jueves, 24 de noviembre de 2016

La fuerza de una canción - "40 días en el desierto" - José Ignacio Lapido


Hay discos que me duele escuchar, que me da la sensación de que sus escuchas originales fueron realizadas entre sombras y que están afectadas por una capa de surrealismo orgánico por parte del escuchante, en este caso yo, y que tras los años no resulta cómodo enfrentarse a ellos una vez disipada la niebla, y vueltas las aguas a su cauce.
El año 2012 y el invierno y primavera de 2013 están plagadas de Lps que se ajustan a estas premisas, por culpa de un servidor por supuesto. La cosa es que su contenido guarda para mi relación con hechos, recuerdos (muchos suposiciones, más que recuerdos), y sensaciones que por la naturaleza de aquellos tiempos que me tocó vivir hoy su escucha parece más una amenaza, o un echar en cara los errores y disparates cometidos, que el propio deleite y disfrute ante una obra musical.
Poco a poco me voy enfrentando a ellos, y aunque suelo conseguir disfrutar de las nuevas escuchas, algunas no se corresponden hoy en nada a las sensaciones recibidas en su día durante aquellas primeras tomas, lo cierto es que no consigo sacudir del todo ese peso del pasado que azuza mi memoria y mi sentido de culpa, y que anida entre sonidos, melodías y textos.
Entre los más dolorosos se encuentran: "Diarios" de Rafael Berrio, "Delantera mítica" de Quique Gonzalez, o "Tempest" de Bob Dylan...todos ellos han superado la prueba del tiempo nuevo y me siguen pareciendo grandes discos, también en su día me lo parecieron, pero ahora su escucha no resulta penosa, ni vergonzosa... tal vez el de Quique me sigue aguijoneando cuando escucho ciertos temas como "Dallas, Memphis".


Pero "Formas de matar el tiempo" del gran José Ignacio Lapido no había vuelto a sonar desde aquella primavera, tocaba, tras el éxtasis del año 091 y sus incendiarios directos, volver a la senda del poeta eléctrico que tanto me hizo pensar y sufrir en 2013 por culpa, o mejor dicho gracias, a su disco de aquella añada "Formas de matar el tiempo", y mas exactamente a una de sus canciones.
Cuando hay que tomar partido entre cuestiones diametrales, y el silencio y la oscuridad (de todo índole) parecen las únicas ayudas que se tienen a mano, canciones como "40 días en el desierto" pueden prender una bombilla en la negrura y permitir mirar al mundo con más claridad, cuando nuestro poeta eléctrico pone al anti-héroe errante sobre la pista de la senda gracias a realidades que asustan como: "Mi cuerpo pide tierra, mi alma pide cielo", te hace ver una situación tal vez no-irreversible como: "Sigo sin respuestas pero tengo sed", y termina apareciendo en la frágil voz de Lapido la certeza que conduce a la pregunta: "Llevo 40 días en el desierto...creo que ¿Yá es hora de volver?"...se siente, entre el viscoso aire que flota en el camino estrecho, como nace la olvidada resolución de que ha llegado la hora de decidir: ¿cielo o tierra?, ¿buscar las preguntas y saciar la sed?, actuar: ¿Volver ó vagar por el desierto hasta que el sol gane la partida?.



Volver a escuchar "Formas de matar el tiempo" es volver a escuchar, o tal vez descubrir ahora si, un disco maravilloso, recordar el pasado es una forma de con arrojo y orgullo por lo logrado, seguir utilizando el fuego de la voluntad y el alcohol de la fe para seguir cauterizando heridas que aún dejan escapar ocasionalmente algo de sangre..."40 días en el desierto" es la canción.
Por supuesto la decisión fue: "Tierra", "Agua", "Vuelta a casa"...

8 comentarios:

  1. Nos va a costar acostumbrarnos a ese otro Lapido en primera línea después de este año y al mismo tiempo con la vuelta de los cero lo apreciaremos más

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    1. El año que viene tengo entendido que vuelve con nuevo disco, así que seguirá la fiesta Felix.
      Abrazo.

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  2. Tuve una etapa muy oscura en mi vida, muy jodida, muy al límite y la lectura en ese preciso momento de "El cielo protector" de Paul Bowles me ayudó, quiero creer que no fue de forma inesperada porque yo seguía agarrado a algo que sabía me podía ayudar, en aquel caso la literatura. Nos seguimos agarrando a clavos ardiendo en los momentos más penosos, cuando más lo necesitamos. Obras (discos, libros) que coincidieron en aquellos momentos nos sirven muchas veces para desterrar demonios.
    Abrazos,
    JdG

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    1. Los frikis culturetas tenemos una vida y media más por lo menos, siempre hay un clavo ardiendo y un guante de keroseno para tirar palante Javier, afortunadamente.
      Un abrazo.

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  3. pues es otro lp que tambien he olvidado y no se porque razon . Lo rescatare tras este recordatorio.

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    1. Pues recuperalo amigo porque es excelente, para variar.
      Saludos.

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    1. Tema mítico y disco a la altura del protagonista, grande, grande.
      Abrazos.

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