viernes, 7 de agosto de 2015

The Chills - "Brave Words" (1987)


Si el otro día la vuelta a la actualidad discográfica de The Libertines me retrotraía a los primeros años del presente siglo, para recordar con satisfacción el mítico: "Up the bracket" (pinchar), hoy me pone frente al monitor un asunto similar, y es que la noticia de un nuevo disco programado para el próximo mes de septiembre de la banda neozelandesa The Chills, que responderá al título de "Silver Bullets" y que será su primer trabajo con temas nuevos desde mediados de los noventa, ha excitado mi memoria haciéndola retroceder a 1987, año en el que la banda de Martin Phillipps edita su segundo disco con tal nombre: "Brave words".


The Chills es el nombre que durante años usó, y hoy sigue usando Martin Phillipps para sacar adelante sus proyectos musicales, hablar de grupo es un tanto relativo teniendo en cuenta que el auténtico alma de la formación es Martin, y que junto a él han desfilado infinidad de músicos, y que ninguno ha ejercido influencia de ningún tipo sobre los temas que terminaban grabándose y por supuesto ni uno solo de estos profesores ha aguantado más de dos discos al bueno de Phillipps, que como digo acapara todos los elementos que conforman la realidad del grupo.
Considerados como pioneros y uno de los principales exponentes del estilo conocido como Dunedin Sound, en este palo se aprecian influencias jangle-pop, psicodélicas, garajeras y powerpoperas vistas desde una óptica cercana al Lo-fi.
El sonido de las canciones de The Chills se cimenta en el protagonismo claro de los teclados, estos dominan a los bajos sinuosos y las baterías que dan un aire muchas veces fantasmagórico a la actividad rítmica, quedando las guitarras en un segundo plano; la textura del sonido resulta brumosa, como desenfocada, y la voz de Martin resulta grave y gaseosa.
Con este disco consolida la formación oriunda de Dunedin (Nueva Zelanda) el éxito alcanzado con el anterior: "Kaleidoscope world", que realmente se trataba de una recopilación de singles que andaban sueltos y deslavazados, y que con este disco se les daba unidad en un soporte único.
La escucha de este Lp tras años de olvido me ha resultado agradable e interesante, muchos de los temas del disco siguen funcionando a la perfección dentro de las características ya comentadas, éstas no propician una excesiva animosidad, ni están diseñadas para el bailoteo, con excepciones como la escurridiza y vital: "Look for the good in others and they'll see the good in you" que otorga buenas porciones de guitarreo, ritmo machacón y metálico, y actividad en teclados entre la electrónica de campamento y la cabra, y una suntuosidad gótica y progresiva, mi canción favorita del disco.



Acercamientos a tendencias mas siniestras ochenteras en las bonitas: "Wet blanket" y "Brave words", ambas por debajo de los dos minutos, sonido en teclas casi circense con estridente y desordenado estribillo en "Living in a jungle".
Claro que desde el principio quedan claros los conceptos que dominarían el sonido del álbum en "Push" y la popera: "Rain".



Además las efectivas y efectistas: "Speak for yourself" y "Dan Destiny and the silver dawn".
La versión CD incorpora además el single que apareció anexo al disco: "House with 100 rooms"/"Party in my heart", realmente con esta adición el trabajo gana mucho, pues se trata de dos excepcionales cortes.



El resto del tracklist mantiene el nivel alcanzando el número de 15 temas en la modalidad CD.
Un disco que puede resultar un tanto lineal, con prominencia de teclados y segundas voces, atmosférico, de cierta ambigüedad sónica pero con notables melodías y mucho interés, otro disco que celebro recordar y que me invita a acercarme al nuevo lanzamiento dentro de pocas semanas de Martin Phillipps y sus The Chills.

2 comentarios:

  1. Cuanto tiempo si reparar en ellos. mis años mozos disfrutaron mucho con ese art rock de australia con ellos o church. Pues mira por dondfe voy a volver a mirar que tengo por ahó escondido para llevarmelos a mi destierro veraniego

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    1. Tras mucho tiempo sin pinchar nada de ellos me ha sorprendido el efecto que ha causado en mi, siguen gustandome y disfrutando de sus sonidos sinuosos y atmosfericos...esos teclados, ojala hagan más agradable aún tu destierro.
      Saludos.

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