martes, 2 de agosto de 2016

Próxima estación...Mundaka. Mundaka Festival - sábado 30/8/16.


Próxima estación...Mundaka, arañaba la voz metálica del tren. Así empezaba el festival surfero euskaldun al que asistía por primera vez, cierto que esta era la segunda edición del mismo. Pero en cambio el fin de semana del festival de Mundaka empezó el viernes con la llegada a Bilbao de mi amigo Savoy Truffle, tras un aía de disquisiciones musiqueras, recuerdos del aún palpitante fin de semana del vals en Frías, pintxos y potes, potes y pintxos, viejos fantasmas del pasado y presente de ambos que se colaban en las conversaciones nocturnas tabernarias aunque nadie les había invitado, en el horizonte siempre la esperanza, y una profetizada llegada de madrugada al sobre, el sábado se prestaba a una obligada visita turístico-gastronómica a la Plaza Nueva bilbaína, y después al tren, tras algo más de una hora de viaje, lo dicho, la vocecita que suelta el esperado: Próxima estación...Mundaka.
El clima nos hizo la envolvente, como tan habitual es en Euskadi, nublado, amenazando lluvia, bruma y protestas del cielo en el horizonte, donde éste se confunde con el mar. Aún así Mundaka es un paraíso, en la zona de Santa Catalina hay una ermita que mira al mar y que se aúpa en una escabrosa campa, supo adherir su vetusta hermosura con el rock and roll que beatificaba a los presentes unos pocos metros más allá, en el escenario que hacía las veces de altar donde las ceremonias rockeras demostraron estos días que podían convivir con la belleza gótica de la inusual vecina.

Foto cortesía Savoy Truffle.

El joven grupo de Arrigorriaga: Highlights estaba declarando la guerra al cielo encapotado cuando llegamos, vencieron la contienda con un rock de acometidas cañeras, en la linea Led Zepp y especialmente Thin Lyzzy de los que versionaron, muy bien por cierto, su "Boys are back in town", también se lucieron con un excelente cover de "The Seeker" de The Who, inmejorable calentamiento para lo que venía, banda a tener en cuenta.
Llegó Josele Santiago y su gente, son Los Enemigos un grupo al que respeto profúndamente, en mi cuarta cita con ellos he podido convencerme de que en vivo me llegan más que en disco, y así ocurrió el sábado, son cuatro elementos que suenan de miedo, como una apisonadora que pasa por encima pero sin destruir. Ofrecieron un repertorio completo, defendiendo su último disco "Vida Inteligente" del que interpretaron cinco cortes, no faltaron clásicos de la banda como "Brindis", "An-tonio", "Desde el jergón", "Septiembre", "El gran calambre final", "Esta mañana he vuelto al barrio"...realmente excelentes, la lluvia, aunque caía ocasionalmente no se hacía del todo presente y lo mucho y bueno que venía del escenario mantenía su amenaza en un segundo término.


Y mientras se preparaba todo para la aparición de Mike Scott y sus chicos en el escenario, el cielo, tal vez frustrado de no salirse con la suya, que no es otra que mantener al público con la vista fija en su inmensa belleza gris sufriendo ante su callada amenaza, empezó a bramar y lanzar rayos primero sobre el mar y después directamente sobre nuestras cabezas, para cuando quiso llegar la lluvia The Waterboys ya estaban haciendo saltar a la parroquia al ritmo del encendido y exaltado estribillo de "Destinies Entwines" que sonó como un néctar y nos puso a todos en nuestro sitio, es decir, en el de almas en gracia - que no en pena - esclavas de los extraordinarios seis músicos que sobre las tablas empujaban a la tormenta tierra adentro para despachar un repertorio con temas del último y excelente disco de la formación: "Modern blues", del que sonaron otras cuatro piezas además de la que inició el recital.


Se convinaron los temas nuevos con clásicos de otras décadas como: "The whole of the moon", "Medicie bow", "A girl called Johnny", "Fisherman blues" como bis, entre otras.
También las más recientes: "Wonders of Lewis" y la magnífica "Nashville, Tennessee", y una arrolladora versión del inmortal: "Roll over Beethoven" de Berry.
Aunque a nivel personal me quedo con dos momentos mágicos: "We will not lovers" y la maravillosa "Don't bang the drum" con Scott al piano acompañado por Steve Wickman al violín, dos momentos de esos que ponen a prueba pieles, lacrimales y corazones.
Era de esperar, pero Waterboys estuvieron brutales, impresionantes, una gozada.
Tras tanta emoción el cuerpo empezaba a pedir socorro, sentimos perdernos a St. Paul & The Broken Bones pero la exhibición de Waterboys era un colofón perfecto al festival.
Tren de vuelta a casa, agotados y dormitando en el vagón, con el rock golpeando las sienes, hasta que la vocecita dichosa nos anuncia: Próxima estación... Bilbao.
Vuelta a la rutina, el mundo tampoco está mal sin conciertos, sin música, pero en el recuerdo me dejo unos cuantos ratos de este fin de semana disfrutado con mi amigo Savoy, que como no podía ser de otra manera se volvió a Madrid...pero no importa, habrá más estaciones.

6 comentarios:

  1. Qué finde más chulo... potes y pintxos, pintxos y potes... no recuerdo el orden ya... tus aitas... conocer un txoco por dentro... la Ribera con su concierto rockabilly del viernes y esa gloria de sitio que es Mundaka... para la próxima mejor tiempo.

    Abrazos.

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    1. El año que viene nos traén otra batería de bandas buenas y con tiempo en condiciones terminamos haciendo hasta surf, he dicho.
      Fue un fin de semana genial.
      Abrazos.

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  2. Que bien que disfrutaráis. Con Waterboys es lo habitual. Abrazos.

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    1. Se pasó fráncamente bien, los Waterboys estuvieron gloriosos y ni la lluvia ni la tormenta mermo nada su concierto, con mejor tiempo hubiera sido increible.
      Un abrazo.

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  3. No os priváis de nada, gastronomía, belleza costera, buena música y amistad a toda prueba. Felicidades a los premiados. Yo aquí, mientras tanto, sufriendo con los nietos a 40 graditos. No hay piedad para los abuelos!!
    Abrazos a los dos.
    JdG

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    1. AY!!! Javier los abuelos sois unos sufridores jeje
      Lo pasamos muy bien y el festival estuvo genial, muy grandes los Waterboys, lo malo el tiempo, pero claro, tampoco es lo de los cuarenta grados.
      Abrazos.

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