martes, 9 de febrero de 2016

Insomnio, ese visitante impertinente...Las noches de insomnio de Addi.


Hay personas que tienen insomnio, lo tienen siempre, es como una enfermedad, es una putada pero saben a que atenerse, viven sometidas a sus reglas y a veces lo envenenan con Orfidal aunque no lo matan, es como un no poder cerrar los ojos.
Otras personas duermen como troncos, siempre, no importa la hora ni el soporte utilizado para que el esqueleto entre en modo "stand by", son capaces de irse con Morfeo sin que el viaje se lo haga imposible la mochila de preocupaciones que nos echa a la espalda la consciencia diaria, duermen sea quien sea el acompañante, también en soledad...ni siquiera el frío que se filtra en los pies les evita el trance.
Otros en cambio tenemos un insomnio viajero, viene y va, cuando se va, la verdad es que no te acuerdas de él pero cuando viene y se queda por aquí una temporada te preguntas: - ¿porqué? -.
He llegado a pensar que el insomnio juega del lado del yo cabal y responsable, para ayudar a éste a solucionar problemas y encontrar respuestas, a limar asperezas con ese yo infantil que sigue viviendo en el cuarto de los huéspedas, ese yo adolescente que debió marchar hace décadas, pero que sigue a la sopa boba de los recuerdos y que se aprovecha de su legado en vivencias.
Ese yo infantil no reporta beneficios ni arrima el hombro, pero tiene a su favor que es un gorrón simpático que como un prestidigitador, siempre tiene un as en la manga y con él, gana la partida de los sentimientos, aprovechándose del excesivamente formal y nostálgico yo adulto, siempre con prisas y demasiado ocupado para sentarse a solucionar los conflictos diarios con su pasado, encarnado en ese inquilino embaucador, sinvergüenza y terriblemente encantador.



El insomnio busca un hueco en el que el silencio sea insobornable, y la compañía sea de uno consigo mismo para provocar ese diálogo, esa negociación entre hoy y ayer, esperanza y rutina, deseos y seguridades, miedo y osadía...tras unos días de enfrentamientos que bullen en el cerebro y se trasladan a la almohada, bajo el influjo de la luna no siempre neutral, finalmente se llega a un entendimiento que lleva consigo un plan de acción.
Como en la vida, gana el poderoso, el adulto y aburguesado, el serio y adicto a la seguridad, a la tranquilidad y al: "dejemoslo como esta" o al: "mas vale malo conocido..."
Vence la contienda el que desea dormir y que el insomnio salga en busca de otra víctima propiciatoria...el descarado y transgresor yo aventurero solo puede poner sobre a mesa de negociaciones un pasado cada vez mas nebuloso en los circuitos del cerebro, unos días que siempre se echan de menos y se tratan como una breve y desaforada estancia en la vida loca...el yo conservador de los cuarenta y...sabe que aquellas vacaciones del alma fueron quizás el primer mal negocio que firmo, realmente se trato de una temporada alojado en la vida tonta...ante este argumento terminan las negociaciones con el armisticio de: - usted se queda aquí con sus recuerdos y sus historias de juventud, sus aventuras románticas finalizadas tras una explosión física idealizada, distorsionados los rostros entre un amasijo de piernas, sus canciones de los ochenta y sus noches de excesos y neones, sus rostros difuminados con nombres olvidados y los amores fugaces sin rostro, solo con palabras y sentimientos destrozados por la edad de la vida loca, ¡perdón!, la vida tonta..., a cambio, afuera, en la jungla de asfalto que tan bien definió Huston, la seguridad y el día a día rendido a la onerosa rutina, regirá nuestra seguridad y nos devolverá el descanso, alejando a nuestro incomodo moderador insomnio de nuestras vidas - Y así pasa la vida.



10 comentarios:

  1. Ummm..curioso texto. En la madurez nos agarra la incontinencia pensante.....eso hace el dormir ligero y perturbador en ocasiones.
    Un saludo

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    1. Muy bueno lo de la incontinecia pensante jajaja, pero si, es algo así.
      Un saludo.

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  2. Contra el insomnio, literatura. Cuando no puedo dormir, y me pasa con cierta frecuencia, a levantarse con un buen libro y a leer. Igual después al rato viene el sueño de nuevo y ya entonces decido lo que hago. Hay veces, en el insomnio, que la cabeza se pone tonta y torna por enloquecer a su propietario. No hay que dejar que nos gane la partida. Hay buenas medicinas contra ello.
    Abrazos,
    JdG

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    1. Desde luego lo de la lectura es un método inmejorable, lo he utilizado muchas veces, pero en ocasiones la cabeza nos mete fantasmas dentro.
      Un abrazo.

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  3. Joder Addison, no sabes como te entiendo... Una interesante reflexión, sin duda.
    Saludos

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    1. Bueno, creo que nos pasa a todos en alguna ocasión, me alegra que te resulte interesane y espero entretenida.
      Saludos.

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  4. La máquina de pensar no para nunca, y cuando dice de trabajar a pleno rendimiento, no hay manera de pararla ni de noche ni de día.

    Yo soy de los del insomnio viajero. Menos mal que me visita poco.

    Bonito texto. Un abrazo!

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    1. Por lo que veo hay mucho afectado por el insomnio viajero jajaja.
      A mi tampoco me visita muy amenudo y casi mejor claro.
      Un abrazo,

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  5. Qué gran reflexión. A mí el problema me viene si me despierto por alguna causa, especialmente por las crías, después me cuesta horrores dormir. Abrazo.

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    1. Son esas cosas que se me ocurren a veces. Yo añoro aquellos tiempos en los que dormía como un lirón.
      Abrazo.

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