jueves, 19 de junio de 2014

The Box Tops - "Cry Like A Baby", 1968.

Apenas hace un par de semanas que me lancé a escribir la crónica del primer disco de este grupo y del que fue su cantante, el malogrado pero eterno Alex Chilton, entrada que os invito a visitar pinchando aquí.


El disco, que reconozco hacía tiempo que no escuchaba volvió a subyugarme, esto me hizo recordar su segunda entrega, este "Cry Like A Baby" que hoy traigo aquí con una mezcla de extrañeza y contento.
Extrañeza porque no lo recordaba así, y contento porque es mucho mejor de lo que recordaba, ¡que engañados nos tiene a veces la memoria!
Esta segunda entrega, que vino empujada por el imprevisto éxito del primer disco, viene a significar un ejercicio de continuismo ejecutivo casi exacto al de su antecesor, la buena acogida debió hacer llegar a los cerebritos de los reponsables de Bell Records aquello tan yanky de: "Si esta bien...¿Por que tocarlo?...


Así que ni Alex Chilton ni el resto de los chicos del grupo, que contaba con la incorporación de Rick Allen a los teclados y Thomas Boggs a la batería, tenían ocasión de hacer aparecer algún tema propio en el setlist definitivo del disco, las canciones volvían a corresponder a composiciones de la dupla Oldham-Penn en su mayoría, como ya ocurrió en su primera entrega.
Dan Penn vuelve a ser el productor y su primer paso fue lanzar el tema que daría nombre al disco y que previamente había compuesto junto a su inseparable Spooner Oldham: "Cry Like a Baby" se convirtió en un nuevo éxito para el grupo alcanzando el nº 2 en las listas americanas, misma base sónica basada en el pop de ascendencia brit y el soul blanco de vientos inflamables con aderezos de psicodelia, aparecen sitares y otros elementos que hacían furor en aquel verano del amor.

El sonido en cambio aparece mas robusto, mas creíble y seguro de si mismo, como si ahora, tras la primera experiencia se presentase con la cabeza alta y sin vacilaciones, las canciones suenan mas maduras, menos penetrantes melódicamente pero mas carnosas en su construcción y la voz de Chilton suena arenosa y fuerte, ganando su timbre en color y brillo sin por ello perder en peso, aun joven pero con un instinto para el fraseo y la belleza lineal en el discurso que ya empezaba a ser ciertamente destacable.
Así pues nos enfrentamos a 11 canciones que continúan e incluso mejoran o refuerzan lo adelantado en "The Letter/Neon Rainbow" un año antes.
Tras el hit inicial que nominalizaba el Lp nos deleitamos con la corta pero hermosa "Deep in Kentucky", de tendencias psicodélicas y orquestación rica en cuerdas y vientos oscuros y envolventes, rica y cuidada producción que huye de empalagos.
Anticipo de la Gran Estrella el siguiente corte "I'm The One For You", estribillo y teclados adorables y crudeza de seda en la voz, una delicia.
Uno de los dos temas compuestos por Mickey Newbury es "Weeping Analeah", bella balada soul-pop, cantada con pasión y apoyo coral de clara influencia negroide, la otra composición de Newbury es la no menos bella "Good Morning Dear", mas psicodélica pero igual de excelsa en sedosidad e intensa en lirismo, en ambas destaca el canto emotivo de Alex Chilton.
Bailarina y excitante con aire swingero la composición del dueto ya comentado: "Every Time", mismos protagonistas en la mas oscura y metafisica "Fields of Clover", situada mucho mas en consonancia con el anfetamínico momento de su nacimiento pero sin perder de vista el soul mas racial.
Pop sencillo y plácido como un paseo primaveral por la campiña, Beatles y Hollies refugiados en el alma de la bonita "Trouble with Sam" y la guitarrera y de esencia beat "727", con elementos orientales Harrisonianos, cierra las composiciones Penn/Oldham.
Febril y excitable suena la extraordinaria "You Keep Me Hanging On", autentica versionaca de tendencias progresivas del original de Vanilla Fudge que cierra el disco.
Solo se nos queda otro de los cortes mas viculados a los sonidos lisérgicos, la contemporanea y fluida, vaporosa en sus coros femeninos y la vocalidad ausente de Chilton "Lost".







Mas maduro y afianzado sonicamente que el debut, este "Cry Like a Baby" es otro disco que se escucha y por momentos se vive, la pasión y la fría producción casi científica se funden para crear un concepto musical irresistible en cuanto a sensibilidad y belleza, que además cuenta con el talento de un joven Alex Chilton que ya sabía que tecla tocar para engordar la esencia de una frase, la belleza de un sonido, el frenesí de un estribillo.
Siempre es bueno volver a los clásicos.

4 comentarios:

  1. Es mejor que el primero; en eso guardas razón

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    1. Efectivamente, pero lo recordaba de otra manera.
      Saludos.

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  2. El segundo álbum no lo tengo muy controlado aunque tenía algún tema en un recopilatorio de los que has puesto. Me han molado mucho esas muestras, me lo anoto. Merci.

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  3. A mi me gusta mas que el primero, pero son similares.
    Buena semana!

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