miércoles, 15 de junio de 2016

Peter James Millson - "The Red Café" (2016)


Mucho ha debido aprender Peter James Millson de nuestro Danny George Wilson (Danny & The Champions of the World) de cuando éste produjo su prometedor debut: "Sweet the love that meets return" (2014).
Lo digo por la elegancia adquirida en la construcción de melodías y en la cimentación de un sonido dulce y al tiempo robusto, que hace que la lírica, tan proclive a amaneramientos y cursilerías, suene aunque pueda resultar contradictorio: épica. Porque cuando la lírica se libra de excesos de volatilidad y mística, y hace primar la poesía y el sentimiento con mayúsculas nos vemos obligados a hablar de una suerte de lírica épica que acostumbra a estar reservada para los grandes creadores de canciones, Danny Wilson sabe mucho de eso, y al producir al amigo Peter James Millson en sus inicios, me ha hecho pensar que algo debió aprende aquél, pues este precioso disco: "The Red Café", segundo firmado por este autor en solitario, esta producido por el propio Peter James Millson, consiguiendo los resultados de finura y lírica épica ya comentados.


El disco cuenta con excelentes letras llenas de melancolía, reflexión y poesía, siempre lejos de ramalazos horteras y una orquestación basada en la economía de medios, acústicas, pianos, algunos vientos nebulosos, alguna discreta linea de cuerdas, y ritmos de escobillas.
En algunos momentos, la sedosa voz de Millson me traslada a una madrugada, en un local elegante, bien acompañado y con las melodías del británico meciéndose entre las confidencias al oído, los instrumentos mezclándose con el sonido de los besos y el ruido de los hielos golpeando los vasos, convirtiéndose en partes imprescindibles de la historia de la noche.
Así ocurre en "Hook on the line", con sus guitarras acústicas, sus teclas. y su estribillo brioso pero encantador, en "This River" manda el piano. y la voz carnosa hace del tema un arañazo.
El folk aparece en la órbita Simon y Garfunkel versión británica en "None of this", también en la onda folk se desliza la más inquieta, pero igualmente hermosa: "(Why wont my) dreams take flight", y el tema homónimo es un pop nocturno y sugerente, subrayado por el piano.
Tal vez la canción más aparatosa del lote sea: "Sweet Valentine", dotada de unos arreglos de viento que le dan un toque de jazz blanco. El pop de teclas vuelve a deleitar en "Drawing a line", y la maravillosa: "Victory lap" da carpetazo al disco, una preciosa letra que hace reflexionar con el único apoyo de una acústica que arpegia dando sentido a todo el disco.



Otros temas muestran sus garras, afiladas aunque no agresivas, como en "Dreaming of a time" de profundo poso sónico, más guitarras en "Who to blame" de esencia neoyorquina y evocador texto, y rasgado eléctrico en la sensacional y hermosa: "Again".
Un disco precioso, lleno de melodías mágicas y sonidos familiares y elegantes, con fantásticos e inteligentes textos, y que durante las horas nocturnas apalea soledades e invita a reflexiones plácidas, un álbum sorprendente que se me antoja con recorrido y que puede ser de los elegidos a final de año.

Una vez más es de recibo agradecer a don Bernardo de Andrés Herrero el descubrimiento de este gran trabajo, de entre los tesoros de su mítico: Mi Tocadiscos Dual lo encontré y hoy lo comparto con la parroquia.

2 comentarios:

  1. es un grandidismo disco muy acorde ademas con lo que haceis en Frias. El anterior es magnifico si lo encuentras dimelo y pasolo

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    1. Estupendo sin duda, desde luego voy a buscar el anterior, te digo.
      Saludos.

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