miércoles, 5 de abril de 2017

¿Somos exagerados a la hora de alabar discos y artistas?. Pensamiento y ensayo.


Como fanático musiquero que ha salido uno, tengo costumbre de leer numerosas reseñas sobre el mundillo en muy diversos medios. Me interesa todo: discos, conciertos, festivales o discografías; artículos de opinión, ensayos... todo.

De unos años a esta parte hago prevalecer medios amateurs sobre publicaciones comerciales -salvo alguna excepción-, pues considero que el elemento "negocio", que si bien me parece totalmente lícito, no hace demasiado bien a la objetividad de algunos medios, que tienen en la publicidad de los grupos o las promotoras de giras que trabajan con esos grupos, su principal fuente de ingresos. Parece que hay publicaciones -insisto no todas- que esconden bajo una suerte de "linea editorial" intereses comerciales que son entendibles, pero no interesantes desde el punto de vista de la revisión artística de una banda, bolo, festival o disco. No es una acusación de nada, solo una observación. Y es que desde el punto de vista personal no me resulta interesante esta situación encontrando en la red alternativas más "libres" o desinteresadas.
En resumen, que hace tiempo que me decanto por los blogs. Puedes estar de acuerdo o no con el redactor, pero es de suponer que le mueve su gusto, su buen entender, y su amor a esto. No se mantiene un blog sin un esfuerzo no remunerado (en ningún concepto en las más de las veces) considerable, para lo cual el amor a ésto es indispensable.
Pero creo que también los que nos dedicamos a darle a la pluma en tono musiquero hemos entrado en ciertas mañas que últimamente me han hecho cambiar un poco (tampoco es nada importante), mi manera de entender esta actividad de escribiente.


Seguramente el amor a la música que comentaba, sea el culpable de la excesiva exaltación que a propósito de artistas y discos, solemos cometer de forma abusiva muchos blogeros -no negaré que sin duda yo también he cometido este pecadito.
Vengo observando que, dependiendo del artista tratado y la relación de apego entre escribiente y el mencionado autor, la objetividad no suele ser la deseada. Por supuesto esta apreciación la expongo teniendo en cuenta mis personales gustos o conclusiones. Pero entiendo que sobre ciertos nombres -no mencionaré ninguno, aunque creo que muchos estarán en la cabeza de la mayoría- se tiende a tener una benevolencia que en ocasiones es casi beatífica.
Esto nos lleva a, en no pocas ocasiones, dar una visión de ciertos discos absolutamente inflada. Buenos discos se conviertes en sobresalientes obras, y discos excelentes en masterpieces o POMs. Creo que pecamos de desmesura (me incluyo, insisto).
Contrasta con el abandono que reciben año tras año los trabajos de otros artistas menos "queribles" y que en muchos casos superan a los grandes nombres en sus trabajos de los últimos años. Es la dicotomía entre 'caer en gracia o ser gracioso'. Decía un amigo mío: "Hay gente a la que se la alaba hasta cuando lo hacen mal, y a otros se les da caña aunque lo hagan bien".


Esto mismo se puede aplicar a conciertos. Acuñamos apelativos como 'bolazo' o 'grupazo' con generosidad infinita. Yo este año estoy ahorrando en conciertos, a veces escondes en términos grandilocuentes actuaciones correctas, pero que tampoco han aportado gran cosa y que no han merecido el precio pagado -ya he comentado que no deseo poner ejemplos, pero los últimos bolos de Jayhawks y los Fanclub no creo que cambien la vida a nadie, especialmente los últimos (¡Ala!, ya lo he dicho).
Creo, en definitiva y para ir terminando, que a lo mejor no estaría de más que hiciéramos un ejercicio de mesura a la hora de lanzar comentarios. No se trata de dar puñetazos manchados de tinta, pero si actualizar la base de datos de grandes obras maestras de la música antes de acuñar ciertos apelativos a buenos discos, que son eso, buenos o muy buenos discos, pero ya. O a la hora de repartir el término "genio" a unos y otros; recopilar la nómina de "genios" del rock and roll (sus discografías marcan el merecimiento del adjetivo) y replantearse si fulanito o menganito es realmente un genio basándose en la vara de medir más evidente.
Resumiendo. No creo que sean tiempos de obras maestras ni de genios. Si de excelentes artistas y magníficos discos, buenas canciones y gente que se lo curra de miedo en directo. No es ésto una bronca a nadie (en todo caso a mi mismo), simplemente es que me da la sensción de que veo demasiadas veces impresas estas palabras que antes aplicábamos a "Sticky Fingers", "What's going on" o "Blonde on blonde"... y la verdad es que no veo la justificación luego, cuando el disco gira, el grupo toca, o la discografía se repasa.
Un abrazo a todos.



12 comentarios:

  1. Muy bueno. Creo que en cierta manera hablamos y escribimos así en muchas de las ocasiones por optimismo... Y es que no queda otra. No más Bowies, Mercurys, Bolans... Hay que mantener los mecheros en alto hasta que aparezcan otros héroes a rescatarnos. ¡Abrazos biengrandes!

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    1. Sigue habiendo grandes bandas, y se graban estupendos discos. Pero sospecho que a veces nos puede el ímpetu o el entusiasmo. Y en ocasiones es con los más veteranos con quien más exaltaciones hacemos.
      Gracias, Abrazos.

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  2. Interesante reflexión pero discrepo con un aburrido y sin punch, cuestión de gustos, ja ja. En lo que no estoy de acuerdo es en eso de que no son tiempos de obras maestras. Se tiende a glorificar el pasado. Todo el mundo lo hace. La máxima es cualquier tiempo pasado fue mejor pero lo único cierto es que cualquier tiempo pasado fue anterior. Tampoco estoy de acuerdo en lo de la objetividad. No creo en la objetividad. A mi me parecen tan buenos Don´t Give Up On Me, Written In Chalk o Civilians como los tres discos que has nombrado al final del párrafo y esos tres que nombras también me flipan pero no porque sean anteriores son mejores del mismo modo que Ragged Glory que es del 90 me parece tan bueno o incluso mejor que Harvest...

    Sex, love and rock´n soul

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    1. A mi de hecho me parece mejor Ragged Glory que Harvest. No soy de glorificar tiempos pasados. Si te fijas en las reseñas del blog el 90% del contenido pertenece al siglo XXI. Está mas encaminada la reflexión a que tendemos, no todo el mundo, a exaltar en demasía, o al menos esa sensación me da a veces. De hecho, creo que con alguno de los nombres míticos del pasado es con quienes más se da este episodio de exaltación.
      Gracias por pasarte.
      Salud.

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  3. Como gloton musical que soy me emociono facilmente con lo nuevo lo reconozco tal vez para despertar interes y que la cosa no se pare ,eso si suelo ser muy critico con los grandes nombres pues hay que exigirles más que a los que empiezan además de que deben de dejar sitio si no tienen nada mejor que ofrecer . Por lo demás bastante de acuerdo y sobre todo en lo de los conciertos

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    1. Yo también me emociono fácil, y lo pillo con ganas, pero creo que empieza a cundir la desmesura.
      Saludos.

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  4. Creo obvio que no hay ni un grupo actual a la altura de Can, la Velvet, los Stooges o los Byrds, por ejemplo. El rock and roll tuvo un periodo de máxima creatividad en los sesenta y los setenta que no se ha repetido; decir, ya que los citas, que Teenage Funclub o los Jayhawks están a la altura de Big Star, los Beach Boys o Neil Young me parece totalmente desproporcionado, pero a veces se confunden los criterios generacionales con los artísticos. Yo me crie escuchando a los Cult, pero no se me ocurre ponerlos al nivel de AC/DC, Thin Lizzy o Blue Öyster Cult. O sea que sí, que exageramos, aunque haya que tener claro que las opiniones sobre fenómenos estéticos nunca serán objetivas pues se relacionan con las emociones subjetivas de cada uno.

    Abrazos, Addi.

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    1. Pues efectivamente estamos de acuerdo. Creo que se resume tal y como lo expones Gonzalo. Incluso grandes grupos como los que citas no están a la altura de las bandas mastodónticas de los sesenta y setenta.
      Gran programa con Savoy, por cierto.
      Un abrazo.

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  5. Pues yo prefiero el pasarse de largo de la exageración que el quedarse corto del pacato, ¡qué se le va a hacer!. La exageración, contada con gracia y añadiendo su picante y visión personal (a veces distorsionada por los efectos de espejos cóncavos o convexos) me gusta más que la frialdad de los hechos objetivos. Para eso ya tengo a las revistas y medios del género. En cuanto revistas, te doy toda la razón. Soy seguidor de Ruta 66 desde su inicio, salvo algún número que otro que se me pasó. Hoy por hoy no deja de ser un medio "vendido" a las promotoras que traen a los grupos y artistas de conciertos (no hay más que ver la mayoría de la publicidad de quien parte) Pero de vez en cuando, y lo suelen hacer en casi todos sus números, te publican un monográfico sobre un artista o grupo muy bueno (El de este mes de Abril sobre The Kinks es espectacular)
    Y estoy de acuerdo contigo, a pesar de ser un devorador insaciable de papel escrito musical, prefiero los blogs, los encuentro más interesantes, más atrevidos, más cercanos a la gente de la calle que, como muchos de nosotros, se deja caer por las salas para asistir a conciertos y comenta, con sus amigos (entre birra y birra) las excelencias (o excrecencias) de una obra en concreto.
    Abrazos,
    JdG

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    1. El Ruta sigue haciendo buenos artículos, pero no siempre me parece la crítica musical todo lo escrupulosa que debería. Creo de todas maneras que tenemos tendencia clara a exagerar.
      Un abrazo.

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  6. Esta reflexión hace tiempo que me ronda la cabeza de manera similar, muy bien plasmado. Efectivamente las épocas doradas de la música pasaron, eso no significa que no se hagan grandes discos, y que se tenga que hablar de ellos para que en definitiva el verdadero negocio del que viven los artistas, el directo, no pare de rodar, el directo y que hayan conciertos es la parte central para mi. Eso si, opino que si se "hincha" demasiado, precisamente nosotros deberíamos ser el mejor filtro por ese amor a la música, escuchando con detenimiento y no dejándose atrapar por el ritmo voraz que marca la actualidad (cada vez me fío menos de las firmas que reseñan como longanizas), no caer en los pecados de la prensa "profesional" también necesaria, ellos si son la promoción, trabajan para ello, nosotros somos la pasión: lo hacemos por amor al arte, literal. Precisamente nosotros deberíamos marcar la diferencia, en escuchas dedicadas, en marcar nuestro ritmo, en no querer saberlo todo, en que la pasión sea honesta. ¿Cuantos discos que reseñamos acaban siendo escuchado de nuevo al año siguiente? Pocos, muy pocos. Aún así se hacen buenos discos, estoy orgulloso de dedicar mis escuchas atentas y concienciadas a grupos cercanos, Mad Robot, Carolina Otero, Cisco Fran, Lanuca, aunque no esten a la altura de los clásicos (ese creo que ya no es el debate, está más que claro) escucho sus discos más que a aquellos.
    Una reflexión necesaria, volvamos a los blogs y los fanzines, pero que se haga con honestidad. Grandísima reflexión Addi

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    1. Muchas gracias Chals. Efectivamente coincido en las publicaciones como longanizas. Desde hace tiempo dedico parte de mis escritos en el blog a relatos, que es algo que me gusta mucho. Me niego a reseñar discos sin darles unos cuantos pases previos.
      Yo dedico tiempo a esos grupos y otros de ese palo. En ellos hay cercanía e historias cercanas, una lírica cotidiana que me hace sentir muy a gusto escuchando su música.
      Gracias amigo y recibe un muy fuerte abrazo.

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