lunes, 6 de junio de 2016

Los lunes arte... Pablo Picasso - "Le Moulin de la Galette" (1900)


En la actual oferta del Guggenheim Bilbao nos encontramos además de la exitosa: "Andy Warhol. Sombras", la proyección de "La Anunciación" de la finesa Eija-Liisa Athila y "Extructura de la Existencia: Las Celdas" de Louise Bourgeois, un interesantísimo monográfico denominado "Panoramas de la Ciudad, Escuela de Paris 1900-1945", más información sobre esta exposición pinchando aquí.
La exposición cuenta con 50 obras de la época tratada de diversos artistas entre los que destacan por razones obvias: Amedeo Modigliani, Georges Braque, Robert Delauney, Constantin Brancusi o Pablo Picasso. 
A pesar de lo llamativo y también esplendido del espacio dedicado a Warhol creo que me quedo con esta otra iniciativa, es por ello que para que figure como cabecera de esta la casa de ustedes durante la siguiente semana me he decantado por un cuadro de ésta exposición, más concretamente con un lienzo de Picasso que no conocía y que me ha encantado: "Le Moulin de la Galette" (1900), es una gozada poder disfrutar de cuadros como éste o como el impresionante "Desnudo" (1917)  de Modigliani en la ciudad de uno, así que animo a bilbaínos y visitantes a no dejar pasar esta ocasión.
En cuanto al cuadro, me permitirán que copie y pegue este análisis, siempre mucho más experto y fiable que el que un servidor pueda hacer extraído de la web: Slobidka:

"En septiembre de 1900, Picasso, junto con su amigo Carlos Ca-sagemas, llega por primera vez a París con ocasión de la Exposición Universal. A pesar de que ya conocían las obras de los impresionistas y postimpresionistas, gracias a las numerosas revistas francesas que circulaban en Barcelona, la estancia en la capital dio a Picasso la oportunidad de ver y respirar la atmósfera de los café-chan-tants que habían inspirado los colores, las luces y los personajes de Toulouse-Lautrec, Degas y Manet. Este mundo, representado por unos personajes grotescos, sirve a Picasso para expresar, por medio de fuertes contrastes cromáticos y utilizando un lenguaje áspero y estridente, el decadentismo tan sentido por los maestros franceses.

En Le Moulin de la Galette Picasso se sitúa como observador; no hallamos en esta obra ninguna crítica social: es espectador de un espectáculo de mundanidad del cual sugiere solamente la esencia artificiosa y provocativa.

Los ricos y vibrantes colores tienen una luminosidad nueva y totalmente ausente de las obras anteriores del artista. Los rostros son manchas en una atmósfera confusa, que a menudo hace las veces de fondo en las escenas corales de teatro, en las cuales los personajes son percibidos como unas masas lejanas y heterogéneas de colores, materiales, luces y movimientos. La pasión por el teatro acompañará a Picasso toda su vida e influirá en las opciones compositivas de su obra."

4 comentarios:

  1. Grandísimo Picasso, su penetrante mirada alcanza formas y contenidos a los que otorga un sello personal de altísimo valor artístico. Qué grande, a pesar de su frivolidad, fue el París de principios del XX, y que bien lo retrató también Picasso en su primera época en la capital francesa. Estáis de suerte en el botxo con tan buenas y asiduas exposiciones.
    Abrazos,
    JdG

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    1. La verdad es que actualmente en Bilbao con el Guggenheim y el Bellas Artes tenemos el orgullo y la suerte de contar con excepcionales exposiciones permanentes y temporales durante todo el año, es de agradecer.
      Muy grande Picasso, es un privilegio poder disfrutar de esa mirada que dices tan cerca de casa.
      Un abrazo.

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  2. Respuestas
    1. Efectivamente, con un ordenador en la cabeza que ofreció una versión inmortal del mundo.
      Un abrazo.

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