domingo, 20 de noviembre de 2016

Concierto: 091 - Bilbao - Santana Wop Festival - 19/11/2016


Hoy es domingo y juega el Bilbao Basket, esto quiere decir que en mi micro-mundo la mañana dominical tendría como protagonistas a ellos, a los Hombres de negro, y efectívamente así va a ser.
La diferencia con otros domingos es que los héroes de la jornada no van a ser Alex Mumbrú, ni Scot Bandford, ni Axel Hervelle...hoy los protagonistas son otros hombres de negro, otro quinteto, el formado por José Antonio Garcia, Tacho González, Victor Lapido, Jacinto Ríos y José Ignacio Lapido, los Cero que anoche asomaron por el escenario de la sala Santana en impoluto negro, como marcan los cánones para los caballeros andantes del rockerío.


Venía un servidor advertido tras el paso por La Riviera en Madrid donde hace unas semanas me sumergí en el directo de los granadinos, pero mucho del personal que se congregó en la sala de Bolueta (finalmente hubo una muy buena entrada) no sabía lo que se le venía encima cuando empezó a vibrar al calor del intro: "Palo cortao".
Allí estaban, bajo los focos, la máquina perféctamente engrasada y el depósito burbujeando petróleo, la temperatura rozaba la eclosión y el milagro empezó, con esa mezcla de nitroglicerina y terciopelo que hace del sonido de 091 algo de lo que es imposible escapar.
No parece que haya muchas posibilidades de mantener el nivel de intensidad en un bolo que comienza con "Qué fue del siglo XX" y "Zapatos de piel de caimán"...pues que nadie se haga líos, se mantiene y en ocasiones, (cada uno tendrá las suyas) incluso alcanza picos de irrealidad, donde es casi imposible dar verosimilitud a lo que se desarrolla en el escenario.


Fueron sonando todos los clásicos, que hoy además son himnos: "El lado oscuro de las cosas", "Esperar la lluvia", "El baile de la desesperación", la irresistible "Nada es real", imposible no echar el resto en el soberbio estribillo de "Este es nuestro tiempo", "En el laberinto", alguno, entre ellos yo, estuvo a punto de desencajarse la mandíbula cantando las lapidarias (escritas por Lapido) estrofas de "Huellas", "Para impresionarte", otro momento de subidón con "Sigue estando Dios de nuestra parte", "Otros como yo", "Un camino equivocado"...todas oigan, todas.
Momentos más íntimos y recogidos con "Nubes con forma de pistola", "La noche que la luna salió tarde" o la lírica y emotiva "Un cielo de color vino", para dar el concierto por terminado con "La torre de la vela".


Claro que nadie se lo creyó, y en un par de minutos salieron José Antonio García y José Ignacio Lapido a interpretar la maravillosa "Canción del espantapájaros" en una impecable revisitación acústica con armónica, una delicia que la parroquia cantó con José Antonio firmando uno de los momentos de la velada.
Las almas de los asistentes habían perdido su voluntad hacía muchos temas, y con todos los feligreses entregados y sin propósito de lucha, el resto fue una fiesta-ceremonia de ésas que se viven solo de vez en cuando, era cuestión de vivir más que escuchar: "Esta noche", "La calle del viento", "Nadie encuentra lo que busca"...¡qué les voy a contar!!!...
Traca final con "La vida qué mala es", y cuando todo parecía acabado los cero se revuelven y nos dejan una desatada: "Fuego en mi oficina".



Hubo más, y fue igual de bueno, los Cero deberían estar incluidos en los planes de estudio del ministerio de educación, como aprendizaje para los jóvenes, como un saber estar en un escenario, como portar un repertorio y no solo no hacerlo caer sino conseguir elevarlo a escenarios de inmortalidad...porque ¡cómo suenan los Cero!, ¡como pilota la nave Lapido!, ¡como canta José Antonio García! ¿y la base rítmica de Jacinto y Tacho?...¿Y las guitarras de Victor???
Afortunado me siento de haber tenido la oportunidad de asistir a dos conciertos de 091, la banda que vino del pasado para vengarse de la indiferencia cateta de un país que miraba a otro lado, con más colorines pero ignorando la grandeza de unos Hombres de negro que hoy restan protagonismo a mi Bilbao Basket...que se repita...

Quiero dedicar esta reseña a Imanol y Ana, con los que compartí charla, tarde y concierto, a los que tuve el placer y el privilegio de conocer y a los que siento que volveré a encontrarme en el camino, no me cabe duda.
Emocionado de volver a bailar, rockear y reír con mis Rafa y Carol. Y encantado como siempre de saludar y ver a los habituales, aunque faltaron algunos.

P.D.: Mi única queja es a propósito del Merchandising de Los Cero, bueno del No Merchandising porque inexplicablemente no hubo, nos quedamos todos con cara de tontos y con ganas de discos, txapas y camisetas.

6 comentarios:

  1. Kaixo Adduson, que gusto da leer estas líneas y hacerse una idea de lo que se disfruta en un buen concierto.
    Me alegro mucho.
    Muxus!

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    1. Fue la pera JANE, muy pocos en la actualidad, y no me refiero a España, son capaces de hacer sobre un escenario lo que hacen estos cinco sujetos.
      Una pena que no pudiseses venir.
      Muxus.

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  2. Ya entiendo que no tuvieras suficiente con el concierto en Madrid. Los Cero son tremendamente adictivos y cada vez necesitas inundarte más de su historia y de su tiempo actual, tan revulsivo frente a la mediocridad de estos que nos han tocado vivir. ¡Me alegro por tí!
    Lástima lo de la falta de merchandising. No se si pillaste algo en La Riviera.
    Abrazos,
    JdG

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    1. Es que fue igual de intenso que en Madrid, un auténtico show de diensiones cósmicas.
      En La Riviera no pillé precisamente porque sabía que me quedaba el bolo de casa y me resultaba más cómodo comprar aquí, pero me ha salido mal...bueno peor.
      Un abrazo Javier.

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  3. Que año de los Cero. Geniales en toda la gira. Abrazos.

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    1. No tengo inconveniente en decir que lo mejor que he visto en vivo este año, dos conciertos de esos que se dan sólo de vez en cuando, gloria.
      Abrazos.

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