viernes, 13 de marzo de 2015

The Kinks - "State of Confusion" (1983).


Confieso que la inminente III Kovencion Kinks que tendrá lugar el próximo  día 21 en Madrid, y a la que tengo previsto y decidido asistir, esta haciendo que recupere alguno de los discos del grupo de los que normalmente se habla menos, como este: "State of Confusion" de 1983 que he decidido pinchar hoy.
Los ochenta vuelven a colocar comercialmente a los de Ray Davies en USA, pues este disco prácticamente no tiene presencia alguna en el mercado británico, en cambio si que alcanza un notable éxito comercial en Estados Unidos donde escala hasta el número 12 de la lista de Billboard en discos y hasta el 6 en sencillos gracias al corte: "Come Dancer".
No seré yo el que diga que nos encontramos ante de uno de los grandes álbunes de The Kinks, evidentemente el éxito comercial no tiene porque ser resultado de un trabajo de calidad y aquí nos encontramos con un ejemplo parcial de esto.
Aunque tampoco pretendo negar el pan y la sal al trabajo, gestado tras un largo periodo de conciertos por América, Japón y Australia como consecuencia del éxito que dos años antes también alcanzase el precedente: "Give The People What they Want", y con unos componentes que no atravesaban el momento mas dulce en su relación, con el fantasma de la edad (40) sobrevolando la psiquis de Ray, y con la definitiva madurez imponiendo preguntas y dudas existenciales hasta la fecha desconocidas por el brillante compositor y letrista londinense, problemas y desapegos, pero aún así Davies sacó adelante un ramillete de temas que en parte contenían las bondades que acostumbraban a atesorar las composiciones de este crack.


Producido por el propio Ray Davies y con reminiscencias sónicas de esencia post-punk reflejadas en carraspeantes riffs de hiriente distorsión en temas como: "State of Confusion" que abre el disco y que alcanzó un cierto relieve mediático, siendo uno de los temas mas relevantes del disco.


Aunque el éxito que impulsa comercialmente el disco es el sencillo: "Come Dancing", un pop que cuenta en su contra con unos teclados ochenteros que restan espontaneidad a un tema de perfecta melodía, demasiado ochentismo.
Guitarras rugiendo y batería marcando un ritmo de batalla para el rock: "Definite Maybe" y no menos violencia en las distorsiones que abren a ritmo de marcha nupcial la potente aunque carente de la magia de antaño: "Labour of Love".
Una balada de muy bonita melodía cantada con seda en cuerdas vocales, pero marcada por los perniciosos teclados de la época y un exceso de edulcorante que impiden que cuaje del todo: "Don't Forget To Dance".


Ecos post-punk muy del momento en la intensa y decibélica: "Young Conservatives" en la que se pone de manifiesto el tema de la edad y que es de mis favoritas del trabajo, y similar concepción se aprecia en la mas glam: "Cliches of the World (B Movie)".



También el fluido pop-rock de contagiosa melodía y saltarín ritmo que esta también entre mis favoritos, hablo de: "Heart of Gold".
El disco se cierra con "Bernadette", un rock genuino y primitivo en ritmos y riffs, de chillona aportación vocal en plan punkarra y callejero, y solo de saxo incendiario, entre Berry y Stooges, el que tuvo, retuvo...



Solo me queda la rítmica y de glamourosa textura: "Property", que me recuerda al Ferry de los Roxy Music mas eclécticos de sus últimos trabajos.
Es evidente que no se trata de un disco definitivo de The Kinks, demasiado acomodado a los sonidos y vicios ochenteros, se acomodan en sus surcos detalles del talento que atesora su líder y momentos que recuerdan la genialidad que preside gran parte de su producción, pero la magia, esa cualidad física de sonido y melodía de antaño se ha ido desvaneciendo, quedando ya muy pocas reservas en estos ochenta que no obstante, devuelven a la formación a la senda del éxito.
Me alegro de pinchar estos discos de vez en cuando, igual hay sorpresas y algo de este álbum suena el día 21, y no quiero que me pille oxidado.

8 comentarios:

  1. No están mal éste y el anterior, pero quedan lejísimos de sus grandes obras. Os veré por la noche el sábado 21, pues por el día me es imposible.

    Un abrazo, Addison.

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    1. Indiscutiblemente Gonzalo, los ochenta están lejísimos de los sesenta y setenta. Salvan algunos temas.
      Ganas de verte tío.
      Abrazo.

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  2. Aparte de sus POM's de los 60, yo soy un gran fan de sus discos setenteros pero tengo pendiente estas obras de la década de las hombreras. Abrazo.

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    1. Evidentemente los sesenta nos dejan unas cuantas obras magnas pero en los setenta no se quedan cojos. Los ochenta aunque se produce un repunte comercial en USA la calidad esta lejos de aquella.
      Un abrazo.

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  3. Los 80 para mi son el Word of Mouth el resto canciones . siempre hay un par excelentes como en este States pero como Better days ninguna. Veop que se va preparando al Konvención Kinks

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    1. Pues tengo que recordar ese Word of Mouth, esta claro que los grandes discos ya pasaron.
      La konvención parece que va viento en popa.
      Saludos.

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  4. Vuelvo al ruedo, ja,ja. Aquí estamos nuevamente dando guerra.
    Esta obra de The Kinks nunca la escuché...es más, creo que nunca escuché su material de los 80's.
    A disfrutar con esa convención de los Kinks en Madrid. Ya nos contarás...

    Saludos.

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    1. Hombre me alegra verte otra vez por aquí, es bastante normal que el personal ignore los discos ochenteros de Kinks, yo este lo he recordado por la konvención.
      Tiene una pinta buenísima, y con la gente que va nada puede fallar.
      Bienvenido.

      Saludos.

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