sábado, 23 de diciembre de 2017

Reverend Horton Heat - "We three kings" (2005).


Proliferan en nuestros tiempos muchos 'enemigos' de la navidad. No es de extrañar, a nadie se le escapa el concepto de negocio y la desaforada actividad de irresponsable consumismo que nos ataca estos días. El bombardeo publicitario en televisiones tampoco ayuda, y bueno, demasiada hipocresía, constante también durante el resto del año por otra parte.
Pero ¿qué quieren que les diga?, algo tienen que tener estos días. Yo me convencí hace doce años cuando el sátiro y descarriado Reverendo Jim Heath junto a sus secuaces Jimbo Wallace y Scott Churilla sorprendió a propios y extraños y publicó un disco en el que omitió sus clásicas historias machistas sobre mujeres, alcohol, juergas y peleas, para ofrecer un disco de villancicos; ¿necesitan más prueba sobre la magia de la navidad?.


En el corazón navideño que latía en aquella ocasión en el trío más sucio y duro del rock americano, nos ofrecieron sus sonidos psychobilly, o punkabilly, como lo definen ellos, así que hay ecos, navideños eso si, de rockabilly, punk, swing, country...pero interpretados con mucho más candor, sin histriónicos bombazos guitarreros, dejando para mejor ocasión las bases rítmicas arrítmicas y apartando la suciedad y chulería en el fraseo del reverendo.
Todo suena como tiene que sonar a la hora de cantar a Santa, como un villancico.
En este entorno se desarrolla "We three kings", el disco navideño de Reverend Horton Heat. En él se versionan, sin que la banda pierda su crédito sónico, una docena de tradicionales canciones navideñas como las ultra conocidas: "Santa Claus is coming to town", "Frosty the snowman" o "Jingle bells" en versión instrumental. Éstos títulos se combinan con otros  mucho menos conocidos como: "Run Rudolph run" que cierra el disco con incendiarias credenciales rockabillies; el country de farra titulado "Santa looked a lot like daddy" o los otros cortes instrumentales: "We three kings", "What child is this" o "Winter wonderland".
A esta docena hay que sumar una composición propia titulada "Santa on the roof", estupendo villancico de contagioso y tabernario estribillo.
Estamos en navidad, olvidemos las malas mañas que impone esta sórdida tendencia consumista que propaga como un virus pernicioso el maldito capitalismo salvaje, y disfrutemos de la magia de estos días, con los seres queridos, con la esperanza en el futuro, el corazón henchido de fe y por supuesto, con villancicos... ¡venga, que le gustan incluso a los Reverend Horton Heat!!!; no me dirán que ustedes son más malotes que éstos tres sujetos...

¡¡¡Zorionak eta eguberri on danori!!!
¡¡¡Feliz navidad a todos!!!

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