viernes, 27 de enero de 2017

Rebeca JImenez - "Tormenta y Mezcal" (2016)


Me gusta Rebeca Jiménez, desde el principio creo, desde antes de "Todo Llegará". Por varias veces se me ha escapado viva en directo. En todas estas ocasiones algún motivo anexo me impidió asistir a sus conciertos en Bilbao o alrrededores.
Hace unos meses, no demasiados, me hacía eco de que volvía con nuevo disco, según comentaba alguna crónica, Rebeca había estado en México y allí había sido gestado, al menos en buena parte, este disco.
Entre unas cosas y otras no ha sido hasta el nuevo año que me he puesto con el Lp, que por cierto se titula "Tormenta y Mezcal", como pueden ver muy mexicano.
Para estas nuevas once canciones, bueno es poner de relieve una serie de cosas que me han llamado la atención. He leído bastante sobre la influencia que México ejerce sobre este nuevo catálogo, a nivel musical me refiero. Pues sinceramente, que tampoco es que esten sonando todo el rato rancheras y mariachis, de hecho una esencia mexicana pura y dura no encuentro hasta el final, una ranchera típica de nostalgias y reproches titulada: "Tu verás".


También se observa un disco "menos rockero", con influencia de estilos, que si bien no reniegan de la Lucinda ibérica que parecía que se nos iba a convertir Rebeca, la verdad es que tampoco miran a la cara al ADN de la de Lake Charles.
Se trata en cierto modo de un cuaderno de bitácora en el que la artista nos da testimonio de su aventura vital americana, desde la salida dispuesta a todo y convencida de que 'nadie la para' de la magnífica: "Salimos a volar". Y lo hace con un romanticismo lírico absolutamente memorable, cosiendo los textos desnudos y latentes a unas melodías cuidadas y bellas, con dominio de los tiempos medios y lentos, y narrando la vida, su vida, con una voz que ha ganado en confianza y proyección, desde luego en "Tormenta y Mezcal" Rebeca canta mejor que nunca.
Toni Brunet produce en esta ocasión, y Rebeca sentada en su teclado se hace acompañar de viejos compañeros como Toni Jurado a las baterías o Jacob Reguillón al bajo, además de David Schulthess o el propio Brunet.


Por poner un pero, que no digan que uno es un fan delirante, tal vez al disco le pueda faltar un contrapunto rítmico a tanta copla cargada de sentimiento y melodía agarrada al esternón y al corazón, un poco de frivolidad que hiciese bulto.
Pero lo más importante son las canciones, y de esto el disco va bien servido. Además de las ya comentadas, el álbum se abre con "Tormenta y Mezcal", un precioso tema, con aire fronterizo a lo Secretos (otro golpe mexicano) donde hay estrofas que recuerdan al Quique González más introvertido.
Hay una recurrencia al efecto de volar, como principio de la búsqueda, de la inquietud vital, se puede observar en la mencionada "Salimos a volar" o en "Aventura americana", maravilloso tango de salón con imponente presencia de cuerdas..
"Love" es una confesión y al tiempo una declaración de principios al piano, de literatura cruda y voz diluida con las teclas, las cuerdas y los vientos, uno de los mejores momentos del catálogo.
Esencias souleras en "Huracán" y el bandoneón decora la maravillosa: "Aerolineas argeninas", tal vez mi favorita del lote.
Melancolía, malditismo de soledad y abandono al run run del recuerdo en la excepcional: "Hasta el infinito"...
Y hay más, descubran este diario de una aventurera de la vida ustedes mismos, disfrutarán del viaje, estoy seguro.
Rebeca Jiménez vuelve menos rockera, mas madura y como siempre, sincera, entregada al arte y a si misma. Creo que en México nació su mejor disco, y esta vez espero encontrarla cantando su aventura en vivo.


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