lunes, 24 de abril de 2017

Robyn Hitchcock - "Robyn Hitchcock" (2017)


El trabajo número 21 en solitario de Robyn Hitchcock es el primero que lleva título homónimo. También es el primero desde la época con Soft Boys en el que Hitchcock no se cuelga una acústica, utilizando la plantilla sónica habitual en los chicos suaves: dos guitarras eléctricas, bajo, batería y armonía.
Grabado en Nashville junto al productor Brendan Brenson, se trata de un trabajo introvertido, reflexivo y observante desde el punto de vista del autor, de ahí que finalmente se decantase por un título homónimo.
Tras un fin de semana haciéndolo sonar casi en bucle, creo que me atrevo a afirmar que este trabajo se ha de convertir en uno de mis favoritos para esta añada a la que aún le quedan sus dos terceras partes.
Me siento muy a gusto escuchando este disco. Vamos a ver si me explico: desde el primer instante el disco ha sido aceptado de forma instantánea por un servidor. Como las piezas de un puzzle que van encajando unas con otras sin mostrar ningún tipo de resistencia, hasta que de forma sorprendentemente fácil se culmina el juego, siendo el lienzo resultante inmediatamente recibido con admiración.


Diez temas que se suceden como si hasta el orden elegido para las mismas haya sido concebido bajo un estado de inspiración divino, pues todo (como en el puzzle) parece aparecer en el momento justo y ocupar el lugar idóneo.
No hay complicaciones produccionales, los momentos más ambientales o místicos se resuelven con artesanía instrumental, como ocurre en la maravillosa: "Sayonara judge".
Es posible que muchos no encuentren en los intestinos del trabajo demasiados motivos de exaltación. Al fin y al cabo solo se trata de exactas contrucciones melódicas, deliciosas guitarras que arpegian con deleite, lineas de bajo suculentas pero poco pretenciosas, ritmos atinados que casi pasan desapercibidos y algunas electricidades rugientes que acarician. Complétenlo todo con la flexible voz de Hitchcock despiezando las notas que conforman ese hermoso paisaje resultante del puzzle, y por lo demás, nada de especial.
Tono reflexivo en los textos y guiños a diversos estilos como el pop de esencia beat de "Detective Mindhorn", los aullidos fronterizos de las steels de "1970 in Aspic", el suave rock de tasca de "Time coast", las esencias setenteras de rugientes guitarras de "Virginia Woolf" o el country crepuscular de "I pray when I'm drunk".
Después de cuatro décadas estamos en disposición de afirmar que Robyn Hitchcock no falla. No estoy seguro de que esta reseña sea compartida por muchos, pero el disco, que indefectiblemente recordará a Soft Boys más que otros en solitario del de Paddington, a mi me parece encantador, equilibrado, de enjundia literaria, que desborda clase y con canciones excelentes. A tener muy en cuenta.



4 comentarios:

  1. ME ENCANTO ESTE DSCO la produccion es sublime a cargo de ese genio que es brandan benson ( ver sus discos en solitario o con The Raconteurs) Mravilloso, para mi seguro qu de los mejor del año

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    1. De lo mejor hasta ahora del año, estupendo sin duda. Aunque solo se hable de Americana prefiero este claramente.
      Saludos.

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  2. Joer, voy actualizando. Es el disco, mysuperfriend. Y lo sabes!!!

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    1. Robyn no falla. Desde luego hasta la fecha uno de los discos del año, y creo que así será también en el mes de diciembre.
      Abrazos.

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