viernes, 13 de octubre de 2017

John Lennon - "Imagine" (1971)


Esta semana ha cumplido años John Lennon. Esto me ha llevado a una deriva Lennoniana (otra más), que ha finalizado con la escucha compulsiva y necesaria de sus discos, a introducirme en algún debate virtual, y a volver a rememorar mis inicios como melómano, que vienen asociados inexorablemente a la figura de John.
Y he querido detenerme en "Imagine". Y este alto en el camino viene justificado por lo siguiente: puede parecer una barbaridad lo que voy a decir, pero siempre lo he pensado: "Imagine" es uno de los discos más infravalorado de los últimos cincuenta años.
Puede que sea por la excesiva, y no siempre coherente, repetición de la canción, a la que han insertado como fondo de multitud de reclamas comerciales, o mentiras supuestamente progresistas de manera infame y oportunista, terminando el tema por perder casi por completo su esencia, su espíritu y una bondad intrínseca en la que siempre he creído.
Y al final, parece que el disco es esta canción, y que el resto es mero acompañamiento al hit buenrrollista más popular del siglo XX.


No es así, "Imagine" es una colección de canciones engendradas bajo un estado de gracia musical y espiritual de excepción, y todas ellas conforman un disco absolutamente mágico.
Básicamente, los temas fueron grabados en el estudio casero de John en Tittenhurst Park, se llevaron al estudio, y allí se incorporó Phil Spector como co-productor, pero no vamos a profundizar en este particular, pues entiendo que obedece más al amarillismo que a la realidad musical del álbum.
Es cierto que John con "Imagine" plasma un sonido más 'comercial'. El definió este efecto como: "Un baño de chocolate para el consumo público", alejándose así de las concepciones más vanguardistas que caracterizaron "John Lennon/Plastic Ono Band" (1970).
Pero no considero que esta 'comercialidad' reste méritos a este disco; las melodías son impecables, hay letras imponentes y afiladas, y cotas de sensibilidad casi místicas; y es que en "Imagine", el misticismo es parte fundamental de su esencia.


Obviando el tema homónimo, el set contiene gemas al alcance de muy pocos: "Jealous Guy" es un corte de una melancolía inexorable y de una profundidad melódica irrepetible, no se como entendió John que no era suficientemente bueno para: "The white album".
Pero hay miradas al retrovisor, a The Beatles, en "Crippled inside" o "How do you sleep?" -mensajito envenenado, con pinceladas orientales, a Paul- ; un blues machacón y guitarrero con aderezo de vientos en "It's so hard" (¿no encuentran similitudes sónicas con el "Ram" McCartniano del mismo año?); o cantos de amor a Yoko en la maravillosa balada al piano con acompañamiento acústico: "Oh my love" y en la animada tonada pop-folk: "Oh Yoko!".
No faltan temas de índole política, con la guerra de Vietnam de fondo, como las excelentes: "I don't want to be a soldier" o "Give me some truth".
Terminamos el recorrido por este excelso tracklist con la metafísica: "How?", tema inspirado por la terapia primal que en aquellos tiempos practicaba junto a Yoko.



Es una opinión humilde pero firme, no comprendo porque este disco no goza de calificativos mayores, siempre me da la sensación de que es menospreciado y me parece absolutamente glorioso. Participan en el mismo, además, individuos de la catadura de George Harrison, Nicky Hopkins o Klaus Voormann.
Cerramos periplo por el recuerdo -siempre fresco- de John con la reivindicación de este maravilloso disco, que es mucho más que la canción "Imagine".

2 comentarios:

  1. Gran reseña, amigo.
    Coincido contigo en lo poco valorado del disco. Creo que se merece un sitio privilegiado en la historia de la música, más allá del manido 'Imagine'.
    Es, sin duda, uno de mis vinilos más preciados.
    Un abrazo!

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    1. Gracias tío. Siempre me ha extrañado el tema, me parece un disco grandioso, no entiendo el desdén que sufre la verdad.
      Yo no lo tengo en vinilo, y creo que debería.
      Un abrazo.

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