domingo, 22 de septiembre de 2013

...And Teatro by Addison de Witt - "El Credito" - Teatro Arriaga, Bilbao, 21/09/2013.


Quien le iba  a decir a Gregorio, (Carlos Hipólito),  un señor, como diría Sabina, ..."muy serio, muy calvo y muy formal...que va a misa el domingo y fiestas de guardar"..., que estaba a punto de meterse en un lío de desternillantes consecuencias, en el momento, rutinario, probablemente ritual de colocar la foto de su familia sobre la mesa de su despacho, cosa que hacía, mecánicamente, cada mañana antes de que abriese las puertas al público la sucursal del banco que dirigía, y que lo hacía con un sentimiento de recta y severa iniciativa  profesional, iniciativa basada en la terca obediencia a las mas elementales normas bancarias, dando la espalda a cualquier posibilidad de actuación flexible o excepcional nacida de la compasión, el entendimiento humano de un problema trascendente o simplemente la premoción.
Es que nadie en sus cabales daría un euro por  un tipo como Antonio Vicente (Luis Merlo), cliente del banco, bueno, cliente no, pues este Antonio Vicente tiene otras gracias, pero dinero, queda claro desde el principio que no, ni un céntimo, por eso se lo pide a Gregorio...
El problema es que lo pide sin tener luego para devolverlo, problema con el que a diario se encuentran miles de personas, si tienes el dinero ¿Para qué coño vas a pedírselo a nadie???
El asunto es que Gregorio le niega taxatívamente el crédito por falta de aval, solvencia y porque además no parece tenerle ningún respeto...
Hasta aquí todo parece normal, rutinario y correspondiente con la realidad diaria de cualquier oficina bancaria de este país, casi se podría decir que se trata de una auténtica repetición del día a día de mucha gente.
Pero lo que esta claro es que Antonio Vicente no es un cliente normal y, o necesita con desmedida angustia el dinero, o es un tipo muy terco, (bueno esto sin duda lo es) y no admite un  no por respuesta y, tras una discusión, bastante hilarante, donde lo mas sub-realista se mezcla con obviedades de todos conocidas y que son de Perogrullo, intenta infructuosamente convencer al director de que haga una excepción y le preste el dinero.
Pero el director, no menos terco, y firme creyente de que la confianza que la empresa tiene depositada en el, debe ser correspondida por el con el cumplimiento estricto y firme de su obligación, siempre con el anhelo de beneficiar al banco, se niega una vez tras otra...
Entonces llega el momento clave... Antonio repara en la foto familiar que descansa en la mesa del ejecutivo y queda sorprendido por la belleza de la mujer de Gregorio, entonces, inspirado por esta imagen familiar encerrada en un marco del Ikea, desesperado y quemando las naves, el joven e insolvente Antonio lanza su argumento definitivo, su proclama última, su amenaza disfrazada de aviso  bienintencionado:
- Si no me da el dinero, yo me follaré a su mujer -



A partir de aquí se establece un tour de forcé entre ambos, un dialogo de vertiginoso discurrir, estrambóticas conclusiones y divertidas coletillas que llevan a uno y otro a adoptar posturas irreflexivas, inmaduras y atemorizadas en el caso de Gregorio y amenazantes pero utópicas en el de Antonio...



Hasta el final, ya todo es un despropósito, pero un despropósito divertido, ligero, pero con poso de crítica al sistema bancario, económico y social, con un deje de rancio color marrón machismo y una recreación de la injusta y cruel situación social relacionada con el mundo de los divorcios...de algunos divorcios.
En resumen, divertidísima obra, que transcurre en un suspiro, donde se mezclan las carcajadas con el gesto admirado en el rostro que provoca la última barbaridad que lanza cualquiera de los dos únicos personajes sobre el escenario (hay otros que están en la trama sin aparecer) y que parece superar en desatino a la anterior, mas que recomendable, fantástica además para reírse un poco de ciertos dramas muy de actualidad, y que no esta de mas que, por 90 minutos al menos, podamos relegarlos al simple estatus de delirio cómico.
En cuanto al elenco, muy bien ambos actores, ágil y gracioso en su soberbia y engreída seriedad, venida abajo por un desgarramantas fracasado como Antonio, en el rol de Hipólito, (que gran actor), y perfecto de teatralidad y gesto casi bufonesco un Luis Merlo que logra infundir incluso ternura.
Magnifico texto, muy en la base clásica de la comedia ligera americana, fluido y sin silencios, del escritor Jordi Galcerán, uno de los mas importantes dramaturgos del panorama teatral español sin duda, que ha cosechado triunfos importantes con obras como "El Método Gronhold", "Carnaval" o "Burundanga".
Texto magníficamente entendido y desarrollado en escena  por Gerardo Vera, quien sabe absorber las realidades humanas que también exhala el texto y las pone con ligereza en la representación sin mermar el espíritu ligero y cómico de la obra.
Fantástica opción, si pasa por vuestros teatros mas cercanos no os la perdáis, es divertida y en cierto modo incluso didáctica... y hasta terapéutica.

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