domingo, 28 de diciembre de 2014

Cracker - "Berkeley To Bakersfield" (2014). Mi priera buena voluntad para 2015.



Mucho tiempo llevaba sin acercar mis orejas a la música de Cracker, a todas luces demasiado, tanto es así que hacía meses, incluso puede que años que no los recordaba…jugadas de la memoria, traiciones infringidas por la tramposa inmediatez con la que vivimos esta fiebre que siempre da calentura a nuestros corazones que es la música, un vértigo, una sucesión de temas, discos, vinilos, youtubes y spotifys que desfilan ante nosotros tentándonos cual sirenas de Ulises, cegando nuestro sentido común y no permitiéndonos ejercer el necesario ejercicio de mirar hacia atrás para mantener un ancla imaginaria pero fuerte como el acero incrustada a  lo que siempre está ahí, a esos discos y artistas que se instalaron en la suite de nuestro corazón musical, y que poco a poco vamos mudando de cuarto, hasta casi dejarlos acabar en los calabozos del olvido.

Que esto es una vergüenza es evidente, pero que no se hace con mala fe también, y si alguien llega a tiempo de rescatar a artista condenado al olvido y a melómano acuciado de amnesia por empacho de archivos y voracidad estúpida de músicas, pues entonemos un humilde mea culpa, apurémonos a desfacer el entuerto y procurar propósito de enmienda, que llega buena época para ello, la ideal para apostar por los buenos propósitos para el futuro inmediato.

Esto me ha ocurrido con Cracker, demasiado tiempo sin recuperar sus bombazos del pasado, demasiado material de menor enjundia que el de los californianos haciendo fantasmagórico eclipse a sus obras incontestables…pero ha llegado el auxilio, los compañeros de la blogosfera colocando el último disco de éstos en lugares prominentes de sus listas me han hecho ver mi error y lanzarme a pinchar este doble disco que supone la vuelta tras cinco años de la banda capitaneada por David Lowery y Johnny Hickman, que además se hacen acompañar para dar latidos a sus creaciones de David Faragher (bajo) y Michael Urbano (batería), quienes ya pusieron en funcionamiento el corazón latente y rítmico del mítico “Kerosene Hat”.




Y desde la primera pinchada te das cuenta que el arte al final tiene una especie de coordenada especial donde solo se saben ubicar unos pocos, y cuyo camino hacia ella no está dibujado en mapas ni aparece en GPSs, no se aprende en escuelas, ni se hereda, se nace con el camino aprendido y se encuentra únicamente haciendo canciones de forma natural, como si se comiese o se amase…esa cualidad la tienen estos tipos, como lo demostraron en sus anteriores nueve trabajos y lo vuelven a hacer en este décimo.

Y es que este décimo es soberbio, y te das cuenta como digo desde la primera escucha, dividido en dos discos, un primero: “Berkeley”, dominado por los ritmos ásperos, húmedos y con cierta grasa en algunos casos, palpando las suntuosidades resbaladizas del rock, del punk y de ese sucio country-rock garitero que emana tanta emoción como furia.

Letra que es un terremoto avanzando sobre una delicada piel acústica para la bonita “Torches and Pitchforks”, propuesta de justicia que explota en un pegadizo estribillo, como también hay proclamas en el no menos pegadizo aunque más electrificado de la polvorienta “March of Billionaires”.

Como una especie de mezcla entre el punk y el Dylan más áspero, eeso me parece encontrar en el coctel de la magnífica: “Beautifull” y rock de reptantes gemidos y perezoso ritmo cruzado por guitarras que flagelan con acidez, coros y excelente letra para: “El Comandante”.

Homenaje a la ciudad de “El Cerrito” con CCR en el horizonte y desierto en la temperatura agobiante de este corte que lleva el título de la localidad homenajeada, a este le sigue la sorprendente y desorganizada actividad de “Reaction”, y guitarras, ritmos y voces que miran a la costa del San Francisco más añejo musicalmente, aquel que hermano impresiones con Woodstock cuando el reclamo era el amor, la dura: “You Got Yourself Into This”, vertiginosa y sublime. Que continua de forma perfecta con la de aire glam “Life in Big City”, coros plásticos y piano honky-tonk escondido tras guitarras rugientes.

Y matamos el primer disco con la extraordinaria melodía de suntuosidades vocales y guitarras escondidas entre la espesura del bajo y la dictadura de la batería, un tema que suena a eternidad, el grandioso: “Waited My Whole Life”.




En el segundo: “Bakersfield” nos ofrecen country, de alta temperatura, contemplador de atardeceres y adormeciéndose en hamacas hiladas con los cabos que lanzan llorosas steels, propuesta más lineal, más cálida… igual de excelente.

Evidente el espíritu de Gram Parsons en sus días de capitán de los Flying Burrito Brothers para desenvolver este segundo vinilo con “California Country Boy”, luz que se convierte en primeras sombras de la tarde para la cautivadora “Almond Grove” repleta de encantadores detalles.

Y para encantadora la tela de araña de cuerdas de oro que elevan cual alfombra mágica el tema a los cielos, cantado con insolente naturalidad, un temazo titulado: “King of Bakersfield”. Tristezas nocturnas y susurradas con feliz encuentro de guitarras, pianos y steels, se trata de “Tonight I Cross The Border”.

La bailable y desenfada “Get On Down The Road”, nuevamente teclas encendidas y efectivas, lanza la intensa y adherida a tierra y sangre, a país y hombre, a tiempo y dolor…a recuerdo y esperanza, una maravilla titulada: “I’m Sorry Baby”.

Todos a bailar al granero con la orgía de cuerdas campesinas y frenesí de “The San Bernardino Boy”. Y nuevamente ecos de la pradera que trae nostalgias y pesares de un tiempo que no volverá, aunque las steels pretendan que sí, bella y cargada de emoción: “When You Come Down”.

Y como todo se tiene que acabar, mejor hacerlo sumergidos en la sedante y narcotizante interacción de instrumentos de mágica actividad, en la vaporosa sonoridad de cuerdas, ritmos y teclas de “Where Have Those Days Gone”.




Oro, como el horizonte que se despereza en las primaveras de la California que protagoniza este disco enorme, oro como las notas, las steels, los pianos y las voces de Hickman y Lowery, oro inyectado a vinilo para deleitar y dar color y valor a un disco de esos que sorprenden, aunque dada la categoría de los responsables no debería, por los quilates que atesora.

Prometo no volver a olvidarme de Cracker, una de las grandes formaciones de las últimas décadas, primera buena voluntad para el 2015.

14 comentarios:

  1. No he escuchado a Cracker en mi puta vida; pero esos ramalazos a la Creedence me han encantado. Bajando el disco estoy, querido Addison. Sea bueno y no se pase con los polvorones.

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    1. Creo que con los polvorones ya me he pasado, así que por ahi ya no hay nada que hacer jajaja
      Estoy seguro que tras la escucha de este disco Cracker va ha pasar a formar parte de tu discografía esencial.
      Ya me contarás.
      Abrazo.

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  2. Suscribo cada uno de tus palabras en la apreciación de este doble disco de una de las mejores bandas , la espera ha merecido muy mucho la pena Addison ; sigo fielmente su estela desde el primer disco de Camper Van Beethoven y nunca me han defraudado .... ¿ de cuantos podemos decir lo mismo ?
    Abrazo grande !

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    1. Es verdad que no fallan, el tema es que muchas veces al pasar tanto tiempo entre disco y disco te olvidas de lo buenos que son determinados tipos, claro que cuando vuelven lo recuerdas siempre.
      Un fuerte abrazo master.

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  3. Me pasa con Cracker que me enganchó mucho al principio. Country Sides y su trabajo con los Leftover Salmon eran sonidos habituales en mi vida. Luego vino un periodo de desencuentro, seguramente por mi culpa...Y ahora es demasiado pronto para que emita veredicto sobre este trabajo...En mis dos primeras escuchas me ha impactado y me parece como una Roadie Movie...un viaje en un descapotable por los States...Creo que estoy delante de un buen disco...pero necesito tiempo.

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    1. Seguro que con no demasiado tiempo terminas certificanto tu primera sensación de que estamos ante un gran disco, yo lo tengo claro Jose.
      Abrazo.

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  4. Me pasa como a Jose Navas, aun sabiendo de la grandeza y de la reivindicación tan hermosa que has hecho, no encuentro dentro de mi una total convicción, puede que necesite tiempo, por Bakersfield firmo ya, es la otra cara la que me ofrece dudas, y puede, creo yo, que soy yo que no encuentro el camino, y me duele viniedo de Cracker. Eso si, leer esto empuja a una nueva escucha, sigo buscando mi ruta. Saludos Addi, gran reseña

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    1. Pues fijate Chals que con lo afín que soy yo al americana y al country y demas sonidos me entro el primer disco como un tiro. Igual es cuestión de tiempo o simplemente que no siempre se empasta con un disco por muy bueno que sea o se lo parezca a otros, a mi este año me ha pasado con un par de trabajos que todos habéis alabado, seguro que con razón, y que a mi me han creado dudas.
      Sea como sea, espero que encuentres esa ruta. Gracias y un abrazo.

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  5. Está en mi carta a los reyes magos que discos como éste, el de Lucinda o el de Prophet los quiero tener de verdad, vamos, en formato físico jejeje ... y además después de esta entrada, más. Yo soy muy fan de su disco en directo Hello, Cleveland, a ver si en el futuro le dedico una entrada.

    Un abrazo, Addi.

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    1. Yo este lo tengo pedido, los otros los tengo en casa, hay discos que hay que tener, seguro que has sido bueno y te los tráen, además a ti te lo traera Baltasar a ritmo de soul...
      Espero esa entrada con ansiedad.
      Abrazo.

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  6. La gran obra maestra del 2014, no me caben dudas. Abrazo y mis mejores deseos para el 2015.

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    1. Ha llegado tarde, pero es un top-5 sin duda, imposible acabar el año con una crónica a propósito de un disco mejor.
      Lo mismo te deseo, mis mejores deseos para ti y los tuyos y que el 2015 se a mejor (por pedir) que este 2014.
      Fuerte abrazo.

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  7. Entre tu y Johnnyxme estais poniendo los dientes bien largos con Cracker, los he seguido casi siempre desde aquel Kerosene Hay y su Potato Junkie y nunca me han fallado, aunque últimamente no me atrapasen tanto sus discos. Ya lo he 'comseguido' y no hoy a tardar en metermelo en vena.

    Yo tambien prometo no olvidarme de ellos. Muy buen post Addison.

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    1. Creo que es una forma cojonuda de empezar el año, chocolate, txurros y Cracker.
      Gracias y a por el.
      Salud.

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