domingo, 8 de septiembre de 2013

Chris Laubis -"Black Cat Xing", (2013) - ¡Larga Vida al Rock & Roll!!!

Domingo, segundo día de vacaciones, abro los ojos, ocho y pico de la mañana y me encuentro animado, fresco y con ganas de caña...
Primera penetración del día...no entraré en detalles, pero es plena, limpia y prometedora...la clavija, dura y brillante de los cascos entra erecta y poderosa en el vientre de mi portátil...Es demasiado pronto para conquistar el espacio común con mi fiebre rockera, porque esta mañana me apetece rock and roll, del de siempre, del de Con Denominación de Origen, del que no luce aparatosas etiquetas de rimbombantes letras en tonos dorados sobre fondos de negros mate moteados con paisajes morados oscuros, casi negros.
Rock and Roll generoso, del que da sin esperar nada a cambio, del que tiene lo que es, del que solo aspira a entrar en los circuitos del cerebro del oyente y depurarlos a golpe de tormenta guitarrera, corretear por sus arterias y ajustar la bomba de recirculación del cuerpo a base de bajos y baterías que dicen mucho hablando poco, pero actuando, actuando sin parar, sin descanso...regalando compás, tempo, ¡latidos!.
Rock and Roll del que te susurra a gritos, acodado en los tabiques de tus tímpanos que eres actitud y pareces lo que eres sin tener que parecer otra cosa, porque estas orgulloso de lo que pareces...que es lo que eres...
Es decir, un día  mas que me apetece una dosis de Rock and Roll...un día para los profetas del ritmo, para los bebedores de esa sangre siempre joven que es el Rock, hoy es un día para los operarios del blues, esos que lo realizan a golpe de pico y pala, de sudor bajo el sol, a empellón de trago de vino y bocata de sardinas, de los que hacen de la rutina la mayor cualidad de su trabajo, de los que en el fondo aman su tajo sobre todas las cosas, de los que no sabrían vivir sin exalar suspiros de cansino gozo disfrazado de astío, de los que terminan haciendo de lo cotidiano, de lo conocido y mil veces visto verdaderas obras de arte de autenticidad, de sinceridad, de amor a su trabajo, de dedicación a su curro, de rendición a lo que es y sera su vida.
Señores hoy es un día para genios disfrazados de gamberros, para millonarios de experiencias que pasan por compradores de chocolate en esquinas húmedas y lóbregas, en aquellas benditas esquinas en las que se engendran las dolorosas palpitaciones en la sien que terminan vomitando en baladas lloradas con la voz rota, de soñadores románticos agazapados en la fría y áspera dureza de unos vaqueros remachados, pertrechados en la rugosa capa de autodefensa de una chupa de cuero mil veces perforado por las agujas de las chapas de los dioses del olimpo, de aquellos a los que siguen, a los que dedican su arte, los que les han hecho lo que son...
Hoy es un día para Chris Laubis, un día para gritar ¡Larga vida al rock & Roll!!!
Y larga sera esta vida mientras existan zombies que arrastran sus existencias ensuciando las almas de todos nosotros, pobres adictos a eso que los ancestros llamaron rock and roll, que continúan contaminando cerebros con proclamas de vida al límite, que continúan cegando los ojos con vendas de sudor de noches de bailes salvajes a la sombra del ritmo etílico de un riff adictivo e intoxicado de actitud...Larga, eterna como el
respirar de un vampiro sera la vida del rock and roll mientras tipos como Chris Laubis y su banda, sigan disparando cañonazos de discos como "Black Cat Xing".
Y es que todo lo dicho se explica solo, sin necesidad de interlocutores, sin necesidad de traductores de experiencias, sin necesidad de explicadores de sonido, sin medidores de pálpitos...solo con escuchar esta colección de canciones vitales, de cemento y vidrio...


Diez canciones, mas que acordes, jalonan este trabajo de sudoroso rock, actitud mezclada con la agridulce melaza que exhala la vida en el asfalto, esa vida llena de tropezones que dan con los huesos de tu moral una y otra vez contra los adoquines sucios de miseria moral y mierda de perro, pero que al ritmo del Honky tonk hace que te levantes con mas fuerza aún que antes, con mas ímpetu, gritando al destino canalla un "que te den" mientras tus caderas subrayan estas palabras bailando frenéticas al ritmo de temas como "The Late Show", que abre el disco y representa, desde el primer acorde, una auténtica declaración de principios, un: "Esto es lo que os espera amigos". Declaración que se ve refrendada en el segundo corte "Can't Hear Myself Drink", en el que parece que el indómito Dan Baird asoma su cabellera tras las rugosidades de la voz de Laubis adueñándose de su alma, continúa la jarana con el festivo y desenfadado estribillo de la benditamente rutinaria "Alive in America" felizmente rutinaria hasta en su solo a base de infernal y ardorosa armónica. Paseo bajo el sol Stoniano con una versión que casi parece copia de "Loving Cup", "Exile on Main Street" pernoctando, borracho en los rincones mas oscuros del habitáculo sónico de este sensacional disco baqueteado por mil y un clásico, y dejándose abordar además.
Tras la calma acústica de la visita de "Sus Satánicas Majestades", la distorsión decide tomar el relevo y bajo la alargada sombra de The Glimmer Twins nos conduce por los senderos del blues mas adictivo y de andar por casa con la estupenda "Hey Chatterbox".
"Just What I Need" es un titulo mas que indicador de lo que somos y lo que necesitamos, es decir temas como este, bailables y descuidados, alejados de ornamentos y a espaldas de los malos rollos, preocupados solo del edonista sentimiento de disfrutar del momento como necesidad de autodefensa momentánea, una dosis de terapia, una pildora de desconexión, un placebo.
Mas riffs de redundante y machacon repiqueteo de acometidas rockeras en la proteínica "Too Many Nights in a Gim Mill". 
Lo único que aporta la tremenda "I Love To Masticate" es buen rollo, divertimento a raudales, ritmo al servicio de pies inquietos de moverse compulsívamente, ambiente que invita a labios palpitantes a buscar la humedad de los labios contrarios en lascivo intercambio...ya me entendéis, rock and roll diseñado para la juventud, para cuando la vida parece algo inagotable para los siervos del espíritu eterno del ritmo, para nosotros lagartos envenenados de rock.
"I'm Only Happy When I'm Drinking" es un tópico tema de rock que busca la rebeldía ante la realidad corrupta de las ciudades a golpe de violenta proclama vital, con sonido de accidente de tráfico y sirenas policiales final, "The Wire" hecha canción.
Y un poco, solo un poco, de calma para terminar, "You Can't Put Your Arms Around a Memory", precioso medio tiempo en el que se dan cita todas las tóxicas influencias de Chris Laubis en una tranquila borrachera de melodía y lirismo para despedirse hasta la próxima, que ojalá sea frente a nosotros, sobre el escenario y con el único obstáculo entre ambos de un bosque de vidrio, el de los vasos y botellines de cerveza del personal.
Discarraco total, vital, que vuela mas que corre, que se introduce en las venas y envenena todo lo que toca, tejidos, músculos, ormonas y así hasta llegar al corazón y ganarlo en una batalla que este no quiere librar, y así conquistado y conquistador viven felices y ... ya sabéis el resto de la historia, la vivís a todas horas.

5 comentarios:

  1. Pues no tenía ni idea de esta peña, tío. Me ha parecido muy interesante. Gracias por la info.

    Te veo en forma, amigo. Un abrazo!

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  2. Evánder: Estamos hablando de un discarraco de mucho cuidado, rock germinal...
    Es que las vacas es lo que tienen jajaja.
    Abrazo fuerte tío.

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  3. Ni idea de este hombre. Lo pintas tan bien que no queda otra que investigar muy seriamente, je,je.
    Por cierto, dale fuerte a de Michael Monroe. Un tipo que lleva tatuado el rock'n'roll en su cuerpo.

    Saludos.

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  4. Ahh, se me olvidaba...¡felices vacaciones!

    Saludos.

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  5. ROCKLAND: Es perfecto para ti amigo, un rock and roll germinal, puro sin complicaciones ni complejos, estoy seguro de que lo vas a disfrutar de lo lindo, gracias estoy superrelajado que en principio es lo que quiero, estos primeros dias claro...
    Saludos.

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