lunes, 10 de agosto de 2015

Richard Thompson - "Still" (2015).


Estoy un tanto sorprendido conmigo mismo, este verano me encuentro en una forma escuchadora que hacía años (muchos) que no sentía, además de escuchar discos sin pausa, siento que los asimilo a toda velocidad, además los mantengo durante semanas y semanas sin dejarlos aparcados en el olvido, de hecho sigo pinchando continuamente Lps del año pasado que me gustaron, y también de cursos anteriores, me siento tan abierto a todo que no me produce vértigo escuchar durante jornadas discos garajeros o post-punk y luego pasarme un par de días con southern o con soul, asimilo de igual forma discos pretéritos como los comentados últimamente de The Chills o The Libertines que tienen su sitio en mi memoria que enfrentarme a la primera escucha de discos recién salidos del horno.
Así que no siento ningún tipo de reparo al lanzarme a opinar sobre todo lo que entra por mis orejas, pues de inmediato lo siento como mío (o en otros casos lo rechazo) y tengo la sensación (por no decir certeza) de que lo entiendo de forma exacta.


Todo esto esta muy bien, pero no es aplicable al último disco de Richard Thompson, ¿porqué?...pues muy sencillo, porque el último ramillete de canciones que ha reunido el viejo sonwriter londinense es tan fantástico y ofrece tan poca resistencia a la reticencia que desde la primera escucha es aceptado como lo que es, una recopilación de temas hermosos, de fino folk, con exquisiteces en las seis cuerdas de esas que viene ofreciendo el maestro Thompson desde hace más de cuarenta años, letras llenas de recuerdos, amor, lírica y homenajes y una madurez que se entiende como el estancamiento definitivo en una juventud compositora e interpretativa que causa auténtica envidia y admiración.


Se habla mucho de la producción de Jeff Tweedy, francamente no me parece que sea un asunto definitivo en el devenir del disco, el líder de Wilco no realiza un trabajo de los suyos al mando de los controles, básicamente deja que las canciones se desarrollen solas, sin demasiadas incursiones que puedan entorpecer el vuelo limpio y natural de las melodías y la sutil y emotiva interpretación de Richard tanto vocalmente como pilotando su guitarra, no es esto un mal comentario a propósito del trabajo de Tweedy, todo lo contrario, creo que es lo mas oportuno dado el género que tenía, pero entiendo que cualquier productor menos mediatico hubiese ejecutado su labor de forma similar.
Descubrir a Richard Thompson a estas alturas se me antoja innecesario, este "Still", (que es como se titula este ramillete de canciones) es su disco numero 42 y despues de mas de cuatro décadas en el negocio toda presentación es pueril.
Solo queda por tanto comentar alguno de los temas que ennoblecerán los oídos de aquellos que se decidan a pinchar tan delicioso trabajo, empezando por la dulce y acústica balada que abre el disco, y que responde al hermoso título de "She never could resist a winding road", un folk con toques eléctricos y una acordeón de encantador tono, estribillo de ensueño y mucha tierra británica en su textura...y las guitarras de Thompson, sublime.
En las mismas tesituras folk e idénticas coordenadas de esencia melódica nos ofrece el canto al recuerdo: "Beatnik walking".



Mas rockera y con unas guitarras que elevan el espíritu en su aterciopelada electricidad y un estribillo irresistible no pierde tiro "Patty don't you put me down".
Llegado a este punto me parece oportuno y de justicia resaltar las deliciosas voces femeninas que acompañan a Thompson y que corresponden a Liam y Lisa Cunningham.
"Broken doll" es mas oscura y mas Tweedy, mas sombras que luces y producción atmosférica pero resulta hipnótica, y el primer single: "All buttoned up" es un rock de luces y esencia genuina y pionera que late con fuerza y embauca gracias a un estribillo con gancho y unas guitarras virtuosas y cercanas.
Pura lírica de acústica y poesía, con poso folk británico, "Josephine" es una enraizada balada de sentida actividad canora.





Y el rock británico que recuerda a los Dire Straits más inspirados llega con la historia de "Long John Silver" con la que cerramos una apertura de siete temas consecutivos que suponen una secuencia dificilmente superable en el presente ejercicio.
Esto no quiere decir que no sean buenos temas el folk de campiña y aldea "Pony in the stable" o la balada eléctrica de sabor ochentero y de cierta orientación pop "Where's your heart", ambas son excelentes, pero los siete primeros cortes...
Folk-rock de alto octanaje y ritmo contagioso en "No peace, no end" que incita al baile y más invitaciones a susurrar un pop de sabroso estribillo con "Dungeons for eyes".



Termina el álbum con otro pelotazo, en "Guitar heroes" el señor Thompson homenajea a algunos de sus héroes del mítico instrumento de las seis cuerdas imitando el estilo de virtuosos como Django Reinhart, James Burton o Hank Marvin mientras intercala solos y estrofas, una canción imprescindible y además divertida, la mano del maestro.
Otro de los discos que se decanta como posible disco del año, algunos artistas nunca fallan, están acomodados en la eterna juventud madura y la música forma parte de su naturaleza.
Espero mantener esta forma asimiladora de música, cierto que este disco tan magnífico lo asimila a la primera escucha hasta un niño de teta. Seguimos informando.

2 comentarios:

  1. Yo estoy justo lo contrario a ti. Las novedades actuales no me seducen mucho y van pasando sin pena ni gloria por mi ordenador. Me imagino que serán ciclos y rachas. No le doy mas importancia.
    Ahora mismo estoy inmerso en plena discografía de Thunder y estoy flipando en colores.
    Si se presenta la ocasión le daremos una oportunidad a Richard Thompson.

    Saludos.

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    1. Yo normalmente combino los clasicos con cosas nuevas, creo que hoy hay un grupo de artistas que hacen cosas interesantes, lo que no hay es mucho material que sorprenda, no creo que haya mucho margen para la innovación.
      De todas formas este es un clásico que estoy seguro de que te gustará.
      Un saludo.

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