sábado, 24 de mayo de 2014

Bap Kennedy - "Let's Start Again", 2014.


Confieso que el camino transitado por servidor hasta llegar al pie del teclado para plasmar sobre el monitor del portátil lo que me transmite este disco ha sido largo, extraño y un tanto farragoso.
En primer lugar porque hace tres meses ni había oído hablar de este Bap Kennedy, fue gracias a los conocimientos difundidos por ilustres colegas en sus blogs que trabe conocimiento de la existencia del susodicho y de que su ultimo trabajo merecía la pena y mucho, y como los así declarantes son personas mas que dotadas para la identificacion de la excelencia en materia musiquera, no tuve duda de la conveniencia de hacerme con el disco en cuestión y darle un repaso en condiciones.
Una cosa es pensar y otra hacer, el tiempo, limitado y el mucho material amontonado en Cds, USBs  y disco duro del ordenata, sin olvidar el tiempo dedicado a los clásicos, mas comer, trabajar y dormir además de otras aficiones que uno tiene, dejan poco margen para incluir cosas nuevas que echarse a las orejas, por ello el disco, durmiendo en el vientre del ordenador fue pasando a la categoría de olvidados.
Pero quiso algún duendecillo bueno que fuese el disco quien me buscase a mi, y en el metro, mientras me dirigía al trabajo con el MP3 conectado a mis tímpanos, una equivocación a la hora de pinchar en la lista de discos que contiene el aparatito me introdujo en el cerebro las canciones de este "Let's Start Again"; yo quería seleccionar el disco de Brandon Clark y pinche sobre el anterior (por orden alfabético) Bap Kennedy que ni recordaba haber registrado en el reproductor.
Inmediátamente me di cuenta de que aquello no era el rudo Clark, no había distorsiones rabiosas ni baterías haciendo temblar el suelo, aquello era otra cosa, era folk, y los sonidos eran amables, terapéuticos y nada rabiosos, no era lo que buscaba segundos antes pero era bonito, y me quedé con ello...o ello se quedo conmigo, no lo se.
Después lo olvide durante un par de semanas, el disco me gusto pero el traqueteo del metro y el aburrido paso de horas en el curro no es el mejor entorno para un disco como este, poco dado a llamar la atención si esta no esta alerta y pendiente de el.
Lo recupere el otro día, intentando ordenar un poco el material en casa, tengo mucho pendiente porque me estoy tomando mucho mas tiempo con cada disco, degustándolos mas, dándoles mas tiempo, lo vi, lo recordé y lo pinche, dos o tres escuchas y finalmente descifré del todo el trabajo, no fue fácil, no es un disco que te invada los sentimientos de primeras, se hace el huidizo y tienes que buscar en sus recovecos la emoción que el artista concentra en pequeñas y sutiles dosis escondidas en los rincones mas oportunos de cada canción, de cada órgano, de cada estribillo.
Se trata de un disco que ha nacido para ser libre, no se ata a principios de narcisismo creativo, tampoco pretende ser mas trascendente que nadie, su sonido es evidente y no se entrega al exhibicionismo impúdico que busca, en la exposición pública de sus secretos, el ser decorado por críticas entusiastas y llenas de alagos pomposos.
Aquí hay un poco de folk británico, amable y un poco lánguido a veces pero elegante y de sencilla y honrada factura como "Let's Start Again", la hermosa y romántica "Song of Her Desire". Aparecen aires latinos en instrumentaciones y melodías llenas de calor y luz: "King of Mexico" o "Fool's Paradise" se ajustan a este comentario, guitarras que en concubinato con hammonds se acercan con respeto pero sin temor, con humildad pero sin complejos a un blues deltero y primitivo en "Revelation Blues" o la mas cálida y apaciguadora "Radio Waves".





Incluso el country desea estar presente en este ejercicio de amor a la sencillez, en este estudio al gusto discreto y libre y nos deja pinceladas de su naturaleza en "If Things Don't Change" y la bonita "Let It Go" que cierra el disco.
Una brisa retro de swing cabaretero nos mueve las caderas con vientos a lo Glenn Miller y cuerdas a lo Cotton Club en la excitante "Heart Trouble" un tema que bien podría haber firmado un Pockey LaFarge o un Nick Waterhouse.





Sensual y cercana, acariciadora la ligera melodía de "Under My Wing" atrapa como un cepo para cazar sentimientos y la deliciosa e incalificable "Strange Kid" que nada en aguas country y swing da por terminado el recuento de temas que conforman este terapéutico y sedante tracklist, disco que bajo un entorno musical americano esta visto por la mentalidad silvestre y nostálgica de un autor como Bap Kennedy que sin parecerlo, es irlandés, lo que le da ese toque de letanía vieja y tradicional al conjunto.
Disco de esos que no pretenden nada, solo ser lo que son y decir lo que querían decir cuando fueron creados, transmitir sinceridad y mostrarse ante el mundo con humildad y la mente clara, recomendable producto para dejarse atrapar por el, sentirlo y un poco vivirlo, llegar a la conquista de sus bondades es, os lo repito, un camino farragoso pero que se hace con gusto.

4 comentarios:

  1. Me alegra que ya te hayas lanzado con él. Es muy buen disco, como ya destaqué en mi reseña hace unos meses. Me han entrado ganas de darle caña otra vez con tu entrada. Abrazo.

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    1. No recuerdo Johnny si fue en tu blog o en la isla de Niko en el primer sitio donde me llamo la atención este artista pero la verdad es que el disco me ha gustado mucho. Esgenial trabar conocimiento con profesores como ustedes. Claro hombre, dedical un ratejo al disco, es de los de recuperar.
      Un abrazo.

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  2. UN GRAN DISCO desde luego de lo mejor de su discografía y con un solo pero tal vez demasido acustico y sin arreglos Sin duda de lo mas escuchado . existe un ¡a edicion deluxe 2cd con una continuación de hits de Bap como la que venía en el lp previo

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    1. Pues buscare esa edición deluxe, me encanta el disco, no conozco mas trabajos suyos pero sin duda los empezare a conocer en breve, gracias por el aporte como siempre master.
      Saludos.

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