domingo, 18 de enero de 2015

Howlin Rain - "The Russian Wilds" (2012).


La inminente irrupción del nuevo disco de los Californianos Howlin Rain: "Mansion Songs" me ha animado a escribir una reseña que hace tiempo que tengo ganas de escribir, y que cuando no es por una cosa es por otra, voy demorando.
Así que aprovechando el feliz acontecimiento, me siento y hago real aquello de: -de hoy no pasa-; así que heme aquí, escribiendo esta crónica de el anterior disco de estudio: "The Russian Wild" (2012) de los de San Francisco, una de las bandas en mi modesto entender, mas destacables del momento y auténticos moradores de la cima de la montaña del blues y bues-rock de la actualidad.
Herederos de la tradición rockera del otrora epicentro del verano del amor, la ciudad de San Francisco, estos hijos del asfalto de la urbe californiana impregnan sus trabajos de rock con las convenientes y calculadas dosis de blues y soul que en cada ocasión se hace necesario, sin volver la espalda a las influencias psicodélicas propias del sonido mítico de su ciudad.
Esta formación, nacida tras la huida de su líder Ethan Miller de su anterior grupo, los ácidos y huracanados Comets on Fire, en busca de un sonido que atendiese a las reclamas psicodélicas de forma mas contenida decibélicamente y sutil en lo musical y melódico, graba desde su debut en 2006 con "Howlin Rain" un total de tres discos que si bien no la petan comercialmente, si les van haciendo un hueco entre las bandas de la costa oeste a tener en cuenta.
Pero no es hasta la publicación de este "The Russian Wilds" cuando consiguen que todas las miradas se posen en ellos y todos los oídos se rindan a los sonidos contenidos en los once pelotazos que alimentan este trabajo.


Que el álbum cuente en la producción con Rick Rubin ya es un toque de atención de que algo de enjundia se encierra en la piel de vinilo del disco. Lo que hace Rubin es aplicar al sonido propio de la banda, principios estilísticos propios de un añejo southern rock a lo Allman Brothers Band, sin separar a éste de sus influencias germinales de otros californianos como Gratful Dead o Creedence Clearwater Revival, el productor, en resumen, pretende que sin perder sus orígenes sónicos, los chicos miren a un southern elegante y dando además un aire de modernidad al conjunto. Podemos decir que lo consigue.
El listado de temas muestra un híbrido de sonoridades sureñas empapadas del jugo lisérgico al que la banda, como hemos comentado, no renuncia.
El sonido afilado y acelerado en base rítmica del primer tema, el excelente: "Self Made Man" sirve de inmejorable botón de muestra sobre las pretensiones del trabajo, estribillos coreados, acentos sureños, baterías vigorosas y guitarras ácidas que se encabritan en indómitos punteos, ocho minutos de souther rock californiano de primera calidad.
No menos excelente es el segundo corte: "Phanton in The Valley", y no mucho mas corto, pues supera los siete minutos de adrenalina sónica, con la incorporación de un hammond de genuina sonido y una histriónica trompeta que le da un toque funk a la parte final del tema.
En "Can't Satisfy me Now" Miller canta sin dejar vianda que poner en el asador, con entrega y pasión un blues de sórdido sonido hardrockero.
Cuerdas chillando a la luz de la luna, letanías de la pradera y nuevamente un cantante lidiando con la pasional construcción melódica para el racial: "Cherokee Werewolf", coreando de maravilla junto a Ethan sus tres compañeros.



Casi nueve minutos para la acústica y bucólica: "Strange Thunder".
Tras la innecesaria: "PlexRecepcion" de apenas cuarenta segundos, se nos echa encima la machacona y guitarrera: "Dark Side", inmejorable prestación vocal y batería que hace de las suyas, (excelente Brian "Nucci" Cantrell) como en todo el trabajo.
Nos relajamos un poco con el bonito y sureño  medio tiempo: "Beneath Wild Wings" de interesante sección en las teclas y con la de un influjo tonal y acústico  digno de los CSN mas inspirados llamada: "Collage".



En un fogoso caldo sonico de psicodélico sentir se sumergen efectos sónicos blues para crear la oscura: "Walking Through Stone", setentera y excesiva, fantástico tema.
Y finaliza este largo (casi una hora) viaje con: "...Still Walking, Still Stone", una pieza instrumental en la que conviven cual Torre de Babel animales estilísticos de toda ralea, desde pianos jazzisticos y cabareteros a ritmos de tintura refrectante o guitarras de feroz actividad a lo Hendrix, una despedida muy a tono con lo escuchado
Estupendo disco que contó con la mano sabia de Rubin y que se coció en los ya míticos American Recordings Studios y que no obstante compagino estupendas críticas con comentarios acusadores de falta de originalidad y exceso de metraje,  pero que al que  suscribe gusta y mucho por todo lo de psicodélico, rockero, bluesero y southern que tiene, que es mucho y bueno, ¡ah! y encima bañado todo  ello con el sol de California...¿Para qué más?.
Esperamos con expectación el inminente: "Mansion Songs".

12 comentarios:

  1. Grande Ethan Miller y grandes Howlin' Rain aunque a mi me gustaría tener de vuelta a Comets On Fire ("Blue Cathedral y "Avatar" me parecen insuperables). Temo, aun firmando tu última frase, que si siguen arrimándose en demasía al -antaño- infalible Rubin pierdan espontaneidad.

    Abrazos.

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    1. A mi Comets me parecen en ocsiones un poco demasiado duros,aunque es cierto que los dos discos son excelentes.
      Espero con ganas este proximo disco, veremos que pasa, firmo con un resultado similar al de este.

      Abrazo.

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  2. Como me gusta esta banda, este disco, Rick Rubin, y tu blog. Un abrazo

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    1. Coño lo mismo me pasa a mi, cambiando mi blog por redondo o cualquiera de los blogs de los colegas.
      Haber este nuevo disco.

      Abrazo.

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  3. Pues este disco pese a que lo vi cientos de veces lo fui dejando y dejando y se me olvido de ponerlo y buscarlo voy a tener que revisar para saldar cuentas

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    1. Nunca es tarde bernardo, recuperalo es muy buen disco y creo que te gustara.
      Salud.

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  4. Nunca los había escuchado. Mola esta música, tío. Gran descubrimiento para mí. Gracias.

    Un abrazo!

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    1. Es un gran disco Evander, y te gustara el tratamiento de las guitarras, clasicas y fuertes pero a la vez tocadas con pericia y virtuosismo, calidad.
      Un abrazo.

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  5. Excelente reseña, sí señor!, de un trabajo tan exhuberante y lleno de colorido 'vintage' como éste. La primera vez que los escuché pensé que eran los sucesores de los Crowes pero supongo que sería por ese "Self Made man", lo cierto es que cuando asimilé el disco me encontré tantos sabores, añejos, de otro tiempo, pero tan bien empastados y con tanta magia que flipé.

    Lo que he escuchado de lo nuevo es muy relajadito para una banda de su categoría pero, bueno, no creo que todo "Mansion Songs" sea folkie e intimista.

    A Bernardo!!! ponte las pilas con éste albumazo porque vas a flipar!!!.

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    1. Hombre los Crowes son mas raciales y menos cañeros, pero tienen una sintonia similar.
      No he escuchado nada del nuevo, esperaremos, imagino que habra de todo un poco.
      Hay que animar a bernardo, si señor.

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  6. Por cierto, se me olvidaba!!! me gusta muchísimo esa ilustración de Stevie Ray como portada.

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    1. Es muy chula, en cuanto la vi me la imagine de cabecera.
      Salud.

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