sábado, 18 de febrero de 2017

Ya no voy al cine...


Ayer reparé en una publicación, traía la lista de películas nominadas para los Oscars. Sinceramente, los Oscars, Goyas, Césars y demás estatuitas hace lustros que me la traen al fresco. El caso es que no había en la lista ni una sola película que haya visto, y lo peor de todo... ni ganas oiga.
Me da mucha pena, porque uno ha sido cinéfilo toda la vida, de peli a la semana, y ahora me cuesta un potosí acercarme al centro comercial (otros lugares que aborrezco) a ver una película que la estadística de los últimos (muchos) años me dice a las claras que no me va a entusiasmar, normálmente si es americana y filmada en Hollywood, mucho menos aún.
Todavía hasta hace poco mantenía mi fidelidad por ciertos realizadores, pero ya tampoco. Vamos a ver, claro que me gusta Scorsese, pero sintiéndolo mucho creo que hace demasiado tiempo que no ofrece una película realmente importante: a mi no venden "Infiltrados", "El aviador" o "El lobo de Wall Street" como películas a la altura de su gloria pretérita.
Tal vez Eastwood sigue manteniendo el nivel, aunque de forma mucho más irregular y sin el lustre de unos noventa que fueron gloriosos para su papel en la historia del cine, como realizador claro. Por cierto: ¿Coppola sigue haciendo pelis?.
Comentaba el otro día mi admirado Don Guzz en un hilo del caralibro en el que nos encontramos algo así como que no le interesan nada sujetos como: Shyamalan, Boyle o Nolan... desde luego a mi tampoco, no los compro ni loco.


Cierto que todavía aparecen en las salas buenas películas (con cuentagotas) y que el público ha cambiado, y que tal vez yo me haya quedado obsoleto, que se me paro el reloj el día que falleció Capra o Wilder. Pero el cine, que era la fábrica de sueños, yo ya no lo entiendo así. Yo sigo soñando con "El bazar de las sorpresas", me sigo haciendo preguntas con "Los 400 golpes", me sigo emocionando con "Casablanca", me castañetean los dientes con "El vampiro de Dusseldorf", no dejo de sonreír (que no reír, no hace falta) con "El apartamento", mantengo mi admiración por Marlowe en "El sueño eterno", sigo vibrando con "Uno de los nuestros", temblando con "Nosferatu" y flipando a colores con "El Padrino II".
El cine de Renoir, Lang, Lubitsch, GriffithKurosawa, Rossellini, Berlanga o Allen me sigue pareciendo moderno y con una vida y furia interior irrefrenable. Los films de hoy me parecen colecciones de escenas de relumbrón pero vacías, personajes absurdos carentes de carácter y sin alma, tramas que son lo de menos y un sonido ensordecedor. Es curioso como en el cine actual todo suena como un trueno, desde abrir un cajón hasta dar un puñetazo, ¿será para que no se escuche el ruido de la gente mientras come?...

Y esa es otra, yo echo de menos cuando en el cine no te dejaban meter comida, siempre me ha parecido lo normal. Hoy suelo pensar que las películas son la escusa para que la gente se gaste la pasta en el resto del centro comercial, y por supuesto en palomitas y coca-cola. Si al menos diesen cerveza.

Pero se siguen haciendo buenas películas, otra cosa es pillarlas en una sala. Pero cada año, ajenas a los desfiles de carne, que era como George C. Scott denominaba a la ceremonia de los Oscars, y proyectadas en cineclubs y filmotecas siguen existiendo buenas películas, gandes historias.
Celebro que la gente disfrute con las películas actuales, me alegro por ellos. Como digo, seguramente el desubicado soy yo.
Pero si alguien se siente un poco huérfano de películas, emplazo al que quiera hacerme caso a no perderse títulos de los últimos tiempos tan maravillosos como: "Nuestro último verano en Escocia", "El secreto de la isla de las focas", "Quiereme si te atreves", "Timbuktu" o "Historia de un beso"... entre otras muchas.
¡Ah y Maryl Streep vuelve a estar nominada!!!...¡Qué fuerte!!!

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