viernes, 6 de junio de 2014

Chuck Mead, "Free State Serenade", 2014...Un genuino americano.


Chuck Mead es uno de esos tipos que son lo que son porque no pueden ser otra cosa, además seguramente tampoco les de la gana de ser lo que no son, y en el caso de este señor pues tenemos que referirnos a él como un genuino americano, que es lo que es, pero genuino en el mas amplio sentido de la palabra, americano de Texas, con botas, chapas en los cuellos de la camisa y sombrero de cow-boy.
Encima canta, y ¿qué canta?...pues country, que va a cantar, pero no solo country, en su música hay rock, clásico, oreado del calor del sur y refrescado de la brisa que arrastra el Mississippi pero rock, y algo de blues y se distinguen caricias souleras en el corazón e incluso música de saloon, de bodevil, pero todo, eso si, muy americano.


Tal vez siga siendo mayormente recordado por su participación, decisiva eso si, en los fantásticos BR549, aunque tras terminar aquella aventura que tan buenas leyendas musiqueras ha dejado a la música sureña que muchos amamos, el señor Mead se arroja a una carrera en solitario que hasta la fecha no palidece ante la brillante trayectoria de su antigua y prestigiosa banda.
Un disco debut "Journeyman's Wager" (2009), que propicio un auténtico torrente de críticas entusiastas entre la critica especializada y también entre el público mas afín al genero, no en vano es un grandioso disco; un estreno como director musical en Broadway con una apreciable obra "Million Dollar Quartet" que fue bendecida con un mas que considerable éxito comercial, un segundo disco, no tan bueno como el primero pero otra muestra del talento del vaquero Mead: "Back At The Quonset Hut" (2012), grabado en los mencionados estudios Quonset Hut, absolutamente legendarios en el mundo del country por haber sido testigos de alguno de los mas gloriosos momentos de artistas como Johnny Cash, Patsy Cline, Merle Haggard o Loretta Lynn que supone otro éxito de critica y publico.
Y ahora vuelve con nuevo disco, y lo hace con un artefacto titulado "Free State Serenade" que es lo que cabía esperar que fuese, una nueva colección de temas americanos por los cuatro costados, y que le dan un repaso a varios de los palos que en el sur se combinan cual coctel para crear canciones y mas canciones.
Hay de todo un poco, y todo bueno, bueno y americano, genuino americano, dominando el country el epicentro sónico de todo el producto, los diferentes cortes se dejan caer hacia otros géneros que Chuck Mead es capaz de manipular con sapiencia y conocimiento de causa.


Como digo el country es amo y señor, así queda claro en el bonito y romántico medio tiempo con que nos recibe el álbum: "Knee Deep in The wakarusa River", muy al estilo Gram Parson y que se hace deliciosa gracias a una perfecta melodía y un efectivo trabajo de acústicas y steels que dan sabor y color a este gran tema de apertura.
Country también, este mas western, mas de Saloon, de bodevil, de film años cincuenta, violines y colorines, para cantar con camisa a rallas rojas y blancas, tirantes y contorneando sombrero de paja, deliciosa y divertida "Neosho Valluy Sue".
Acústico, típico y genuino "Little Ivy", banjos y huqueleles, fiddles y bailable estribillo, otro country genial y que atrapa por la perfección de la construcción melódica y las tablas en la producción.
Eagles son los que se asoman a la esencia de la crepuscular "Reno County Girl", y no menos lírica y vagabunda es la mas ronca interpretación de la sencilla pero temperamental "Light of Day".
El rock, sureño y racial esta presente en temas de tradicional corte e irresistible influjo como "Evil Wind" y la mas eléctrica y envenenada de norteños acentos: "Ten Light Years Away", ambas no dan la espalda al country germinal en la musicalidad del autor en ningún momento.
Country rock de bailable vocación, afiladas guitarras y riffs que certifican que el rock también puede hacer acto de presencia en las composiciones de Chuck Mead, lo vemos y lo gozamos en entregados temas como: "The Devil By Their Side" y de modo especial en la guitarrera "Short Goodbye".





Hasta reminiscencias de la música negra, soul, gospel, blues e incluso funky en dos temas excelentes de gran riqueza cromática: "Sitting On The Top Of The Botton", tema revisitado por el artista en un bonus track que cierra el disco y la sobrenatural y aferraada a la tierra, pura y mestiza, rota y renovada en su realidad racial, un tema extraordinario que se titula: "On A Slow Train Through Arkansas", canción tocada por la influencia de uno y mil clásicos y que cada uno deja un beso sonoro en su estructura.
Country haciendo de anfitrión a un crisol de estilos americanos en un fantástico LP que hará las delicias de todos los que con el country, el folk, el blues o el soul vibran y sienten y sueñan, todo esto muy elegante y rural, muy de vuelo bajo, vuelo bajo y relajado por la lejanía de los rascacielos, no os perdáis a este genuino americano en este nuevo ramillete de canciones.

4 comentarios:

  1. Realmente permanece desde hace una semanita en mi movil para escuchar en tiempos muertos y es demoladoramente bello

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    1. Totalmente de acuerdo, se ha instlado conmigo y no se va...
      Saludos.

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  2. ¡Ostras! No sabía que el bueno de Chuck Mead tenía un nuevo álbum. Recuerdo ese fantástico "Journeyman's Wager" de hace algún año que lo tuve machacando duante una buena temporada. Este tipo es muy, muy bueno.
    Ah, no te pierdas su banda BR549...country del bueno, amigo!

    Saludos.

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    1. Pues su carrera en solitario no empalidece Rockland, ese debut que comentas es fantástico ciertamente, pero su seguno disco de 2012 "Back At The Quonset Hut" tampoco es manco y este último esta francamente bien, algo mas rico estilisticamente y con grandes temas, me ha gustado y mucho, si te gusta el tipo no te pierdas este.
      Buen fin de semana a ambos.

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