lunes, 27 de julio de 2015

Sufjan Stevens - "Carrie & Lowell" (2015), tirando del hilo...


Tirando del hilo de mi reseña del otro día sobre el "Atlántico" de Xoel Lopez, y ya que os hablaba allí de la extraña e inexplicable conexión establecida por mi cerebro (o corazón insisto, no lo sé con exactitud) entre el artilugio del gallego y el último trabajo de Sufjan Stevens, y aprovechando que desde hace demasiado tiempo que tengo pendiente la crónica a propósito del disco del músico de Detroit, pues eso, que tirando del hilo me encamino al otro lado de la asociación paranoica ya explicada y traemos a la hoja en blanco el hermoso y cautivador: "Carrie & Lowell" de Sufjan Stevens.
Conocía vagamente a Sufjan Stevens, y fue Joserra Rodrigo quien sin querer me convenció de que su último viaje sonoro era un disco que había que escuchar si o si (pinchar la imprescindible reseña de Joserra aquí).


Lo hice, lo pinché, y tras una noche sin poder dejar de escucharlo ocurrió, la hipnosis, el derretimiento hormonal y la claudicación emocional ante la belleza y el embrujo sónico del álbum, me enamoré de "Eugene" a la que dedique un post en su día (pinchar) y lo escuché con la calma que da lo que sabes eterno, imperecedero, inasequible a la temporalidad impuesta por las modas.
Y es que este disco no puede pasar de moda porque nunca lo ha estado, nunca lo estará, no responde a esa frivolidad radiada o promocionada de muchos de los discos que escuchamos, o que no, es un trabajo que nace del corazón de un artista incubado de sensibilidad, se gesta en la memoria de ese niño que todos (espero que todos) tenemos atrapado en nuestro interior, un disco de recuerdos, de dramas que se exorcizan por medio de canciones, pudriendo el dolor en el ácido de la belleza, de los lamentos expresados por medio de letras cantadas con terciopelo y amor, de notas acariciadas en las cuerdas de las guitarras...


El disco narra recuerdos de la madre de Sufjan, veranos y vivencias con esta, pocas pero bien ubicadas en la memoria, nos cuenta los últimos días de una madre demasiado tiempo ausente, esa vida que todos tenemos para nosotros mismos y que el señor Stevens ha decidido mostrar en clave de arte, de desahogo vital y homenaje musical, embelleciendo memorias agrias y eternizando la parte buena, la cara amable del recuerdo...¡bien hecho Sufjan!!!.
Y todo esto lo comprime en 11 canciones, once latidos de un corazón que bombea con la fuerza de la fe y el ímpetu de la belleza, con el ritmo sosegado pero firme y sano de la verdad (la propia, la otra no existe).
El recorrido empieza por el final de la cronología vital de la historia que manda sobre la venida a la vida de las canciones, "Death with dignity" es hermosa y desnuda, la voz se adapta al recuerdo, al sentimiento y solo con el timbre y el fraseo nos lo cuenta todo, nos lo expresa todo, melódicamente bella y con un dramatismo plácido y justo, un tema emocionante.
Y todo se desencadena, sigue la plácida travesía por el mundo interior del autor con "Should have know better", coros celestiales, guitarras que bailan con las emociones una danza mística...la segunda parte de este tema es un trocito de cielo...




En clave de un folk mas mundano pero igualmente evocador hace su reclama con "All of me wants all of you" y "Dawn to the blood".
Sobre "Eugene" ya dije todo lo que tenía que decir el pasado día de mi santo en el enlace señala mas arriba.
Se toca la textura de la memoria que provoca este trabajo en "Fourth of July" y "The only thing" casi levita, flota, transporta...
Bonitos momentos que saltan en las guitarras de "Carrie & Lowell", mimos en el pasado que siguen haciendo efecto y provocan sonrisas y primaveras en rostros y pupilas, el corazón danza risueño.
Densa y opaca: "John my beloved" y "No shade in the shadow of the cross" es un breve suspiro en el camino para seguir, con la vista en el horizonte y el recuerdo en la eternidad del pasado.
Y como hablamos de un artista religioso y seguramente la ocasión lo merece, nos despide con una oración y una bendición: "Blue bucket of Gold".




Dos discos que caminan juntos este verano de mi madurez impetuosa y calmada que tienen mas de primavera que de estío pero que felizmente, o fatalmente, asociados caminan despertando sonrisas y estremecimientos en un servidor, tirando del hilo...belleza.

2 comentarios:

  1. Después de vuestras (los Herri Norte boys) crónicas ya estoy tardando en pedir el disco. Lo haré en mi próxima visita al dealer el viernes 31, justo antes de que se vaya de vacaciones. Magnífico ese "...en el camino para seguir, con la vista en el horizonte y el recuerdo en la eternidad del pasado"...
    Por cierto, celebro que leas a Pierre Lemaitre. Leí a principios de año su "Nos vemos allá arriba" y me gustó mucho.
    Abrazos,
    JdG

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    Respuestas
    1. Yo pensaba que ya lo tenías archivado, es un disco muy intimo y de una sensibilidad exquisita, creo que te gustará.
      Si que me gusta Lemaitre, acostumbro a leerle y si Nos vemos alla arriba es bueno, este me esta sorprendiendo, me ha enganchado y aunque no he cambiado la foto ya lo he terinado ...
      No te lo pierdas, aunque confieso que soy muy fan del genero negro.
      Un abrazo Javier.

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