miércoles, 31 de agosto de 2016

"Don Carlo" - Giuseppe Verdi - "No solo de rock vive el hombre", como me aficioné a la ópera...


Éste verano no había posteado ningún capítulo de "No solo de rock vive el hombre", sección que se me ocurrió hace un par de cursos para aliviar los calores estivales y demostrar la certeza del título del divertimento veraniego.
Aunque algunos más íntimos ya lo saben, me consta que a otros tal vez les sorprenda mi afición por la ópera, pues así es, me gusta la ópera con tanta devoción como el rock, el blues o el soul, os lo aseguro. Si les apetece quedarse un rato les cuento mis inicios en tan singular mundillo.
En mis tiempos de juventud y sus cosnsiguientes penurias económicas, alguien me comentó la posibilidad de trabajar de figurante en la A.B.A.O (Asociación Bilbaína de Amigos de la Opera), de esa manera podría ganarme unas pesetillas con las que satisfacer mis vicios de entonces - que no solo se circunscribían a los discos claro - y conocer un mundillo del que nunca me hubiese imaginado formar parte. Desde luego no me lo pensé dos veces y allí me planté para el primer ensayo de una ópera que entonces no conocía ni de oídas y que hoy es una favorita de favoritas y desde luego a la que más cariño tengo: "Don Carlo" de Giuseppe Verdi.

Tras el susto inicial al verme de aquella guisa, imagínense un grande de España de la época de Felipe II, con mayas, capa y espada, doy gracias a Dios que entonces no había móviles con cámara, pues de haber sido así hace años que hubiese tenido que emigrar a algún sitio donde nadie me conociese, por no hablar del maquillaje, rimmel incluido...
El momento clave de la ópera es El Auto de fe, situado en el centro de la obra, es el corazón musical y dramático de la misma, se trata de un momento de grandes masas corales, fuerte orquestación y enorme dramatismo entre los protagonistas, especialmente entre Felipe II (bajo) interpretado en aquella ocasión por el gran cantante Roberto Scandiuzzi y su hijo Don Carlo (tenor) que acometió el viril tenor Lando Bartolinni, el argumento reza: "En Valladolid se celebra un auto de fe al que asiste toda la corte, el pueblo y los máximos representantes del clero y la inquisición, durante el mismo se produce un terrible enfrentamiento entre padre e hijo por el amor de la esposa del monarca Elisabetta di Valois (soprano), que fue interpretada en aquella ocasión por la inmensa Margareth Price, y por culpa de las complicaciones políticas, el infante sale en defensa de los flamencos que aprovechan el acto para mandar a una comisión de diputados a pedir piedad al rey, a lo que éste se niega propiciando el enfado de su hijo, el joven termina en prisión pues Rodrigo El Marqués de Posa (barítono) quien fue en la mítica cita Paolo Coni, sale en defensa de Carlos, pues son íntimos amigos desde la infancia, aunque a ojos de todos parece lo contrario, que le achica al pedirle la espada con la que estaba dispuesto a atacar a Felipe II, Rodrigo salva la vida de su amigo sin parecerlo, y es ascendido por el rey a duque. Finalmente se procede a ejecutar en la hoguera a los infieles y así se consuma el auto de fe".



Nunca olvidaré lo que me recorrió el cuerpo durante los ensayos, (muchos y que terminaban a las tantas de la noche) y mucho más aún en las representaciones, aquella música, aquellos coros, el bello canto de los diputados flamencos (recuerdo los lacrimales latiendo como mariposas), aquellas voces, aquel dramatismo...no me creía que existiese música tan grandiosa...me hice adicto al género lírico, participé en muchas óperas más, y no por dinero, leí y sigo leyendo infinidad de libros y he presenciado muchísimas óperas, he visitado el Covent Garden de Londres, la Staatsoper Unter den Linden de Berlin y en octubre presenciaré "Las Bodas de Figaro" en la Opera de Viena, lo que me consta que será un momento de enorme emoción para mi, un sueño.
No es "Don Carlo" la mejor ópera del mundo, ni siquiera es la mejor de Verdi, aunque es una obra grandiosa, pero fue la puerta a mi entrada y permanencia en esta disciplina artística que me ha dado muchas horas de emoción y substanciosas dosis de belleza para meter en el zurrón, doy gracias a Dios (Neil Young), por poner al azar de mi parte para aficionarme a tan enorme género, porque no solo de rock vive el hombre.

4 comentarios:

  1. en caso es mi hermano el Operistico y esta la tngo muy escuchando Una genial partitura y libreto

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    1. Siendo Don Carlo una gran ópera, en especial en su versión italiana (una opinión), yo la tengo un especial cariño, además de haber "trabajado" en ella la he visto desde el patio varias veces.
      Saludos.

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  2. Visitando el blog de mi hermano me he sorprendido con tu estupenda entrada que me recuerda en parte la sensación de maravilla que supone entrar en el mundo de la ópera, en mi caso a partir de la escucha y grabación en casete de los programas del mundo de la opera los sabados por la tarde en RADIO 2. Disfruta mucho de Le nozze en Viena, he tenido la suerte de estar allí hace unos ańos y es brutal.

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    1. Reecuerdo en los noventa que tenía un curro que me tenía las tardes del sábado encerrado, las pasaba escuchando El Mundo de la ópera, mucho aprendí aquellos dos años de aquellas emisiones.
      Un mundo desconocido para muchos, atado a ciertos tópicos absolutamente inciertos en muchos casos (no en todos).
      Muchas ganas de que llegue el 18 de octubre para volver a ver Le Nozze de Figaro, esta vez en el teatro rey.
      Gracias, bienvenido y un abrazo.

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