreación de la vida del protagonista, en la música y en la intimidad. Nos deja conocer al hombre, al artista, al esposo, al amigo, al líder... porque aunque no lo pretende, en la narración de lo ocurrido queda de manifiesto la labor impagable de líder que Robbie ejerció en The Band; y aunque insiste en que todos tenían un sitio importante dentro de la formación, pronto queda de manifiesto que no era así, o al menos no tanto como pretende hacernos creer Robbie. No se trata de un liderazgo despótico, sino casi intuitivo, improvisado, nacido y buscado en su entorno como algo natural, tal era su carisma y compromiso con la música, y la madurez que alcanza en pocos años.
La recreación de los hechos se desarrolla con una prosa limpia y muy novelesca, con una estructura ágil y de fácil comprensión, y un ritmo que engancha y consigue absorber la atención.


Imposible que esta obra aburra, además de las aventuras y desventuras de Robbie y sus cuatro compinches, nos descubre como nacieron todas esas canciones que se han clavado en el alma de tantos, los nervios, inseguridades y ansiedades que atacaban antes de cada concierto, las juergas tras muchas actuaciones, las adicciones, resurrecciones y recaídas de todos ellos. En este viaje nos encontraremos con encantadoras, peligrosas e inverosímiles anécdotas protagonizadas por la flor y nata de la historia del rock, blues, jazz, pop, country, soul... en definitiva, de la música americana.
Enriquecen con impagables apariciones entre otras personalidades: Elton John, Bernie Taupin, George Harrison, Brian Jones, Fats Domino, Ray Charles, David Geffen, Allen Ginsberg, Albert Grossman, John Simon, Sonny Boy Williamson, Alain Toussaint, Al Kooper, Roy Buchanan, Jimi Hendrix, Jimmi Carter, Jack Ruby, John Belushi... y por supuesto Bob Dylan, por momentos tan protagonista como el propio Robertson, y todos los participantes de "El último vals" cuyo recuerdo es casi un apéndice, glorioso y emotivo, con vida propia dentro del libro.
Una advertencia: los que busquen alimento para el morbo, píldoras de amarillismo o esperen que el autor eche carne ensangrentada al estanque de los tiburones, se equivocan de biografía, aunque no se da la espalda a los problemas por los que atravesó la formación (el propio Robbie incluido), el tratamiento que se le da a los protagonistas de aquella epopeya musical de primer orden que fue The Band, es de respeto, cariño e incluso amor.
Un libro que gustará a cualquier amante de la música, que consideró documento imprescindible, y con las dosis justas -y a veces desbordantes- de emoción y excitación. Francamente espléndido, pero mucho mejor que lo que este humilde escriba les pueda decir, es que lo lean.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Estoy seguro de que te gustará, además de interesante es muy divertido.
      Abrazos.

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  2. Lo leí hace ya unos meses y, la verdad sea dicha, me pareció mucho mejor el contenido que el continente. Lo que cuenta tiene, indudablemente, un valor incalculable, no podía ser de otra forma. Lo que no me acabó de convencer es la forma de hacerlo, muchas veces en un ejercicio de autocomplacencia, casi de personaje-héroe impostado de la narración. En cuanto a las épocas en las que se sucede la acción, me quedo mucho más con su primera época, hasta el Big Pink de Woodstock y su primera relación con Dylan. A partir de la mudanza de la banda a LA parece como si el glamour de la jet de Hollywood les pudiera, especialmente al autor. Muy entretenido, en definitiva, por lo que cuenta, y decepcionante por cómo lo hace.
    Abrazos,
    JdG

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    1. A mi si me gusta como está escrito, en lo que si coincido es en que el libro parece que se precipita a partir de la mudanza a California, y se detiene tras El último vals, cuando aún queda algo.
      Abrazos.

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