miércoles, 2 de septiembre de 2015

And cine by Addison de Witt..."Calle Mayor" (1956)


LOS QUE LA HICIERON:

Dirección: Juan Antonio Bardem, (España, B/N, 95 min. 1956).
Reparto: Betsy Blair, José Suarez, Yves Massard, Luis Peña, Manuel Alexandre, Dora Doll, Alfonso Godá.
Guión: Juan Antonio Bardem sobre la obra de teatro de Carlos Arniches.
Música: Joseph Kosma, Isidro B. Maiztegui.
Fotografía: Michel Kelber.

LO QUE PASA:

En una ciudad provinciana los días pasan sin demasiadas cosas que hacer, los hombres salen de sus trabajos y se reunen en el mismo local día tras día, agotando las horas muertas jugando al billar y componiendo pesadas bromas con las que entretenerse, chanzas de las que hacen víctimas a los vecinos que pasean por la calle Mayor, allá, detrás de la ventana del establecimiento.
Una de las viandantes mas habitual es Isabel (Betsy Blair), mujer de 35 años y sin novio a la que hacen víctima de una nueva encerrona, por medios que demuestran baja catadura moral por parte de los incitadores y la poca personalidad y luces por parte del artífice y gancho de la misma: Juan (José Suarez), joven forastero asentado en una pensión de la localidad y que trabaja en uno de los bancos del municipio, al que terminan convenciendo de que simule un enamoramiento hacia Isabel y una posterior pedida de matrimonio falsa, con el propósito de destapar la comedia en el último momento y en público. con el único fin de reírse y entretenerse.

LO QUE PIENSA ADDISON:

Por supuesto ya había visto en anteriores ocasiones esta cinta de Juan Antonio Bardem, pero ayer lo volví a hacer, se emitió en la 2 de TVE y casi sin proponermelo me vi enredado en el sencillo pero truculento argumento de la película.
Argumento que señalando a la comedia de costumbres desde un primer y rápido vistazo, poco esfuerzo requiere por parte del espectador darse cuenta que desde el principio esta connotación cómica vira hacia terrenos muchos más contundentes, lo que parecía comedia es tragedia, lo que parecían risas provocadas por una cuadrilla de amigos que se entretienen contando chistes fáciles y que despachan sus días repletos de gags típicos y sinsorgos, se transforma en una recreación de la maldad egoísta, ególatra y fría, en una traición a los valores que hacen del hombre ser humano, una deslealtad hacia el honor, la inteligencia, el respeto y la compasión que son virtudes que pretenden hacer del genero humano el eje sobre el que evolucionar en un mundo que por estas minucias, y por cosas mucho más serias aún, sigue tras siglos de existencia, sin conseguir que el mundo (el grande, el total: o el pequeño, el que se circunscribe a los paseantes de la calle Mayor de cualquier localidad) sea un lugar desprovisto de avaricia, egoísmo, crueldad o despotismo.
Nunca me había causado tanto asco la actitud de esa cuadrilla de super-egos, hombres que dentro de su imperio, el que domina ambos extremos de la calle Mayor del municipio y a los que por este transitan, intentan paliar su mediocridad, su falta de inteligencia para acometer empresas que les dignifiquen como hombres, o que por lo menos no les arrastren por el lodo de la indecencia, su invisibilidad ante cualquier existencia vital apreciable, sintiéndose reyes, dioses que dirigen los destinos y sinsabores de sus súbditos, organizadores de sufrimientos a su antojo con la diversión y el deseo de olvidar su infelicidad entre risas y vinos de ribera, intentando no pensar en que no son nadie, ni siquiera paseantes de la calle Mayor.


Y que decir de Juan, un tipo atrapado en una pensión de la que no se atreve a salir por miedo a asentar su futuro tras una puerta que le conecte para siempre al pueblo, soñando con huir, con volver a la ciudad y así no tener que dejarse arrastrar al lodo por los oriundos, supuestos amigos que desde los dientes de leche están infectados por la podredumbre moral de no atreverse a ser más, sin darse cuenta de que desde allí se puede ser mucho y que ellos no son nada.
Y la víctima es Isabel, espléndida Betsy Blair, la que por un momento ve la felicidad, ve que las miradas ya no esconderán risas, ni burlas, ni pena...la que en el fondo no se cree lo que le esta pasando, la que habla sin parar para que Juan no le diga que realmente no la quiere...porque yo ayer sentí que Isabel sabía que el final, terrible, injusto y absurdo solo podía ser la mentira, el desorden humano que anida en los corazones envilecidos por el aburrimiento y la incapacidad para sentir y vivir de algunos de sus vecinos.
Todo visto a través de los ojos de Federico Rivas (Yves Massard), amigo de Juan, escritor que triunfa en la ciudad que le cuenta sus proyectos mientras este le enseña los entresijos del pueblo, sintiendo envidia y al que recurre cuando la presión propiciada por la farsa cruel y amoral le agota. Federico Rivas que no entiende el papel de esos seres atrapados en una vida que ellos mismos se han creado, encerrados en una cárcel que no existe mas que en sus corazones, que intenta convencer a Isabel, tras contarle una verdad que los artífices de la mentira no pueden ni quieren contar, de que viva, porque el ser mujer y de una localidad de provincias como aquella no tiene porque condenarla a paseos vergonzosos por la calle Mayor, nadie ni nada la obliga a exhibir su vida, juzgada por la crueldad de la sociedad provinciana clasista y chismosa, en las procesiones o misas, a vivir para el escarnio público y para que todos pongan en ella sus focos, para así bajo la luz de la inclemencia juzgar su vida, su futuro y sus sentimientos, Federico no entiende, ni yo tampoco que el papel de una mujer así sea el de esperar, esperar y esperar, sentada sola en una silla del baile durante horas, o tras la ventana de su casa a que cualquiera de los hombres que transitan la calle Mayor se fije en ella y la haga sentirse mujer...
Perfectamente dirigida por el gran Juan Antonio Bardem y felizmente interpretada por todos, en especial por la Blair que hace de su primera cita falsa con Suarez un monologo para enmarcar, en cuanto a texto emocionante y latente, como en cuanto a interpretación visceral y controlada.
Ayer volví a ver Calle Mayor de Bardem, una gran película sobre la trajedia que a veces es el ser humano como ente.

9 comentarios:

  1. Siempre estoy al tanto de lo que propone la 2 en cuanto a cine....Y anque anoche tenia tiempo, hacia relativamente poco que la habia visto. Ya lo dices tu perfectamente...Una pelicula dura en fondo...con personajes odiosos de por medio. Una de las mejores cintas de la filmografia patria.
    Un saludo

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    1. Si una historia de tragedia humana, de las que parecen otra cosa, yo ya la habia visto en otras ocasiones pero ayer la digerí de otra manera mas intensa y afilada.
      Una gran pelicula.
      Saludos.

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  2. De los mejor de Bardem y del cine español de los cincuenta. Pocas veces ha sido la "podredumbre moral" que dices tan bien retratada.

    Abrazos.

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    1. Bardem fue un gran retratista de la sociedad, tanto desde el punto de vista individual como colectivo, en Muerte de un ciclista clava otro entorno social de forma no menos genial.
      Un abrazo.

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  3. Pillé la película en la 2 cuando quedaba apenas media horita pata terminar, no me había enterado de que la ponían (mi aversión por la TV llega a extremos de siquiatra). La película es extraordinaria, tanto en el tema planteado como en la filmación y en las interpretaciones de los actores. Esa frase de Isabel hablando del "equilibrio que Dios propone en nuestra vida, para que no seamos del todo felices ni del todo desgraciados" es sublime. La película es redonda, tanto en contenido como en continente. Celebro que la hayas sacado a la palestra. Y también celebro la aparición en esta entrada de esa palabra tan bilbaina, "sinsorgo".
    Abrazos,
    JdG

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    1. Querido Javier, yo tampoco soy un fan de la tele, ayer la vi de casualidad y me llego de tal manera que casi me apetecía comentar solo esa podredumbre que se recorta sobre las escenas perfectamente filmadas de Juan Antonio y que es desatada en los dialogos tan bien recitados del elenco, me encanta la película y ayer me afectó más que otras veces.
      Es una palabra muy normal en mi amatxu, me gusta mucho jajaja.
      Un abrazo.

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  4. Poco que añadir a lo ya comentado, también otra de las que vale la pena del cine español, y por cierto (meto una cuñita) rodada gran parte en Cuenca. Saludos Ad.

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    1. Coño!!! pues lo de Cuenca no lo sabía, no se porque me había hecho la idea de que estaba rodada en Logroño.
      Una gran pelicula, por cierto no conozco Cuenca, esa me falta.
      Un abrazo.

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    2. Imperdonable no conocer Cuenca... estás tardando. Aunque tienes parte de razón ya que se rodó entre Cuenca, Palencia y Logroño. Las escenas de la estación del tren son de allí. Por cierto, te dejo algo de un millón de años que hice sobre la antiguas salas de cine de Cuenca y sobre los programas de cine: http://webs.ono.com/elixaes/cinescu/rodadaaqui.htm
      De nuevo saludos man.

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