miércoles, 15 de julio de 2015

James McMurtry - "Complicated Game" (2015), La vuelta del hijo del novelista.


Cuando el novelista Larry McMurtry regalo a su hijo James de 7 años de edad una guitarra, no imaginaba que estaba facilitando a su retoño lo que sería la herramienta con la que se ganaría la vida,
El escritor le enseñó solo tres acordes, el resto los aprendió el muchacho a base de quemar horas con su nuevo juguete, rebuscando en el mástil posibilidades con los dedos, pequeños y demasiado excitados para resultar certeros, para hacer aquel instrumento mas rico y divertido, luego el oído empezó a meter baza en el juego, luego las canciones de la radio que eran extraídas del vientre de aquella guitarra...sin darse cuenta aquel regalo paterno que bien pudo quedarse abandonado en el desván, sustituido por cualquier otro juguete escandaloso en ruidos y llamativo en luces de colores, había convertido a su portador en un artista dedicado a contar sus sensaciones, emociones y vivencias, como su padre, pero utilizando canciones en lugar de páginas en blanco que oficien de receptáculos de episodios vitales, reales o ficticios...canciones en lugar de capítulos.


Llegaron los años de universidad y bolos en lugares remotos, recitales que nadie escuchaba con la atención merecida, ruinosos económicamente y que ayudaban a un joven a terminar sus estudios, que no a pagarlos.
Finalmente en 1987, y tras trabajar de camarero, pintor o actor, un amigo le anima a presentarse al Kerville Folk Festival New Folk, concurso para jóvenes compositores que termina ganando, oportuno triunfo que coincide con la filmación de una película, cuyo guión es de el padre de James, protagonizada por John Mellencamp, Larry consigue que Mellencamp escuche a James en una demo, poco después el propio rockero de Indiana es el co-productor del primer disco de James McMurtry titulado: "Too Long in the Wasteland" (1989) que fue bien recibido por la crítica, aunque de tenue acogida comercial.


Continua grabando discos que no terminan de cuajar durante los noventa y primeros años del nuevo milenio, calidad no comprendida. Hasta que en 2005 publica "Childish Things" consiguiendo finalmente el reconocimiento que hasta entonces le era esquivo, consigue el primer premio en el prestigioso America Music Awards como mejor disco y canción.
Este Lp y el siguiente "Just Us Kids" (2008), de buena acogida comercial y merecidas reseñas elogiosas por parte de la prensa especializada contienen una importante y explosiva carga política con alusiones a la guerra de Irak y firme posicionamiento contrario a la administración Bush.
Desde entonces silencio, algunos directos de su gira por Europa, pero ningún tema nuevo, tan denso ha sido el retiro que el nombre de James McMurtry había caído en el olvido, al menos en lo que a mi respecta, y eso que no niego que he devorado varios de sus discos, atrapado por su tradicional folk-rock de raíces americanas, con arrumacos al country y al bluegrass, siempre elegantemente interpretado gracias a una voz personal y de tono cotidiano, como un Springsteen de las praderas, y caracterizando su producción unas bonitas melodías y unas letras que abarcan un abanico que va de la lírica romántica de jóvenes héroes locales a reclamas políticas de duro activismo.


Así que no negaré la combinación de sorpresa y alegría que me ha embargado al enterarme del nuevo lanzamiento, 7 años después, del songwriter Virginiano, este: "Complicated Game", noveno de su discografía, que ha sido publicado hace ya unos meses y que viene precedido con una fama que tras varias escuchas debo considerar más que justa y merecida.
No diré que estos años hallan supuesto grandes cambios en el estilo de McMurtry, su nuevo trabajo presenta el folk-rock de siempre, poblado de temas con aura de épico romanticismo y melancólico tono en el que la cotidianeidad se torna aventura, usos diarios y habituales son relatados con sencillez, personajes de carne y hueso alimentan estas fábulas sureñas y las cuerdas mas countrys dejan ese poso tan especial que redondea el estilo de este autor.
Si es preciso decir que se trata de su disco mas acústico, con textos mas bucólicos y ensoñadores, con apoyo firme a la clase trabajadora sea del rango que sea y que protagoniza alguno de los cortes, y las melodías mas calmadas y conseguidas de toda su carrera.


Creo sinceramente que es el mejor disco de este artista, un músico injustamente ignorado durante años y que ahora empieza a tener un crédito que le permite grabar discos como este, sinceros, alejados de acometidas comerciales, trabajos en los que explorar el mundo que le rodea, en el que vive y que conoce, dedicar sus esfuerzos en los seres humanos en los que cree, y hacerlo tomándose el tiempo que entiende necesario, madurando cada uno de los temas para que el resultado sea tan excelente como demuestran canciones como: "Cooper Canteen", preciosa balada de ambiente campesino y rural que es una delicia.
Maravillosos cantos luminosos y de sabor a gente como: "You Got to Me" en la que canta a una boda, o cantos silvestres con banjos, mandolinas y percusiones metálicas de: "Ain't Got a Place" y "How'm I Gonna find you now", también "Deaver's Crossing" mantiene ese aire country en cuerdas aunque mas tonal y rudimentaria. "She Loves Me" es una bonita balada de amor apasionadamente cantada y "There things I've com to know" es un bello canto de autoconocimiento, crepuscular y adornado por el leve suspiro de acordeones.
Contiene el álbum dos temas de larga duración para enmarcar letras novelescas, casi cinematográficas y que son de lo mejor del trabajo: "Carlisle's Haul" y "Long Island Sound" que deja en evidencia la procedencia del apellido familiar con su evidente influjo folk británico.
Tema mas tabernario y cajun: "Forgotten Coast" invita al baile gracias a su ritmo y un piano de saloom,




La historia de un hombre de familia nos hace reflexionar en "South Dakota" y se culmina el repertorio con la sosegada sequedad acústica de "Cutter".
Un nuevo cancionero sobresaliente para enriquecer la historia discográfica de este 2015 que esta resultando un año brillante y ecléctico, no es ecléctico este disco, como tampoco es novedoso ni aperturista, pero si brillante, reflexivo y nostálgico, con dosis de reivindicación social y madurez creativa, y lo mas importante, construido por una docena de canciones excelentes, bellas, sinceras y repletas de banjos, mandolinas, acordeones, órganos y pianos que suenan con tanta delicadeza como discreción. Francamente delicioso disco de el hijo del novelista que utiliza cantos en lugar de lienzos.


4 comentarios:

  1. uno de los discos en cartera tengo varios de James y aveces pecan de un tanto irregular aunque dentro siempre se aprecia la genialidad del autor en ocasiones Si este es el mejor de inmediato me pongo con el

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    1. Desde luego es que me parece mejor nutrido de buenas canciones, el mas maduro y redondo, si es verdad que sus primeros discos tienen ciertos momentos mas bajos pero desde "Childish Things" me gusta mucho, creo que te gustará.
      Saludos.

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  2. Saludos desde Riaza, y nada mejor que leer esta entrada de un autor totalmente desconocido para mí y rememorar, cómo no, los días pasados por el autor en el Huercasa Country Festival. Este tono cotidiano que enmarca la temática del cantante, según mencionas, me acompañará esta tarde sin duda en mi paseo hasta Sepúlveda.
    Abrazos,
    JdG

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    1. Joder una ruta hasta Sepulveda con el último de McMurtry suena muy bien, no es muy conocido por estos lares, pero tiene una más que respetable carrera y sus tres últimos discos son muy recomendables.
      Saluda a Riaza y a Sepulveda de mi parte.
      Un abrazo.

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