miércoles, 17 de enero de 2018

The Doors - "S/T" (1967).


The Doors es una de las bandas que mayor controversia ha levantado y levanta en este invento del rock. Adorada por muchos, pero considerada sobrevalorada y aburrida por otros tantos, el grupo californiano no deja indiferente a casi nadie de los que se acercan a su vera.
Cuando en 1967 publican su disco debut, de título homónimo, y al contrario de lo que ocurrió con la Velvet Underground aquél mismo año, con tremendo éxito; muchos se sintieron atraídos por tan extravagante oferta, otros en cambio, mostraron su rechazo.
El cuarteto ofrecía en su presentación un conjunto de canciones encerradas en un exótico espacio sonoro, The Doors hacían una fusión de rock, blues, jazz, música de vodevil y psicodelia. Acentuaba su capacidad de seducción una espiral de poesía, malditismo y cosmopolitismo ácido.
Es imprescindible hacer hincapié en la imponente labor de Paul A. Rothchild en la producción del álbum, así como la del ingeniero de sonido Bruce Botnick; ambos son tan responsables del impresionante resultado de este debut como los propios componentes del grupo.
Por supuesto es definitiva la capacidad de seducción de Jim Morrison, hablamos de seducción vocal, y también de su personalidad: atractivo, subyugante, maldito, visceral, bohemio, nihilista, transgresor...


La introducción del órgano de Manzarek, como soporte sónico y seña de identidad, elemento clave para crear una atmósfera única y claustrofóbica, también es determinante en la personalidad de la banda, en éste, y en ulteriores trabajos.
Si a todo esto le sumamos unos textos retorcidos, osados y provocadores, difuminada su intelectualidad en humo y empapada su poética en ácido, nos terminamos encontrando con una propuesta personal que no dejaba demasiado margen para tibiezas a la hora de calificarla y aceptarla (o todo lo contrario).
Supone este disco, uno de los más gloriosos debuts que se han conocido, un disco marcado por las características comentadas más arriba y con la adición de un ramillete de excelentes composiciones.
Con dos versiones, portentosas, de enorme calado y totalmente abducidas por el universo particular del grupo: "Alabama song (whisky bar)", inflamable recreación de la composición vodevilesca de Kurt Weill y Bertolt Brecht y el blues de Willie Dixon y Chester Burnett "The back door man", a la que Jimbo arrastra a un estado nocturno y oscuro, de lacerante pulso y polvoriento escenario sónico.
Se suman los singles de éxito: "Break on throug (to the other side)", primer single de la banda y tema emblemático, de enorme sugestión y poderoso núcleo instrumental, a la ferocidad de la interpretación de Morrison hay que unirle una base rítmica impagable, además la absurda censura de un ínfimo detalle de su estribillo la hizo aún más popular; "Light my fire" es un pegadizo tema de esencia sencilla que subraya el órgano de Manzarek, haciéndola irresistible.



Otros temas de gran enjundia son: "Soul kitchen", un soul calenturiento; "The crystal ship" es una bonita balada acariciada por la voz de Morrison; la siempre efectiva y circense: "Twentieth century fox"; en "I looked at you" se fijan en los grupos de la invasión británica; vuelve la sugestión enigmática y nebulosa con "End of the night" y el rock se esencia brit de "Take it as it come".
El final llega con la extensa y magnética "The end", alegórica de finales y mitos, de excesos intelectuales mojados y comprimidos por la juventud y la locura artificial, un tema excelente y excitante que forma parte del legado del rock.
Hoy me ha dado por recordar el debut de The Doors, uno de esos debuts que dejó una muesca en la historia de la música del diablo, que hizo mover las cabezas en su dirección y activar neuronas en busca de fondos y formas alternativos y que sigue sonando personal e inimitado, un clásico y maravilloso álbum.

8 comentarios:

  1. q puedo añadir a un clásico de uno e los grupos fundamentales del rock que aunq parezca mentira no tengo ni u solo disco de ellos. Entre una cosa y oitra regalos perdidas etc se han ido de casa y luego nunca he recomprado

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    1. Eso me ocurrió a mi con "Waiting for the sun", lo perdí o me lo perdieron (eso último). Desde luego es un disco mítico y que siempre he pensado que tuvo que ser impactante en su momento.
      Saludos.

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  2. Los seis discos de los Doors con Morrison los escuché miles de veces en unas casetes grabadas. Luego los aborrecí durante años, pero ya estoy preparado para disfrutar de nuevo de un debut tan logrado y especial como el que tan bien describes. Me lo compraré un día de éstos, y a flotar.

    Abrazos, Addi.

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    1. Mi primer disco de The Doors fue "Waiting for the sun", no recuerdo porque compre ese precisamente después de comparar las canciones del disco de éxitos con las que contenía cada disco por separado. Después fueron viniendo el resto, pero fue un proceso lento. De todas maneras es un grupo que siempre está presente pero nunca acaparando escuchas, creo que por eso dura, todo de golpe seguro que empacha.
      Adelante con ellos.
      Un abrazo.

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  3. Como me ocurre con muchos grupos básicos, la escucha de su obra se ralentiza en el tiempo hasta casi olvidarse de ellos. Esto me pasa con los Doors a los que pincho menos que poquísimo, prácticamente nada. Es como si los tuvieras tan asumidos que ya los das por amortizados. Tremendo error. Haré lo posible por ir recuperando su discografía. Muy necesaria entrada.
    Abrazos,
    JdG

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    1. Es cierto que muchas veces dejas de pinchar ciertos discos y grupos por eso, porque los das por asumidos, posiblemente sea un error. A mi me ocurre con algunos también.
      Un abrazo.

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  4. Para mí el mejor disco de The Doors, por encima incluso del Morrison Hotel. Excelente reivindicación. Abrazos.

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    1. Yo me suelo debatir entre éste y L.A, Woman, pero sin duda es éste el que más veces he escuchado, y por algo será.
      Un abrazo.

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