lunes, 3 de julio de 2017

Festival: A dos pasos del blues - Frías 01/07/2017.


¿Qué tiene Frías?... Tal vez siga, en esta era de Internet, sometida la ciudad a algún sortilegio medieval que endulza el aire que peina su contorno. O a lo mejor el tiempo se queda enganchado entre los muros del castillo que corona la testa de la ciudad, evitando que los nuevos vicios que ensucian el mundo actual lleguen a conquistar una villa acostumbrada a la contienda y a la resistencia.
El caso es que tan pronto los pies toman contacto con el adoquinado y pendiente suelo de Frías, todo parece adquirir una esencia nueva, una emoción gratificante que te hace sentir al resto del mundo de manera natural -quizá a la antigua- alborotando sentimientos, desatando conversaciones amigables y haciendo que las dificultades de comunicación entre semejantes, tan complicadas, enmarañadas y faltas de tolerancia como en la actualidad suelen ser, se tornen sencillas y efervescentes.
No llevaba cinco minutos en Frías, y ya me encontraba pletórico de humanidad, saludable de espíritu y encantado de ver rostros amables, rodeado de amigos -echando de menos a no pocos también- y con ganas de vivirlo.
Viejos amigos, que se funden con los nuevos. Estoy encantado de todas las personas que he conocido allí el pasado sábado, un privilegio.
Joserra nos invitó a un coloquio, que tuve la suerte de compartir con Jhonny JotaJota, Juanjo Frontera y el propio Joserra. Fue divertido y en buena sintonía, todo el mundo colaboró y sirvió de perfecto aperitivo a los bolos de la noche.

Copernicus Dreams

Y estos empezaban con Copernicus Dreams, que la lluvia del día anterior les chafó un tanto su concierto del viernes. Se echó de menos a Igotz y a su guitarra, que tuvo que salir por un asunto familiar que deseo que no tuviese mayores consecuencias. Pero los castreños sacaron adelante el envite con una sola guitarra, la de Chus, y ofrecieron un set compuesto por temas de sus dos discos de estudio, y con añadidos blues con la voz de Maki Soto, y una eléctrica y muy poco country versión del "Dead flowers" stoniano, que a mi me gustó mucho.

Moses Rubin

La noche y el fresco empezaban a marcar su territorio, aunque terminaron perdiendo la batalla. Empezó la derrota de los elementos con el concierto, absolutamente demoledor, de Moses Rubin. Sorprendieron, para bien, para muy bien. Ofrecieron un concierto en el que combinaron temas del primer disco, novedades y temas blues, con predilección a temas específicos de la escena de Chicago.
La banda está más que engrasada, y todos destacaron e impresionaron a la parroquia -pocos en número, pero agotaron(mos) las reservas de cerveza- con un virtuosismo no exento de pasión y actitud. ¡Joder, como toca la guitarra Moses!.

Sleepy Rusters - foto cortesía de Imanol Lopez

Frías y sus gentes, empezaban a enarbolar la bandera de la victoria, que se cuajó a ritmo del blues rotundo y pleno de fe de los madrileños Sleepy Roosters, auténtico homenaje al arte sin igual de Muddy Waters, protagonista del evento.
Hicieron justicia a no pocos clásicos del repertorio bluesero y desde luego el personal disfrutó de lo lindo. Coincidieron los últimos sones de Sleepy Roosters con la victoria definitiva de los combativos fredenses, que ya estaban preparados para las celebraciones, para disfrutar de la victoria que dio por derrotado al frío, al desánimo y a los malos humos.

The Sugar Stones - foto cortesía de Imanol Lopez

Era el momento del todo o nada. Hubo unanimidad: ¡todo!. Y echamos el resto, con The Sugar Stones y las canciones -que coño canciones, ¡himnos!- de sus satánicas majestades.
El quinteto madrileño domina a la perfección el repertorio y no dejan trallazo stoniano sin tocar. Ver a la gente saltar, bailar, cantar y disfrutar al son de todos esos temas de rock and roll míticos me reafirma en la creencia solemne que mantengo de que los Stones son la banda de rock and roll más grande de la historia (en mi opinión, por supuesto).
Tras corear "Brown sugar" como endemoniados, el silencio se tornó en algo sedante, tocaba descansar gargantas, osamentas y dormir el esfuerzo que tan dulce victoria había exigido.
El cumpleaños de mi padre, y su correspondiente celebración familiar, me impidió quedarme el domingo a prolongar un poco la bacanal, y bien que lo sentí, pero la satisfacción me amenizó (junto con la escucha del estupendo "¡Ha llegado el rey!" de Frontera) el viaje de vuelta.
Con objetivos haciéndose visibles poco a poco en el horizonte, y la ilusión inquebrantable de esos Peter Pan que somos todos los hijos del rock and roll, empezamos a pensar y preparar las armas para una posible nueva batalla, que bajo el mando de Joserra Rodrigo, seguro que volveremos a ganar.

4 comentarios:

  1. afortunado y enhorabena organixador. No pude estar pues estas fechas son horribles para mi por cosas de familia pero no guardo la esperanza de un dia escapar..

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    1. Habrá más oportunidades seguro bernardo, y será un salto importante contar contigo. Todo muy bien la verdad.
      Saludos.

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  2. Una pena no haber podido estar con vosotros. Ya veo que disfrutasteis de lo lindo.

    Me alegro un montón.
    Un abrazo!

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    1. Habrá más ocasiones, seguro, el camino no se acaba con A dos pasos del blues, estoy seguro.
      La verdad es que si lo pasamos bien, si.
      Un abrazo.

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